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Cultura - 41. página

Expresiones culturales diversas.

Gibson Robot Guitar, tecnología y belleza

La verdad es que me emocioné un poquito con este tema y decidí darle más lugar.

Contábamos antes que Gibson está haciendo demostraciones en vivo de la Robot Guitar en la gran feria tecnológica de Las Vegas que está teniendo lugar en estos días, la CES 2008. Lo particular de esta guitarra es que se afina sola. El proceso de afinado es bastante rápido, y se realiza sin problemas en lugares ruidosos. El color y el acabado son maravillosos, y pesa lo mismo que una Les Paul regular, a pesar de tener motores, placas, cables y batería en su interior. ¿El precio? 2.499 dólares.

La noticia y la foto son de Engadget en español.

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Los juguetes de la serie “24” en… 1994

Llegué a este video por intermedio de los siempre atentos muchachos de Engadget en Español. ¿Como hubieran sido los chiches que usan Jack Bauer y sus chicos si la serie se hubiese hecho en 1994?

Windows 3.1, AOL, conexión dial up, impresoras de punto, y otras pesadillas, que le complican la vida al héroe… y alguna vez nos la complicaron a nosotros!

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Más Da Vinci para admirar en la red

Nos enteramos por Clarin.com que HAL9000, una empresa italiana de digitalización, colgó en su sitio la imagen de “La última cena”, el mural de Leonardo Da Vinci de 500 años de antigüedad, ubicado en el refectorio de Santa María delle Grazie de Milán. La imagen tiene un panel de navegación que permite un nivel de detalle asombroso.

Según el director de la compañía, el objetivo es “facilitar una forma innovadora de apreciar el arte”, y que todos los internautas puedan examinarla en detalle desde sus computadoras. La imagen tiene entre 16 y 17 megapíxeles.

Vale la pena verlo.

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Súper cámaras revelan los secretos de la Mona Lisa

Informa Clarin.com hoy, que se han descubierto nuevos secretos en La Gioconda de Leonardo Da Vinci gracias a un experto, el ingeniero francés Pascal Cotte, que realizó pruebas con un escáner digital. Cotte asegura que la pintura tuvo cejas y pestañas, y que el pintor iba a elaborar un rostro más ancho y una sonrisa más expresiva pero cambió de parecer.

Subyugado por la obra maestra de Leonardo Da Vinci en su niñez, Cotte diseñó una cámara que le permitiera desentrañar sus secretos y deconstruir a partir de imágenes de alta definición no sólo el proceso de deterioro que la obra sufrió a lo largo del tiempo, sino además los pasos, pintura sobre pintura, dados por el artista en su creación. Los resultados de la investigación, las pruebas fotográficas y las imágenes hasta 24 veces ampliadas, trabajo que, según calculó Cotte, le demandó unas tres mil horas de análisis, se encuentran actualmente en exhibición en el Complejo Metreon de San Francisco.

El experto mostrando sus descubrimientos

Un escáner de 240 megapixeles capaz de generar imágenes ultradetalladas, fue la herramienta para desentrañar uno de los principales enigmas del retrato de Da Vinci: la presencia o ausencia de cejas y pestañas. (…) Cotte trabajó con imágenes tomadas en el laboratorio del Louvre con una cámara digital, especialmente desarrollada para esa tarea. Se trata de un aparato de veintidós gigabytes y trece filtros de colores, notablemente superior a las cámaras regulares que poseen sólo tres o cuatro filtros. Los sensores desarrollados por Cotte para captar no sólo las ondas lumínicas del espectro visible sino también aquellas que caen en las áreas de infrarrojo y ultravioleta, y que son invisibles al ojo humano, hicieron posible desnudar a la Mona Lisa y escarbar en sus secretos.

A partir de ello, el ingeniero concluye que Da Vinci cambió de parecer sobre la posición de dos dedos de la mano izquierda de la Mona Lisa. También, que la archiestudiada sonrisa, iba a ser en principio un tanto más expresiva de lo que luego resultó y que el rostro habría sido más ancho.(…) Estas nuevas pruebas, tal como afirma el investigador, han podido revelar los colores originales de la obra ocultos por el tiempo, el barniz y las sucesivas restauraciones. Al parecer la pintura original no lucía como puede vérsela ahora saturada de verdes, amarillos y marrones, sino más bien con azules claros y blancos brillantes. “Para las próximas generaciones garantizamos que siempre podrán conocer el verdadero color de la obra”, enfatizó Cotte, que espera que su técnica pueda ser utilizada en futuras restauraciones.

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Bregovic publica partituras en su sitio

Informa Clarin.com que Goran Bregovic, autor de las bandas sonoras de películas como “Underground”, “Sueños de Arizona” y “Tiempo de Gitanos”, anunció hoy que la partitura de su ópera “Karmen con final feliz” estará disponible de manera gratuita en su sitio.

“Mi sitio web tendrá la partitura gratuitamente para que puedan interpretarla los que quieran. Deseo que orquestas pequeñas de gitanos puedan tocarla en sus bodas si es su deseo”, dijo Bregovic en una rueda de prensa.

Para el autor la música es el lenguaje universal con el cual se pueden comunicar todas las culturas.

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“Hay musicalidad incluso en el silencio”




Marcel Marceau
(1923 – Hoy)

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Genio

GGBienvenido Gustavo Gómez al mundillo de los blogs.

Había un espacio que faltaba llenar y logré convencerte.

Gustavo muestra sus trabajos en “Los Matungos”, un blog en el que además despunta algunos de sus otros “vicios”, como el de jugar al GO.

Y hablando de amigos, también agregué un vínculo a Redd Land, el blog de mi amigo Esteban Cerioni, en el que recuerda y redescubre para nosotros la rica historia de Redd y del rock en Tucumán.

Buenos amigos, buena gente, geniales en lo suyo.

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Lágrimas y aplausos

El emotivo y respetuoso homenaje a Roberto Fontanarrosa en TN.

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Por qué el Negro nunca se fue de Rosario

NegroAlguna vez el Negro Fontanarrosa escribió esto; disculpas por no citar la fuente pero no recuerdo de donde lo saqué (si alguien lo sabe, avise por favor). Pero es una genialidad que merece la pena ser recordada en este dolor.


Somos creativos, a falta de paisaje Rosario tiene lindas minas y buen fútbol. ¿Qué más puede pretender un intelectual?. Esa es mi respuesta cada vez que me preguntan por qué vivo en Rosario. Hecho que, por otra parte, no es demasiado curioso. Un millón doscientas mil personas han tomado la misma determinación.

Lo de las mujeres, señores, es destacable. Más de una vez pensé, y hasta lo propuse, que si había que hacer una campaña publicitando Rosario como destino turístico, a falta de mar, picos nevados o juegos de azar, teníamos que hacer hincapié en lo de las mujeres. Considerando, además, que ya pasó aquel momento brillante de la ciudad, cuando se proclamaba Capital Mundial de la Prostitución y miles de turistas llegaban a la Chicago Argentina en busca del luminoso barrio de Pichincha. Momento que, por lógicas razones cronológicas, no pude vivir, lo que me recuerda aquella frase de Woody Allen: “Yo me perdí la Revolución Sexual por dos meses”.

Admito que nunca encontré una frase impactante para mi propuesta publicitaria. La fellinesca “Rosario, la ciudad de las mujeres” suena un tanto obvia y sin gracia. “Rosario, Capital Nacional de la Potra”, rotunda y aceptada rápidamente por la vulgaridad de mis amigos, era sin duda burda y bastante peyorativa hacia el género femenino. Buscar algo en torno a “loba”, nos hubiera emparentado demasiado con Roma. La idea quedó en la nada.

Este impulso mío de resaltar la belleza de las mujeres locales se contrapone, paradójicamente, con una inquietante y reveladora teoría que estoy por lanzar en breve mediante mi ensayo Somos todos feos. Sostengo allí, valientemente, que el 90% de los seres humanos nos dividimos, estéticamente, entre normales, feos y horribles. Solo hay, lo lamento, un 10% de bellos, que son aquellos a los que se les paga por su condición de hermosos, aparecen en las tapas de las revistas, desfilan en las pasarelas y brindan sus nombres a perfumes costosos. No se les exige decir frases ingeniosas, pensar o emitir opiniones profundas. Sólo se les reclama que sean lindos. Cuando se generaliza diciendo “La mujer brasileña es bellísima” o “El hombre argentino es muy buen mozo”, se habla, duro es admitirlo, de un 5% de nuestros habitantes.

Pero toda teoría tiene su excepción, mis amigos. Y debo aceptar que la mujer rosarina (como la de Cali, Colombia) está muy pero muy buena. Rebuena, dirían los chicos. Y aquí también arriesgo un par de explicaciones a tal fenómeno natural. Primero: la soja. Esta leguminosa (hoy por hoy alimento estrella a nivel mundial) es la base nutricia de la mujer rosarina, la que la hace más sólida, más maciza, más protuberante y más sabia. Segundo: la pendiente de la ciudad hacia la costa. Desde la época de las lavanderas, nuestras señoras han debido bajar hacia el río, descender hacia el Paraná por calles empinadas como Laprida o Rioja, lo que las obliga a echarse hacia atrás buscando el equilibrio, comprimiendo los glúteos, tensando los músculos del estómago y sacando pecho, para sostener, además, el canasto de ropa sobre sus cabezas. Los resultados están a la vista, mis amigos, aunque no todos al alcance de la mano.

Usted no puede darse vuelta a mirar a una señora en la peatonal Córdoba porque se pierde. Se pierde la que viene de frente. La exaltación de las mujeres, asimismo, se entronca en el recurso rosarino de defender la ciudad rescatando el paisaje humano ante la moderada oferta de atractivos geográficos mayores. Seamos realistas, el Paraná boca arriba (como poetizó Pedroni) es enorme, pero no es el mar y alrededor no tenemos ni siquiera mansas serranías, como Córdoba.

Entonces, cada vez que el rosarino habla de Rosario, menciona nombres y apellidos: el Che Guevara, Olmedo, Fito Paéz, Baglietto, el Gato Barbieri, etc. etc. etc. Por ahí va la cosa. Más que nada por el lado de la Cultura. Y sobre la cultura rosarina siempre hay una mirada curiosa, desde otras latitudes. “¿Por qué en Rosario se produce un movimiento cultural tan grande?”, suelen preguntarme periodistas porteños, por ejemplo, que llegan a Rosario y no encuentran lugar en los hoteles, copados por un miniturismo atraído por la oferta de teatro y espectáculos musicales, cuando no congresos o simposios. “Porque en Rosario no hay otra cosa para hacer” contesto yo, medio en serio, medio en broma. Lo que no es absolutamente cierto, pero que algún viso de realidad tiene. Las ciudades turísticas no se caracterizan por generar cultura. En Bariloche, digamos, la gente tiene puesta su energía en alquilar esquís, elaborar chocolate, ahumar ciervos y ofrecer perros San Bernardo con los cuales sacarse fotos. En Mar del Plata la energía recaerá en ofrecer barcas para pescar tiburones, organizar un Bikini-Open, fritar cornalitos y vender choclos en Punta Mogotes. Siempre me pregunto “¿Cuántos escritores dio Las Vegas?”.

Debe darse, además, en ciudades como Rosario, un condimento de contagio. “Si de acá salió Fito -se preguntará algún pibe, como el mío, que toca el bajo- y salió Baglietto y salió Litto Nebbia.¿Por qué no puedo salir yo?”. Los proyectos artísticos no suenan, entonces, tan descabellados. Como nadie se asombra en Rosario si un pibe apunta para futbolista profesional. Todos conocemos varios, hijos de amigos, sobrinos o conocidos que ha aparecido en las inferiores de Ñuls, Central o Renato Cessarini.

En definitiva, Rosario es como una Buenos Aires más chica, afortunadamente más chica y con muchos menos habitantes. Soy, lo confieso, uno de los tantos rosarinos que anhelan, egoístamente, que no seamos millones. Nadie ha podido explicarme cual es la ventaja de ser muchísimos, dónde radica el beneficio de ser como San Pablo, o ciudad de México, exagerando. Rosario es una ciudad de inmigrantes, marcadamente italiana, más tanguera que folclórica, más comerciante que colonial, que busca un perfil identificatorio a través de lo que hace y produce, Pero claro, nuestra proximidad con Buenos Aires a veces nos mimetiza con ella.

Hablamos como los porteños, el tango nombra a San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo pero ignora el mnumento a la Bandera, no tenemos un cantito como cordobeses, tucumanos o santiagueños y todo esto, en ocasiones, nos acompleja, nos hace pensar que no somos diferentes ni reconocibles o que nos falta una personalidad clara y avasalladora. En verdad, nunca me desveló ese tema. “El estilo es la insistencia” dijo alguien. Y es ocioso sentarse a esperar un estilo. Poco habría producido yo si, antes de empezar a dibujar, hubiese pretendido definir mi estilo. El estilo aparecerá con el correr del lápiz. A mi juicio la identidad, como el movimiento, se demuestra andando. Con una buena cuota de creatividad. Rosario es una ciudad de creativos, mis amigos. Por algo Belgrano, para crear la bandera, eligió Rosario.

Roberto Fontanarrosa


 

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Se nos jué el Negro

Un ¡qué lo parió! bien grande porque nos agarró por sorpresa aunque sospechabamos algo.

Finalmente e increíblemente, el Negro Fontanarrosa nos dejó tristes una tarde. Pero después de tantas alegrías, esta se la perdonamos.

Él, que le puteó a la Academia (la de Letras, no LKD) en su cara y en su cancha, nos hace esta jodita.

Un grande.

Negro

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