Ir al contenido

Opinión - 24. página

Comentarios y opiniones

Cerca del bicentenario, lejos del ideal

Hoy los argentinos celebramos una fecha muy especial: el aniversario de la Revolución de Mayo de 1810 y la formación del primer gobierno patrio, la ‘Primera Junta’.

La Semana de Mayo es parte fundamental de nuestra historia por varias razones: por el espíritu revolucionario de los patriotas, por las cintas celestes y blancas repartidas bajo la lluvia, por el pueblo queriendo saber de qué se trataba todo aquel barullo, y por tantas otras cosas más.

Con los años fuimos aprendiendo a bajar del bronce a aquellos personajes y hechos que la escuela nos puso “allá arriba”, tan lejos que los hizo inalcanzables, y que vamos descubriendo humanos, falibles, sencillos pero también héroes.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero el disgusto del pueblo con los Gobierno de turno parece haber sido siempre (o casi) el mismo desde hace 196 años; el mismo que en la época de la colonia: la gente en la calle sabe que las cosas se “cocinan” en otro lado y quiere saber de qué se trata.

Me siguen molestando los actos escolares, no sólo porque ahora a los docentes nos “apretan” con el “ausente” (que no es otra cosa que un apriete con el sueldo, porque nos descuentan el día), sino porque salvo raras excepciones se sigue hablando de negras pasteleras y vivas en el Cabildo. Pareciera que seguimos negando que esa es nuestra historia; somos hijos de ella; nos pasó a nosotros. Y nosotros seguimos con esta imposibilidad de ver que lo que tenemos y nos falta está en una misma línea con nuestra historia.

Finalmente, nuestros anhelos en el cumpleaños de la patria:

– Trabajo digno para todos los argentinos.
– Educación igualitaria y de excelencia para todos.
– Transparencia, solidaridad y eficiencia en los actos de gobierno.
– Tecnología eficiente con calidad ambiental para todo los habitantes.
– Que el bicentenario nos encuentre alcanzando los ideales de Mayo y no sólo celebrando una fecha más.

Que cada uno haga su propia lista de anhelos por el bien de todos.

También te puede interesar:

Homenaje a las victimas de Cromañón

Familiares y sobrevivientes colocaron un mural de la memoria a metros del boliche que se incendió el 30 de diciembre de 2004 y que provocó la muerte de 194 personas.

La obra, denominada “Atrapados”, fue preparada por los trabajadores de la empresa recuperada Zanón.

Está ubicada en Bartolomé Mitre al 3000, en el barrio porteño de Once, donde ocurrió la tragedia.

También te puede interesar:

Esto es todo lo que tengo para decir sobre las discusiones

Esta vez, cansado de leer y escuchar discusiones vanas y estériles, me resguardo en palabras de Beatriz Sarlo:

“Cuando escribo, lo que busco es discusión colectiva.”

Sin lugar a dudas, para discutir hay que ser grande…

También te puede interesar:

Planetaria y panfletaria

Tal vez una de las caras más relevantes y fascinantes que mostrado la red en estos últimos tiempos, es la de ser el medio que más espontánea y velozmente ha respondido a cuestiones de alto impacto social.

Dos casos que están en la palestra en estos días son, el tema de las papeleras a nivel local, y la cuestión de las historietas danesas sobre el profeta Mahoma a nivel global. Por supuesto que no estamos comparando aquí ambos casos desde lo conceptual, porque no tienen ningún punto de contacto. Pero son dos ejemplos interesantes para plantear este aspecto que nos interesa tratar aquí: el de la difusión de confictos sociales a través de la red.

Sobre las historietas el sitio Zone-H.org, que hace un relevamiento de hackeos, informa que los ciberataques en protesta por lo que consideran una burla al profeta se han multiplicado contra sitios daneses.

La publicación de las ilustraciones conteniendo imágenes del profeta Mahoma desató en el mundo islámico una serie de ataques contra aproximadamente 600 de esos sitios, que sumados a ataques a sitios israelíes asi como orientales en general, suman cerca de mil.

Zone-H.org, que se define a si mismo como el observatorio independiente del cibercrimen, observó en los días recientes la actividad de las comunidades islámicas de hackers relacionadas con el asunto danés.

Se informa de ataques moderados, pero también dicen observar otros de tinte extremo, inclusive promoviendo un boicot contra los productos de aquel país. Zone-H.org publica además una larga lista de ejemplos de sitios hackeados. Incluso se menciona el caso de un cracker retirado de la actividad, que regresó para la ocasión escribiendo un mensaje al Primer Ministro dinamarqués.

Lo notable es que una vez más se utiliza el terreno digital para sostener campañas religiosas y también políticas, como lo es el caso de la campaña contra la instalación de las papeleras sobre el río Uruguay.

Si bien esta última no se esparce con la virulencia de la anterior ni utiliza sus discutibles métodos, también desata pasiones y entrecruza acusaciones, sospechas y opiniones, tanto a favor como en contra de la instalación de las mencionadas papeleras.

Hay sitios -muchos- hablando sobre el tema. Los hay que publican denuncias, como MultimediosPrisma.com. En Noalapapelera.com.ar, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú proclama su oposición e informa sobre el estado del reclamo, entre otros aspectos de interés.

Circulan además mails con opiniones y comentarios; hay una cantidad de foros donde cientos de personas discuten el tema (prueben sino entrar, por ejemplo “foros + papeleras” en Google), y se le echa mano a cuanta herramienta digital se tenga al alcance para decir lo que se piensa, lo se sabe o se cree, a la mayor cantidad de gente posible, sumando adeptos, convenciendo a descreídos y a veces, lo que es grave, amenazando al que no piensa igual.

Lo particular y novedoso es la amplisima difusión que estas complejas cuestiones alcanzan gracias a la red. Lo paradójico es que se parece mucho a una democracia, y es usada aun hasta por quienes no tienen visos democráticos en sus acciones o pensamientos.

También te puede interesar:

Año nuevo. Chiche. Amplio. A estrenar.

Como cada año, en este tiempo se renuevan expectativas.

Uno, porque está vivo, quiere seguir, crecer -aunque ya esté grande-, mejorar, continuar.

Uno quiere también que el milenio que le dijeron comience de un vez por todas porque, contrariamente a lo que se decía sobre las ventajas de entrar al siglo XXI, no se ve nada, todavía.

Con sólo cinco añitos, el siglo favorito de la ciencia ficción ya ha mostrado demasiada destrucción y terrorismo y catástrofes y mucha muerte.

Muchos de los avances tecnológicos, sobre todo los relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, sólo siguen trayendo más desigualdad, ampliando la brecha entre los que pueden y los que no, en flagrante contradicción con lo que la tecnología debería lograr para el hombre.

Aumentan las cifras de un sida que le encontró la vuelta a su supervivencia de la mano de laboratorios voraces y gobiernos apáticos, mientras más gente mira en las vidrieras -y sólo eso- los precios de DVDs y fantasías varias.

“Dale, empezá pronto”, le digo al 2006. Este 2005 fue largo, pero pese a su resistencia a dejarnos intentarlo de nuevo, como a cada año, le llega inevitablemente su fin, gracias a Dios. Ahora llega otro, nuevito, a estenar.

Hagamos algo bueno con este 2006 que comienza.

También te puede interesar:

- Ir arriba -