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En el aula - 16. página

El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar

Una ley luddita

El movimiento luddita fue un fenómeno breve -duró menos de dos años- pero de enormes implicacias, en los inicios de lo que tiempo después se dió en llamar la Revolución Industrial. La sustitución radical de antiguos valores y creencias por la idea de progreso a cualquier precio que traían aparejados los desarrollos tecnológicos llevó a estos grupos, integrados principalmente por obreros textiles desempleados y por ende, caídos en la miseria, a la destrucción de los nuevos telares automáticos. El término luddita se convirtió desde entonces en un símbolo de la oposición a los avances tecnológicos y al progreso.

Que la aparición de los celulares en la escuela necesita de un profundo debate no es una novedad. Un tema que tiene tantas y tan variadas aristas, requerirá para ese debate de la intervención de especialistas de muchas áreas para lograr conclusiones y decisiones lo más acertadas posibles. Cuestiones como la inseguridad, los riesgos -si los hubiera- para la salud, los nuevos hábitos que promueven, y aun el uso pedagógico de las nuevas tecnologías -incluído el celular, claro-, son temas pendientes de una discusión que aparece como cada vez más lejana, al menos en la provincia de Santa Fe.

Paso a explicar. Volvió en estos días a circular en las escuelas, no sin visos de coerción, el texto de la Ley 12686 de la provincia de Santa Fe, sancionada en diciembre del año 2006, que en su artículo 1ro. declara:

Prohíbese el uso de aparatos de telefonía celular o equipos similares, cualquiera sea su tecnología, por parte del personal docente, no docente y alumnos en los establecimientos escolares dependientes del Ministerio de Educación de la Provincia, durante los horarios de dictado de clases.

¿Por qué nos parece que esta es una ley ludditta? Porque prohíbe sin más, destruyendo al objeto tecnológico sin ninguna consideración previa ni posterior. Por favor, amigo lector, antes de emitir cualquier juicio sobre esta afirmación, piense en esto: no estamos hablando de un delito, sino de nuevos hábitos de comunicarnos utilizando un artilugio tecnológico que los generó.

Lo paradójico, por llamarlo de alguna manera, es que tiempo después de sancionada esta ley provincial participamos con alumnos de una escuela en el “Campamento Digital 2009″, organizado por el Gobierno de la provincia de Santa Fe -con un ejecutivo de signo diferente al que gobernaba en el momento de sancionarse la susodicha ley-, en el que entre todas las maravillosas experiencias con tecnologías que disfrutamos los presentes -yo mismo le reconocí un enorme valor en su momento- había una experiencia con… ¡celulares! Si, así como lo lee, amigo lector.

La experiencia consistía en entregarles celulares con cámara a los chicos -adolescentes del secundario- para que recorrieran el lugar tomando fotos de cosas y lugares que les llamaran la atención, para después bajarlas en una computadora, editarlas con un graficador y publicarlas en la web. Magnífica experiencia, pero que llevada a una escuela santafesina es ilegal.

Me sucedió un tiempo antes, compartiendo una red social con otros docentes de TIC, que me acerqué a una experiencia maravillosa con celulares de una docente de Plástica en una escuela de Buenos Aires. Una vez más, llevarla a cabo aquí hubiera sido imposible.

Finalmente, como para impedir que una horda de ludditas siglo 21 me destruya este post, quiero reiterar mi total acuerdo con que se deben analizar y discutir cuales son las dificultades y beneficios de estas nuevas tecnologías en la escuela. ¿Riesgo para la salud? Demos datos, analicemos. ¿Riesgos ante la inseguridad que produce temor en los padres? Debatamos, creemos redes confiables que nos permitan abordar esa problemática. ¿Distracción? Discutamos sobre las causas. Busquemos soluciones.

Pero claro: estas propuestas en las actuales condiciones, nos ponen al borde de la desobediencia civil por causa de una ley luddita, pergueñada sobre la base de la simple pero devastadora decisión de primero prohibir y después ver.

Algunas lecturas y referencias:
Los luditas y la tecnología. Lecciones del pasado para la sociedad del presente.
Texto de la Ley 12686.
Nuestra crónica del Campamento Digital 2009.
La experiencia de Plástica: Uso de celulares en el aula como recurso educativo.

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Proponen el uso seguro de las NTI como materia en la escuela

Leo en ElPais.com vía XarxaTIC, que Alemania dará clases de privacidad en la red a sus escolares.

Muy interesante la propuesta, desde el momento en que se trata de una apuesta fuerte por la educación, en franca oposición a las políticas de muchas escuelas que optan por la prohibición o el temor como única estrategia, frente al avance irrefrenable de las NTI -en especial, las redes sociales en la web- entre los niños y adolescentes.

Copio y pego los pasajes que considero más relevantes del artículo original:

Muchos centros educativos están optando por cortar el acceso a redes sociales. En unos casos por miedo a la dispersión y baja productividad de los alumnos. En otros por cuestiones de privacidad.

En lugar de meter miedo, educar. En lugar de prohibir (y para convertir las redes sociales en objeto de deseo), enseñar. Según el diario Spiegel de Alemania las autoridades educativas del país están preparando una asignatura sobre privacidad en la que se enseñe a los jóvenes cómo manejar su identidad digital en sitios como Twitter y Facebook.

Más de dos millones de adolescentes alemanes tienen perfiles en estos servicios y comparten información sensible, fotografías y opiniones sin manejar filtro alguno. Uno de los aspectos destacados para tomar esta decisión indican los creadores de la asignatura es el posible futuro laboral de los estudiantes. Muchas de las fotografías colgadas de la época del instituto podrían aparecer al hacer una búsqueda una vez terminada la investigación.

Se cita en el artículo en cuestión, el argumento en este sentido de la Ministra de Medios la región del norte del Rin y Wetsfalia, Angelica Schwall-Düren,

Nuestra meta es mostrar que internet no sólo ofrece oportunidades sino que también tiene riesgos que los estudiantes deben asumir para comunicarse con seguridad e independencia en estos nuevos medios. Los jóvenes no son conscientes de los detalles que comparten de sí mismos en las redes.

Luego de leer la nota, conversé unos momentos con la directora de una de las escuelas en las que trabajo, porque la sé preocupada por estas cuestiones. Estuvimos de acuerdo en que, si no incorporar el tema como materia, sí abordarlo desde espacios como “Formación ética y ciudadana” -una materia muy adecuada para el tratamiento de estas problemáticas. El punto central, haciendo una primera lectura de este tipo de propuestas, sería el tratamiento de la cuestión de lo público y lo privado, que parece ser la línea fronteriza que se desdibuja cuando el sujeto en cuestión se enfrenta a las ofertas de la red.

Buen tema para el debate, con una actitud de hacer y no temer. Es decir, educar. Nada menos.

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Apuntes e ideas, Blogo de Oro por partida doble

Esta noche se entregaron los premios Blogo de Oro, en una velada muy ágil pero a la vez cálida, en el CEC rosarino.

Los premios Blogo de Oro están organizados por Campo Grupal Rosario y un grupo de profesionales de la ciudad, agrupados bajo la denominación Colectivo Blotons. Ellos son: Cristina Alcarraz Vigil, Daniel I. Krichman, Anahí Lovato, Nanim Rekacz, Francisco Sanguineti y Fabián Scabuzzo.

La iniciativa se propone promover las prácticas mediadas por tecnologías colaborativas, impulsar el desarrollo de competencias digitales entre los rosarinos, incentivar la producción de blogs locales de calidad, premiar el esfuerzo de implementación, la creatividad puesta al servicio de sortear dificultades y la labor comunicativa de los blogueros de la ciudad.

Cuando releo esto, a mi sorpresa de esta noche se suma cierta incredulidad, porque mi Apuntes e ideas sueltas ganó por partida doble: no sólo en la categoría “Blog educativo”, sino que también recibió el “Gran Premio del Jurado”.

Confieso que escribo el blog, no por las estadísticas ni por los comments ni por ninguna otra razón que no sea decir cosas. Un blog es un espacio democrático, libre y gratuito que –mal que le pese a Feinmann el filósofo– usamos para decir. Los contenidos son lo importante: en este caso, un intento de correr la mirada desde las nuevas tecnologías hacia las tecnologías en general, como un intento de recuperar el carácter social y el pensamiento crítico que deberían acompañar a los avances tecnológicos.

Por eso, recibir este premio me sorprendió muy gratamente. Fuí a la entrega sólo para apoyar a amigos que hacen y me volví con las distinciones.

Gracias a todos en el Colectivo, al jurado y a las personas y medios que tan cálidamente se acercaron a saludar. Estos reconocimientos renuevan compromisos y también certezas: otra forma de mirar la inclusión de las tecnologías en la educación es posible.

La lista de los ganadores, por categoría, es la siguiente:

Tecnología: Terabytes Libres
Educativo: Apuntes e Ideas Sueltas
Literario: Netomancia
Periodístico: Mas Tarde que Nunca
Temático 1: Construyendo Camareros
Temático 2: DrGEN
Fotoblog: Qué ves desde tu ventana
Videoblog: Pianos en la red
Gran Premio del público: Proyecto Sandía
Gran Premio del jurado: Apuntes e Ideas Sueltas

¡Felicitaciones a todos!

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Según un estudio, el 95% de los chicos descree de los riesgos en Internet

Leo en Clarin.com esta mañana, que según un reciente estudio del Ministerio de Educación el 95% de los chicos no cree en los riesgos de Internet. Parece grave, pero escuche esto: el 75% de ellos sostiene que todo lo que se dice en la red es cierto. Las consecuencias de semejante ingenuidad son obvias: ellos mismos abren una puerta de entrada a quienes intentan conectarse con menores haciéndose pasar por otras personas.

El trabajo, que se realizó en base a testimonios de 2.000 chicos de 10 a 17 años de todo el país que usan Internet, reafirma la certeza de que para nuestros pibes no está nada claro que en el mundo virtual existen tantos riesgos como en el mundo real.

Cómo una respuesta a esta esta problemática, el programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación, publicó en Internet una guía, titulada “Los adolescentes y las redes sociales”, en http://www.me.gov.ar/escuelaymedios/. En este trabajo se brinda un panorama de los riesgos de la Web y consejos para saber cómo manejarse en Internet manteniendo la seguridad personal.

La doctora Roxana Morduchowicz, una de las autoras del trabajo, afirma que,

El principal uso que le dan a Internet los chicos y adolescentes argentinos es comunicarse con sus pares, ya sea por chat o por blog. Y lamentablemente el 80% navegan solos, es decir que 8 de cada 10 chicos chatean sin que los padres sepan con quienes lo hacen

Con respecto al avance de las nuevas tecnologías, que ponen Internet en los celulares, las netbooks y las tabletas digitales, la profesional advierte:

De acá a cinco años, los chicos van a acceder más a Internet por el celular que por la computadora. Y como el celular es personal, va a ser más difícil saber para qué lo usan.

Desde aquí celebramos la iniciativa de Educación, de tomar cartas en el asunto con este tipo de publicaciones. Hay mucho por hacer, claro, pero se trata de una iniciativa que se debe apoyar y difundir. Bien por ellos.

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Practicar el modelo, y no sólo declamarlo

Me tocó estar en todo tipo de charla-conferencia-exposición-etcétera, con resultados diversos. En ciertas ocasiones, sólo fueron la oportunidad de mostrarse para el expositor. En otras, mi interés por el tema se las vió negras con el tedio: verdaderos plomazos de conferencistas a los que sólo salvó la importancia del asunto en cuestión. También sufrí a políticos de la educación, quienes mientras hablaban se les notaba el deseo de estar en cualquier otro lado excepto allí, y a las estrellas temporales que montaban un show que ni ellos mismos creían.

Hubo dos ocasiones, sin embargo, -y es probable que injustamente me esté olvidando de alguna otra- en las que salí de la charla-conferencia-exposición-etcétera entusiasmado, masticando, lleno de una experiencia real, vívida, nacida del sentido común, de una sólida formación y de un incondicional apasionamiento del susodicho por su tarea.

La primera de ellas fué hace unos años con Juan Ignacio Pozo. Todavía sigo repitiendo frases e ideas que le escuché en aquella ocasión, y afortunadamente los que me quieren me lo soportan. La otra fué el martes pasado con Daniel Krichman.

Sé que a él no le va a gustar que diga estas cosas, así que me apresuro a explicarlo. Pero me parece que con el título del post ya estoy dando varias pistas.

El martes 27, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de Rosario, Daniel cerró el mes de conferencias dedicadas a pensar la educación, dentro del ciclo Del derecho y Del revés que organiza y coordina la psicóloga Laura Capella.

La convocatoria fué a pensar la Web 2.0 como un Modelo de aprendizaje, pero no desde el lugar del que teoriza y declama sino desde la propia vivencia. No fué una conferencia en el sentido estereotipado y marketinizado del término, sino un momento de vivir in situ lo que nos está pasando en lo cotidiano con las TIC.

El propio Daniel lo explica:

Cuando Laura me invitó a participar de su ciclo, empecé pensando en cómo atar cabos de todas estas situaciones y se me ocurrió que en lugar de hacer una presentación, debería hacer una experiencia de transmisión. La diferencia había que ubicarla en los niveles del relato: No se trataba de pasar contenidos y nada más, sino hacerlo desde una configuración narrativa que obligara al expectador a estar pendiente de lo que iba a pasar. Data, pero también metadata.

Apelar a todos los recursos tecnológicos disponibles en el lugar -enfatizo, en el lugar– se convirtió entonces en el medio favorable para ponernos en contexto al tiempo que puso en evidencia que, más que recursos, se requiere de creatividad. Si el mensaje está claro, los recursos -escasos o no- sólo hacen lo que deben hacer: desaparecen del primer plano para enfatizar, privilegiar lo importante. Krichman dixit:

En cualquier área, después del conocimiento, la madre de la habilidad es la práctica, la repetición sistemática hasta que uno consigue ubicarse en la posición de hacedor, de usuario (…) esto sucede cuando uno hace lo que quiere hacer con las herramientas y no lo que puede. Cuando las herramientas desaparecen del primer plano, como el lápiz cuando escribía su nombre.

No sé ustedes, pero yo ya estoy cansado de los discursos, de las soluciones de contingencia -cuando sufrimos a diario problemas reales en la educación-, de la certeza de que en vez de estrategias coherentes con el modelo de ciudadano que deseamos, sea la maquinaria de consumo la que decida qué es lo mejor ¿para nuestros chicos?

Pero los docentes también tenemos que dar el paso al frente. El martes en el Bernardino Rivadavia de Rosario, hubo uno que lo hizo.

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