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Todas las entradas de: Enrique Quagliano - 374. página

Año nuevo. Chiche. Amplio. A estrenar.

Como cada año, en este tiempo se renuevan expectativas.

Uno, porque está vivo, quiere seguir, crecer -aunque ya esté grande-, mejorar, continuar.

Uno quiere también que el milenio que le dijeron comience de un vez por todas porque, contrariamente a lo que se decía sobre las ventajas de entrar al siglo XXI, no se ve nada, todavía.

Con sólo cinco añitos, el siglo favorito de la ciencia ficción ya ha mostrado demasiada destrucción y terrorismo y catástrofes y mucha muerte.

Muchos de los avances tecnológicos, sobre todo los relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, sólo siguen trayendo más desigualdad, ampliando la brecha entre los que pueden y los que no, en flagrante contradicción con lo que la tecnología debería lograr para el hombre.

Aumentan las cifras de un sida que le encontró la vuelta a su supervivencia de la mano de laboratorios voraces y gobiernos apáticos, mientras más gente mira en las vidrieras -y sólo eso- los precios de DVDs y fantasías varias.

«Dale, empezá pronto», le digo al 2006. Este 2005 fue largo, pero pese a su resistencia a dejarnos intentarlo de nuevo, como a cada año, le llega inevitablemente su fin, gracias a Dios. Ahora llega otro, nuevito, a estenar.

Hagamos algo bueno con este 2006 que comienza.

El fixture del mundial es justo y transparente

Mientras la FIFA asegura que el sorteo se llevó a cabo en forma transparente y con total justicia, la conformación final de algunos de los grupos (como los que vemos en la ilustración más abajo) demuestran que, esta vez, sí es posible pensar que finalmente se nos dé… salvo un doping, lesión o arrugue (¡Dios nos libre de Verón!) de nuestros muchachos, por supuesto. No deberíamos temer que la FIFA a la Selección de (Casi) Todos la deje afuera. Que juego de palabras raro, ¿no?

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El técnico de nuestra selección hizo llegar su mensaje de aliento a sus seguidores y admiradores. Dijo: «Si usted es un jugador profesional y juega en el torneo local, no deje de participar del mundial de Alemania 2006… por TV.» ¿De qué otra forma, sino?

Se va terminando el año…

Este es nuestro segundo saludo de fin de año desde Tecnología para todos.

En unos días, el 21 de diciembre, cumplimos un año como proyecto independiente, porque Tecnología para todos comenzó mucho antes como un apéndice tecnológico de otros sitios, pero que finalmente tomó vuelo propio como una alternativa, de las tantas que hay, de acercamiento claro y simple a las complejidades de las tecnologías actuales, y una visión crítica de su evolución histórica a modo de revisión.

Una de las observaciones que se nos hicieron inicialmente, fue que el sitio tenía una clara orientación hacia las TIC -reconozco que es una «deformación profesional»-; por esa razón y para no acotarnos a una única área de abordaje del tema, intentamos «abrir el juego» incorporando una perspectiva amplia de los avances, los alcances y, por qué no, las contradicciones de sus muchas ramas y expresiones. Sin limitarnos ni restringir la mirada.

No es mucho lo que logramos, porque el recorrido es arduo y accidentado, pero es importante. Hay algunos pequeños logros que nos alientan y nos encaminan. Hemos recibido el apoyo de personas e instituciones importantes (algunas desde lo formal, otras desde lo afectivo; todas meritorias) y eso nos dice que estamos haciendo. Estamos avanzando. Estamos creciendo.

A todos los que ayudaron, aportaron, criticaron (con onda…), aconsejaron, sugirieron, colaboraron, se prestaron, aguantaron, etc. etc., muchas gracias. A nuestros entrevistados, gracias por sus valiosos aportes y su paciencia.

Y hay varias personas a las que les debo mucho: a Luis Doval, enorme; a Sebastián y Horacio de e-ducativa; a Gustavo por sus consejos periodísticos; a mis colegas docentes que apoyaron y aportaron; a mi familia que tomó al proyecto como propio, en particular mi hijo Gabriel que me soporta cuando me gana la urgencia.

Finalmente, a las casi 5000 personas que nos visitaron hasta este momento, por las cuales estoy muy agradecido y satisfecho, teniendo en cuenta que no vendemos nada!

A todos, muchas felicidades y un buen comienzo de año. Y como siempre, si van a regalar algo a sus seres queridos que sea algo de provecho, como un buen libro. No nos sumemos a la locura de las fiestas sino que sea un tiempo de descanso y de tomar fuerzas para el año que comienza.

¡Felicidades!

Que difícil lectura…

El presidente de CABASE dijo, reflexionando sobre los resultados de la Cumbre de Túnez, que «es mejor educar en el uso de Internet que limitarla con normativas estrictas. La Web es una herramienta pública, cada uno es dueño de un pedacito y con su aporte hace que crezca día tras día».

¿Cómo no coincidir con semejante definición? Sin embargo, el hecho de que los EE. UU. mantengan el control del sistema de direcciones de Internet me hace dudar sobre si realmente cada uno es dueño de «un pedacito» de Internet.

En realidad, se parece más a un alquiler con la posibilidad que el dueño un día decida cambiar las reglas de juego, y quedemos -los pretendidos dueños- en la calle.

Quien conozca la historia de los inicios de la red seguramente tendrá aquella misma visión romantica del presidente de CABASE: libertad sin controles para todos. Recuerdo ahora que el primer nodo externo de la futura Internet fuera de los EE. UU. se estableció en Rusia en plena guerra fría. Que osadía. Que libertad. Al menos eso era lo que se decía en aquellos días.

Sin embargo hoy el control de la red existe y está repartido entre organismos gubernamentales y consorcios privados, todos norteamericanos, regidos por las leyes norteamericanas.

Volviendo a los inicios de la red de redes, se debe recordar también que en sus inicios fue un proyecto militar estadounidense, que creció y se expandió, sí, pero siempre bajo aquella atenta mirada.

Coincido plenamente en que no se debería haber politizado el control de Internet, como claramente se pretendió en esta Cumbre, pero es de destacar la cuestión de estado plateada por Washington: al dejar el sistema de direcciones de Internet en manos de un organismo internacional, cómo se pretende, «se podría frenar el avance tecnológico e incrementar la censura en la Red por parte de regímenes antidemocráticos«. ¿Cuales regímenes? Está claro. Basta leer el diario todos los días para darse cuenta. ¿Eso no es politizar el control?

Cuando surge un medio, sistema u organización con gran participación y aceptación por parte de la gente siempre habrá alguien que quiera tomar el control. Agreguemosle la enorme circulación de información y la cantidad de dinero que genera y mueve Internet, y tendremos un plato apetecible para cualquier trasnochado.

No quiero parecer descreído de toda buena intención de cualquiera de las partes, pero que difícil lectura tiene esta Cumbre de Túnez…

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