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Gente que dice

Gente que nos hace pensar.

A creencias absurdas, nada mejor que respuestas sencillas

Ante la sorpresiva -o no tanto, teniendo en cuenta los contenidos de algunos medios- y masiva difusión de las creencias de los terraplanistas, recurrimos a la ayuda de un divulgador serio para que explique la cuestión del modo más simple posible, que hasta un niño pueda entenderlo y aun demostrarlo por sí mismo.

El terraplanismo es un movimiento que se inició con la Flat Earth Society en la década del 50, pretendidamente científico pero meramente conspiranoico. Quienes abonan esta creencia -no corresponde llamarla “teoría” porque para ello debería tener cierto grado de observación y experimentación- afirman que la NASA y las agencias espaciales mienten con imágenes trucadas de una Tierra redonda.

Seguramente achacarán al nuevo orden mundial o algo por el estilo, la aparición en la historia de un personaje como Eratóstenes, matemático, astrónomo y geógrafo griego, quién concibió por primera vez la geografía como una disciplina sistemática y fue el autor de la experiencia descrita en el video.

Aquí, la explicación de la mano del recordado divulgador Carl Sagan, cientos de años después de que aquella creencia de la Tierra plana fuera erradicada por el conocimiento científico.

Yo hago esta experiencia con mis alumnos para que sepan, para que entiendan que con lógica, criterio y experimentación se lograron los más grandes avances en la historia del conocimiento.

Quién diría que esta explicación volvería a tener vigencia, ya no para conocer el genio del gran geógrafo griego sino para desmantelar una creencia errónea que suponíamos resuelta.

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Saber lo que somos

 

Hoy leía sobre Harriet Tumban, una abolicionista de finales del siglo XIX y principios del XX. Ella dijo en cierta ocasión, “Yo he liberado a miles de esclavos y hubiera liberado a miles más, tan solo si ellos hubieran sabido que lo eran”.

Lo interesante de esta visión maravillosa, de esta comprensión profunda de la vida y de las personas, además de ser el reflejo de su compromiso y valor, es que proviene de una persona analfabeta.

Cuando uno observa a gente que tuvo el beneficio de la instrucción repetir con gran seguridad y convicción las afirmaciones más estrafalarias como si fueran verdades reveladas, sin verificar su veracidad -por caso, teorías conspirativas, noticias falsas, mitos y fantasías varias-, quedarían pocas dudas de que la ignorancia no es el problema, sino la estupidez. La estupidez de afirmar sin saber; la de no dudar, la de no reflexionar antes de siquiera aceptar una idea.

Pienso en nosotros, docentes. Desde la escuela secundaria podemos hacer mucho exigiendo trabajo, rigor y precisión en la búsqueda del conocimiento. Ese acto parecido a la soberbia y que muchas veces se tolera, de copiar y pegar el primer resultado del buscador y llamarlo “investigación”, es la tragedia del ignorante.

Los chinos, con su sabiduría ancestral, aseguran que “conocer nuestra ignorancia es la mejor parte del conocimiento”.


Crédito imagen: harriet-tubman.org
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Jaron Lanier y los algoritmos de los gigantes de datos

En realidad, conozco los algoritmos. No soy un extraño que mira y critica. Hablo como científico informático, no como científico social o psicólogo. Desde esa perspectiva, puedo ver que el tiempo se está acabando. El mundo está cambiando rápidamente bajo nuestro mando, por lo que no hacer nada no es una opción. El algoritmo está tratando de captar los parámetros perfectos para manipular el cerebro, mientras que el cerebro, para hallar un significado más profundo, está cambiando en respuesta a los experimentos del algoritmo… Ya que el estímulo no significa nada para el algoritmo, pues es genuinamente aleatorio, el cerebro no está respondiendo a algo real, sino a una ficción. El proceso -de engancharse en un elusivo espejismo- es una adicción.
Jaron Lanier, escritor, informático y compositor estadounidense, y pionero en el campo de la realidad virtual.

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“La alimentación industrial hace cualquier cosa menos alimentarnos”

Lo dice Soledad Barruti, quién escribió Mala Leche, el supermercado como emboscada. Se trata de un retrato sobre la alimentación industrial, las enfermedades de la época, el modo en que se fabrican productos de contenido engordante y nocivo, y los trucos para crear aromas y sabores químicos, colorantes, conservantes y otros productos con los que nos rellenamos sin nutrirnos. ¿Qué pasa con los postrecitos, azúcares, gaseosas y cajas coloridas que atentan contra la salud de la niñez con eso que Soledad define como Mala leche?

A continuación, la entrevista en el programa Decí mu.


Fuente: Decí Mu
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Vivimos en casas de cristal

Sabemos que estamos siendo vigilados a través de nuestros móviles, computadoras y cámaras. Pero como no hacemos nada malo, nos sentimos a salvo de todos modos. Marta Peirano, jefa de Cultura en eldiario.es y autora del libro El Pequeño Libro Rojo del activista en Red avisa en esta charla que es urgente comenzar a proteger nuestro anonimato en la red, y lo hace con ejemplos contundentes.


Fuente: TEDx Talks
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