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Frases - 28. página

La lengua del alma

La pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos.
Miguel de Cervantes Saavedra

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Daño

A LimeWire le reclaman las discográficas 1.000 millones de dólares, a BP el gobierno 69 millones. Debe ser porque compartir música es 14,5 veces más dañino que la catástrofe de un vertido de crudo.
@tjhilton, citado por Microsiervos.

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Argentina, 1935

Que el mundo fue y será / una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis / y en el dos mil, también. (…)
No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao.
“Cambalache”, letra y música de Enrique Santos Discépolo (1935)

Si los ignorantes ya nos habían igualao en 1935, se entiende por qué están tan por delante actualmente.

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Un cuento chino

En chino, la palabra crisis se compone de dos caracteres. Uno representa peligro y el otro representa oportunidad.
John F. Kennedy, en un discurso, año 1959

¿Cuantas veces desde entonces, se ha echado mano a esa frase en cuanto seminario empresarial, campaña política y/o libro de autoayuda han aparecido en tiempos de crisis? Sin dudas se trata de una frase New Age emblemática.

Los muchachos de Cookingideas han publicado un post basado en una entrada de Wikipedia sobre el tema, en el que se ocupan de quebrar el mito.

Sintetizando: aunque la haya usado JFK, la frase es falsa. Parece ser que no se infiere esa analogía en el idioma chino. Según el sinólogo -sinología es el estudio de la lengua, la literatura y las instituciones de China- Víctor Mair en un extenso artículo publicado en Pinyin.info, a guide to the writing of Mandarin Chinese in romanization, para un hablante de lenguas alfabéticas es difícil captar la ductilidad del chino escrito, una lengua polisémica y ambigua. Mair explica que “wei”, el primer carácter de la palabra “wei-chi” (traducida habitualmente por “crisis”) quiere decir “peligro” pero el segundo adopta significados tan variados como “máquina, avión, incidente, oportunidad o secreto”. Por eso afirma que asignarle uno fuera de contexto es, cuando menos, aventurado:

Aquellos que difunden la teoría de que la palabra china ‘crisis’ está compuesta por elementos que significan ‘peligro’ y ‘oportunidad’ están fomentando una modalidad de pensamiento confuso que resulta peligroso para la sociedad, en tanto anima a la gente a beneficiarse de las situaciones inestables que generan las crisis. Adoptar una actitud positiva ante la adversidad puede no ser el enfoque más realista y racional para resolver aquélla.

Clarísimo. Así que no busquemos más la oportunidad frente al peligro: una sonrisa no frena a un camión viniendo de frente.

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Confusión

Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia.
Fernando Arrabal, escritor y cineasta español

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Nadie se ríe de las arrugas

Antes, muchos hombres se preocupaban por la estética: usaban redes para el pelo, gomina, pelucas. Y esto siempre estuvo ligado a la posición social y a la capacidad adquisitiva. Lo que cambió es que se produjo una supremacía del registro imaginario del cuerpo. Esto llega al extremo de poner en juego lo real, con intervenciones e inoculación de sustancias o de llegar a límites patológicos, donde la imagen que se quiere tener del cuerpo no es compartida por la estética común. Un ejemplo son las intervenciones que llegan a ser contraproducentes al lazo social (la gente se ríe de cómo quedaron), mientras que nadie se ríe de las arrugas. Con lo que concluimos que es para satisfacer una exigencia interna de imagen y no una presión social.
Hugo Pisanelli – Presidente de Psicólogos y Psiquiatras de Bs. As.

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Primero de mayo

Del historiador Felipe Pigna (Editorial Caras y Caretas, mayo 2006)

Mayo es un mes marcado por una historia, una tradición de lucha que arrancó un primero de mayo de 1886 allá en Chicago, cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada de ocho horas en una época en que lo “natural” era trabajar entre 12 y 16 horas por día. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora de los Estados Unidos y por qué no, de todo el mundo.

Tras un proceso plagado de irregularidades, fueron detenidos los dirigentes anarquistas Adolph Fisher, Augusto Spies, Albert Parsons, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe. Los cuatro primeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Lingg prefirió suicidarse con una bomba que él mismo había preparado en la cárcel antes de padecer la “justicia del sistema”. Miguel Schwab y Samuel Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Oscar Neebe a 15 años cárcel. Miguel Schawb dijo al escuchar su condena que reconocía a aquel tribunal ninguna autoridad y que su lucha y la de sus compañeros era de una justicia tan evidente que no había nada que demostrar y que ellos luchaban por las 8 horas de trabajo pero que: “Cuatro horas de trabajo por día serían suficientes para producir todo lo necesario para una vida confortable, con arreglo a las estadísticas. Sobraría, pues, tiempo para dedicarse a las ciencias y el arte”. Porque, claro, las ciencias y el arte deben ser para todos.

Pasaron 109 años de aquellos crímenes de Chicago y pasó mucha agua y mucha sangre bajo el puente. Los obreros de todo el mundo eligieron el primero de mayo como jornada de lucha, de recuerdo de sus compañeros y de lucha por sus derechos, de ratificación de su condición de ciudadanos libres, con plenos derechos, según decían las propias constituciones burguesas que regían la mayoría de los Estados modernos. En nuestro país cada primero de mayo nuestros trabajadores tomaron las calles desafiando al poder, recordándole que existían y que no se resignarían a ser una parte del engranaje productivo. La lucha logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. El poder se sintió afectado y en cada contraofensiva cívico-militar como las del 55; 62; 66; 76 y 89 (esta vez a través del voto), pretendieron y en ocasiones lo lograron, arrasar con las históricas conquistas del movimiento obrero.

Persecuciones salvajes, secuestros, torturas y desapariciones, durante los gobiernos golpistas, amenazas de despidos, rebajas salariales, precarización laboral y la complicidad de algunos dirigentes sindicales, son en los últimos años las armas del poder para mantener y aumentar su tasa de ganancia a costa del sudor ajeno. Un incendio, un “accidente” en un taller textil puso a la vista de una sociedad que tiene una cierta tendencia a la mirada para otro lado: hay esclavos en el siglo XXI, y los hay acá, en Argentina. Trabajadores esclavos, sin derechos pero con muchas obligaciones. El capitalismo salvaje, para algunos una redundancia, nos extorsiona: quieren ropa más barata, éste es el precio. La realidad es otra, márgenes de ganancia escandalosos, avaricia sin límites, un Estado que hace la vista gorda, pero sobre todo la pérdida de valores básicos como la solidaridad, abonada en los 90, épocas hasta donde las leyes que protegían a los trabajadores se volvían tan “flexibles” como inflexibles se volvían las leyes que garantizaban el enriquecimiento ilícito de los funcionarios a los que se les pagaba sueldos y sobresueldos con la excusa de defender los derechos de los ciudadanos e inflexibles se volvían las seguridades jurídicas que, como sabemos, sólo son para los dueños del poder y las cosas.

La esclavitud debe dolernos a todos, debemos volver a aquel humanismo que supimos conseguir, a dolernos y solidarizarnos con los más desprotegidos, aquel humanismo que proclamaba el Libertador San Martín cuando abolía la esclavitud en el Perú un 12 de agosto de 1821: “Una porción numerosa de nuestra especie ha sido hasta hoy mirada como un efecto permutable, y sujeto a los cálculos de un tráfico criminal: los hombres han comprado a los hombres, y no se han avergonzado de degradar la familia a la que pertenecen vendiéndose unos a otros. Las instituciones de los pueblos bárbaros han establecido el derecho de propiedad en contravención al más augusto que la naturaleza ha concedido”.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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