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Hoaxes - 2. página

O, la basura nuestra de cada día

Oid el ruido de rotas cadenas… de emails

Venimos desde hace bastante tiempo alertando y previniendo sobre las molestas cadenas de emails, de contenido apocalíptico, cuyo único logro es distribuir nuestras direcciones de correo de a cientos. El amigo y colega Alejandro Tortolini me cuenta vía mail sobre una herramienta que halló en la red, de gran utilidad:

Muchas veces recibimos emails producto de las buenas intenciones de la gente, pidiendo ayuda para alguien, o alertando sobre alguna supuesta estafa a traves de internet. Y muchas de estas veces la informacion es falsa, constituyendo lo que en la jerga se llama “hoax”, es decir un email inofensivo (sin virus), cuyo creador tuvo como unico objetivo ver cuanto tarda dicho email en dar toda la vuelta a internet. (…) A tal punto han proliferado este tipo de travesuras, que se crearon algunos sitios para alertar sobre ellas. Uno de ellos se llama justamente “Rompecadenas”

Esta herramienta es básicamente un buscador dentro de una base de datos de artículos referidos a las muchas cadenas que andan dando vueltas por la red, y funciona así:

  • Copiamos una parte característica del texto del email de la cadena que recibimos. Yo hice lo propio con la palabra “dioxina”, que aparece en una cadena sobre la que estuve investigando.
  • Vamos al sitio “Rompecadenas”, y en el campo de búsqueda pegamos en texto que habiamos copiado.
  • En unos segundos el sitio me devolvió el link a un artículo donde se menciona y analiza esa cadena en particular.

Agregan a este servicio la posibilidad de suscribirnos y recibir su newsletter cada jueves con información en materia de seguridad e Internet, para protegernos de las nuevas amenazas.

Sería importante recomendar esta operativa a nuestros contactos. Pedirles que se tomen un minuto antes de reenviar compulsivamente el email para chequear la veracidad del mensaje, puede evitarnos encontrar sorpresas desagradables. Y como dice el refrán, conserva la amistad.

Sobre las cadenas y la bacteria L Casei Defensis

casei.gifCircula por estos días un mail que alerta sobre supuestas contraindicaciones en el yogur Actimel de La Serenísima, que contiene la bacteria del título. Nos molestan profundamente este tipo de mails -verdaderos hoaxes– por dos razones principales: difunden nuestra dirección de correo a discreción y son generalmente alarmistas y, al menos, exagerados. Como en ocasión de los mails sobre Dasani y las dioxinas, me tomé mi tiempo para leer sobre el tema. Esto se puede leer buceando en la red:

L casei defensis es una bacteria que se puede encontrar espontáneamente en los alimentos de origen lácteo y viviendo en simbiosis –asociación- con el resto de bacterias habituales del intestino humano sin dar lugar a infecciones y que ha sido seleccionado por los científicos de Danone para suplementar su producto Actimel. Los lactobacilos en general se caracterizan por formar ácido láctico como producto principal de la fermentación de los azúcares dando lugar a yogur a partir de la leche. En el intestino humano, L casei defensis, bacteria perteneciente al grupo de los lactobacilos, ha demostrado que puede reducir la incidencia y disminuir la duración de ciertos tipos de diarrea de origen infeccioso ejerciendo un papel protector sobre la flora intestinal normal lo que condiciona a su vez un mejor funcionamiento de las células que conforman las paredes intestinales, por lo que se puede considerar como beneficioso en términos generales para los procesos digestivos. También ha demostrado mejorar algunos de los parámetros -medidas de valoración- del sistema inmunológico –defensivo- intestinal local, pero no hay pruebas de que estos resultados puedan ser extrapolables al sistema inmunológico general. Es decir, actualmente no se puede afirmar que la presencia de esta bacteria en el intestino nos pueda proteger frente a una infección sistémica como pudiera ser, por ejemplo, una gripe. (DrLuengo.net)

Ahora bien: en el sitio del semanario Análisis de la actualidad se informó en su momento que en el mes de Abril del año pasado el diputado nacional Raúl Solanas (PJ-Entre Ríos) presentó un proyecto de ley proponiendo que se incluya en los prospectos de los productos alimenticios y bebidas una leyenda que advierta de manera “clara y visible para el consumidor” las contraindicaciones que tiene la bacteria L Casei Defensis. Sin lugar a dudas, una buena iniciativa, en la que fundamenta puntualmente que se debe obligar “a todas las empresas alimentarias a indicar en sus productos los efectos colaterales para que la población sea quien decida consumir o no dicho producto, y se evite ser engañada mediante avisos publicitarios”. La idea es que la etiqueta incluya las contraindicaciones, efectos secundarios y advertencias que contenga el producto en el consumo diario, continuo, y/o prolongado, las dosis recomendadas, y la certificación de organismos públicos de regulación.

Lo central de la cuestión es que Solanas afirma, luego de fundamentar la iniciativa con un argumento idéntico al que citamos aquí al principio, el del Dr. Luengo (¿quién habrá copiado a quien?), que:

(..) se ha descubierto que esta bacteria es generada normalmente por el 98 por ciento de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente olvida que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años. En realidad, surgió como un medicamento para esas pocas personas que no lo elaboraban, pero ese universo era tan pequeño que el medicamento resultó no rentable; y para hacerlo rentable se vendió su patente a empresas alimenticias.

A continuación el diputado ofrece algunos datos que asustan, por si lo anterior fuera poco:

Existen varios trabajos de experimentación en animales y humanos que han demostrado que el consumo de ciertos probióticos y prebióticos, como esta bacteria disminuye el nivel de colesterol en sangre, sin embargo, aunque se han sugerido posibles mecanismos, ninguno se ha verificado. El gobierno nacional a través de la Secretaría de Salud obligó a la empresa láctea La Serenísima a indicar en su publicidad que el producto no debe consumirse por un tiempo prolongado; y cumplieron, pero en una forma tan sutil que ningún consumidor lo percibe (por ejemplo “desafío actimel: consúmalo durante 14 días” o “haga de agosto su actimel”). Es decir que si una madre decide completar la dieta con cualquier producto alimenticio que contenga la bacteria L Casei Defensis, no percibe ningún aviso sobre su inconveniencia y no ve que puede estar haciendo un daño importante a futuro a causa de las manipulaciones publicitarias para impulsar los negocios; y tampoco se le informa a esa madre que al hijo le está suministrando un medicamento.

Sobre este argumento es que circula el mail en cuestión. Reconozcámoslo: la teorías conspirativas tienen prensa. Pero en mi caso tienen un efecto contrario: quiero saber más.

Antes de seguir, planteo las dudas que me surgen de lo que leo:

  • ¿Dónde están los fundamentos científicos de semejante declaración? ¿Cuáles son las fuentes? ¿Quién hizo el estudio?
  • Si la cuestión es tan grave, ¿alcanza con una aclaración en la etiqueta? ¿No debería prohibirse primero y después investigar, si es que hay semejantes dudas?

Sigo. Me interné en el sitio de Actimel -por cierto, como decimos en Argentina, pusieron “toda la carne al asador” en esto- y encontré una gran cantidad de información sobre el producto. Entre otras cosas, aclara:

El lactobacillus casei es un fermento o bacteria, no una sustancia ni un medicamento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El L casei es un medicamento? No. L.casei es un fermento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El cuerpo humano genera L casei u otros fermentos? No. De hecho, ningún organismo elabora bacterias; simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino, son nuestros huéspedes. Su incorporación es siempre externa, pues el organismo humano no las genera.

Indican también que los estudios médicos que conforman el dossier científico de Actimel están listados en la pestaña de bibliografía de la misma web.

No se trata de salir a defender una u otra posición sino de informarse convenientemente, no sólo para cuidar la propia salud sino para exigir decisiones de fondo a los responsables que lleven a investigar, decidir, controlar y, de ser necesario, tomar las medidas del caso que impidan que la población sufra por las acciones de empresarios inescrupulosos y funcionarios desinformados y descuidados.

Seguiremos consultando e informándonos, porque el tema es importante.

Tratado sobre la dioxina (o, cortenlá con las cadenas)

Después de recibir el mail sobre la contaminación de Dasani y la opinión de un tal Fujimoto sobre los microondas y las dioxinas, me decidí a organizar y coordinar (bueno, quiero ser el jefe, che…) una campaña a la que denominé “Dejemos de joder al prójimo con las cadenas”.

Luego caí en la cuenta de que esta campaña también sería una cadena, lo cual es una contradicción en sí misma, así que la suspendi a la campaña y me dediqué entonces a averiguar un poco sobre estas cuestiones que nos alarman al punto de reenviarle al mundo nuestra e-angustia.

Cuando uno recibe este tipo de información alarmista, mejor sería informarse antes de invadir casillas ajenas, ¿no es cierto? Pero para complicarlo un poco, busqué información en la propia red al respecto; digo, como que ni siquiera le pregunté a iluminados sobre si estas cosas serán ‘verso’ o no.

Por ejemplo, sobre el tema de las dioxinas vendría muy bien leer antes de reenviar, por ejemplo, en http://www.vsantivirus.com/hoax-dioxinas-microondas.htm (lo encontré usando Google…). Copio y pego unas partes:

“Los personajes involucrados: (…) sobre la existencia o no del Dr. Edward Fujimoto, del Hospital Castle, hay divergencias. Algunos sitios dedicados a investigar estos bulos (en inglés), lo relacionan con el Castle Medical Center, ubicado en Kailua, Hawaii. (…) Sin embargo, una búsqueda por la página correspondiente (http://66.197.232.138/doctors.htm) no da resultados positivos sobre la existencia de dicha persona.

A pesar de ello existe una referencia respecto a una entrevista posterior al supuesto doctor Fujimoto, que nunca ha sido corroborada. Allí se le preguntaba sobre la veracidad de este posible hoax, y él confirmaba lo que dice el mensaje (en su versión original, ubicándonos en Hawaii, no en Lima, Perú), aunque aclarando que todos sus dichos estaban relacionados con una exposición prolongada bajo las mismas circunstancias, ya que en Japón (su país de origen), las personas hace tiempo dejaron de utilizar plásticos para contener las comidas (…)

¿Es cierto lo de la dioxina y el horno de microondas? Según los especialistas, las dioxinas forman una familia de 210 compuestos, de los cuáles 17 son considerados tóxicos, y no biodegradables. La principal forma de que el cuerpo humano llegue a absorber estas dioxinas, es a través de la grasa consumida. Las dioxinas pueden ser producidas por la quema de plásticos, especialmente el PVC, pero no existe ningún estudio científico respecto a la creación de las mismas a partir de los productos plásticos empleados en los hornos de microondas.

La FDA (Food and Drug Administration, Dirección de Alimentos y Drogas) de los Estados Unidos, organismo contralor de todo lo relacionado con los alimentos y la salud humana, afirma que cualquier dioxina que pueda ser transferida a la comida por este medio (contacto directo con un envase plástico), es mínima, y dentro de los límites de tolerancia.

Por otra parte, se recomienda que siempre se utilicen productos preparados para su uso en hornos de microondas, como recipientes de vidrio, etc. Los plásticos que cubren las comidas calientes, están hechos para un solo uso. Dentro de esos límites, jamás han demostrado tampoco, indicios de que lleguen a liberar las dioxinas.

Las pocas referencias concretas a las dioxinas y las microondas, se encuentran en una publicación de la FDA, y están relacionadas con ciertos recipientes de papel usados por algunos alimentos preparados para su calentamiento en hornos de microondas, y también en los envases de leche hechos en cartón. En ellos, los niveles de dioxinas se mostraron como seguros.

De acuerdo lo que afirma la U.S. Environmental Protection Agency (la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), las dioxinas pueden ser tanto naturales como artificiales. Las hechas por el hombre son liberadas a la atmósfera desde fuentes como la quema de basura, o de distintos tipos de combustibles como madera, carbón o petróleo, y también por ciertos tipos de procesos químicos.

Todas las personas han sido expuestas a estos niveles bajos de dioxinas, y ello seguirá ocurriendo, sin que haya indicios de problemas de salud. Si esos niveles aumentan, entonces podrían tener relación con algunos trastornos conocidos, aunque los estudios sobre esto último sólo se han hecho con animales.

Conclusiones: Se trata de una advertencia sobre hechos que podrían ser reales, pero no están comprobados. Sin embargo, no hay ningún motivo para divulgarlos por medio del SPAM. Lo que pudiera haber de cierto en lo que se afirma, estaríamos convirtiéndolo en algo poco creíble o directamente falso. Cada vez más personas borran mensajes que no han solicitado.

Por otra parte, no amerita una advertencia, es cuestión de aplicar un poco de sentido común a la hora de calentar nuestra comida en el microondas. O sea, siempre debemos utilizar recipientes específicos para ello a la hora de depositar allí nuestros alimentos, y abstenernos de emplear aquellos que sean o parezcan hechos de materiales plásticos o de otro tipo, que no digan de forma específica, estar preparados para ese uso.

Y por último, jamás reenvíe ningún mensaje donde se le pida hacerlo, diga lo que diga ese mensaje.”

Son estos buenos consejos, sobre todo proviniendo de un sitio sobre virus, spam, hoaxes y otras invasiones a nuestra privacidad.

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