Ir al contenido

Todas las entradas de Enrique Quagliano - 257. página

Invasión de spam simulando ser de Facebook

Informan los siempre atentos amigos de Rompecadenas:

Estos últimos días las casillas de correo electrónico de muchos internautas se vieron invadidas por una ola de spams relacionados con Facebook y las contraseñas para ingresar a esta red social. El que dio a conocer esta información fue el laboratorio de seguridad de la especialista Websense.

Lo que sucedió fue que estuvieron llegando correos electrónicos no deseados en los que se le afirmaba a la víctima que les estaban enviandouna confirmación para poder restaurar la contraseña de Facebook. Por supuesto que en ningún momento el usuario había pedido que le mandaran una contraseña nueva porque la anterior la había olvidado ni nada por el estilo.

Un dato clave es que el mail provenía de la dirección support@facebook.com, una dirección que por supuesto confundiría a más de un usuario.

En cuanto al contenido de este mensaje, había un archivo adjunto tipo zip que tenía un archivo .exe el que era utilizado para conectar la PC con dos servidores y descargar archivos maliciosos desde alguno de estos servidores (uno de Holanda y otro de Kazajstán). Con esto se hacía queesta PC integrara una red de tipo botnet, con lo que el atacante lograba tener el control de la máquina, y así podía robar información personal de la víctima y reenviar desde allí otros correos electrónicos como este.

Algo a tener en cuenta por todos los usuarios y no caer en este tipo de trampas es que las redes sociales nunca envían correos electrónicos con las contraseñas a menos que alguno de nosotros se haya olvidado la contraseña y pida que le envíen una nueva. Y en este caso, además de ser un mail que llega con el nombre del usuario y no generalizado, no tiene ningún archivo para descargar, sino que viene la contraseña pegada en el cuerpo del correo.

Fuente: Rompecadenas

También te puede interesar:

El poder de las palabras

Estamos en un mundo en el que la palabra se deprecia de manera muy vil. Pero eso no quiere decir que no haya novela, filosofía, cine, música. Es interminable la cantidad de palabras bien dichas que hay por encima de las nefastas. Desgraciadamente, palabras con mucho poder pueden ser muy breves. Suelten la bomba, es tan breve como decir Te amo.
Luis Alberto Spinetta

También te puede interesar:

Pensar

Muchos creen estar pensando cuando están meramente reordenando sus prejuicios.
David Bohm, físico cuántico norteamericano.

También te puede interesar:

Recomendaciones para un uso seguro de Facebook

El diario Clarín de hoy reproduce un artículo original del New York Times, titulado “Cinco claves para cuidar los datos personales en Facebook”, conteniendo 5 importantes recomendaciones para un uso seguro de Facebook -y cualquier otra red social, acotaríamos-.

Se sabe que trescientos millones de personas comparten información en Facebook, sin llegar a tener en cuenta quién lee sus escritos o qué riesgos a futuro puede acarrear la publicación de información sensible. Ya hemos hablado aquí mismo, por caso, sobre el uso que algunos empleadores hacen de Facebook para investigar a los potenciales empleados antes de contratarlos.

Por esto y más, sería importante tener en cuenta alguna precauciones, controlando la privacidad y usando los dispositivos de seguridad que ofrece la misma red. Estas son las 5 claves que el artículo mencionado recomienda en el uso de Facebook:

  • Armar listas de amigos: Es para ordenar los contactos en distintos grupos. Lo ideal es separarlos en “trabajo”, para los contactos del mundo laboral; “conocidos”, para quienes no se frecuenta habitualmente; y “familia”, para familiares y amigos reales. Para crear esta lista hay que hacer clic en “Amigos”. En la columna de la izquierda, hay que hacer otro clic en “amigos”, debajo de la sección “listas”. Aparecerá un botón arriba que dice “Crear nueva lista”. Luego de hacer clic allí, en el cuadradito que aparecerá en pantalla hay que ponerle un nombre a la lista y seleccionar a sus integrantes. Cuando las listas están terminadas, se pueden usar a la hora de seleccionar quién puede ver qué cosa (¡y quién no!).
  • Qué se permite ver: En la parte superior de esta red está “Configuración”. Allí hay que hacer clic en “Configuración de privacidad”. Y luego en “Perfil”. Esto lleva a una página donde se puede configurar quién podrá ver determinada información. ¿Todos deben ver las fotos personales? ¿O esto debería limitarse a los “familiares”? Debajo de cada sección de esta página (información básica, personal), se puede decidir quién puede ver esos datos en particular. Todo aquel que no use listas (ver Armar listas de amigos), lo mejor que puede hacer es elegir “sólo amigos”. Todo lo demás permite que los datos sean vistos por gente que se puede, o no, conocer.
  • Dirección y teléfono: Si bien muchos especialistas dicen que no es conveniente subir a Facebook la dirección y el número de teléfono, algunas personas prefieren hacerlo. En este caso lo mejor es que sólo lo ofrezcan a algunas de las listas creadas. Para eso, dentro de “Perfil” hay que entrar en “Información de contacto”. Y seleccionar quiénes pueden ver estos datos.
  • No estoy para nadie: Los que están cansados de recibir invitaciones de viejos compañeros del secundario, pueden hacerse “invisibles” para ellos. Para eso se puede ir a “Configuración de privacidad” y hacer un clic en “Búsquedas”. Allí se puede configurar que todos lo puedan encontrar. O bien, solo los amigos, o los amigos de los amigos, entre otras opciones.
  • Aplicaciones: Si se usa Facebook sin hacer modificaciones se está compartiendo un montón de información personal (y de amigos también) con varias aplicaciones de Facebook y los programadores que las crearon. Para cambiar esto, dentro de “Configuración de privacidad” hay que hacer clic en “Aplicaciones”. Allí hay que ingresar en “Configuración” y hacer los cambios que se crean convenientes.

Probablemente algunas de ellas parezcan obvias, pero debemos tener en cuenta que muchas personas, entre ellas nuestros niños y adolescentes, requieran probablemente de un llamado de atención de nuestra parte -padres y docentes-, para comenzar a reconocer y prevenir los riesgos del uso de estos servicios.

Fuente: Clarin.com

También te puede interesar:

Rotos los diques de la inteligencia, las palabras surgen como armas

Sucedió en el término de dos o tres semanas y la sociedad lo tomó casi como una humorada. Pero al leerlo todo junto, se entiende por qué surgieron voces de alarma sobre el nivel de violencia verbal de algunos personajes públicos. En su edición de hoy Clarín desanda esta realidad a partir de un concepto sumamente preocupante: “Según los expertos, el lenguaje ya no es mediador: es el arma que dispara conflictos”. ¿Incontinencia verbal? Veamos:

“Que la chupen. Que la sigan chupando, que la sigan mamando”.
Diego Maradona durante una conferencia de prensa, hablándole a sus críticos.

“Me entregaron estos hijos de puta”.
Néstor Kirchner, acusando a Sergio Massa y a Florencio Randazzo, luego de perder en las últimas elecciones.

“La verdad me importa tres pitos. Si lo hicieron para bajarme de la supuesta candidatura, me importa recontra tres pitos. Que se la recontra metan en el medio del culo”.
Carlos Reutemann, hablando sobre una supuesta operación para obligarlo a renunciar como candidato para el 2011

“Son todas morochas, ni una rubia contratan”.
Jueza Rosa Elsa Parrilli mientras intentaba que dos empleadas de tránsito del gobierno de la Ciudad le devolvieran el auto que había sido secuestrado por estar mal estacionado.

Si, así todo junto suena feo. Pero esto fué dicho en los medios por personajes públicos. Lo escuchamos todos, aun sin desearlo, porque no hubo programa o medio gráfico que no lo reprodujera.

Claro que suena feo.
Pero no es lo único que se dice. Son raros los programas de TV, por mencionar un ejemplo, que no incluyan un lenguaje chabacano y hasta soez, no importa el tema sobre el que estén hablando. Sea un personaje público o un opinador callejero, nadie mide las palabras y, mucho menos, la sensibilidad del oyente circunstancial. En una especie de desvalorización de la comprensión del interlocutor, se echa mano de la mala palabra para expresar una idea, o mejor dicho, la falta de ellas.

Sin embargo, no sólo la mala palabra es violenta. Por caso, sin usar malas palabras las expresiones de Parrilli son un flagrante ejemplo de violencia verbal: están cargadas de la discriminación, humillación y desprecio que tiñen los discursos de muchos personajes públicos.

Algunas reflexiones que recoje Clarín en el mencionado artículo son por demás alarmantes:

No es casual que en un mes podamos contar estas dos historias (la de Parrilli y la de Maradona) porque es un síntoma claro de los tiempos que vivimos como sociedad. La palabra, como herramienta para dirimir conflictos, está debilitada. Ahora es al revés: el lenguaje se convirtió en el arma que dispara el conflicto. Incluso, basta un tono o una seña para agredir al otro.
María Elena Qués, licenciada en Letras y docente de la UBA y de la Universidad Del Salvador, especialista en Discurso político.

Es interesante un aspecto de la reflexión de la especialista que la autora del artículo ilustra del siguiente modo:

Los protagonistas de estas historias de intolerancia verbal tienen orígenes distintos, pero algo que los vincula: el poder.

Es por esto que la violencia verbal no reconoce nivel social y actividad: deportistas, jueces y también políticos y conductores de TV, todos personajes con alguna cuota de poder, pierden los estribos y estallan. Pero, ¿es eso excusa?

En ninguno de los dos casos la situación emotiva los avala. El deportista genial, mimado y apaleado, que dice lo que piensa porque es ‘Dios’. Una jueza que, en actitud ambivalente, usa un leguaje detestable que nada tiene que ver con su cargo. Y en el medio, los imperativos, los insultos o, dicho de otra manera, sacar lo más grosero de sí para horrorizar, no para conciliar.
Susana Anaine, licenciada en Letras y subdirectora del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filología de la Academia Argentina de Letras

El problema de estas situaciones es que perdieron su excepcionalidad: ya están naturalizadas.

Hay un problema de registro, porque no existe adecuación del lenguaje al rol que se ocupa. Aunque en el caso de Maradona es menos grave: su declaración es, en definitiva, de la jerga futbolística. Lo inesperado es que se dio en medio de una conferencia de prensa. Está tan naturalizada la agresividad que en cualquier hecho cotidiano intercambiamos palabras violentas. Pensemos ¿Quién le dice ‘buenos días’ a un taxista? ¿Quién le pide amablemente un café al mozo?
Martín Menéndez, doctor en Lingüística, docente de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA e investigador del Conicet.

Estos niveles de agresión verbal, según surge del análisis de los especialistas, tendrían por objetivo reducir al otro al silencio o, por el contrario, ir en escalada para que la palabra termine de perder su poder de ser mediadora.

Esta naturalización no sería sino la evidencia del grado de deterioro del lazo social.

Fuente: Clarin.com

También te puede interesar:

- Ir arriba -