Saltar al contenido

Súper cámaras revelan los secretos de la Mona Lisa

Informa Clarin.com hoy, que se han descubierto nuevos secretos en La Gioconda de Leonardo Da Vinci gracias a un experto, el ingeniero francés Pascal Cotte, que realizó pruebas con un escáner digital. Cotte asegura que la pintura tuvo cejas y pestañas, y que el pintor iba a elaborar un rostro más ancho y una sonrisa más expresiva pero cambió de parecer.

Subyugado por la obra maestra de Leonardo Da Vinci en su niñez, Cotte diseñó una cámara que le permitiera desentrañar sus secretos y deconstruir a partir de imágenes de alta definición no sólo el proceso de deterioro que la obra sufrió a lo largo del tiempo, sino además los pasos, pintura sobre pintura, dados por el artista en su creación. Los resultados de la investigación, las pruebas fotográficas y las imágenes hasta 24 veces ampliadas, trabajo que, según calculó Cotte, le demandó unas tres mil horas de análisis, se encuentran actualmente en exhibición en el Complejo Metreon de San Francisco.

El experto mostrando sus descubrimientos

Un escáner de 240 megapixeles capaz de generar imágenes ultradetalladas, fue la herramienta para desentrañar uno de los principales enigmas del retrato de Da Vinci: la presencia o ausencia de cejas y pestañas. (…) Cotte trabajó con imágenes tomadas en el laboratorio del Louvre con una cámara digital, especialmente desarrollada para esa tarea. Se trata de un aparato de veintidós gigabytes y trece filtros de colores, notablemente superior a las cámaras regulares que poseen sólo tres o cuatro filtros. Los sensores desarrollados por Cotte para captar no sólo las ondas lumínicas del espectro visible sino también aquellas que caen en las áreas de infrarrojo y ultravioleta, y que son invisibles al ojo humano, hicieron posible desnudar a la Mona Lisa y escarbar en sus secretos.

A partir de ello, el ingeniero concluye que Da Vinci cambió de parecer sobre la posición de dos dedos de la mano izquierda de la Mona Lisa. También, que la archiestudiada sonrisa, iba a ser en principio un tanto más expresiva de lo que luego resultó y que el rostro habría sido más ancho.(…) Estas nuevas pruebas, tal como afirma el investigador, han podido revelar los colores originales de la obra ocultos por el tiempo, el barniz y las sucesivas restauraciones. Al parecer la pintura original no lucía como puede vérsela ahora saturada de verdes, amarillos y marrones, sino más bien con azules claros y blancos brillantes. «Para las próximas generaciones garantizamos que siempre podrán conocer el verdadero color de la obra», enfatizó Cotte, que espera que su técnica pueda ser utilizada en futuras restauraciones.

Imprimir esta entrada Imprimir esta entrada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

 

- Ir arriba -