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Australia recupera imagenes de la Apolo 11 en la Luna

El trasfondo y la importancia de este hallazgo, tal como lo relatan los amigos de Microsiervos, roza lo increíble, por la desidia de quienes debieran haber preservado semejante documento:

Cuando el 19 de julio de 1969 Neil Armstrong y «Buzz» Aldrin se convirtieron en los primeros seres humanos en llegar a la Luna la señal de vídeo que procedía de las cámaras que iban a bordo del Eagle no era compatible con la señal que emitían las cadenas de televisión. Por esto, era necesario convertirla de algún modo, pero en lugar de utilizar un equipo que hiciera la conversión por métodos electrónicos se optó por generar la señal para las cadenas de televisión utilizando unas cámaras que apuntaban a unos monitores en los que se veía la señal recibida desde la Luna. Fue, para entendernos, como si se retransmitiera un screener en lugar de la película original.

Al mismo tiempo, la señal era convertida electrónicamente al formato estándar de televisión de forma electrónica y guardada en cintas de vídeo, aunque con sus limitaciones debidas a la tecnología de la época. La señal de vídeo original de las cámaras SSTV del Eagle quedó también guardada en cintas magnéticas, junto con todos los demás datos de telemetría y audio de la misión.

Cuando en 2006 cuando la NASA anunció el cierre del Data Evaluation Laboratory del Centro Goddard, el único lugar del mundo en el que quedaban los equipos necesarios para leer esas cintas de datos, algunos veteranos de la agencia pensaron que había que recuperar los datos almacenados en aquellas cintas antes de que no hubiera forma de leerlos. Años de búsquedas infructuosas llevaron a la NASA a tener que admitir el año pasado que lo más probable es que las cintas del Apolo 11 hayan sido borradas junto con otras 200.000 que luego fueron reutilizadas para ahorrar dinero.

Esta semana, Australia Geographic informa que a partir de una copia hecha en VHS en los 80 de la señal original y convenientemente restaurada cuadro a cuadro, han recuperado imágenes incluso mejores que las que la NASA presentó el año pasado a partir de cintas que guardaban las imágenes ya convertidas.

Estas imagenes, que incluyen el descenso del módulo lunar, fueron tomadas por el Parkes Radio Observatory y la estación de rastreo de Honeysuckle Creek, en las afueras de Canberra el 21 de Julio de 1969 (hora de Australia). Son de tal calidad que se pueden observar detalles como la cara de Aldrin a través del visor de su casco cuando se levanta el protector.

Fuente: Microsiervos

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Una pequeña figura en la Luna

Algunos hechos curiosos de las misiones Apolo y sus estadías lunares son desconocidos para el público en general, por eso nos gusta cada tanto hablar de ellos. En este caso, se trata de un sencillo memorial de la tripulación de la Apolo XV en homenaje a sus colegas caídos.

Un miembro de la tripulación de aquella misión introdujo a escondidas una pequeña figura y un certificado en la nave espacial, que fueron depositados sobre el suelo lunar. La placa muestra los nombres de 14 hombres que perdieron la vida mientras intentaban viajar al espacio, mientras que el muñeco de aluminio es un pequeño tributo a ellos.

La NASA se enteró de este hecho cuando el National Air and Space Museum quiso hacer réplicas de los objetos. Es más: el diseñador original del muñeco, el artista belga Paul Van Hoeydonck, ya había vendido algunas generando el consiguiente enojo de la agencia espacial.

La figura del astronauta, una escultura de aluminio de 8,5 cm de alto, fue diseñada para estar acostada y mirar hacia arriba, representado el sueño de viajar a las estrellas. Cuando se lo gira, se ve como un hombre a la mitad, como homenaje a aquellos que quedaron con sus sueños a medias.


Fuentes:
es.quora.com
– El astronauta caído. (2020, 22, feb). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:46, octubre 24, 2020 desde https://es.wikipedia.org/wiki/El_astronauta_ca%C3%ADdo

 

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El viejo héroe guardaba un souvenir

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Neil Armstrong, de él hablamos, falleció en agosto de 2012. Unos meses después Carol, su viuda, se encontraba limpiando un armario de la casa familiar y halló el sorprendente souvenir: un bolso McDivitt -llamado así en honor a su inventor, el comandante del Apolo IX James McDivitt-, conteniendo la cámara que usó Armstrong para registrar la llegada a la Luna, entre otras piezas y herramientas -en un total de 20, como se observa en la foto- que fueron identificados por el equipo del Apollo Lunar Surface Journal.

Después de un largo proceso de documentación, el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington decidió hacer público el hallazgo, que se encuentra en exhibición en una muestra temporal.

Armstrong nunca mencionó, según se afirma, la existencia de estos elementos, ni siquiera a su biógrafo James Hansen. Según Allan Needell, curador de historia espacial del Museo, “los expertos fueron capaces de determinar con casi completa certeza que todos los elementos encontrados fueron utilizados en el Eagle“.

Según explicó Needell, “la cámara y otros objetos debían quedar en el módulo que se estrelló contra la superficie de la Luna después de regresar a los astronautas a la cápsula orbital”. Pero ahora queda en evidencia que los tres astronautas, Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins decidieron conservar algunas de aquellas cosas como recuerdo.

En el año 2012, el presidente Obama firmó un decreto otorgando la propiedad legal de recuerdos como los que Armstrong guardó, tanto para los astronautas de la misión Apollo como para los de las misiones Mercury y Gemini. Si bien Armstrong ya había cedido parte de sus objetos personales, conservó el bolso de tela blanca que los astronautas llevaban para recoger sus cosas durante la travesía.

Entre los elementos contenidos en él estaba la cámara de 16 mm. que fue montada en la ventana del módulo de aterrizaje y que inmortalizó su famosa frase, “es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

Fuente: Clarin.com – Imagen: Lunar Surface Journal.

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En la sombra de la Luna

Gracias a Microsiervos me encuentro en YouTube con el documental In the Shadow of the Moon, en el que los astronautas del programa Apolo cuentan la historia de la aventura lunar en primera persona.

En linea con trabajos más conocidos, como Moon Shoot o De la tierra a la luna -no la novela de Verne, claro, sino el documental de Hanks & cia.-, diez de los veinticuatro astronautas que estuvieron en la superficie de la Luna o la orbitaron brindan su testimonio, acompañados de imágenes de las películas originales.

Está subtitulado en español -recuerden apretar el botón CC si no aparecen los subtítulos de entrada-. Las imágenes son francamente maravillosas, y por momentos gana la emoción. El final, con todos los participantes hablando sobre la cuestión de las teorías conspirativas es admirable, por la pasión con que hablan estos hombres mayores sobre la gesta de la que tomaron parte en su juventud. ¡Que lo disfruten!

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Cuando los hermanos Wright llegaron a la Luna

Me acabo de enterar, vía Microsiervos, que la tripulación de la Apolo 11 depositó en la superficie de la Luna fragmentos de tela y madera del Wright Flyer, la primera máquina voladora a motor construida por los hermanos Wright.

El kit de prensa de la foto más arriba se encuentra en exhibición en The Wright Brothers & The Invention of the Aerial Age del Museo Nacional del Aire y el Espacio, junto con una cantidad de objetos y fotografías que comemoran la hazaña.

Fuentes:
Microsiervos
Museo Nacional del Aire y el Espacio

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La historia de la lapicera de la NASA

Una vez más, el excelente Microsiervos vienen a nuestro rescate con la verdad sobre una leyenda urbana.

La leyenda en cuestión dice que tras los primeros vuelos espaciales tripulados, la NASA notó que los bolígrafos comunes no funcionaban en el espacio. Decidió entonces diseñar uno que sí lo hiciera, y que gastó en ellos una cantidad de dinero exorbitante; algunos hablan de un millón de dólares. La historia incluye el supuesto ingenio a toda prueba de los soviéticos, que habrían resuelto el problema entregándoles lápices a sus cosmonautas. Pero en realidad parece que la NASA nunca hizo tal cosa.

Pero en realidad el asunto sería así: durante los primeros vuelos, los astronautas de la NASA usaron lápices. Luego, para las misiones Géminis encargaron lápices mecánicos a la empresa Tycam Engineering Manufacturing, Inc. a un precio de 128,89 dólares de la época por unidad. Como era un precio exagerado -equivaldría a unos 900 dólares a precio actual por lápiz- la NASA se decidió por otros más baratos.

Para la misma época, la Fisher Pen Co. gastó cerca de un millón de dólares de sus fondos en el diseño de un bolígrafo capaz de funcionar en condiciones de ingravidez, bajo el agua u otros líquidos, y en un rango de temperaturas que iba de los -45,5 a los 205,5 celsius. Luego lo patentaron y lo comercializaron con el nombre AG7, y en 1965 se los ofrecieron a la NASA, que finalmente encargó en 1969 unos 400 bolígrafos para los astronautas del programa Apolo a un precio de 6 dólares por unidad.

La Unión Soviética también compró 100 de estos bolígrafos junto con 1.000 cargas en febrero de 1969 para sus misiones Soyuz, aunque con anterioridad sus cosmonautas sí usaban lápices.

Muchos se hicieron eco de esta leyenda, al tomarla como verdadera y difundirla así, un poco a modo de cuento con moraleja sobre la necedad de los poderosos a la hora de gastar en cosas inútiles. Pero a no desalentarse: ellos siempre nos darán letra, aunque ahora debamos hechar mano a otras historias. Asegurémonos, simplemente, de demostrarlo con la verdad.

Fuente: Microsiervos

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Documento gráfico impactante

Se trata de un video que muestra en alta definición y a 500 fotogramas por segundo, el lanzamiento del Apollo 11, aquella que puso al primer hombre en la luna. Los comentarios son de un especialista.

Fuente: Microsiervos

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Comienza la misión Apollo 11

No, no se trata de nuestra llegada tarde al que tal vez sea el logro tecnológico más grande del hombre, sino de recrear esta fantástica aventura en modo virtual, a 40 años de la llegada del hombre a la Luna.

La misión ya partió rumbo a su destino, esta mañana a las 9:32 AM EDT, y se puede seguir desde We Choose de Moon, un sitio que reune toda la información del vuelo con las imágenes, videos y comunicaciones originales de esta gran epopeya.

Pero además, por si fuera poco, pueden descargarse widgets para Facebook, MySpace o el propio escritorio, que marcan en tiempo real las etapas de la misión. Además las comunicaciones se pueden Twittear y leer tal como sucedieron en su momento. Una opción de suscripción vía mailing también nos mantiene informados sobre la misión, cuyo momento cúlmine, claro, es el alunizaje y las primeras pisadas del hombre en nuestro satélite natural en, a ver, 101h., 9m. y 40s… 39… 38… 37… 36…

Ah, por favor, no comenten sobre las teorías conspirativas, que se filmó en un set y que nunca fueron, etc., etc. Ya está. Ya fué, como dicen los pibes. Está bastante bien comprobado y documentado como para seguir discutiendo. Quienes creemos que el hombre es capaz de grandes hazañas cuando se lo propone, disfrutaremos de revivir semejante logro y, por qué no, revivir un momento inolvidable de nuestra infancia. Y si, estamos grandes ya.

(Agrego 22hs.) La NASA ha publicado algunos de los videos originales de la misión “parcialmente restaurados” en HD.

Según se cuenta en Microsiervos, esto indicaría que se han encontrado las cintas perdidas de la misión.

Las imágenes incluyen 15 momentos claves de aquel paseo espacial y son parte de un completo proyecto de restauración que se espera que esté terminado en el otoño del hemisferio norte.

Estas cintas han sido el objeto de una extensiva búsqueda a lo largo y ancho de almacenes y edificios de la NASA e instituciones asociadas por todo el planeta desde que la agencia anunciara que en octubre de 2006 se iban a dar de baja las últimas máquinas capaces de leerlas, momento en el que algunos veteranos del proyecto pensaron que sería una buena idea pasarlas a un formato más moderno y quizás mejorarlas procesándolas con equipos modernos, momento en el que se descubrió que su pista se perdía pocos años después de su grabación.

Su importancia reside en que estas cintas contienen imágenes de mucha más calidad de la que asociamos al paseo lunar de Armstrong y Aldrin, ya que las imágenes que se emitieron en directo y que se grabaron para luego almacenar y distribuir a cadenas de televisión fueron creadas filmando de un monitor la señal Slow-scan television que se recibía de la Luna, lo que disminuyó considerablemente la calidad de estas.

Para bajar y guardar.

(Agrego 17/7) La NASA admitió hoy que las cintas perdidas del Apolo 11 fueron probablemente borradas. La agencia ha reconocido que esas cintas acabaron formando parte de un lote de 200.000 cintas que fueron borradas y reutilizadas para ahorrar dinero, con lo que ha decidido abandonar su búsqueda.

Gracias Microsiervos, gracias Vix y gracias Aletorto.

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Observadores y viajeros de los cielos, de festejos varios

Este año que recién comienza fue declarado “El Año Internacional de la Astronomía”, por iniciativa de la Unión Astronómica Internacional (UAI) y con patrocinio de la UNESCO y de la ONU.

El objetivo que se persigue con esta inciativa es la de “transmitir la fascinación por el Universo” y aumentar el interés entre la ciudadanía por la Astronomía y la ciencia en general y hacerla conocedora de sus beneficios a favor del progreso de la sociedad.

Para tal fin se desarrollarán jornadas, cursos y visitas a los planetarios en todo el mundo. Nos sumamos a la iniciativa celebrando algunas fechas importantes, coincidentes en estos días, relacionadas con los avances en el desarrollo de la ingeniería aeroespacial y la conquista del espacio:

– El 24 de diciembre de 1968 la tripulación de la Apolo 8, la primera misión que viajó hasta la Luna y puso a tres seres humanos en la órbita del satélite, tomó la fotografía AS08-14-2383, más conocida como “Amanecer terrestre”, que muestra la salida de la Tierra vista desde su satélite.

Aunque en la ocasión los astronautas de la misión tomaron varias imágenes, esta se convirtió en un hito de la historia de la fotografía.

– El 2 de Enero de 1959, un cohete R-7 modificado despegó desde Baikonur, impulsando la pequeña nave Ye-1 para alcanzar la velocidad de escape necesaria para salir de la órbita terrestre, siendo el primer objeto fabricado por el Hombre que lograba abandonar la Tierra con destino a la Luna.

El éxito obtenido por la Unión Soviética contrastaba con los fracasos de los Estados Unidos, quienes no lograban que sus naves Pioneer lograran salir de la Tierra.

Con una masa de 156 kg, la Ye-1 contaba con una serie de instrumentos bastante básicos que permitían medir el campo magnético y la radiación de la Luna. El 3 de Enero la nave expulsó una pequeña nube de sodio, con el objeto que los astrónomos lograran seguir y calcular su trayectoria. Algunos medios soviéticos denominaron a la Ye-1 como Lunnik, nombre formado de los términos “Luna” y “Sputnik”, pero sólo en 1963 se decidió denominarlo con el nombre con que se le conoce en la actualidad: Luna 1.

– El 4 de enero del 2004 el rover Spirit llegó a Marte. Veintiún días después llegó su compañero, Opportunity. La misión, que inicialmente duraría unos 3 meses, sigue explorando el planeta rojo cinco años después. Más de una vez se despidió la NASA de sus mimados juguetes, pero gracias a las tormentas de viento que limpian sus paneles solares, se han despertado y comunicado con el planeta Tierra para recibir nuevas instrucciones. Los científicos esperan la próxima tormenta para encomendarles sus dos nuevas misiones.

Fuentes: IAA y NASA

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Una mirada necesaria sobre las TIC en la educación

Conocí a Boris Mir gracias a que creó, junto a Alejandro Tortolini, el grupo “ÑBlog” en EduBlogger. Este profesor del IES Arraona, de Sabadell, Barcelona, es autor del blog La Mirada Pedagógica, un espacio personal de opinión y reflexión sobre enseñar y aprender, como el mismo lo define.

Recientemente escribió allí un post titulado “Las TIC deben cambiar el reloj por la brújula”, en el que analiza la problemática de la incorporación de las TIC en la educación. Selecciono algunos párrafos, al tiempo que recomiendo la lectura completa de su análisis como una mirada necesaria para no perder de vista lo central del asunto:

Hay muchos intereses cruzados en el tema TIC, algunos legítimos y otros no tanto. A veces las mejores intenciones alentan un entusiasmo digno de encomio, pero todavía hay demasiado discurso apologético y poca legitimación basada en resultados generalizables. Los únicos profesores que han convertido las TIC en valor para sus alumnos son aquellos que tenían elevados horizontes educativos, aquellos que ya tenían aspiraciones pedagógicas ricas y diferentes y para los cuales la incorporación de hardware o software ha dado alas a sus proyectos. La verdad, no creo que las TIC hagan, de profesores mediocres, mejores profesores.

Seguramente deberíamos dedicar todo este esfuerzo a repensar cómo trabajamos con nuestros alumnos en clase, qué les proponemos para que aprendan y qué estimulantes proyectos llevamos a cabo –con o sin la TIC…- para que aprendan más y mejor. Es más, ocuparnos de las TIC nos distrae de replantearnos a fondo la educación, que es una tarea mucho más sustancial. Por favor, no dilapidemos los escasos presupuestos educativos en adquirir “un ordenador por alumno”, dediquémoslos a crear espacios de reflexión y aprendizaje para que los profesores (y alumnos…) transformen de forma radical sus concepciones sobre la enseñanza y sus métodos de trabajo. Es muy probable que las TIC nos ayuden a ello y por lo tanto deben formar parte permanente de nuestra agenda y de nuestro discurso, pero creo que debemos resituarlas.

Repensar la escuela es mucho más urgente y necesario que incrementar el parque TIC. Y para repensar la escuela, deberíamos también repensar la incorporación eficiente de software y de hardware.

Decíamos aquí mismo en alguna oportunidad que “la tecnología en la escuela siempre cambió cuando se ‘llenó’ de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, ‘mercadólogos’, economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos- la escuela siempre está errada”. Y también pedíamos en aquella ocasión que “no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- ‘llenarlas’ de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela”.

Adhiero a la idea de que las TIC no hacen a un buen profesor. Si basamos nuestro desempeño en la cantidad y calidad de recursos tecnológicos disponibles, sin la convicción de que la educación debe promover la distribución igualitaria y democrática del acceso al conocimiento, nuestra práctica se habrá vaciado de sentido.

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