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Sobre las cadenas y la bacteria L Casei Defensis

casei.gif [1]Circula por estos días un mail que alerta sobre supuestas contraindicaciones en el yogur Actimel de La Serenísima, que contiene la bacteria del título. Nos molestan profundamente este tipo de mails -verdaderos hoaxes [2]– por dos razones principales: difunden nuestra dirección de correo a discreción y son generalmente alarmistas y, al menos, exagerados. Como en ocasión de los mails sobre Dasani y las dioxinas [3], me tomé mi tiempo para leer sobre el tema. Esto se puede leer buceando en la red:

L casei defensis es una bacteria que se puede encontrar espontáneamente en los alimentos de origen lácteo y viviendo en simbiosis –asociación- con el resto de bacterias habituales del intestino humano sin dar lugar a infecciones y que ha sido seleccionado por los científicos de Danone para suplementar su producto Actimel. Los lactobacilos en general se caracterizan por formar ácido láctico como producto principal de la fermentación de los azúcares dando lugar a yogur a partir de la leche. En el intestino humano, L casei defensis, bacteria perteneciente al grupo de los lactobacilos, ha demostrado que puede reducir la incidencia y disminuir la duración de ciertos tipos de diarrea de origen infeccioso ejerciendo un papel protector sobre la flora intestinal normal lo que condiciona a su vez un mejor funcionamiento de las células que conforman las paredes intestinales, por lo que se puede considerar como beneficioso en términos generales para los procesos digestivos. También ha demostrado mejorar algunos de los parámetros -medidas de valoración- del sistema inmunológico –defensivo- intestinal local, pero no hay pruebas de que estos resultados puedan ser extrapolables al sistema inmunológico general. Es decir, actualmente no se puede afirmar que la presencia de esta bacteria en el intestino nos pueda proteger frente a una infección sistémica como pudiera ser, por ejemplo, una gripe. (DrLuengo.net [4])

Ahora bien: en el sitio del semanario Análisis de la actualidad [5] se informó en su momento que en el mes de Abril del año pasado el diputado nacional Raúl Solanas (PJ-Entre Ríos) presentó un proyecto de ley proponiendo que se incluya en los prospectos de los productos alimenticios y bebidas una leyenda que advierta de manera “clara y visible para el consumidor” las contraindicaciones que tiene la bacteria L Casei Defensis. Sin lugar a dudas, una buena iniciativa, en la que fundamenta puntualmente que se debe obligar “a todas las empresas alimentarias a indicar en sus productos los efectos colaterales para que la población sea quien decida consumir o no dicho producto, y se evite ser engañada mediante avisos publicitarios”. La idea es que la etiqueta incluya las contraindicaciones, efectos secundarios y advertencias que contenga el producto en el consumo diario, continuo, y/o prolongado, las dosis recomendadas, y la certificación de organismos públicos de regulación.

Lo central de la cuestión es que Solanas afirma, luego de fundamentar la iniciativa con un argumento idéntico al que citamos aquí al principio, el del Dr. Luengo (¿quién habrá copiado a quien?), que:

(..) se ha descubierto que esta bacteria es generada normalmente por el 98 por ciento de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente olvida que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años. En realidad, surgió como un medicamento para esas pocas personas que no lo elaboraban, pero ese universo era tan pequeño que el medicamento resultó no rentable; y para hacerlo rentable se vendió su patente a empresas alimenticias.

A continuación el diputado ofrece algunos datos que asustan, por si lo anterior fuera poco:

Existen varios trabajos de experimentación en animales y humanos que han demostrado que el consumo de ciertos probióticos y prebióticos, como esta bacteria disminuye el nivel de colesterol en sangre, sin embargo, aunque se han sugerido posibles mecanismos, ninguno se ha verificado. El gobierno nacional a través de la Secretaría de Salud obligó a la empresa láctea La Serenísima a indicar en su publicidad que el producto no debe consumirse por un tiempo prolongado; y cumplieron, pero en una forma tan sutil que ningún consumidor lo percibe (por ejemplo «desafío actimel: consúmalo durante 14 días» o «haga de agosto su actimel»). Es decir que si una madre decide completar la dieta con cualquier producto alimenticio que contenga la bacteria L Casei Defensis, no percibe ningún aviso sobre su inconveniencia y no ve que puede estar haciendo un daño importante a futuro a causa de las manipulaciones publicitarias para impulsar los negocios; y tampoco se le informa a esa madre que al hijo le está suministrando un medicamento.

Sobre este argumento es que circula el mail en cuestión. Reconozcámoslo: la teorías conspirativas tienen prensa. Pero en mi caso tienen un efecto contrario: quiero saber más.

Antes de seguir, planteo las dudas que me surgen de lo que leo:

Sigo. Me interné en el sitio de Actimel [6]-por cierto, como decimos en Argentina, pusieron «toda la carne al asador» en esto- y encontré una gran cantidad de información sobre el producto. Entre otras cosas, aclara:

El lactobacillus casei es un fermento o bacteria, no una sustancia ni un medicamento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El L casei es un medicamento? No. L.casei es un fermento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El cuerpo humano genera L casei u otros fermentos? No. De hecho, ningún organismo elabora bacterias; simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino, son nuestros huéspedes. Su incorporación es siempre externa, pues el organismo humano no las genera.

Indican también que los estudios médicos que conforman el dossier científico de Actimel están listados en la pestaña de bibliografía de la misma web.

No se trata de salir a defender una u otra posición sino de informarse convenientemente, no sólo para cuidar la propia salud sino para exigir decisiones de fondo a los responsables que lleven a investigar, decidir, controlar y, de ser necesario, tomar las medidas del caso que impidan que la población sufra por las acciones de empresarios inescrupulosos y funcionarios desinformados y descuidados.

Seguiremos consultando e informándonos, porque el tema es importante.