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Noticias de Robótica

Entradas con novedades y noticias del área.

Sueños (y pesadillas) de internet

Lo and Behold: Reveries of the Connected World es un documental de 2016 dirigido y producido por el gran director y documentalista alemán Werner Herzog (director de El enigma de Kaspar Hauser, Nosferatu o Fitzcarraldo, por citar solo algunas de sus creaciones), que trata sobre el impacto de internet y otras tecnologías en la vida humana, explorando el pasado, presente y futuro de Internet… y su lado oscuro.

En el trabajo aparecen varias personas que han participado en el desarrollo de internet y de otras tecnologías a lo largo de los años, como el hacker Kevin Mitnick, el fundador de PayPal y actual emprendedor aeroespacial Elon Musk, el especialista en inteligencia artificial Sebastian Thrun y el físico Lawrence Krauss, entre otros.

El documental está dividido en 10 partes, en las que aborda temas que van desde los orígenes de internet, los riesgos a la privacidad y el peligro de las llamaradas solares hasta el futuro de la inteligencia artificial y los viajes espaciales.

Para ver, reflexionar y estar atentos e informados.

La Sonda Parker y el deseo de ‘tocar’ el sol

La NASA presentó ayer los detalles de la Sonda Solar Parker, una pequeña nave de tres metros de largo que en un viaje de más de siete años se acercará a una distancia de 6,2 millones de kilómetros desde la superficie del Sol. Sin dudas, una dura prueba para su capacidad de resistir temperaturas de hasta 1.377°C. La misión busca llegar a la corona del Astro Rey, una región en su atmósfera que es altamente inestable y en la que se produce el viento solar, esas las llamaradas y eyecciones de masa coronal lanzadas con tanta fuerza que tienen repercusiones en la Tierra.

La sonda estará lo suficientemente cerca del Sol como para ver la velocidad del viento solar desde su nivel subsónico hasta el supersónico, y volará a través del lugar donde nacen las partículas solares de alta energía.

El propósito: recolectar información sobre la actividad solar como nunca antes se ha conseguido. Según la Agencia Espacial, la misión proporcionará información que permita comprender y tal vez predecir el clima espacial.

El deseo de llegar allí no es nuevo: ya en 1958 los investigadores lo soñaron, pero recién ahora cuentan con los instrumentos y materiales necesarios como para lograrlo. Un escudo de compuesto de carbono de 11,43 centímetros de espesor protegerá la nave.

La Sonda Espacial Parker viajará a una velocidad de 700.000 kilómetros por hora, y utilizará la gravedad de Venus durante siete sobrevuelos por siete años. Desde ahí, la nave se moverá hacia la atmósfera de la estrella dentro de la órbita de Mercurio. En su aproximación final, la Sonda se precipitará hacia el Sol a 700.000 kilómetros por hora.

La misión lleva el nombre en honor a un científico aún vivo, Eugene Parker, uno de los pioneros en la investigación de los vientos solares. 

Según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU., el impacto de un evento solar puede generar daños por US$2.000 millones tan solo en ese país, y regiones enteras pueden quedarse sin electricidad por un año y sin servicios como la telefonía, internet o la televisión en forma temporal. De allí la importancia de comprender este fenómeno.

Según la NASA, el conocimiento que esperan adquirir con la misión ayudará a mejorar la calidad de las comunicaciones por satélite, problemas de las redes eléctricas, la erosión de tuberías, exposición a la radiación en los vuelos comerciales y la seguridad de los astronautas.


Fuente: BBC Mundo / Muy Interesante
Ilustración: NASA

¿Quién gana y quién pierde con la automatización?

Semanas atrás nos referíamos en este espacio al proyecto presentado en la Comisión Europea proponiendo las seis leyes de la robótica, una especie de remedo de las 3 leyes de Asimov que revela hasta que punto el tema dejó de ser producto de la ciencia ficción desde hace mucho tiempo, para convertirse en un debate de profundas implicancias y con resultado imprevisible.

Uno de los puntos más controvertidos de la propuesta europea, decíamos en aquel artículo, es que de aprobarse los robots deberán pagar impuestos como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por su uso.

En medio de todo este debate, no deja de sorprender que el propio Bill Gates haya propuesto algo parecido hace un par de semanas: en un articulo publicado por BBC Mundo, el multimillonario fundador de Microsoft sugirió que parte del financiamiento de las nuevas actividades realizadas por robots  -reemplazando al operador o empleado humano- podría proceder de los impuestos sobre las ganancias generadas por el ahorro en pago de mano de obra derivado de la automatización.

Las palabras de Gates despertaron curiosidad e interés, no sólo por ser él mismo parte fundante de la industria que habilitó un avance sin precedentes en el área, sino además por su mirada del otro lado del mostrador: algunos economistas afirman que la automatización barata ya desvió los ingresos de los trabajadores hacia los propietarios de las empresas. 

La discusión sobre la diferencia entre la máquina que complementa al hombre y la que lo reemplaza marcó el origen mismo de la Revolución Industrial con el movimiento ludita, una breve pero violenta revolución encabezada por artesanos ingleses en el siglo XIX que protestaban contra las nuevas máquinas -el telar industrial y la máquina de hilar. Ellos se sabían amenazados por esas tecnologías que reemplazaban a los artesanos con trabajadores menos calificados y de salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.

Esta discusión se continuó a través de las épocas, centralmente desde el punto de vista del trabajador. Dudas cuasi filosóficas tales como si la máquina reemplazará al hombre o qué hacer con la mano de obra desempleada por la automatización ocultaron un debate que, sospechamos, es hacia donde apuntan los economistas: cada centavo que se ahorra de pagarle al trabajador humano queda ahora en el bolsillo del empresario. Un reparto más justo se hace necesario.

Gates sugiere a los gobiernos que eleven los impuestos y reduzcan la velocidad de la automatización, de modo que pueda gestionarse el proceso desplazamiento de trabajadores en un amplio rango de empleos. El impuesto a los robots permitiría financiar, dice, el entrenamiento de las personas desplazadas por la automatización para empleos en los cuales los seres humanos son especialmente aptos, como el cuidado de los ancianos o la educación de los niños.

En respuesta a esto, algunas compañías tecnológicas sugieren que sean los consumidores y no las empresas las que paguen ese impuesto, ya que el costo de los productos fabricados por los robots es menor. Siempre y cuando, añadiríamos nosotros, los empresarios ajusten los precios a valores que realmente reflejen ese cambio tecnológico. En tiempos en que, por usar un ejemplo, el petróleo baja y el combustible sigue subiendo, se hace difícil confiar en semejante gesto de su parte.

Varios especialistas están trabajando en propuestas superadoras a la idea del impuesto, que anticipan podría perjudicar la automatización al frenar la innovación. Una de esas propuestas es que el Estado baje los impuestos a los trabajadores humanos y redistribuya mejor los ingresos de los robots.

Mientras tanto, los que pierden en este juego parecen ser siempre los mismos. Y los que ganan, también.


Fuentes: Suplemento Economía de Clarín – BBC Mundo
Imagen: Media Telecom

La Unión Europea propone seis Leyes de la Robótica

Cuando Isaac Asimov propuso por primera vez en 1942 las tres leyes de la robótica, aquellas “formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro de los robots” actuando como una especie de código moral para su comportamiento, la humanidad apenas imaginaba una sociedad habitada por máquinas pensantes solo en las páginas de los libros de ciencia ficción.

Llegando ya a los albores de la tercera década del siglo XXI, la ficción se afirma contundentemente como una realidad en máquinas automatizadas creadas por el hombre para diversas tareas, desde la producción de otras máquinas hasta el control de procesos de la industria y el hogar. La omnipresencia esta en su horizonte.

Por todo esto es que no nos asombra el artículo publicado esta semana en Computer Hoy, sobre la propuesta de la Unión Europea de legislar la utilización de los robots dentro de la Unión. Para ello se han elaborado las seis leyes de la robótica  con la intención de regular su interacción con los ciudadanos y empresas dentro de su territorio.

El debate legal deberá darse en el seno de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión, y allí se decidirá si regularlos o no.

Las leyes propuestas son las siguientes:

  • Todo robot deberá tener un interruptor de emergencia. Ante la pregunta lógica de si puede llegar la inteligencia artificial a constituirse en un peligro, una de las propuestas consiste en proveerlos de un interruptor de emergencia para desactivarlo si fuera necesario.
  • Ningún robot podrá hacer daño a un humano, una variante de las Leyes de Asimov. Quedaría expresamente prohibido crear robots que tengan como intención hacer daño a los humanos.
  • Prohibido crear vínculos emocionales con ellos, ley que remite a películas como Her o Ex Machina, en las que el protagonista desarrolla lazos emocionales devastadores con máquinas e inteligencia artificial. Parece que la UE está muy convencida al respecto de esta posibilidad.
  • Seguro obligatorio para los de mayor tamaño, por parte tanto del fabricante como del propietario del robot.
  • Los robots tendrán derechos y obligaciones como “personas electrónicas”, tal la figura legal elegida para definir a los aparatos que operen con inteligencia artificial. Es probable que esto implique que son responsables ante la ley de sus actos, tanto como su propietario y su fabricante.
  • Deberán pagar impuestos, uno de los puntos más controvertidos de la propuesta, como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por el uso de robots.

En las historias de ficción de Asimov, el robot “moría” si intentaba siquiera desobedecer una de las leyes. Su cerebro positrónico resultaba dañado irreversiblemente. Tal vez sea esa -el lector me permitirá este pensamiento en voz alta-, la mejor forma de controlar a estos artefactos, en vista de la dificultad que tenemos los humanos para ponernos de acuerdo en el uso de aquellas tecnologías que implican un riesgo para nosotros mismos. Pienso por ejemplo, en las arduas y casi infructuosas negociaciones en cuanto a la proliferación de las armas nucleares.

Una vez más, nuestros respetos al gran Isaac Asimov, un adelantado.


Fuente (texto e imagen): Computer Hoy

EE.UU. estrena transporte público eléctrico y autónomo

[Navya Shuttle Las Vegas from Keolis Commuter Services on Vimeo]

La ciudad de Las Vegas es la primera ciudad de EE.UU. en contar con transporte público eléctrico y autónomo.

La responsable de este proyecto es la compañía francesa Navya -Europa ha sido pionera en proyectos de autobuses autónomos-, que en octubre de 2015 presentó sus pequeños autobuses autónomos que ya circulan por las calles de París.

Gracias a una inyección de capital de 34 millones de dólares -principalmente de Keolis, la compañía privada de transporte más grande de transporte de Francia-, Navya logró llevar su proyecto a Las Vegas, lo que la convierte en la primera compañía extranjera en implementar estos sistemas de transporte en tierra estadounidense.

El pasado día 12 entraron en operación los autobuses, bautizados como ‘Arma’. Cuentan con un sistema eléctrico, software de conducción autónoma y una capacidad de doce pasajeros. Para estas pruebas circularán a 20 km/h.

El proyecto forma parte de un plan mayor de la ciudad de Las Vegas, de convertirse en ‘El Distrito de la Innovación’. Recientemente han implementado un mecanismo de energía cinética y solar que abastece al alumbrado público, en su búsqueda por convertirse en la primera ciudad de Estados Unidos en operar sólo con energía renovable.

Fuente: Xataka

Un brazo robótico sensible al tacto

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Mover prótesis a partir de las ondas cerebrales es un campo muy estudiado, al punto de que en años recientes se han conocido experimentos que han permitido a personas paralizadas mover un brazo robótico por medio de implantes cerebrales que emiten señales eléctricas, las que a su vez son transmitidas por computadora al brazo robótico.

Ahora la ciencia ha avanzado un paso más: Nathan Copeland, un norteamericano que sufrió una lesión medular al nivel de las vértebras cervicales a causa de un accidente hace más de una década, ha conseguido recuperar la sensación de tacto en la mano derecha por medio de cuatro chips implantados en su cerebro.

Bioingenieros y neurocientíficos de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), responsables de la experiencia, han presentado sus resultados en la Conferencia de Fronteras de la Casa Blanca -en la foto se ve a Copeland interactuando con el presidente norteamericano en la ocasión. A pesar de estar en fase experimental, este resultado supone un avance en el logro de nuevas terapias para personas con parálisis parcial o completa.

Dos de los chips, del tamaño de un botón, fueron insertados en el córtex somatosensorial  y otros dos en el córtex motor. Cada uno de los chips contiene decenas de microelectrodos de un milímetro y medio de longitud a los que se suministra una pequeña corriente eléctrica para estimular ciertos puntos del cerebro. 

El paciente ha valorado como “posiblemente natural” la sensación de tacto en un 93% de las pruebas de laboratorio; del resto, el 5% le pareció una sensación “bastante natural” y el 2% “bastante antinatural”, siendo capaz de distinguir también entre presiones fuertes y débiles aunque no entre frío y calor.

El estudio ha sido publicado en la revista Science Translational Medicine.


Fuentes: Muy InteresanteDiario Uno

El sorprendente SpotMini de Boston Dynamics

A pesar de que Google quiera desprenderse de la compañía porque no le encuentran la vuelta a convertir estos chiches en dinero, Boston Dynamics sigue sorprendiendo con sus desarrollos en robótica: acaban de presentar SpotMini, una versión pequeña del robot Spot pero más sorprendente aún.

SpotMini pesa 24 kg.  -30 si se incluye el brazo- , es totalmente eléctrico -no tiene sistemas hidráulicos- y su carga dura unos 90 minutos dependiendo de lo que haga.

Es uno de los robots más silenciosos de los que ha desarrollado la empresa. Cuenta con una variedad de sensores como cámaras de profundidad, un giroscopio de estado sólido (IMU) y sensores de propiocepción en las extremidades. Estos sensores ayudan con la navegación y la manipulación.

SpotMini realiza algunas tareas de forma autónoma, pero en ocasiones requiere de un humano para la orientación de alto nivel.

Fuente: www.BostonDynamics.com

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