Saltar al contenido

Cultura - 71. página

Expresiones culturales diversas.

Sr. Flavio comparte su música en internet

Siguiendo con la línea de ideas sobre la propiedad intelectual compartida por artistas y escritores, encontramos que el músico Flavio Cianciarullo (ex-Cadillacs, actualmente en México con multitud de proyectos) puso a disposición de los visitantes a su sitio un EP con cuantro temas, de libre descarga.

A fines de 2006, «como regalo de Navidad», edita Welcome to terror dance, un ep de cuatro temas que se puede descargar gratis, con sus tapas, además.

Él lo explica así en una videoentrevista de Clarín.com:

«P: Tu último disco está disponible en Internet, ¿de ahora en más vas difundir así tu música ?

F: No, por lo menos no lo pienso así. Es un ep que decidí colgar en la página simplemente y básicamente por motivo de la Navidad, a modo de obsequio, souvenir. No quería que se sobredimensione. A mí me encanta y tiene la belleza del low fi y de la crudeza y rusticidad de un demo, y me gusta exponerme con eso. Pero también deseo grabar un disco -y próximamente lo voy a hacer main, digamos, main. Hace rato quería colgar downloads. No podía porque estaba bajo contrato con una compañía discográfica. Es interesante poder subir música a la red paga, es interesante regalarla y también es bueno que los discos circulen y que uno vaya a la disquería y comprarlo.»

Lo interesante de esto es que se trata de una perspectiva diferente y amplia. Ya hablamos sobre CC (Creative Commons -el libro «Cultura libre» de L. Lessig, fundamental, se puede bajar y leer de aquí) y el Copyleft; ahora, esta iniciativa de Flavio. Todo aporta para comprender que otras ideas e iniciativas son posibles.

Que bien suele escribir el Flaco, parte II

El Diluvio y la Pasajera

Todo el mundo contento está
los recuerdos cesaron al fin.
Ya sé, los recreos entre el sol
esperan a que el viento sople fuertecon su boca de marfil
y el diluvio caiga contemplándote.

Con el río la luna oye,
los claroscuros esconden perlas
y es así
que desde el cuerpo del volcán
ya muerto,
los indígenas preparan otro rayo láser
para que el diluvio ya jamás los seque.

Y en qué ternura están
aquellos ignorados que se duermen
Y tanto como para no ver
al menos sin ser vista: una reina

Pero ahora bien:
Puede usted mil veces golpear en sueños
que puertas del diluvio no, no hay

Si ya no la esperan a cenar en casa
debe ser porque se marcha
y nunca regresa por la noche
Sin embargo por las mañanas
amanece en su cama
La más leve brisa que recorre el patio
debe ser quién la desnuda
cuando corre loca a dividirse
con su boca tocando el suelo

El suelo de azahar

Invisible, 1974

Catalogo de música que usa licencias de CC-Ar.

Comenta Mariano Amartino sobre una iniciativa sumamente interesante, en tiempos en que RapidShare y otras formas similares de compartir archivos están creando un caos, como es la de catalogar música argentina que usa las licencias de Creative Commons Argentina para compartir su música.

La iniciativa es de Fernando Casale de Zonaindie. Según cita Mariano, “la idea de esta página es mantener actualizado un listado de discos publicados bajo esta modalidad por grupos y solistas locales. Pedimos a quienes hayan utilizado las licencias para sus trabajos nos escriban a info@zonaindie.com.ar con los detalles así los agregamos aquí.”

Ya hay más de 30 discos recopilados. Comparto lo dicho sobre que estas iniciativas son buenas también para demostrar que existe otro modelo de negocios posible.

El Alemán que sabía escribir

La rodilla
(Publicada en Clarín el 09/8/06)

Historia cortita de un tipo cortito. Víctor vivió 30 años corriendo y 30 años sentado. Hijo de piadosa italiana, comenzó a jugar fútbol en patio de iglesia de Almagro. Fue monaguillo, centroforward y galán de barrio. Todo cortito, largó los altares y también largó a varias señoritas, enojadas por su afán de acumularlas. Hizo las inferiores de San Lorenzo, jugó en la tercera. Nunca llegó, su apellido es ignoto hasta para Lujambio.

Empresario menor lo llevó a Australia, cuando se conocía menos en el fútbol que en el mapa. Le dieron un puesto en el ferrocarril y un puesto en la primera de equipo de colectividad italiana de Sydney. Conoció bíblicamente a varias rubias. También cambió de religión, se hizo evangelista. Cobraba en esterlinas, ninguna fortuna pero lo suficiente para comprar departamento. Lo ocupó al volver, auciado por flagrante necedad para aprender inglés.

Fue a jugar a Olavarría, en club cercano a Sierra Chica. Se puso de novio con tres. Jugó hasta los 32, cuando la rodilla dijo basta. Entonces, se sentó en un taxi. Primero tuvo romances, después fue más fácil inventarlos. Un acupunturista oriental le curó la rodilla y él se pasó otra vez de culto, aturdió a pasajeros con leyendas de sanador de Java de apellido impronunciable.

Tiene más de 60 años de infidelidades, un cuarto de creencia y media mina, juntar a veces no multiplica, divide.

Jorge Göttling (1939-hoy)

La Sinfónica Multimedial de Peter

Anoche vi en A&E el recital de Peter Gabriel en Milan (2003). Que placer.

Acompañado una vez más por David Rodhes y el inoxidable Tony Levin (¿cuantos años tenía cuando tocó con Lennon? ¿Quince? ¡Parece que no envejeciera!), geniales como siempre.

Quizás haya extrañado un poco a Manu Katche, porque faltó algo de energía en la percusión, aunque me dió la impresión de que Peter estaba buscando algo diferente y más intimista, diferente al concierto en Módena de 1993 (origen del disco y video de Secret World). Faltó Paula, también.

Cantado cabeza abajo Growing Up o dentro de una bola saltarina, casi de cristal; reinventando el eterno Here Comes de Flood o deleitándonos una vez más con Salsbury Hills, el gran Maestre vuelve a mostrarse sin querer demostrar, emocionando hasta las lágrimas y diciendo una vez más que cierto cambio es posible. Lo dice desde sus letras, su música, y en el particular y brillante tratamiento visual de sus espectáculos.

Sonó ajustado, simple, dulce, intimista, de enorme calidad y calidez. Toda una Sinfónía multimedia para amar.

La gota en la piedra

Instrucciones:
mover la cabeza rápida
y frecuentemente.
Es obvio,
las gotas caerán entonces
a diestra
y siniestra

Anhelo:
que no sea la piedra
sino el espacio infinito
y bajo mi deseo.
Que lento o veloz,
lúcido o somnoliento,
me pertenece.

- Ir arriba -