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No sólo cuesta dinero

Salió publicada una nota en LaNacion.com sobre los pro y los contra del ingreso de Blackberry a la vida corporativa, de la cual sería interesante destacar un par de párrafos como para pensar esto de que a veces la tecnología no sólo cuesta dinero.

Primero, una breve explicación: ¿qué es Blackberry? Un equipo un poco más grande que un celular que también recibe el correo electrónico, además de permitir hablar por teléfono, guardar archivos y llevar la agenda al día.

¿Cuánto cuesta este servicio? Lo explica el artículo:

Una empresa que quiera dárselo a sus ejecutivos debe disponer de un servidor en forma exclusiva para este servicio; el costo depende de la capacidad, pero arranca en unos 5000 pesos.

Para 20 usuarios deberá pagar $ 20.000 por única vez por la licencia del sistema (lo que se conoce como BlackBerry Server Software, BES).

A eso hay que sumarle la compra del equipo -alrededor de $ 1300 en seis cuotas más IVA-, más un abono que depende de la operadora, pero que arranca en $ 150 sólo para transmisión de datos.

Para hablar, hay que sumarle otro abono, que oscila según la cantidad de minutos libres, pero que puede sumar otros $ 100. Las ofertas para los usuarios profesionales son un poco más accesibles: al costo del equipo hay que sumarle un abono de alrededor de $ 90 sólo para transmisión de datos. Para hablar, hay que pagar aparte.

Pero también hay algunos comentarios jugosos para destacar:

Comentario 1: “Hasta ahora, yo lo había evitado gracias a que el servicio no estaba disponible en la Argentina. Se gana productividad, pero pierde sentido el concepto de vida privada. Incluso muchos de mis colegas que estaban felices con el aparatito, ya se están replanteando su uso”

Comentario 2: “En los Estados Unidos se las llama ‘crackberry’, porque su uso causa adicción, como si fuera una droga, ya que todo el tiempo están entrando los mensajes (no hay que bajarlos, sino que ingresan directamente), y ¿quién se puede resistir a leerlos?”

Comentario 3: “Los gerentes de mi compañía me habían pedido los nuevos celulares con capacidad para bajarse el correo electrónico. Se los dimos y ahora se arrepintieron, quieren un aparato más simple; sólo para hablar por teléfono”

Estos comentarios pertenecen a gente de sistemas de empresas que adoptaron el Blackberry, y demuestran que los costos en pérdida de tiempo, intromisión y dependencia son tan caros, o más, que los costos en dinero.

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