Ir al contenido

Medioambiente - 19. página

Entradas sobre tecnología y medioambiente.

Uso y abuso

Publica por estos días Muy Interesante:

El planeta cuenta con 595.814 km de litoral. Cerca del 40% de la población mundial vive a menos de 100 km de las costas, un área que apenas representa el 20% de la masa terrestre. Esto significa que son zonas muy pobladas con múltiples problemas.

Lo preocupante es que la degradación del medio marino se ha intensificado en los últimos 30 años. Se calcula que aproximadamente el 50% de los ecosistemas costeros ha sido alterado o destruido por las industrias, ciudades, acuicultura y turismo. Y que más de 70.000 productos químicos sintéticos se han vertido en los océanos. La sobreexplotación de los recursos biológicos marinos y la pérdida de hábitat es ahora una amenaza tan grave como la contaminación.

Fuente: Muy Interesante

También te puede interesar:

Celulares y cáncer II: la mirada desde la ciencia

Confieso que creo que jamás podría explicar con claridad, por cuestiones propias de formación, la lógica del funcionamiento de aquellas ondas sospechadas de carcinógenas, de las que hablamos en un post anterior. Pero no me hace falta: cuando la ciencia -la verdadera, aquella despojada de factores exógenos que le dan un tinte de opinión- viene en auxilio de nuestras incertidumbres, no queda más que adherir a las certezas que nos proveen.

Todo esto para explicar la satisfacción que me produjo leer al físico Alberto Rojo, profesor de la Universidad de Oakland en Michigan, EE.UU., en una columna publicada hoy en el diario Clarín, titulada “Los celulares son tan inofensivos como el microondas”. Bueno, ya desde el título queda clara la postura del científico. La nota completa se lee haciendo clic aqui. A continuación, algunos párrafos para destacar:

Tengo amigos que no usan celular. Son pocos pero son. ¿Están más a salvo del cáncer que los incontables feligreses de la telefonía móvil? No. La razón, en tres palabras: la mecánica cuántica.

Me explayo: el celular recibe y emite radiación. Al hablar de radiación hablo de “luz”, una precisa coreografía de electricidad y de magnetismo en vibración por el espacio: las proverbiales ondas electromagnéticas. (…) Lo curioso es que la luz no es un fluido continuo sino que su estructura es granular, un chorro de municiones microscópicas, los cuantos de luz, cuya existencia postuló el gran Albert Einstein en 1905, la fecha de nacimiento de la hoy famosa mecánica cuántica, o física cuántica. Cuando la luz se emite o se absorbe, dice Albert, lo hace en cantidades fijas (…) Y lo más curioso todavía es que la energía de esas municiones (los “fotones”) depende del color, o la frecuencia de la luz. Un fotón de luz azul tiene más energía que uno de luz roja y mucho menos que uno de rayos X (que es invisible), que a su vez tiene mucha menos energía que uno de rayo gamma.

Lo fundamental aquí es que estas municiones de luz alteran -dañando o beneficiando- a los organismos vivos átomo a átomo, de a uno por vez. (…) Las mutaciones del ADN que dan lugar al cáncer son alteraciones a nivel atómico creados por radiación de alta frecuencia, donde los fotones (cada uno de ellos) son de energías altas. La incidencia de este tipo de radiación en el aumento de cáncer está muy establecida. En cambio, en el caso del teléfono celular, la frecuencia de la radiación es más o menos la misma que la del microondas de la cocina, donde la energía de cada fotón es insuficiente para arrancar un electrón de un átomo. El proceso de arrancar un electrón de un átomo es bautizado en jerga física por “ionizar”, y la radiación inculpada es ionizante.

Entonces, mientras un número relativamente chico de fotones de rayos gamma (radiación ionizante) puede alterar la química celular y dar lugar al cáncer, una horda de fotones visibles (los de la bombita de luz por ejemplo) o de microondas (los del celular) golpeándonos la piel cada segundo son inocuos. (…) Mas aún, las estadísticas no muestran un aumento de la incidencia de cáncer cerebral desde la invención de celular (incluso algunas muestran disminución), ni para los obreros que trabajan en las antenas de transmisión, donde la intensidad de la radiación es grande. Es cierto que las razones precisas de la génesis del cáncer son todavía objeto de estudio. Pero también es cierto que no hay un mecanismo físico plausible que vincule la radiación del celular con el cáncer, argumento suficiente para conjurar miedos infundados, y para acaso disuadir a mis amigos reticentes heresiarcas del roaming.

Por supuesto que hay posturas más o menos alarmistas sobre el tema, como aquellas que citamos alguna vez relevando miradas sobre la cuestión. El asunto es si nos quedamos con nuestros miedos sin más, o nos permitimos aprender y razonar.

Fuente: Clarin.com

También te puede interesar:

La discusión de nunca acabar: celulares y cáncer

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud ha clasificado los campos de radiofrecuencia electromagnética emitidos por los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígenos” para los humanos. Estas radiaciones están asociadas con el uso de teléfono móvil y podrían aumentar el riesgo de sufrir glioma, un tipo de tumor cerebral.

Según Jonathan Samet, presidente del grupo de trabajo de la mencionada agencia, “el riesgo podría existir y, por lo tanto, debemos mantener una estrecha vigilancia para estudiar si existe un vínculo entre los teléfonos móviles y el riesgo de sufrir cáncer”.

El anuncio llega tras la reunión de 31 científicos de 14 países en Lyon (Francia), donde han evaluado el potencial cancerígeno de estas radiofrecuencias. Los resultados definitivos serán publicados en una monografía y, el 1 de julio, en la revista The Lancet Oncology. Aunque el grupo de trabajo no cuantifica este riesgo, remite a un estudio de 2004 donde se mostraba un incremento del 40% de sufrir gliomas en personas que utilizaban el móvil una media de 30 minutos al día durante 10 años.

“Es importante que se realice una investigación adicional a largo plazo sobre el uso continuado de los teléfonos móviles debido a las posibles consecuencias potenciales para la salud pública de estos hallazgos”, indica Christopher Wild, director del IARC. El experto recomienda medidas prácticas para reducir la exposición como los dispositivos de manos libres o los mensajes de texto.

La monografía del IARC ha estudiado 900 agentes ambientales y de ellos, 400 han sido considerados como cancerígenos o potencialmente cancerígenos. Las radiaciones de los teléfonos móviles se encuadran en el Grupo 2B: existen pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos y menos que las suficientes en animales.

El Grupo 2B de la lista de carcinogenos

Cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) evalúa compuestos o factores físicos basándose en pruebas científicas existentes sobre la posibilidad de que genere cáncer lo puede clasificar en cuatro grupos. Uno de ellos, el grupo 2B, implica que es “posiblemente carcinógeno para el ser humano”. Es decir, hay algunas pruebas de que puede causar cáncer a los humanos pero de momento están lejos de ser concluyentes.

En este grupo, además de la reciente inclusión de teléfonos móviles, figuran el plomo, el pesticida DDT, trabajar en una imprenta, el café, la gasolina y el diesel, trabajar haciendo limpieza en seco en una tintorería, el uso de polvos de talco, el bromuro de potasio (usado en el siglo XIX como anticonvulsivo y ahora prohibido), la profesión de bombero, fármacos como el Oxazepam (una benzodiacepina), la naftalina que empleamos para combatir las polillas, trabajar en una carpintería y algunos virus del papiloma.

Por caso, y como una muestra de que la discusión al respecto de esta cuestión está lejos de cerrarse, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España han pedido “precaución” con esta información, según informa la agencia SINC.

Fuente: Muy Interesante

También te puede interesar:

Ventanas transformadas en minicentrales eléctricas

Cuenta la edición on line de Muy Interesante que en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han creado un film solar transparente que recoge la energía solar sin interferir con la luz que entra por las ventanas. De este modo, convertiría a todas las ventanas de los hogares en “minicentrales eléctricas”.

Esta tecnología consiste en una célula fotovoltaica basada en moléculas orgánicas, que recoge la energía de longitud de onda infrarroja pero permite pasar la luz visible, de modo tal que no interrumpe la luminosidad que percibimos los humanos. Instalando el film en las ventanas de los hogares podría producir la energía necesaria, o al menos parte de ella, para encender las luces, televisores, computadoras portátiles e incluso la calefacción eléctrica, y a un menor costo.

Para instalarlo, solo sería necesario colocar encima del cristal la lámina de material creado por los investigadores y posteriormente colocar los cables de transferencia de la energía y un controlador de voltaje.

Si bien el rendimiento de este sistema ronda un escaso 1,7 por ciento, los investigadores piensan que dentro de poco se podrán alcanzar rendimientos cercanos al 12 por ciento, comparables con los paneles solares tradicionales. Para conseguir esta mejora sustancial del rendimiento, deberán optimizar la composición y la configuración de los materiales fotovoltaicos.

Los beneficios para el medio ambiente de este tipo de material parece ser todavía mayor que con los paneles solares tradicionales, pues para su fabricación no son necesarios usos intensivos de energía ya que el proceso de fabricación de estas placas solares se produjo a temperatura ambiente.

Esta investigación, llevada a cabo por Vladimir Bulovic y Richard Lunt, ha sido publicada en la revista Applied Physics Letters y se ha desarrollado en el Center for Excitonics perteneciente al Departamento de Energía de Estados Unidos.

Fuente: Muy Interesante

También te puede interesar:

Impracticable

Hacer que todos paguen mucho más por la nafta es una forma muy cara de obtener muy poco. Eso de que nos vamos a deshacer de los combustibles fósiles llenándolos de impuestos es algo que no va a pasar. No está ocurriendo ni en EE.UU., ni en China, ni en India. Hasta para los europeos es difícil de implementar. Seamos realistas y aceptémoslo: es una mala idea económica y una estrategia políticamente impracticable.
Bjorn Lomborg, “El ecologista escéptico”, quién aconseja invertir el 0,2% del PBI mundial en la investigación y el desarrollo de energías verdes.

También te puede interesar:

- Ir arriba -