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Educación - 56. página

Tecnología y educación

Practicar el modelo, y no sólo declamarlo

Me tocó estar en todo tipo de charla-conferencia-exposición-etcétera, con resultados diversos. En ciertas ocasiones, sólo fueron la oportunidad de mostrarse para el expositor. En otras, mi interés por el tema se las vió negras con el tedio: verdaderos plomazos de conferencistas a los que sólo salvó la importancia del asunto en cuestión. También sufrí a políticos de la educación, quienes mientras hablaban se les notaba el deseo de estar en cualquier otro lado excepto allí, y a las estrellas temporales que montaban un show que ni ellos mismos creían.

Hubo dos ocasiones, sin embargo, -y es probable que injustamente me esté olvidando de alguna otra- en las que salí de la charla-conferencia-exposición-etcétera entusiasmado, masticando, lleno de una experiencia real, vívida, nacida del sentido común, de una sólida formación y de un incondicional apasionamiento del susodicho por su tarea.

La primera de ellas fué hace unos años con Juan Ignacio Pozo. Todavía sigo repitiendo frases e ideas que le escuché en aquella ocasión, y afortunadamente los que me quieren me lo soportan. La otra fué el martes pasado con Daniel Krichman.

Sé que a él no le va a gustar que diga estas cosas, así que me apresuro a explicarlo. Pero me parece que con el título del post ya estoy dando varias pistas.

El martes 27, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de Rosario, Daniel cerró el mes de conferencias dedicadas a pensar la educación, dentro del ciclo Del derecho y Del revés que organiza y coordina la psicóloga Laura Capella.

La convocatoria fué a pensar la Web 2.0 como un Modelo de aprendizaje, pero no desde el lugar del que teoriza y declama sino desde la propia vivencia. No fué una conferencia en el sentido estereotipado y marketinizado del término, sino un momento de vivir in situ lo que nos está pasando en lo cotidiano con las TIC.

El propio Daniel lo explica:

Cuando Laura me invitó a participar de su ciclo, empecé pensando en cómo atar cabos de todas estas situaciones y se me ocurrió que en lugar de hacer una presentación, debería hacer una experiencia de transmisión. La diferencia había que ubicarla en los niveles del relato: No se trataba de pasar contenidos y nada más, sino hacerlo desde una configuración narrativa que obligara al expectador a estar pendiente de lo que iba a pasar. Data, pero también metadata.

Apelar a todos los recursos tecnológicos disponibles en el lugar -enfatizo, en el lugar– se convirtió entonces en el medio favorable para ponernos en contexto al tiempo que puso en evidencia que, más que recursos, se requiere de creatividad. Si el mensaje está claro, los recursos -escasos o no- sólo hacen lo que deben hacer: desaparecen del primer plano para enfatizar, privilegiar lo importante. Krichman dixit:

En cualquier área, después del conocimiento, la madre de la habilidad es la práctica, la repetición sistemática hasta que uno consigue ubicarse en la posición de hacedor, de usuario (…) esto sucede cuando uno hace lo que quiere hacer con las herramientas y no lo que puede. Cuando las herramientas desaparecen del primer plano, como el lápiz cuando escribía su nombre.

No sé ustedes, pero yo ya estoy cansado de los discursos, de las soluciones de contingencia -cuando sufrimos a diario problemas reales en la educación-, de la certeza de que en vez de estrategias coherentes con el modelo de ciudadano que deseamos, sea la maquinaria de consumo la que decida qué es lo mejor ¿para nuestros chicos?

Pero los docentes también tenemos que dar el paso al frente. El martes en el Bernardino Rivadavia de Rosario, hubo uno que lo hizo.

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India presenta una laptop de u$s35

El gobierno de India puso a trabajar a los científicos de dos de sus universidades más prestigiosas, imponiéndoles la ambiciosa tarea de hacer su propia versión de la ‘portátil de u$s100’ del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que todavía cuesta casi el doble.

La laptop, desarrollada en forma de tableta, es un poco más pequeña que un iPad. Incluye un procesador de texto, permite hacer videoconferencias y tiene instalado un navegador web. No usa disco rígido, por ser un dispositivo creado para aprovechar todos los aspectos positivos de la nube, pero permite tambien grabar la información en una arjeta de memoria.

El dispositivo, que fué presentado esta semana por Kapil Sibal, Ministro de Desarrollo de Recursos Humanos de India, cuesta hoy apenas u$s35. Es intención de sus desarrolladores bajar su precio primero a u$s20, hasta llegar al objetivo final de u$s10.

El ministro hindú espera que el año que viene el dispositivo, del que no se conocen aun los detalles de configuración, ya esté llegando a las escuelas. Antes será necesario encontrar un fabricante.

Al parecer varios fabricantes estarían interesados en la elaboración del equipo, en el que corre una versión de Linux. Pletórico de entusiasmo, Sibal no dudó en asegurar que “las soluciones del mañana van a salir de la India”.

Fuente: Dattatecblog.com

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Peter McLaren: ‘La educación debe proveer lenguajes críticos, para construir alternativas’.

El doctor y profesor universitario de Educación Peter McLaren se encuentra en Argentina para una conferencia sobre “Pedagogía radical” en la Universidad del Salvador (USAL). Para la ocasión fué entrevistado para el suplemento iEco de Clarín, entrevista que reproducimos en parte aquí, en la que reflexiona sobre la tecnología y se pregunta si de alguna manera no crea “una ilusión de conectividad”.

Este magíster de Brock University y doctor de la Universidad de Toronto nacido en Canadá, es reconocido internacionalmente como el creador de la pedagogía crítica, la cual reconoce él mismo como tributaria del trabajo de Paulo Feire y al propio educador brasileño como su mentor.

Afirma que la pedagogía crítica no es una metodología sino que se trata de algo que tiene lugar en todos los espacios públicos. Y asegura que la ve “como un movimiento social y como la introducción a una forma de vida”.

Periodista: Pero, ¿tiene implicancias metodológicas?

McLaren: Sí, las tiene. Una sería valorar los conocimientos, las experiencias y las historias de vida de los estudiantes, en cualquier nivel de educación. Valorarlas significa volver la educación relevante para sus vidas.

P: ¿De qué forma?

M: Las experiencias que traen los estudiantes y las interpretaciones que tienen de ellas no hablan por sí mismas: necesitan ser entendidas y desafiadas. Porque tal vez esas experiencias y conocimientos los condicionaron de manera racista o patriarcal o autoritaria. Hacer la educación relevante y crítica quiere decir desafiar las historias y discursos de los estudiantes, pero de tal modo que no desaparezcan sus voces.

P: ¿En qué consiste la pedagogía crítica?

M: El arte de la pedagogía crítica es proveer lenguajes variados, lenguajes de posibilidad, lenguajes críticos, lenguajes de esperanza, de tal forma que los estudiantes puedan empezar a entender mejor cómo fueron creadas sus subjetividades y puedan construir alternativas. Una manera de hacerlo es, como propone Walter Mignolo (profesor argentino que trabaja en la Universidad de Duke), des-ligarse de las epistemologías de la colonización. Esta desvinculación es posible mirando otro tipo de epistemología para crear distancia y generar otros modos de pensamiento y traerlos a una conversación con las epistemologías occidentales. Esta aproximación, sin embargo, no es suficiente. No es sólo cuestión de cambiar nuestro modo de pensar: tiene que ser también un cambio material.

P: ¿Cómo afecta esta posición pedagógica a la relación alumno-profesor?

M: Mi mentor fue Paulo Freire (teórico de la educación brasileño), a quien mucha gente entiende mal. Creen que él habla de la relación entre profesor y estudiante como si el profesor fuera un facilitador. No creo eso y Freire tampoco lo creía. Los profesores han ganado el derecho de hablar con autoridad, no de manera autoritaria pero con una forma particular de autoridad para trabajar con temas críticos. Para mí, y esta es la clave, profesores y estudiantes son co-participantes en un proyecto mayor. La conciencia crítica no es algo que ocurra antes de las luchas: no te volvés crítico en un aula leyendo libros. Por eso, tanto profesores como estudiantes necesitan ser parte de una causa mayor, y esto puede ser en un vecindario, en una comunidad, puede ser local, nacional o, incluso, trasnacional.

P: ¿Cómo es vista esta pedagogía en los EE.UU.?

M: Allí no pensamos por fuera de la “caja”. La palabra “socialismo” no es siquiera articulada. Después de la Gran Depresión, algunos educadores se preguntaron si la educación podía construir un nuevo orden social. Esta pregunta debe volver a formularse en este particular momento del capitalismo global en crisis.

P: ¿Cómo ve el rol de la tecnología en la educación?

M: Solía ir a las clases de Marshal McLuhan cuando era estudiante y todavía me interesa, pero no he podido dedicarme al tema. Creo que las tecnologías tienen que ser miradas específicamente para entender sus efectos. Se asume que la tecnología está bien y se piden más computadoras, más televisores y videos. Pero debería haber más estudios específicos. Hay usos muy interesantes de la tecnología. Pero me pregunto también si de alguna manera no crea una ilusión de conectividad…

Fuente: Suplemento iEco del diario Clarín

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De cada 10 hombres, 5 son la mitad

Me encantó el artículo de Ivan Skvarca titulado “Estadísticas tramposas”, que publicó educared en su sección TamTam, un “espacio creativo para personas de 13 a 18 años”. Llegué allí gracias a un post de Microsiervos, en el que se trata el tema de las estadísticas sobre la distribución de líneas móviles: se supone -estadísticas mediante- que estamos cercanos a la línea por habitante del planeta, cuando se sabe que la distribución de ellas es por demás desigual.

Los microsiervos tratan el tema comparandolo con la estadística del Vaticano, que Skvarca explica así en su artículo;

En la Ciudad del Vaticano hay dos Papas por kilómetro cuadrado. ¿Pero acaso el Papa no es uno solo? Sí, pero la superficie del Vaticano es de medio kilómetro cuadrado; por lo tanto el promedio de Papas por kilómetro cuadrado es de dos.

¿Podría justificarse cualquier disparate con una estadística adecuadamente manipulada? Por supuesto. Y si bien muchas de las citadas aquí rozan lo humorístico, podría plantearse la posibilidad de que asuntos más serios se puedan teñir de certeza o legalidad con sólo manipular convenientemente los datos, más allá de la inexactitud o la mentira subyacente en los resultados. ¿Le resulta conocida la historia, amigo lector?

Skvarca desarrolla su teoría así:

Con promedios y estadísticas pueden plantearse situaciones muy paradójicas y divertidas; a veces por un abuso de exactitud, como en el caso anterior, o como en este otro, algo teñido de humor negro: la inmensa mayoría de las personas tiene una cantidad de piernas superior al promedio. A veces la rareza surge por una interpretación maliciosa y errónea de los datos. Por ejemplo: el 30% de los accidentes de tránsito ocurre cuando el conductor está ebrio. Por lo tanto, el 70% de los accidentes de tránsito ocurre cuando el conductor está sobrio. Como consecuencia, es más seguro manejar ebrio que manejar sobrio.

Todos sabemos bien que conducir bajo los efectos del alcohol es extremadamente peligroso; pero no es sencillo desmontar el razonamiento y señalar cuál es su error. También relativo a la seguridad vial tenemos este otro argumento extravagante: la probabilidad de tener un accidente de tránsito aumenta con el tiempo que dura el viaje en auto. Por tanto, cuanto más rápido manejes para llegar a tu destino, menor es la probabilidad de que tengas un accidente.

Algunos razonamientos estadísticos extraños no son más que falacias que se sostienen en una variable cuidadosamente oculta. Veamos esta historia. Un científico va a una escuela para examinar a todos los alumnos. Primero mide la altura de cada uno y luego les toma una prueba de lectura. Al analizar los datos descubre que los que mejor leen son los que miden más. ¿Esto significa que los altos son más inteligentes que los petisos? Por supuesto que no. Los altos son los que tienen más edad y naturalmente saben leer mejor; los que miden menos son más pequeños y recién están aprendiendo.

Pero la estadística a veces también nos da buenas noticias. La tasa de natalidad es el doble que la tasa de mortalidad; por lo tanto, una de cada dos personas es inmortal.

Que los números ejercen una fascinación en nuestra comprensión de las cosas es innegable. Si hay números y gráficas justificando un asunto, tiene que ser verdad. Por ejemplo, para el INDEC la inflación en mayo fue de solo el 0,7%. Aunque eso, claro, ya no se lo cree nadie.

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Encuesta confirma que los adolescentes comparten privacidad con desconocidos

Según una encuesta de McAfee publicada por diarioTI.com este viernes, la mitad de los adolescentes comparte información personal con desconocidos en cantidades alarmantes y el hostigamiento cibernético sigue afectándolos.

La encuesta, que lleva el título de “The Secret Life of Teens”, fué hecha en línea entre el 4 y el 17 de mayo pasados, y abarcó la encuesta a 955 adolescentes estadounidenses de entre 13 y 17 años. Los resultados confirman lo que ya se sospechaba: los adolescentes son extremadamente vulnerables en línea.

Algunos números, como para darnos cuenta de la magnitud del problema:

  • El 69% de jóvenes de entre 13 y 17 años han actualizado su estado en sitios de redes sociales para incluir su ubicación física
  • El 28% de los adolescentes chatea con personas que no conoce en el mundo real
  • El 43% ha compartido su nombre de pila
  • El 24% ha compartido su dirección de correo electrónico
  • El 18% compartió una foto que lo retrata
  • El 12% ha compartido su número de teléfono celular
  • Las chicas son más propensas que los chicos a chatear con personas en línea que no conocen en el mundo real (un 32% contra un 24%) y las chicas de entre 13 y 15 años (16%) son más propensas que los chicos de la misma edad (7%) a proporcionar una descripción de su apariencia.
  • Casi el 50% de los adolescentes no sabe qué hacer si es víctima de hostigamiento cibernético
  • Uno de cada tres adolescentes conoce a alguien que ha publicado información cruel o hiriente sobre él en línea
  • 14% de los jóvenes de entre 13 y 17 años admitió haber incurrido en algún tipo de conducta de hostigamiento cibernético durante el año 2010

Otras certezas que vienen a confirmarse con este tipo de encuentas, es que los adolescentes acceden a la Web desde fuera de su hogar con mucha más frecuencia que antes en una amplia mayoría, lo cual implica que ya no alcanza con colocar la computadora a la vista de los padres. Como bien indica una especialista de la empresa, Tracy Mooney, usando su experiencia con sus propios hijos:

Es necesario educar a los niños para que velen por su propia seguridad cuando acceden a la Web desde las casas de sus amigos o su teléfono, lejos de mi supervisión.

Como es de imaginar, casi la mitad de los encuentados reconoce que no informan a sus padres sobre sus actividades en línea, y muchos de ellos reconocen que no harían lo que hacen si sus padres estuvieran observando. Tanto es así que el 55% por ciento de los adolescentes de entre 13 y 17 años reconoce que oculta a sus padres sus actividades en línea.

Mucha más información importante surge de la encuesta, relacionada con las descargas ilegales, la pornografía, los virus y malware, y otras situaciones complejas, que puede leerse tanto en el informe original como en el mencionado artículo. A modo de resumen y conclusión, nos sirve la opinión de la mencionada especialista,

Como yo, la mayoría de los padres cree tener el control del tipo de contenido en línea al que acceden sus hijos. Este informe deja claro que debemos involucrarnos mucho más en ayudar a nuestros hijos a tomar las decisiones correctas en línea. La educación es la clave.

Fuente: diarioTI

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