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Todas las entradas de Enrique A. Quagliano - 181. página

Las tormentas, un chiste de argentinos II

Las pérdidas por la tormenta son enormes: ya son 8 las vidas que se perdieron, voladura de techos, árboles caídos y varios etc. más. A 48 hs. todavía hay mucha gente, incluso en la zona céntrica, sin luz. Pero algunos pensaron superar ese inconvenente con… descaro.

Informa el diario La Capital de Rosario, hoy:

La presión de los vecinos de Rioja entre Alvear y Santiago logró anoche que empleados de la EPE (Empresa Provincial de la Energía) desistieran de darle energía exclusivamente a un edificio de la cuadra mientras dejaba al resto a oscuras. “Fue tanta la bronca y tan impresionantes los insultos por esa injusticia que las cuadrillas tuvieron que irse”, relató a este diario un vecino.

El insólito hecho comenzó cuando, pasadas las 20, aparecieron “varias camionetas y un generador gigante destinados sólo a un edificio de Rioja 2307”, contó otro testigo. Cuando la gente preguntó el motivo de esa decisión, un referente de la firma santafesina dijo que era una “orden política”. Todos empezaron a gritar y hasta hubo intercambios de insultos con los moradores del edificio. Tan tenso se tornó el episodio que la EPE debió abandonar el lugar mientras los vecinos se quedaron con una pregunta atragantada: ¿quién habrá sido el que pidió semejante privilegio?

Que bueno sería saber quién vive en el edificio de Rioja 2307, ¿no es cierto? Aunque, pensandolo bien, para que haya llegado ese generador allí tiene que haber habido alguien que descaradamente levantara el teléfono y pidera; otro que descaradamente atendiera y descaradamente consintiera y diera la orden, en lugar de pararle el carro; otro que descaradamente organizara y descaradamente enviara, y así en más.

¿No será mucho descaro a sólo 7 años del “que se vayan todos”?

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Las tormentas, un chiste de argentinos

En EiTB, el sitio web del Ente Público Euskal Irrati Telebista – Radio Televisión Vasca, se informa lo siguiente:

Los científicos vascos van a poder disfrutar de la más moderna tecnología en la investigación relacionada con la meteorología y la climatología; el Centro Meteorológico de la CAV, además de diferentes universidades y centros tecnológicos, disfrutarán de un supercomputador que puede realizar 11 billones de operaciones por segundo, lo que posibilitará realizar en 48 horas cálculos que un ordenador personal convencional tardaría 114 años en resolver. Pero eso no es todo, porque la máquina, de cuyo suministro, instalación, puesta en marcha y mantenimiento se encargará la empresa IBM, permitirá un ahorro de energía de hasta un 40 %, en tanto que la capacidad de procesamiento se verá multiplicada por cinco. El Gobierno vasco, por medio de su Sociedad Informática (EJIE), ha informado de que se tratará de la primera instalación en el Estado de un ordenador de sus características.

Tormenta en Rosario. Una más. La de anoche provocó al menos cuatro muertos, 47 heridos, calles anegadas, casi dos centenares de árboles caídos y corte en el suministro de energía eléctrica y del servicio de agua potable en casi toda la ciudad. Y no hubo alerta.


El regalo que dejó la tormenta después de su paso por una escuela de Alberdi, sin contar la cantidad de vidrios rotos y los estragos del agua.

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Aunque molesta, la cadena sobre el código IMEI no es falsa

Entre las cadenas de email que se repiten cíclicamente hay una en particular que tiene todas las características de un hoax, pero en este caso la información es cierta. Es aquella que informa sobre el uso del código IMEI ante la eventualidad de que nos roben el celular, a fin de bloquearlo e impedir su uso.

Hace un par de años escribí sobre esto en Tecnología para todos, en ocasión de recibir el mail por primera vez. Me puse a investigar sobre el tema y averigüé, entre otras cosas, que este código de los equipos móviles es un código pre-grabado en los teléfonos de tecnología GSM.

La sigla IMEI significa “International Mobile Equipment Identity”, (Identidad Internacional de Equipo Móvil).

En la Wikipedia se explica esto en forma detallada, lo cual demuestra que no es ningún secreto. Este código IMEI identifica al aparato unívocamente a nivel mundial, y es transmitido por el aparato a la red al conectarse a ésta. La empresa operadora puede usar el IMEI para verificar el estado del aparato mediante una base de datos denominada EIR (Equipment Identity Register).

¿Y qué es la EIR? Es una base de datos en la que existe información sobre el estado de los teléfonos móviles. Dentro de esta base de datos existen tres listas de IMEI: la blanca, la gris y la negra.

La lista blanca identifica a los equipos que están autorizados de recibir y realizar llamadas. Esta lista debe siempre existir en el EIR, aun cuando sea la única; las otras dos son opcionales. La lista gris identifica a los equipos que pueden hacer y recibir llamadas, pero que pueden ser monitoreados para descubrir la identidad del usuario utilizando la información almacenada en el chip [Tarjeta SIM]. La lista negra identifica a los equipos que a los que se les impide conectarse a la red. Por lo tanto, no pueden realizar ni recibir llamadas.

El código de IMEI consta de cuatro partes. La primera parte se denomina Type Approval Code (TAC), en donde los primeros dos dígitos indican el país. La segunda parte es el Final Assembly Code (FAC) e indica el fabricante del equipo. La tercera parte es el número de serie del teléfono. El último dígito, es el dígito verificador (usado para validar el IMEI).

El IMEI de un aparato habitualmente está impreso en la parte posterior del equipo, bajo la batería. Se puede marcar la secuencia *#06# para que aparezca en el display.

En caso de extravío o robo del celular, conviene informar al operador y darle este código. Éste podrá entonces bloquear el celular, aun cuando el caco cambiara la tarjeta SIM.

Otras lecturas (en inglés):
http://www.numberingplans.com
http://www.babt.com/default.asp

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Defina ‘insoportable’

Un viejo insoportable es lo que queda de alguien que se hizo viejo soportando a los que ahora no lo pueden soportar.

Mario Sarmiento

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‘Reinventando el olvido’, en el blog de Tíscar Lara

Tíscar Lara es una periodista y docente, licenciada en Cs. de la Información y formadora docente en TICs. Tíscar escribe su blog Tiscar.com, de seguimiento altamente recomendado para interesados en la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula.

En una entrada titulada “Sentido y sensibilidad en la Red”, dedicada a cuestiones de seguridad y sentido común en cuanto al uso de información personal sensible en el mundo digital -redes sociales y ámbitos similares-, Tíscar escribe:

En la era del storage, el datamining, la ubicuidad y la nanotecnología, es curioso que surjan iniciativas como la que llega desde Harvard: “Que los ordenadores tengan olvido al igual que las personas” (…) Más tarde, Enrique Quagliano recogió la idea y lanzó la campaña “Reinventando el olvido en internet“. Tiene un punto entre luddita y romántico. Está claro que la solución no pasa por intervenir en la tecnología para que merme sus capacidades, pero al menos merece la pena preocuparse por su uso.

Hace entonces un llamado a pensar:

Los ordenadores no se programarán para la amnesia, así que mejor será que nos programemos nosotros para la prudencia.

Me permití agregar en la entrada un comment con algunas consideraciones que me parece, hay que tener en cuenta al analizar este trabajo de Mayer:

Es cierto que tiene algo de romántico la propuesta, pero esta “intervención en la tecnología” como la llamas, tendría por objeto, de acuerdo a la propuesta de Mayer, funcionar a modo de alerta, de “despertador” al momento de dejar datos sensibles, que lleve a la persona a pensar que sus datos son importantes, y qué hacer con ellos. Y eso se lograría EN PARTE con un sencillo cambio técnico, que es el de agregar un campo más en los formularios online, por ejemplo, que le pida a la persona que decida cuanto tiempo quiere que esa información se almacene.

Más información sobre la campaña “Reinventando el olvido en Internet”, haciendo clic aquí.

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Una radio, un proyecto, un entramado de voluntades

Ayer a las diez de la noche emitimos el primer programa de nuestra radio on line, MePertenece Radio.

Uso el plural porque lo que fue originalmente una idea personal, se convirtió con el correr de los días en un proyecto que involucró a muchos amigos, profesionales y colegas que se entusiasmaron tanto o más que yo.

El programa que comenzó ayer, “Gigantes Gentiles”, busca difundir y apoyar a músicos locales y de otras latitudes que habitualmente no cuentan con difusión en los medios convencionales, por muchas razones. Es un gusto personal que me quiero dar. El programa va los miércoles a las 22hs. y repite los viernes a las 11hs. y los sábados a las 18hs.

Pero para este proyecto, además de invitar a participar a músicos en la iniciativa, he invitado también a docentes y colegas de otras disciplinas para pensar juntos otros usos para este medio, por ejemplo pedagógicos. Daniel Krichman me dice vía mail, por ejemplo,

Creo que podríamos pensar en un programa para explorar cómo puede ayudar la radio en la comprensión de textos o la expansión de las habilidades cognitivas.

Este puede ser el germen de un proyecto, pero habrá tantos como nuestra creatividad lo permita. Tenemos un medio 2.0, 24x7x365, libre, independiente y con todo por hacer.

Están invitados.

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Sobre indiferencias, delegaciones y responsabilidades

El diario Clarín de Buenos Aires, publicó este fin de semana una entrevista al sociólogo francés Claude Giraud, profesor de sociologia de la Universidad de Lille 1 y autor, entre otros libros, del recientemente publicado “Las lógicas sociales de la indiferencia y la envidia” (Biblos, 2008).

Transcribo algunos párrafos, para pensar:

La indiferencia respecto de los otros parece condenable, pero al mismo tiempo la racionalización de nuestras sociedades provoca una creciente indiferencia. Los jueces no tienen compasión hacia las partes, los maestros no tienen mucha compasión respecto de sus alumnos. Entonces, vivimos de manera esquizofrénica, entre la indiferencia y la compasión. Prácticamente toda nuestra vida profesional transcurre en la indiferencia. Y es una capacidad social. Y para el resto de las dimensiones, y de manera puntual, somos compasivos y, por lo tanto, también protestamos. Pero la protesta es de corta duración, como el compromiso (…)

Las tres cuartas partes del tiempo la gente delega. Delega a los otros la manera de hacer las cosas. De alguna forma, ellos saben de qué manera se van a hacer esas cosas. Pero, en un sentido, son todos como Poncio Pilatos: se lavan las manos. Y esa delegación le transfiere la responsabilidad al otro y, al mismo tiempo, descompromete (…) porque la delegación permite en un momento ser actor, y en otro momento ser indiferente respecto de la manera como las cosas ocurren (…)

La indiferencia es un elemento funcional, porque separa, deja de lado. En un sentido, en nuestras sociedades se les permite a los individuos ser autónomos y no responsables, pudiendo adjudicar a las instituciones la responsabilidad de aquello que se ha hecho. Entonces, yo soy responsable de mi vida, pero no soy responsable de mis actos, porque esos corresponden a las instituciones a las que se les imputa, sea la escuela, la empresa, la policía, la justicia, la televisión. Y eso es muy importante, porque permite, efectivamente, no soportar el peso de todos los hechos (…)

Cuando se analizan las organizaciones y las instituciones, se encuentra en ellas un pedido contradictorio. Se les pide a sus miembros, al mismo tiempo, que sean indiferentes a ciertas informaciones y propiedades, que hagan el trabajo que corresponde, cumpliendo las reglas establecidas; y, al mismo tiempo, se les pide que se comprometan totalmente de alguna forma, y en ese compromiso, y para ese compromiso, se crean modelos de éxito social. Y esos modelos de éxito social son los que posibilitan el desarrollo de las formas de envidia. Se generan así preferencias, comparaciones y deseos. Entonces, este proceso funciona un poco como la figura del snob en la literatura de Marcel Proust, en la cual se ve muy bien que hay un imitador y una persona a imitar. Pero no se desea el objeto de esa persona; se desea el deseo de aquel al cual se imita. Entonces, en términos sociológicos, podría decirse que la envidia y la indiferencia son correlativas.

Fuente: Clarin.com

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