Ir al contenido

Educación - 2. página

Tecnología y educación

Suicidio colectivo

El desprecio por la ciencia va paralelo al desprecio por educación y la formación rigurosa en buena parte de la dirigencia y la sociedad. Un suicidio colectivo.
Mariano Narodowski, en https://twitter.com/narodowski

También podría interesarte...

La sobreexposición del menor a las redes sociales podría considerarse desprotección paterna

Tratando la cuestión de la privacidad y seguridad en internet, en nuestras charlas y talleres con docentes, padres y aun con los propios chicos, el tema de la publicación de las fotos de menores es uno recurrente.

Por nuestra parte, una constante es brindar una serie de consejos y recomendaciones al respecto -algunos de ellos se pueden leer siguiendo este vínculo, pero siempre insistimos en la oportunidad y pertinencia de ello: ¿hace falta publicar esa foto? ¿no compromete de algún modo al niño y su familia?

Pero hay una más importante, que raras veces surge y que es justamente el motivo de esta entrada: ¿está de acuerdo el niño con que la foto sea publicada? Usted pensará, lógicamente, que con bebés y niños pequeños esta última pregunta no aplica, pero sin dudas es una que los padres mismos deberían hacerse: “¿qué consecuencias puede tener la publicación de esa foto en el futuro de mi bebé?”

En un artículo publicado en el medio online LaVanguardia.com, titulado “El motivo por el que no debes subir fotos de tus hijos a las redes no es el que crees”,  la psicóloga infantil Silvia Álava considera esta cuestión de un modo que no deja lugar a dudas, afirmando que “la vida privada del niño es del niño, no de sus padres”. Muy claro: los padres deberían considerar el resguardo tanto de la seguridad como de la privacidad de sus niños al momento de publicar una foto, asumiendo en todo momento que es un derecho del propio niño que los padres deberían respetar. Después de todo, esa foto que alegremente publican hoy podría afectar de algún modo el futuro de ese niño, porque internet no olvida. Esas fotos estarán allí por siempre, aun después de borrarlas.

Si tenemos en cuenta la antigüedad de las redes sociales digitales y otras plataformas de publicación de contenidos -Facebook cumple catorce años; Twitter, once; You Tube, trece, por nombrar las más populares-  el niño que aparece en aquella foto en los inicios de Facebook ahora es un adolescente o joven siguiendo una carrera o iniciándose en su primer trabajo. Pensando en esto, ya no parecen tan graciosas aquellas fotos de sus travesuras, de su llanto o del torpe movimiento de sus primeros pasos.

Hoy en día, el crecimiento abrumador de la cantidad de usuarios de las redes sociales ha multiplicado exponencialmente las posibilidades de acceso a los videos e imágenes de menores que, seguramente sin ninguna mala intención, un padre pudiera haber compartido sin considerar que estaba vulnerando su derecho a la intimidad.

Pero una realidad es que los jóvenes son cada vez más conscientes de los derechos que tienen, y el derecho a la privacidad no es la excepción. “Hay que pensar si al niño le gustará aparecer vestido de indio en las redes sociales”, afirma el presidente de la sección de infancia y adolescencia del Col·legi D’Advocacia de Barcelona, España, Javier Puigdollers, citado en el artículo mencionado más arriba.

La situación llega a extremos impensados, le aseguro.

Algunos ejemplos referidos en el artículo de LaVanguardia.com:  una joven austriaca de 18 años, en 2016 demandó a sus padres por compartir más de 500 fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Un niño de 13 años canadiense, interpuso una querella contra sus progenitores por colgar fotos que, dice, “arruinan su reputación”. Son casos extremos, claro, y seguramente tienen un trasfondo mucho más complejo del que podríamos analizar en este espacio, pero son sin dudas una señal de que algo estamos haciendo mal. 

Algunos países están tomando nota de esto: en Francia, el Estado puede sancionar a los padres que compartan fotos de sus hijos en las redes sociales con multas de hasta 45.000 euros o un año de prisión.

Pero más allá de las cuestiones legales, consideramos que se trata, al decir de Fernando Peirone, de un fenómeno social antes que tecnológico, y que debe abordarse educando en el uso de estos sistemas y sus riesgos.  Y sobre todo, debe  primar el sentido común: qué, cómo y cuándo publicar son decisiones que deben ser tomadas en base a la privacidad del niño y lo que se muestra. Usted seguramente está muy orgulloso de los logros y travesuras de su hijo, pero recuerde que él no es usted: tiene sus propios derechos, el derecho a la privacidad incluido.


Fuente: LaVanguardia.com
Foto: 2x4therapist.com

También podría interesarte...

Videojuegos: alerta para padres

Un alerta padres: ¿sabe usted a qué juegan sus chicos cuando pasan tiempo sentados frente a un videojuego? Hay de todo y para todos los gustos y edades. Pero también hay riesgos:

¿Alguna vez te pusiste a pensar sobre el contenido ético de los juegos en la red? Pues deberías, porque el ciberespacio está lleno de juegos siniestros en donde se premia al más asesino, al más violento, al más violador.

Sobre todo esto habla la nota, al tiempo que brinda una serie de alertas y consejos para padres, junto a la opinión de varios especialistas. Muy recomendable.

Muchas gracias a la autora de la nota, Quena Strauss, por invitarme a aportar algunas impresiones al respecto de esta problemática. La nota se lee completa haciendo clic aquí.

También podría interesarte...

Ni un paso atrás con la prohibición del glifosato en Rosario

El oficialismo y el PRO rosarinos no lograron las voluntades necesarias para el proyecto de reforma de la ordenanza N° 9789, que prohíbe la utilización y aplicación de glifosato para uso agronómico así como en espacios públicos y jardines particulares en todo el ámbito de la ciudad de Rosario, ingresado el 30 de noviembre en la Comisión de Ecología y Medio Ambiente.

El presidente de dicha comisión, Osvaldo Miatello, junto a Eduardo Toniolli, Carola Nin y Diego Giuliano sostuvieron la postura adoptada en ocasión de la votación por unanimidad de la mencionada ordenanza.

El grupo autoconvocado EL PARANA NO SE TOCA participa y adhiere a esta lucha. El pasado miércoles 6, en el anexo del Concejo Deliberante reclamaron a la Comisión de Ecología para que no haya retroceso con la ordenanza aprobada.

El cuestionado proyecto de modificación, por el que la Multisectorial de Organizaciones Sociales y Ambientales interpuso un recurso administrativo de impugnación, elimina la prohibición del herbicida glifosato, un veneno de alto impacto en la región, y habilita la aplicación de productos más tóxicos aún (clase A, B y C), violando así los principios de no regresión de las normas y el ordenamiento público ambiental.

A la espera de la aprobación y reglamentación de la ordenanza, la Multisectorial invita a sumarse a la campaña de firmas para que que se respete la ordenanza Nº 9789, aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante de la ciudad de Rosario, haciendo clic AQUÍ.


Fuente: Multisectorial de Organizaciones Sociales y Ambientales

 

También podría interesarte...

Cómo es vivir en el país de la leche materna contaminada

¿Cómo funcionan la alimentación, la producción y el supermercadismo en un país en el que hasta el 50 % de las muestras de leche materna de mujeres que viven en las ciudades está contaminado de agrotóxicos?

El abogado Marcos Filardi, entrevistado por Pablo Marchetti en El grito pelado, ha recorrido 260 localidades argentinas en una ruta de la Soberanía Alimentaria para entender el problema. Su experiencia previa en África, los modos de definir a un modelo que arroja 400 millones de toneladas de veneno al aire, el agua, los alimentos, todo lo cual empieza a emerger en los análisis de sangre y orina, incluso de los habitantes urbanos, y las opciones para no resignarse al veneno, en el podcast a continuación:


Fuente: lavaca.org

También podría interesarte...

Lo mejor que podemos hacer con los trolls es ignorarlos

Reciben el nombre de trolls –tema que hemos tratado hace un tiempo en nuestra columna de radio- aquellos individuos intimidadores y acosadores que suelen publicar comentarios deliberadamente ofensivos con el fin de enfadar, provocar o perturbar a otros.

En un artículo para The Conversation, una fuente independiente de noticias y puntos de vista de la comunidad académica, la profesora de Psicología de la Federation University, Australia, Evita March, afirma que este tipo de conductas de acoso online están demostrando trastornos que van desde la depresión o baja autoestima a la fobia social.

En un estudio que surge de una muestra de 396 adultos -75.9% mujeres y 24.10% hombres- para evaluar su orientación hacia las recompensas sociales atípicas -la llamada ‘potencia social negativa’- y su participación en los comportamientos de troleo en Facebook, los especialistas detectaron que el sadismo es el factor más predominante.  Sin embargo, lo más sorprendente para los investigadores fue descubrir que, si bien los rasgos antisociales de la personalidad desempeñan un papel importante en esta conducta, lo que realmente influye en el comportamiento del troll es el placer social derivado de saber que los demás están molestos por él, y cuanto más negativo es su impacto social más se refuerza su comportamiento.

Según afirma March, una forma de tratar de comprender por qué las personas se dedican al troleo es investigar si es probable que presenten rasgos de personalidad particulares, como el narcisismo -se asocia con sentimientos de superioridad y ‘ego inflado’-, la psicopatía -vinculada a la impulsividad y la insensibilidad-, el maquiavelismo -asociado con la manipulación y explotación de otros- y el sadismo -el placer de infligir dolor a los demás-, patologías conocidas como la “tétrada oscura”. Estos rasgos comúnmente apuntalan muchas formas de manipulación social y engaño e implican un impulso para el autodesarrollo despiadado, la agresión, la falta de empatía y la insensibilidad severa.

Como conclusión de este descubrimiento, March sugiere una manera fácil de tratar con los trolls: “ignórelos, en lugar de darles la satisfacción de una reacción de enojo. Si no reciben esa recompensa social negativa, entonces su motivación para participar en este comportamiento probablemente disminuirá”.

Sin dudas, un excelente consejo. 


Los resultados completos del estudio se pueden leer -en inglés- haciendo clic aquí.
Fuentes: QuoThe ConversationScienceDirectWikipedia

También podría interesarte...

“Los discapacitados no somos especiales; especiales son las pizzas…”

A los padres de Constanza les dijeron que ella no iba a poder estudiar. Pero hizo la primaria. Después les dijeron que no iba a seguir. Y terminó la secundaria. Obviamente, hasta ahí llegaba… pero se recibió de psicopedagoga. Hoy ejerce su profesión en forma particular con pacientes y en un colegio, además de dictar talleres sobre discapacidad. Creó el proyecto “Desde adentro, una mirada diferente”. En 2013 fue una de las jóvenes sobresalientes de la Cámara Junior Internacional.

Fuente: TEDxRiodelaPlata

También podría interesarte...

- Ir arriba -