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Medioambiente - 22. página

Entradas sobre tecnología y medioambiente.

Mil años

Se informa hoy en la edición digital de Muy Interesante, que investigadores de la Universidad de Calgary simularon con ayuda de computadoras diferentes escenarios de evolución climática, para averiguar qué pasaría si dejásemos de usar combustibles fósiles y no emitiéramos más CO2 a la atmósfera desde ahora.

Su conclusión: el impacto del aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre tendrá un efecto negativo sobre el clima durante al menos otros 1000 años.

Dichas conclusiones fueron publicadas en un artículo para la revista Nature Geoscience, firmado por Shawn Marshall y sus colegas de la Universidad de Calgary (Canadá). En el informe se auncia además, el colapso de las placas de hielo en el oeste de la Antártida y un aumento del nivel del mar de al menos cuatro metros para el año 3000.

El hemisferio norte no empezaría a recuperarse del calentamiento hasta finales de este milenio, mientras que las zonas australes tardarían aún más en reaccionar, provocando que el continuo incremento de temperaturas en el hemisferio sur. Esto llevaría hacia la desertización de un 30% de las tierras fértiles del norte del África, así como la desaparición de las placas de hielo en la Antártida occidental, donde las temperaturas del océano subirán cinco grados centígrados.

Fuente: Revista Muy Interesante, edición digital

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Aportes creativos a un problema global

Ecomagination es, según define la propia empresa, “el compromiso de General Electric a imaginar y desarrollar soluciones innovadoras al desafío ambiental de hoy, mientras impulsa el crecimiento económico”.

Con este fin, la empresa propone evaluar diferentes soluciones creativas al problema; por supuesto que muchas de ellas implican el uso de productos GE, pero la intención cuenta.

Abordando problemáticas como el consumo de los artefactos más usados y estrategias en el uso de la electricidad en casa, hasta ecosoluciones para la reducción de las emisiones de CO2 en los vuelos de las aeronaves, el sitio se propone como una fuente de información para poder tomar decisiones que nos ayuden, no sólo a ahorrar dinero sino a contribuir en el cuidado del planeta desde nuestro pequeño lugar en el mundo.

Es interesante observar la sección dedicada a los artefactos del hogar y su consumo. Se muestran allí todos los artefactos, sus consumos en watt y en dólares (aunque esta última opción es sólo para habitantes de los EE.UU.), e incluye una explicación muy sencilla sobre cómo leer los valores en relación al consumo/hora.

Sin embargo, todas las secciones son por demás interesantes y muestran que aun las empresas grandes (y causantes del problema, en gran medida) encuentran soluciones al problema ambiental. Cuando quieren, claro.

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China y las ‘tierras raras’: Japón encuentra alternativas

Las tierras raras, llamadas así por la dificultad de antaño para separar los elementos constituyentes de los minerales, son un grupo de 17 elementos del bloque “f” de la tabla periódica, entre ellos el escandio e itrio, cruciales para muchas tecnologías japonesas. Estos materiales son imprescindibles para, por ejemplo, la fabricación de productos como autos híbridos, turbinas eólicas y pantallas de computadoras. El neodimio, por caso, es el elemento fundamental para la fabricación de baterías industriales para motores eléctricos, y el disprosio, se utiliza en la industria del láser.

El país líder en la minería de tierras raras es China, país que provee casi exclusivamente estos elementos. En septiembre China comenzó a suspender las exportaciones a Japón, por una disputa diplomática. Esta situación está llevando a empresas y traders de metales de Japón, a buscar fuentes alternativas.

Una de estas alternativas es lo han dado en llamar “minería urbana”, que consiste en el reciclado de metales y minerales valiosos de la enorme cantidad de basura electrónica como celulares y computadoras, en momentos en que crece el interés por fuentes alternativas para el abastecimiento de ciertos metales raros de uso industrial. A modo de ejemplo, la planta de la Kosaka Smelting and Refining ha logrado recuperar metales raros como el indio, utilizado en la fabricación de pantallas de cristal líquido, y el antimonio, que se usa para hacer obleas de sílice para semiconductores.

Los aparatos electrónicos usados contienen aproximadamente 300.000 toneladas de tierras raras. Recurrir a estas “minas urbanas” podría ayudar a reducir la dependencia de Japón con su vecino. Según los expertos algunas industrias han estado acumulando tierras raras, con stocks para meses y hasta un año.

Otra fuente alternativa que Japón está promoviendo es el desarrollo de procesos que no requieran tierras raras, como por ejemplo imanes de ferrito económicos en lugar de los habituales magnetos de tierras raras.

Fuente: iEco / Foto: Wikipedia

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De mineros, rescates y sensaciones

Seguí con preocupación e interés el largo proceso hasta el momento del rescate de los 33 mineros atrapados en las profundidades de la desidia de corporaciones inescrupulosas, y me emocioné con las 24 hs. y monedas que duró la vuelta a salvo, maravillado por la precisión y meticulosidad del rescate. Y claro, debo confesar que sentí un poco de sana envidia también.

El pueblo chileno puede mostrar con orgullo cómo y cuánto puede trabajar mancomunadamente en pos de un objetivo, como también lo demostró en el terremoto de meses atrás. Nosotros podemos mostrar, por ejemplo, un Cromañón o un Tartagal, cómo para apreciar diferencias más allá de signos políticos.

El 5 de agosto esos 33 hombres eran un grupo de mineros explotados y abandonados a su suerte, trabajando en condiciones más que precarias. Entraron en la mina de San José sólo para comenzar otra jornada dura. Setenta días después asombraron a un planeta entero -que en cifras record siguió el rescate- con sus alegrías a cara lavada y convertidos en héroes. Pero ellos sólo fueron la punta del iceberg de una empresa fenomenal, que contó con tecnología de última generación, colaboración internacional y la intervención de especialistas de varias disciplinas interactuando con un único objetivo: la supervivencia de cada uno de esos 33 hombres.

Se dice que el presidente Piñeda sacó rédito político de esto. Pero poco parece importar eso ante tamaño éxito. Si lo logró, si estuvo ahí, ¿qué podría reprochársele?

Según informa BBC Mundo, el doctor Pedro Arcos González, director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres de la Universidad de Oviedo, España, le dijo a ese medio que,

Esta operación será un ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Todas las cosas se han hecho de una manera muy profesional y correcta. Estas personas han tenido mucho apoyo familiar, social, médico, etc. y no ha habido, que sepamos, a lo largo de su encierro, ningún episodio que sugiera que podría haber grandes problemas a la salida.

En opinión de otro especialista, David Seath, secretario del Instituto de Minería de Escocia y ex jefe del servicio británico de rescate de minas,

Fue una operación extraordinariamente compleja. Estuvo plagada de problemas técnicos. Sin duda éste es un día extraordinario para todas las comunidades mineras del mundo por la forma como este rescate ha sido conducido, de manera muy profesional. La habilidad de los técnicos perforadores es otro ejemplo de éxito en esta operación por su capacidad de mantener la perforadora en la dirección correcta hacia el objetivo, que es un área relativamente pequeña a 700 metros bajo la superficie. Manejar una máquina del tamaño de una perforadora no es fácil. Pero como éste es el tipo de equipo que se utiliza en la industria petrolera se tiene mucha experiencia en el manejo de perforadoras para posicionarlas de manera precisa hacia un objetivo.

Según este mismo experto, esta operación marcará un récord porque nunca antes de había logrado rescatarse a tantos mineros atrapados durante tanto tiempo y a tal profundidad.

Se menciona también entre los especialistas que el diseño de la cápsula Fénix fue también clave en el éxito de la operación, al contar con sistemas de comunicación y equipo de oxígeno.

Por supuesto, también se alzan voces de alerta: muchas llaman a no olvidar que cada año varios cientos de mineros mueren en todo el mundo debido a malas condiciones de seguridad en las minas. El reclamo generalizado entre ellos es que se pongan en vigor en todo el mundo regulaciones adecuadas de seguridad.

También se escuchan alertas en el país trasandino, con respecto a que el enorme costo del rescate -u$s 22 millones- lo ha financiado el pueblo chileno, principalmente a través de Codelco. Mientras tanto, el gobierno ha iniciado acciones contra los activos y accionistas de la mina en el Consejo de Defensa del Estado, a fin de que los verdaderos responsables de esta desgracia con suerte se hagan cargo de los costos de su desidia.

Fuentes: BBC Mundo y El Universal

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Capturar el CO2 que se emite podría ser la solución más sencilla

Muy interesante la mirada que le dan al problema de la emisión de CO2 en la Universidad de Columbia: capturar el CO2 que se emite a la atmósfera podría ser una solución más sencilla que construir coches y aviones que no lo emitan.

Claro, somos conscientes de que el problema fundamental no es sólo la contaminación sino además el uso indiscriminado de los recursos naturales, con la cuestión de la necesidad como todo -falso- argumento y el acumular billetes como -sola- razón.

Se puede observar que la tecnología actual no llega a proponer alternativas eficaces al problema de las emisiones -digo, que por interés o necesidad les resulte tentadoras a los que manejan los piolines de la industria-, y en ese tira y afloja siempre puede más el poder de don dinero -léase, multinacionales que hacen y deshacen a su antojo lo que queda del maltrecho planeta. Y la política siempre va unos cuantos pasos atrás de la aparición del problema. Estas son las cuestiones de base a atender, primeras en la lista tal vez. Pero también esta nueva mirada acerca del problema ayuda: mientras encontramos las soluciones algo se puede hacer, y parece que más fácilmente que las demás propuestas de evitar las emisiones.

Como sabemos, el CO2 -principalmente- es un gas causante del calentamiento global, que tiene su origen en la quema de los combustibles fósiles que usamos en nuestros vehículos y aviones. Ya de pequeños en la escuela aprendimos que el CO2 es absorbido de forma natural por bosques y océanos -¿nuestros industriales no fueron a la escuela?-. Pero el problema es que ya emitimos tanto que el planeta no da abasto con su ciclo natural. La cosa sería más o menos así:

CO2 + aumento de emisiones + tala indiscriminada – capacidad de absorción = acumulación de CO2

Al superarse la capacidad de absorción natural este gas se acumula en la atmósfera, produciendo el conocido efecto invernadero.

Aquí es en donde entra en juego la novedosa idea -aunque anunciada hace ya más de un año- de la Universidad de Columbia: capturar el CO2 que se emite podría ser una solución más sencilla que construir coches y aviones que no lo emitan. Una de esas maneras de capturar el CO2 sería usando árboles sintéticos, los cuales no son otra cosa sino una torre con filtros que limpian el CO2 en el aire. Estos capturadores de CO2 podrían instalarse allí donde sea más adecuado retener el gas, por ejemplo bombeándolo bajo el suelo o el lecho marino, e incluso convirtiéndolo y reutilizándolo como combustible líquido.

Según el Dr. Klaus Lackner, científico de la Universidad de Columbia y creador del artefacto,

Estos árboles pueden ayudar porque hasta ahora no tenemos muchas opciones para reducir el CO2 en la atmósfera, y por eso son importantes. Pero solamente son parte de una solución más amplia

Cada árbol sintético, dice Lackner, podría absorber sólo una tonelada de dióxido de carbono al día, que equivale al que producen 20 autos -habría que instalar millones para que realmente hicieran la diferencia-, y además son caros -todavía. De allí que afirme que estos dispositivos no son la solución definitiva sino una parte de ella. Pero es un comienzo.

Leido Microsiervos Ecología y en BBC Mundo

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