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Recordamos Cromañón - 2. página

Segundo aniversario

Con la honorable excepción del Dr. Nelson Castro, en medio de un llamativo silencio de los medios nos acercamos a otro aniversario de la tragedia de República de Cromañón.

En un país con tan mala memoria como el nuestro, barrer debajo de la alfombra las tragedias que nos enlutan se ha vuelto una costumbre detestable, por habitual y por permanente.

Por un momento, y jugando un poco con la retórica, personifiquemos a la Impunidad como un asesino.

Veamos algunos ejemplos de los crímenes que Impunidad ha cometido ultimamente:

– 17 muertos en Keyvis
– 86 en la AMIA
– 194 en Cromañón

Si uno le pregunta a un abogado que pena le correspondería a Impunidad por sus crímenes, seguramente la respuesta sería, sin dudar, perpetua. Pero sin embargo Impunidad continúa transitando por las calles impunemente a la busqueda de su próxima víctima.

Mientras siga libre, cualquiera puede caer en sus garras. Mientras no haya quien nos defienda, Impunidad reina.

Recordar Cromañón es recordar que la impunidad es nuestro enemigo como sociedad, y que debe ser finalmente desterrada por la Justicia.

Homenaje a las victimas de Cromañón

Familiares y sobrevivientes colocaron un mural de la memoria a metros del boliche que se incendió el 30 de diciembre de 2004 y que provocó la muerte de 194 personas.

La obra, denominada “Atrapados”, fue preparada por los trabajadores de la empresa recuperada Zanón.

Está ubicada en Bartolomé Mitre al 3000, en el barrio porteño de Once, donde ocurrió la tragedia.

Acerca de la tragedia de Cromañón

No quiero opinar sobre el incidente en Cromañón, el pasado 30 de Diciembre. No quiero, no puedo, no soy quien. Además es el mío un sitio de tecnología, y no faltará quien diga que no es un espacio para polemizar sobre esas cuestiones.

Sucede que me conmovió una nota del periódico electrónico Hispanidad, editado en España, en la que se dice lo siguiente, entre otros conceptos relativos a la ausencia de liderazgo político en esa instancia:

“La Argentina llora a sus muertos con pasión, como todo lo que hace ese pueblo, probablemente el más inteligente del planeta y probablemente el más frágil. De todos los pueblos hispanos, ninguno tan capaz como los argentinos, y ninguno tan vulnerable y tan necesitado de afecto. Pero como el viejo chiste la Argentina es uno de los países más bellos del mundo, por eso Dios, para contrarrestarla, la llenó de políticos. (…) Lo de menos es que Néstor Kirchner no haya interrumpido sus vacaciones tras la masacre colectiva, lo de más es que todo apunta a que la causa de la masacre se debe, no a negligencia, sino a corrupción”, concluyó el texto.

Digo que esto me conmovió, como lo hizo la ayuda y solidaridad de la gente hacia las victimas y sus familiares. Y otra vez la gente: siempre es la gente, con su presencia y participación la que hace que soportemos tragedias como esta. Y nada más que la gente, porque la agenda politica pareciera no tener cabida para la gente y sus dramas.

El agua, la comida, el soporte para los familiares y amigos que sufrieron además, como si el dolor de las pérdidas fuera poco, el maltrato de las autoridades, lo aportó la gente. Y los politicos, mientras tanto, pasandose la pelota de las culpas.

No sé si somos los más inteligentes del planeta, como dice el periodista. Los seguimos votando.

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