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Humormática - 35. página

‘Este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano’

Me llamo Sara y tengo un hermano que se llama Manu. Tiene un año y yo, ocho. Como me he portado regular tirando a mal, pues este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano. Un beso, Melchor.

Uno ha criado hijos, y sabe lo simpáticas y hasta alocadas que suelen ser las cartas de los chicos para los Reyes Magos. Como la de Sara, quién ya practica una inusual autocrítica…

Con cartas como esta que cito al principio me encontré hoy echandole un vistazo a El País de Madrid. Aquí van otras, incluída la de algún mayorcito que se ve, ya conoce el desencanto:

Queremos que nos traigáis paz, felicidad y amor a nuestra familia en particular y al mundo en general. Los juguetes los pediremos en otra carta. Muchos besitos de Pepe y Cristina.

No sé muy bien quiénes sois, pues va a ser el primer año que me entere de algo. Lo único que sé es que sin conoceros me habéis regalado cositas otros años por estas mismas fechas. ¡A ver si nos sentamos un rato y charlamos para conocernos mejor! Mis papás dicen que tengo que escribir qué deseo que me regalen y ellos, dentro de sus posibilidades (¡hay mucho niño por el mundo!), me lo traerán. Pues entonces me pido: todas las muñecas que existan. Me gustan mucho. Todas. Rosa.

Quiero una varita mágica con pilas, un ordenador para escribir como los mayores, con un bolso rosa. He sido buena. Me lo han dicho mi papá y mi mamá, requetebuena. También quiero el vestido de Bella. Y para mi madrina Sole, un novio guapo, cariñoso además y requeteguapo y bueno, que no se cambie con otra chica, se llama Sole. Alba

Hace mucho que no creo en vosotros, pero una amiga me dijo que lo intentara y ahí va: quiero un trabajo digno y acorde con mi formación. Si se cumple, prometo llevar vuestra ilusión a mis futuros hijos. Besos, Pepa.

Soy un niño de cuatro años y soy un poco malo, ya que no soy capaz de quitarme el chupe y no como en casa la comida que come mi familia. Me voy a portar bien a partir de ahora. Y, por eso, te pido que me traigas un excalestric con coches y luego lo que vosotros queráis. Gracias. Rafa.

En este año me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tanto. No voy a pedirme muchas cosas porque quiero que a otros niños también les lleven juguetes. Me pido un microscopio porque quiero ser científica. Un beso. Verónica.

Fuente: ElPais.com

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Si, la tecnología alcanzó a Papá Noel gracias a Google y a una agencia militar de Estados Unidos (NORAD), quienes lanzaron una página web para seguirlo de modo virtual en su recorrido por el mundo. El Santa Tracker está en siete idomas, y permite seguir minuto a minuto el recorrido del hombre de la larga barba por cada ciudad mientras entrega sus regalos, incluso en 3D.

Cuenta la leyenda que el rastreo de Papá Noel por parte de NORAD es una tradición que data de 1955, cuando un aviso de un diario en Colorado imprimió un número telefónico para conectar a los niños con Santa. Pero las llamadas, por error, se dirigieron a una línea de NORAD. Para no desilusionar a los pequeños el director de operaciones de NORAD del momento, coronel Harry Shoup, ordenó a su personal que controlara el radar para “ver dónde podría estar Santa” e informara a los niños con actualizaciones de su ubicación a medida que llegaba la hora esperada.

En fin… si no lo siguen por ustedes, porque ya dejaron escapar a su niño interior, puede que a sus hijos o nietos les interese conservar la ilusión de verlo llegando a casa.

Fuente: Clarin.com

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No exento de una feroz crítica a la paranoia que flota en el aire en todo el planeta -la barba, los paquetes, volar sin pasaporte no lo colocan a Santa en una situación cómoda-, logra lo que parece imposibe: mostrar que el bueno de Jack finalmente tenía corazón. Pobre, ¡cómo llora!

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