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Gente que dice - 23. página

Gente que nos hace pensar.

Eco, la escuela e internet

Extraigo un fragmento de una entrevista a Umberto Eco, que publicó La Nación y que se puede leer completa aquí, a propósito del título. Dice así:

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

Fuente: Diario La Nación

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‘El reto de la escuela es convertir la información en verdadero conocimiento’

Esta frase, que mencionáramos en nuestra intervención en “Plan A”, pertenece al Dr. Juan Ignacio Pozo, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, y fue el desafío que el especialista planteó en su charla “Aprender para comprender”, realizada en el Colegio La Salle de Rosario y organizada por el Diario La Capital y Editorial Santillana en octubre del año pasado.

En una entrevista para el mismo diario, que en su momento reprodujimos en nuestro sitio, el Dr. Pozo habló de algunas otras cuestiones que quisieramos retomar aquí, a partir de planteos y desafíos como el del título que se renuevan cada vez que la cuestión de las nuevas tecnologías en el aula es debatida. Estos son algunas de sus definiciones:

El docente es un mediador que tiene que ayudar a los chicos a construir su mirada del mundo, a gestionar la duda, a hacerse buenas preguntas y guiarlos a buscar mejores respuestas, partir de su realidad para poder cambiarla. Tener información tendría que ayudarnos a predecir sucesos a resolver nuevas situaciones, hoy la información es contradictoria y no es analizada. El reto de la escuela es convertir tanta información en verdadero conocimiento.

Creo que aprender es algo mucho más amplio, aprender podemos interpretarlo como la capacidad que tenemos las personas para cambiar. Por un lado, los niños tienen la necesidad de ir cambiando porque a medida que van desarrollándose y madurando va cambiando también su papel social, lo que se espera de ellos. Y por otro lado, porque la sociedad en la que vivimos está cambiando a una velocidad vertiginosa, no sólo los niños sino todos nosotros, padres, maestros, profesores, profesionales tenemos que estar continuamente cambiando para afrontar las demandas de cambio que nos pide la sociedad. Aprender es básicamente la capacidad de cambiar, de adaptarse a contextos y situaciones diferentes.

Una idea crucial es entender que aprender no es repetir lo que otros dicen, la función del docente no es transmitir un saber únicamente, sino lograr crear contextos en los que las personas se impliquen, se motiven, pongan en marcha sus capacidades y a través de eso las cambien, en ese sentido el docente tiene que ser estratégico entre otras cosas.

Tenemos pocas certezas pero una es clara: nuestros alumnos van a tener que seguir aprendiendo, por eso hay que aprender a aprender y enseñar capacidades que sean utilizadas en distintas situaciones

Que la escuela debe aprender y cambiar, adecuarse a los nuevos tiempos y ofrecer nuevas alternativas de aprendizaje, es innegable y es el desafío de estos tiempos. Pero no debería negarse o relativizarse su importancia como eje de la comprensión de la realidad a partir de la reflexión.

No quedan muchos sitios en los que todavía se piense que cambiar nuestra realidad es posible.

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‘No todos los jóvenes son nativos digitales’

Quien esto afirma es Silvia Bacher, especialista en comunicación y educación, en una columna para la sección Informática del diario Clarín. Dice además que “es impostergable que todas y todos los nativos de carne y hueso accedan a la escuela para que ésta cumpla con su esencia: la que la conmina a estimular el pensamiento”, porque “el aula es el ámbito capaz de hacer de las tecnologías lugares de crecimiento, de desafío de acceso a la dimensión digital”. Aquí, el artículo:

Diferentes investigadores afirman que los jóvenes son nativos digitales en tanto los adultos (aquellos que cuentan con más de tres décadas de historia) son considerados inmigrantes que deben aprender un nuevo lenguaje. Pero no es tan sencillo: Néstor García Canclini, experto en letras y sociología, que desde 1990 es profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que si bien “millones de seres humanos se desplazan por motivos socioeconómicos y políticos, sin embargo en los últimos años aparecen otras nuevas formas de extranjería, no referidas sólo a separaciones geográficas”.

Son diversas las voces que hacen alusión a los nativos digitales. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que estas nuevas migraciones digitales trascienden grupos etarios y ponen en evidencia que las nuevas fronteras están profundizando brechas sociales que ahondan las diferencias entre las nuevas infancias y las nuevas juventudes.

A pesar de haber nacido en la era de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, a muchos niños y jóvenes parece negárseles la visa de acceso a ese nuevo mundo. Se les habilitan permisos temporarios -comprables por un par de monedas en algún cibercafé- frente a pantallas y teclados que de ninguna manera se parecen en su funcionalidad a la que le asignan otros nativos digitales que navegan con un norte: ya sea buscando información, apropiándose de sus herramientas, reflexionando sobre su uso, sus potencialidades y sus riesgos.

Una computadora, por sí misma, es un pasaporte hacia ninguna parte. La visa, imprescindible hasta que algo mejor se descubra, hoy por hoy la da la escuela. Con sus limitaciones y defectos, con sus carencias pero aun así con la clara misión de formar individuos capaces de pensar, de comprender, de indagar. El aula es el ámbito capaz de hacer de las tecnologías lugares de crecimiento, de desafío de acceso a la dimensión digital.

Según datos publicados por el portal Educ.ar, ya en 2005, en promedio, un graduado universitario (especialmente en los EE.UU. pero, crecientemente, en todos los rincones del planeta) pasaba cerca de 5 mil horas de su vida leyendo, cerca de 10 mil jugando a videojuegos y cerca de 20 mil viendo TV. Son esas primeras 5 mil horas las que marcarán la diferencia para ingresar a la ciudadanía digital en pleno ejercicio de sus derechos. El carecer de educación sólo garantizará paseos turísticos por zonas navegables, sin trascendencia, a los nativos seudodigitales.

Los expertos coinciden en que la escuela cambiará sus formas, actualizará sus recursos, reconocerá nuevos soportes de lectura, digitalizará sus pantallas dejando atrás el agudo chirrido de la tiza sobre el pizarrón. Pero entretanto eso suceda, es impostergable que todas y todos los nativos de carne y hueso accedan a la escuela para que ésta cumpla con su esencia: la que la conmina a estimular el pensamiento. Tal vez, entonces, las nuevas tecnologías se constituyan en puentes y no en barreras, a través de los cuales los más jóvenes ejerzan sus derechos en tanto verdaderos nativos digitales.

Fuente: Sección Informática del diario Clarín.

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Hector Ciapuscio: 'La tecnología debería ser una herramienta de igualación social'

Frente a la locura generada a partir de la salida al mercado del iPhone, nos pareció adecuado volver a publicar la entrevista que el Diario Clarín le realizara en Marzo de este año este especialista en políticas científicas, quien dice además que los grandes científicos saben cuándo es buena la maquinaria novedosa y cuándo no. No beneficia cuando implica sólo proveer ‘juguetes’ para los ricos. Pero sí rinde cuando acorta la brecha entre débiles y poderosos.

A continuación, reproducimos los aspectos más destacados de la entrevista.

P: En la Argentina circulan alrededor de siete millones de vehículos, hay diez millones de computadoras y 24 millones de teléfonos celulares. Haciendo una cuenta ligera, uno dice: esta es una sociedad altamente tecnologizada ¿Cómo nos llevamos los argentinos con la tecnología?

R: —El uso de la tecnología está difundido, masificado; pero la producción de tecnología básicamente no es nuestra; muy poco de tecnología argentina está dentro de cada vehículo, de cada computadora, de cada teléfono celular, de cada motor. Hemos incorporado abundancia de tecnología que nos ayuda —o no nos ayuda, esta es otra cuestión— a mejorar nuestra calidad de vida. En muchos aspectos, podemos también señalar que no nos llevamos muy bien con ella, a juzgar por cómo conducen automóviles los adultos, por la desmesura en el uso de los celulares o por el tipo de uso que se le da a la conectividad con las computadoras.

¿Cuándo es buena la tecnología y cuándo no lo es?

—Esa es la pregunta que se hicieron los grandes científicos del siglo XX, como Einstein y Heisenberg, que tenían formación filosófica, y más recientemente el físico nuclear Freeman Dyson. La respuesta que ellos dan es que, por regla general, la tecnología opera para mal cuando su efecto es proveer juguetes para los ricos y trabaja para el bien cuando sus resultados sirven a las necesidades de los pobres. Dicho de otro modo: la tecnología es buena cuando actúa como herramienta de igualación social; no lo es cuando acentúa las diferencias entre los poderosos y los débiles, entre los ricos y los pobres.

¿La revolución tecnológica no permite a mucha más gente tener acceso a beneficios múltiples que antes estaban considerablemente más restringidos a grupos sociales privilegiados?

—Hubo dos grandes etapas. Hasta mediados del siglo XX, la tecnología proveyó abundantemente bienes socialmente niveladores: la luz eléctrica, la heladera, la radio, el teléfono, las vacunas, las fibras sintéticas, los antibióticos, la televisión… Fueron factores de igualación social. Beneficiaron la vida de ricos y pobres, disminuyeron la brecha entre unos y otros. Pero en los últimos cuarenta años no ha sido tan así: el desarrollo tecnológico no ha venido de la mano de la equidad.

¿Cómo imagina un desarrollo tecnológico que fuera en la dirección contraria, a favor de una distribución más igualitaria de los beneficios del avance tecnológico?

—Mire, la mitad más desfavorecida de la humanidad necesita viviendas baratas, cuidado de la salud y educación accesibles a todos y de calidad. Y las nuevas olas tecnológicas prometen un desajuste todavía mayor entre la tecnología y esas tres necesidades básicas insatisfechas. Si esta brecha continúa ampliándose, llegará un momento en que los pobres habrán de rebelarse y su revuelta empobrecerá tanto a pobres como a ricos.

¿De qué modo evitar que eso ocurra?

—Creo que esa brecha profunda que existe entre las necesidades humanas y la tecnología sólo puede ser llenada por la ética, por el poder de la persuasión ética. El movimiento ambientalista mundial es un ejemplo; ha logrado grandes victorias sobre la arrogancia industrial y tecnológica. Ha hecho, por ejemplo, fracasar a la industria nuclear de los Estados Unidos, a su despliegue pacífico como fuente de energía y a su despliegue bélico a través de las armas atómicas. Los educadores, los científicos, los industriales lúcidos, deben luchar para que la justicia social gravite sobre el despliegue de la tecnología.

¿Considera del mismo modo el cuestionamiento a la modificación genética en cultivos y alimentos?

—Bueno, uno no puede dejar de reconocer que la Argentina ha transformado la economía en los últimos diez años gracias a la incorporación de la biotecnología en la producción agraria. No debería haber incompatibilidad entre ecología y biotecnología, o entre desarrollo económico e impacto ambiental, como ha quedado mal planteado en el desgraciado conflicto por las papeleras con Uruguay.

¿Cómo se resuelve esa confrontación desde el punto de vista ético?

—El cambio tecnológico conlleva dilemas éticos que no se deben eludir. Lo que hay que evitar, creo yo, es la tentación de lo que los griegos llamaron “hübris”, esto es, el orgullo excesivo que lleva a los hombres a desafiar a los dioses, a colocarse ellos mismos por encima de las leyes humanas, a suponer que es posible dominar o sacar provecho sin fin de la naturaleza sin medir los costos a mediano y largo plazo.

¿Cuáles fueron las etapas de desarrollo tecnológico en nuestro país y dónde nos encontramos hoy?

—El desarrollo tecnológico acompañó las etapas del desarrollo industrial del país; hasta el 75 el crecimiento industrial significaba también la mejora del desarrollo tecnológico. A partir del 75, eso se fue a pique con toda la política neoliberal de Martínez de Hoz y cía. Con la recuperación de la democracia en el 83 se quiso retomar un camino que el país había recorrido, pero la inflación, la deuda externa y la falta de fuertes consensos políticos llevaron a una crisis que terminó con la extranjerización de la industria y de la tecnología en los años 90.

Cuando habla de “retomar un camino que el país había transitado”, ¿a qué momentos y hechos se refiere concretamente?

—Hay momentos clave en la memoria de los que estamos todavía vivos: el desarrollo de la siderurgia y de la industria aeronáutica durante los años 40, con el primer peronismo, que tenía un fuerte costado apoyado en la defensa nacional y las industrias militares, pero tenía también otro costado vinculado con la innovación tecnológica que significaba la incorporación de recursos nacionales para el uso masivo y con sentido federal: se recuerda poco el hecho de que se crearon en aquellos años institutos de investigación científica en todas las Universidades del país. Con Frondizi en el 58 se produce otro gran momento; cantidad de ingenieros, por ejemplo, poblaron la administración pública, se produjo una verdadera revolución en la Universidad, que fue un gran semillero de científicos que estaban cerca de los desarrollos tecnológicos propios; en el campo de la energía nuclear, en la física, en la bioquímica, en la informática.

¿Qué ocurrió luego?

—Se fue perdiendo esa conexión entre ciencia y tecnología. Por un lado, por los golpes militares y persecusiones que asfixiaron la producción científica e intelectual y motivaron que tantos científicos tuvieran que emigrar o enclaustrarse. Por otro lado, por las políticas económicas que no entendieron la importancia de contar con desarrollos tecnológicos propios.

¿Qué enseñanza se recupera de aquel legado?

—El sistema científico argentino tiene una gran capacidad, no siempre bien aprovechada desde el campo tecnológico. Se hicieron cosas muy importantes que hay que reconocer. Una es la Agencia del Desarrollo Tecnológico, una agencia que estaba en la SECYT (Secretaría de Ciencia y Técnica) y que promueve y financia investigación auténtica y seria —por ejemplo en biotecnología. Uno puede tener las críticas que quiera sobre el Gobierno, pero demuestra tener conciencia de lo que significan la educación, la ciencia y la tecnología, y está aumentando el apoyo financiero, mejoraron los sueldos y el respaldo para la investigación aunque estemos todavía lejos de los estándares internacionales.

Si tuviera que proponer cosas concretas en materia de desarrollo científico tecnológico, ¿qué recomendaría?

—Una idea es que la política tecnológica debería estar radicada en una secretaría del Ministerio de Economía. El mismo rango que tiene la secretaría de Ciencia en el ámbito de la educación y su ministerio debe tener una secretaría de Tecnología en Economía. No se trata de un cambio burocrático más; expresa una concepción estratégica del desarrollo tecnológico, que debe estar incorporado a una visión integral del desarrollo, como la tienen los brasileños, sin ir más lejos. Es entender que no hay desarrollo de un país sin un amplio movimiento cultural y socioeconómico que lo sustente y políticas estatales que lo promuevan.

Copyright Clarín, 2007.

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Peter Gabriel: 'La creación musical va a sufrir una Revolucion debido a los cambios tecnológicos.'

En este extracto de la entrevista realizada por David Derbyshire para el Daily Telegraph, publicada en octubre de 2006, el músico inglés Peter Gabriel afirma además que “los mp3 han cambiado nuestra relación con la música”. El proyecto THE FILTER y el futuro de la industria discográfica.

THE FILTER/EL FILTRO es una nueva pieza de software libre, diseñada como una guía musical para amantes de la musica en la Red, destacando a nuevos artistas y discos. Para PG, pionero de la distribucion de musica en internet (OD2), THE FILTER es parte de una nueva ola de software para reducir, más que incrementar la elección en el mundo digital.

¿De que va THE FILTER/EL FILTRO?

Es un producto que se deriva de mi participacion en OD2. Fue la companía de distribucion digital que fundamos con mi socio Charles Grimsdale y que se dedicaba a la descarga digital antes de la llegada iTunes. Estuvimos hablando de ello varios años y registre thefilter.com porque me interesaba bastante. Pienso que estamos inundados de informacion y para decidir necesitas un filtro que te permita conseguir nuevo material. Aunque algunas veces prefiero material en directo, necesito un filtro para mi. En la cultura de lo DJ esta es la principal manifestación. Tienes un sistema que incorpora tecnologia experta y si quieres trabajar con un tema, junto con grupos peer to peer, periodistas, revistas y musicos… Cuando creamos OD2 teniamos esta idea. Meses más tarde Grimsdale, ya mi ex-socio, me comentó otro Proyecto, por si queria participar en él, y me dió una serie de recomendaciones. Lo que me interesa de estos proyectos es que puedes ir alli y pillar algo de cualquier parte. Algunas cosas/músicas son una verdadera sorpresa, y forman parte de tu propio archivo, una vez que la oyes y la compras. Tuve una conversación con Bill Joy de SUN y me comentó que la revolucion en el mundo informático nos proporcionó una Libertad de Elección. Pero lo que desea la gente es hacer realidad esta Libertad de Elección.

¿Existe algun problema con los Filtros Digitales? ¿No es peligroso que desconozcas un material que te sorprenderia o que necesitarias conocer?

…Hay muchas ideas presentes en THE FILTER. Pienso que asi conseguiremos Material personalizado, hecho a la medida, respondiendo asi a cuestiones variadas. Lo que necesitas es combinar lo humano y los grupos “peer to peer”. Gente como Jonathan Ives, el creador de los iPod, habla de como los MP3 han cambiado nuestra relacion con la música.

¿Es una exageracion o hay una revolucion en marcha?

No, yo pienso que es una Revolucion. No se trata de los Ipod ni de iTunes sino de que los creadores de musica pueden relacionarse directamente con los consumidores de ella. Existen muchas restricciones o limitaciones económicas, de forma que una discografica no invierte en un proyecto si no sabe que va a vender mas de 100.000 copias. Ahora si te dedicas a tocar en varios garitos ante 100 o 1000 personas que han pagado de 1 libra a 100 puede ser que tengas capital disponible para hacer algo que de otra forma sería imposible. La naturaleza de la creación musical va a sufrir una Revolucion debido la las transformaciones tecnológicas.

¿Recientemente te has tropezado con artistas que utilizan internet de esta forma sin tener contratos con discograficas?

Hace cierto tiempo participamos en un proyecto con un amigo, Andre Heller y Brian Eno para la Copa del Mundo de Alemania del pasado Verano 2006. Habiamos puesto en marcha un gran show pero ellos decidieron que no se realizaría. A continuacion se me ofrecio el cargo de Director Musical de la Copa del Mundo de los Sin Techo (Homeless World Cup), que es un acontecimiento maravilloso donde participan gente de paises diferentes. Ellos querian encontrar una pieza musical de estos paises. Pase un largo tiempo yendo a YOU TUBE y otras páginas web o chekeando compulsivamente Google donde encontre unos rap lituanos. Realmente me hallaba haciendo ciertos descubrimientos… Si te imaginas controlando unas serie de mandos y ralizando filtros puedes buscar algo radical, experimental, familiar o tranquilo según tus gustos. Es algo semejante a lo que sucede en un restaurante londinense (Sally Clarke). Existen muchas ideas calientes bajo el asfalto…

Tu página web tiene un proyecto en el que invitabas a la gente a que remezclara el tema de 1982 Shock the Monkey y enviara sus resultados…

Fue asombroso! La calidad de las remezclas fue excelente, con mas de 700 remixes. Podriamos tener un registro mundial. Algunas personas enviaron 5 ó 6. Gente que había pasado semanas, haciendo su propio material, desarrollando su imaginacion y creatividad…

¿Estas usando el material que grabaste para la version original?

Pienso que es maravilloso! Cuando comencé a crear musica y quería tocar el oboe, por ejemplo, tuve una audicion el escuela y no fui valorado demasiado bien. La única barrera que debiera existir entre un trabajo creativo es el deseo de hacer algo interesante y no una “gilipollez”. Todas estas artes son como lenguajes. Cualquiera puede aprenderlos. Algunas personas ejercerán influencias unas sobre otras. No es cierto que la gente no sepa crear música o que no tenga sentido musical…

¿Puedes ponerme al corriente de tus proyectos musicales? Existe mucha especulación sobre la fecha en la que saldrá tu próximo disco.

…Siempre digo que Diciembre, pero no de que año. Voy muy lento y como con THE FILTER, va bien y me mantiene distraído. En este momento ando escribiendo canciones. Un tercio de mi tiempo lo empleo en hacer música, un tercio en proyectos de beneficiencia y el otro tercio en aspectos del negocio musical. Se habia hablado del proyecto SON OF OVO, la continuación de la banda sonora de OVO compuesta para El Millenium Dome de Londres en el año 2000… Pienso que es una propuesta que esta muriendo, que no se va a realizar. En el original diversos artistas interpretaban los temas, y yo era de la opinión de que habría fans de mi musica a los que les gustaria escuchar los temas compuestos por su compositor/escritor original. Queríamos sacarlas a la luz de algun modo…Pusieron muchos obstaculos, a lo que ya estoy acostumbrado, y que he acabado aceptando. Mi sueño de lo que debe ser el negocio de la musica es un funcionamiento semejante a los departamentos de una entidad bancaria: markerting, promoción, distribución. Cada uno es un servicio independiente que puede ser alquilado desde la discografica o desde el exterior. Personalmente prefiero el modelo que sigue Robbie Williams donde la compañía de discos esta interesada en sus directos y en comercializarlos. Sé que las compañias pagan por ello pero asi el artista tiene su producción bajo control. Me parece extraordinario lo acontecido en la red con los Artic Monkeys. Sin emabargo, van y firman un contrato discografico cuando podian haberse relacionado directamente con sus fans y usar la compania discografica de la forma que sugiero.

¿Es una seguridad para ellos como músicos?

Psicologicamente seguro que les aporta estabilidad, y que actua como un seguro colchón. Aprecio un mundo donde los ¡ARTISTAS TIENEN CONTROL SOBRE LO QUE HACEN!

¿Tienes nostalgia de lo que hiciste hace unos años cuando fuiste al estudio a regrabar las letras de THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY? ¿Existe otros planes sobre curiosidades de aquellos primeros años o de las demos?

Obviamente hay demanda de este material… Si, me gustaba este material. Cuando dejé GENESIS tanto Tony Banks como Phil Collins fueron los encargados de preservarlos en los archivos. Deben tener bastante material. Sabes que en mi web tenemos una seccion FULL MOON CLUB donde coloco cada cierto tiempo algo para mis fans y que es una forma de dar salida a este material.

[Fuente: La Caja de Música – Traducción: Federico Luis Clauss Klamp]

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Sobre el estado de la escuela media, y más

t051dh03Hoy publica Clarín una entrevista a Guillermina Tiramonti, directora de FLACSO Argentina. Se exponen en ella algunas de las causas y efectos del estado actual de la escuela media y, ante semejante diagnóstico, algunas soluciones posibles. Aquí transcribimos párrafos de la entrevista de Liliana Moreno, que recomendamos leer completa. Dice la especialista:

“—Tenemos el mismo modelo escolar que a principios del siglo XX y le hacemos exigencias para las que no fue creado. Por un lado, hay un cambio cultural muy fuerte que exige que la escuela ‘dialogue’ con otros lenguajes y se descentre de ese lugar exclusivo de la cultura letrada. Por otro, le demandamos universalización —con lo que estoy de acuerdo—, pero a una institución que se creó para seleccionar sólo a un grupo de la población. Y a esta demanda de inclusión de nuevos grupos sociales —porque la tendencia es al crecimiento y a la ampliación de la matrícula— la escuela da respuesta fragmentando el sistema. Es decir, generando circuitos diferenciados para grupos sociales diferentes.

—¿Ghetos?

—Ghetos. Grupos de escuelas que se parecen entre sí y a las familias que atienden pero que se diferencian, a veces radicalmente, de otros grupos de escuelas que atienden a otros chicos de otros sectores sociales. Un ejemplo claro son las llamadas escuelas garaje que tienen la finalidad de contener a los chicos que están en una situación social de riesgo pero que están imposibilitadas de generar una propuesta pedagógica que los incorpore al saber contemporáneo.

—¿Cómo impactan estas fronteras en los chicos?

—Un buen ejemplo es el de la construcción del otro desde el famoso valor de la solidaridad. Todas las escuelas de clase media hacia arriba tienen programas de solidaridad social, que en realidad son programas de asistencia, donde los chicos construyen a los otros más pobres como sujetos de asistencia y a ellos como sujetos de la dádiva. Si uno piensa en una sociedad democrática aquí hay una ruptura fundamental. La idea de la democracia está basada en el principio de igualdad y, por lo tanto, la solidaridad es entre iguales no entre asimétricos. Entonces, uno de los problemas del gheto es que los otros son extraños: en las escuelas de los countries, por ejemplo, los que están afuera son una amenaza a la seguridad.

—La vieja escuela pública, en cambio, permitía cierto diálogo entre sectores sociales.

—Por lo menos de las clases medias. Siempre hubo escuelas para la elite y para los sectores más bajos. Pero ha habido un espectro de escuelas muy amplio que atendía a sectores bajos integrados y a todas las dimensiones de la clase media. Esto generaba cierta garantía de cohesión social. Y esa escuela desapareció.

—En este contexto ¿Cómo encaja la propuesta de la nueva Ley de Educación Nacional de universalizar la escuela media?

—Lo ideal es pensar en una nueva secundaria. Porque para universalizarla hay que transformarla. Para no degradarla más. Para recuperarla y hacer de ella una institución que retome la heterogeneidad social e incorpore a los chicos a un efectivo diálogo con la cultura contemporánea.

—Habló del desfazaje de la escuela actual frente a los cambios culturales ¿Cómo se manifiesta?

—Insistiendo en un modelo pedagógico basado en la lectoescritura. No quiero decir que haya que abandonarlo pero hay que pensar en una escuela media con mayor diálogo con todas las manifestaciones culturales del contexto: con las imágenes, con Internet, con las nuevas formas de habitar el mundo que tienen los jóvenes, que en muchos puntos nos es extraño. Hay un discurso que dice que los docentes perdieron la voluntad de enseñar y de transmitir. Y es posible que haya algo de esto, pero creo que tiene más peso el hecho de que el docente no está familiarizado con la nueva cultura entonces duda de lo que transmite, encuentra que pisa en falso con respecto a la cultura de los chicos. Hay que retornar la confianza del docente transformándolo en un interlocutor válido de la cultura contemporánea.

—¿Hay señales de que se avanza en el buen camino?

—Hay una búsqueda de construcción de una nueva cultura pedagógica para estas nuevas exigencias. Pero tenemos que participar de esta búsqueda y me parece que no se está participando, que se está insistiendo en la inclusión sin dar otras respuestas.”

Fuente (Texto y foto): Clarin.com

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Bienvenida, Inteligencia

Quienes recorran nuestro sitio “Tecnología para todos” y este blog seguramente notarán, como ya lo han hecho nuestros allegados y colegas, que somos ‘victimas’ de una ‘enfermedad’ que nos aqueja y que nos ‘obliga’, a modo de antídoto, a leer a la Sra. Beatriz Sarlo.

Esa enfermedad, que podría recibir varios nombres, surge de la grave anemia de ideas inteligentes que nos rodea a quienes nos movemos en ámbitos de la tecnología en general, y las TIC en particular.

Si, claro, está lleno de ‘opinólogos’, de gurúes y especialistas, pero convengamos que es muy raro escucharlos decir algo inteligente, ocupados como están en ser los nuevos ‘negropontes’ que acierten en el pronóstico de como será el mundo tecnológico de aquí a diez, cien o mil años.

Ante tan apocalíptico panorama, el remedio: leerla a la Sra. Sarlo. Bueno, no es el único remedio. Hay otros pensadores que con similar sensibilidad y claridad de ideas (como por ejemplo, Luis Doval) aportan algo de luz a semejante oscuridad tecnológico-intelectual , pero acabo de leer algo que escribió la mencionada que es destacable.

En su columna de hoy en la revista Viva, la escritora y ensayista plantea que la idea de ‘alfabetización digital’ tiene mucho de engañoso porque nadie se alfabetiza dos veces, ‘precisamente por el carácter de límite entre un antes y un después que tiene el aprendizaje de las letras’. ¿Por qué? Porque aprender a leer traza un umbral, porque no se adquiere solamente una capacidad de descifrar signos, sino una máquina con la que se fabrica cualquier cosa. ‘Se trata, por lo tanto, de algo que no puede ser comparado con nada’.

Se debe reconocer, ya en esta primera aproximación a la idea motora del artículo, que no nos hemos detenido a pesar la importancia de las palabras y las ideas en este sentido. Entonces surge una lógica pregunta, que es respondida con igual coherencia:

‘¿Cuánto tiempo es necesario para aprender a manejar un procesador de textos, una hoja de datos sencilla, un cliente de correo electrónico y un buscador de contenidos en Internet? Cualquiera que haya inspeccionado las ofertas de cursos en el mercado sabe que, en el peor de los casos, sólo pocos meses. Por supuesto, no se trata de mandar a los maestros a la academia de la esquina, sino de definir bien cuál es el problema. Alguien que sepa leer y escribir sin faltas de ortografía y que haya cursado varios años de secundario dominará cualquier buscador de contenidos en dos días o en dos horas. Quiero decir que estará en condiciones de tipear algunas palabras y recorrer las páginas de resultados. Sólo es necesario que la tecnología y la conexión a Internet estén económicamente a su alcance. Logrado esto, empieza lo verdaderamente difícil.’

Hay una combinación de factores que se recortan de estos conceptos claramente: capacitación del docente, apoyo total del estado en el achicamiento de la brecha tecnológica, abaratamiento de costos, decisiones políticas tendientes a la masificación del medio.

Pero esto no es todo, porque si no consideramos el factor cultural del problema, corremos el riesgo de errar al diagnóstico y su cura:

‘Internet es un mundo sin índices ni jerarquías reconocibles a primera vista. Cuando se habla de miles de millones de páginas, la palabra páginas describe algo bastante aproximado a lo que sucede: pantallas y pantallas de información escrita, visual o sonora que sólo en algunos casos (y hay que saber cuáles son) entregan lo que prometen en términos de contenidos. Como si alguien debiera buscar las respuestas a sus interrogantes en medio de una tormenta de hojas de libros sin encuadernar y sin numerar. Lo difícil no es manejar esa tecnología sino estar intelectualmente preparado para navegar esa masa indócil de datos. Como no se trata de un videojuego, más que tipear rápido es necesario pensar bien y haber acumulado antes la mayor cantidad de informaciones: cuanto más se sabe, cuantos más libros se han leído, mejores hojas se pescan en el torbellino de la red, donde las buenas soluciones las encuentran quienes también son capaces de encontrar las buenas soluciones en los libros impresos.’

Va de nuevo: ‘…es necesario pensar bien y haber acumulado antes la mayor cantidad de informaciones’

Sra. Sarlo, humildememte le decimos: los docentes de tecnología la necesitamos en ciertos portales educativos; la necesitamos en el Ministerio de Educación; la necesitamos hablando, pensando, opinando, proponiendo, porque hasta ahora han tenido la ‘manija’ los opinólogos de turno, los gurúes de la tecnología de la brecha, y nadie lo ha dicho tan claro como usted.

Indudablemente estamos errando en las premisas elementales, por eso todo análisis cae en saco roto.

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