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Sociedad

Tecnología y sociedad

Phishing o suplantación de identidad, un riesgo siempre latente

Si bien se trata de una forma de fraude bastante vieja y conocida, el phishing o suplantación de identidad, modelo de abuso informático que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social, siempre es un riesgo que puede poner en jaque a los usuarios desprevenidos.

Debemos tener en cuenta que el fin último de este tipo de intromisión es el de adquirir información confidencial de forma fraudulenta -contraseñas bancarias, información sobre tarjetas de crédito, acceso a determinados sitios seguros, etc.-. El cibercriminal se hace pasar por una persona o empresa de confianza utilizando el correo electrónico, algún sistema de mensajería e incluso llamadas telefónicas, en una aparente comunicación oficial de la empresa en cuestión.

Este fin de semana me llegó el siguiente correo electrónico:

Este es un modelo de correo usado para phishing: supuestamente proviene de Mercado Pago, pero podría tratarse de cualquier otra institución. Recuerde: lo que intentan los delincuentes con esto es obtener de usted aquellos datos de seguridad que nunca le daría a nadie.  

Al hacer clic en el botón “Contáctanos”, se abrió una ventana del navegador mostrando esto:

 

Pude observar entonces en la barra de direcciones del navegador qué, si bien la página tenía el protocolo de seguridad esperado para un servicio de este tipo –https-, el dominio no hacía referencia alguna a Mercado Pago. Y aunque sí hiciera referencia -como por ejemplo, www.un-nombre.com/mercadopago- de todas formas el usuario debería verificar que el origen tenga un formato correcto, como el siguiente:

Simplemente, lo que hice fue entrar a mi cuenta de MP, verificar que no hubiera mensajes al respecto de la seguridad de mi cuenta y denunciar al sitio falso usando este link.

Finalmente, recordemos esto: ninguna empresa nos pedirá información personal, como nuestro número de tarjeta de crédito, identificación, claves de seguridad o número de identificación fiscal, por e-mail o por teléfono.

Debemos prestar atención a estas pocas señales de advertencia, a fin de resguardar la seguridad de nuestros datos cuando usamos internet. 

Presencia de agroquímicos y metales pesados en la cuenca de uno de los principales ríos del país

Un estudio reciente del Conicet detectó la presencia alarmante de agroquímicos y metales pesados en la cuenca de uno de los principales ríos del país

“No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública” decía el investigador Andrés Carrasco (1946-2014), el célebre científico argentino que desafió al establishment político –y a sus pares– al denunciar los efectos nocivos del uso de glifosato en cultivos transgénicos cuando nadie lo hacía.

Esa misma frase recordó el doctor Damián Marino, investigador del Conicet y profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), durante una charla en el Chaco, en la que expuso los resultados de estudios que comprobaron la presencia de residuos de agroquímicos y metales pesados en las aguas del Río Paraná.

En cuanto a los detalles, el biólogo reveló que en el tramo superior de la cuenca “hay concentraciones de distintos insecticidas de uso agrícola”, mientras que desde la media hacia la baja “existe una contaminación múltiple” con algunos metales y principalmente con glifosato.

“Son los sitios más afectados. El glifosato es una molécula dominante. El Paraná está en problemas”, resaltó Marino.

También explicó que si se toman en cuenta los parámetros internacionales, las muestras superaban por amplio margen los niveles de presencia tolerables con respecto al insecticida endosulfán (prohibido en el país en 2013), y sus posteriores reemplazantes: clirpirifós y cipermetrina.

“La publicación científica validada a nivel mundial dice que todas las muestras de agua superaron para, al menos alguno de los plaguicidas, el nivel guía recomendado para toda la biota acuática y recomienda articular políticas inmediatas. Hoy, en el mercado mundial, el 90 por ciento de los plaguicidas es glifosato y el 10% restante se reparte entre clirpirifós, cipermetrina y endosulfán”, sostuvo y mencionó que se obtuvieron resultados similares en el Río Paraguay, que también se incluyó en el trabajo.

Los monitores ambientales sobre las cuencas del Paraná se plasmaron en tres etapas: la primera fue en 2013, la segunda en 2016 y la más reciente en Enero de 2017, con las que se ratificó la presencia de agroquímicos tanto en el agua como en los sedimentos (barro del fondo).

“Las muestras se tomaron en las desembocaduras de los arroyos o ríos que drenan desde el interior del país hacia el Paraná, con el objetivo de ver el goteo permanente sobre el gran río”, contó Marino, que durante cinco años (2010-2015) llevó adelante un trabajo de investigación sobre el estado del recurso hídrico en la zona de Pampa del Indio, junto a la doctora Alcira Trinelli, especialista química de la UBA y el Conicet.

El especialista manifestó que de las muestras obtenidas se analizaron los efectos letales (organismos muertos) y subletales (alteración del desarrollo y la reproducción). “Lo relevante que se obtuvo es que las concentraciones de metales no superaban los niveles guías”, reveló, y puntualizó que sólo el plomo hallado en casi todas las muestras de sedimentos, en cantidades inferiores a las aceptadas, comprobaba la incidencia de las actividades antrópicas de ciudades que recorre el Paraná en su cuenca.

Como ejemplo, mencionó que las aguas de los ríos San Lorenzo, Saladillo y Pavón tienen sedimentos con concentraciones superiores que provocaban efectos letales en organismos. En tanto, implicancias subletales se notaron en la cuenca alta (provincia de Buenos Aires), con alteraciones en el crecimiento vinculadas a altos niveles de plaguicidas.

“Mirando los resultados, veíamos que el glifosato estaba pegado en partículas en suspensión o formando parte del sedimento. A partir de la cuenca media empezaba a aumentar la concentración. Y cuando llegaba a la altura de Luján, había aumentado mucho”, subrayó.

Llevando la explicación a números y comparaciones, alertó que los niveles de glifosato más AMPA (metabolito en la degradación del glifosato) halladas en la cuenca del río “son unas cuatro veces las concentraciones que pueden encontrarse en un campo sembrado con soja”. Entonces concluyó: “El fondo de un río que desemboca en el Paraná tiene más glifosato que un campo de soja”.

Hay más: todas las muestras de agua, material en suspensión y sedimento de fondo tenían presencia de insecticidas diseñados para matar insectos. “Esto muestra que los insecticidas están distribuidos a lo largo de toda la cuenca”, indicó el investigador.

Biodiversidad en caída

El contexto inicial en que Marino ubicó su presentación fue el informe de Planeta Vivo, una organización internacional que elabora un índice que mide la biodiversidad del planeta. Ese índice fue hecho sobre 10 mil especies de distinto tipo. “Se ve que entre 1970 y 2010, hubo un decaimiento del 52% de las poblaciones a nivel mundial. Pero en América Latina el valor es 80%. No es que hay menos especies, sino que los grupos poblacionales son más chicos”, graficó, y trasladando a la experiencia cotidiana explicó que la gente puede observar la presencia de menos cantidades de ranas o de peces.

Como concepto emergente del informe, resaltó que en menos de dos generaciones humanas se destruyó la mitad de la población de especies que había en la Tierra durante toda su evolución. En tanto, utilizando el concepto de Huella Ecológica, que se mide en varios países, dijo que “Argentina tiene esencialmente una huella basada en los sistemas agroproductivos”.

Luego, apuntó otro dato gráfico: tomando la biocapacidad, es decir cuánto puede ofrecer el planeta respecto de lo que se está usando, y cruzando con información de la evolución poblacional, puede verse que el 8 de agosto de 2016 la humanidad consumió todos los recursos naturales de ese año. “A partir de ahí consumimos recursos a crédito, se los estamos sacando a las generaciones futuras. La última vez que salimos hechos fue en diciembre 1970. Hoy estamos consumiendo por año un planeta y medio. Algo no está andando”, alertó.

Al respecto, resaltó que los plaguicidas “son una huella que vamos dejando a los sistemas ecológicos” y expuso que tienen asociado un concepto de dinámica. Desde el momento de la aplicación, ocurrirán procesos en la atmósfera, en el suelo, y otros que vincularán el suelo con el agua. Se dan todos en forma simultánea”.

El caso de Pampa del Indio

Luego de hallar glifosato en el agua usada para consumo en Pampa del Indio en el año 2012, la medida cautelar interpuesta tuvo efectos y las pulverizaciones dejaron de hacerse en superficies cercanas a poblaciones. Así lo resumió la doctora química de la UBA y científica del Conicet, Alcira Trinelli, quien durante media década estudió el agua para consumo y riego en esa localidad chaqueña y en parajes de la zona donde predomina la población aborigen y con alto nivel de vulnerabilidad social.

“Sabíamos que en ese momento había aviones fumigando sin restricciones sobre la lejanía de las zonas pobladas. Encontramos niveles elevados, como las 500 partes por billón en la entrada de la planta de tratamiento de agua”, contó Alcira Trinelli.

Trinelli explicó que las muestras se tomaron en la planta potabilizadora, aljibes de escuelas, aguas de napas, Pampa Chica, Lote 4, Campo Medina y Campo Nuevo; el río Bermejo y la red de agua de Presidencia Roca. Hubo campañas de muestreo en 2012, 2013 y 2014.

“Gracias a la medida cautelar que se interpuso poco después de esos muestreos donde se halló glifosato, a partir de 2013 en las muestras no fue detectado nuevamente”, ponderó. Lo más preocupante, recordó, fue el agua analizada en la zona de Campo Medida, que mezclaba múltiples contaminantes.

El estudio en Pampa del Indio surgió por un pedido expreso de la comunidad qom de la región, ante la falta de acceso al agua de calidad, y se financió con recursos de un voluntariado, subsidios de la Subsecretaria de Políticas Universitarias y de la propia universidad.

Tal como detalla Trinelli, el objetivo fue analizar la calidad del agua para consumo y riego, y así poder generar una herramienta científica que sirviera para sustentar los reclamos de acceso al agua. “En todos los parajes encontramos algún tipo de tóxico, excepto en el río Bermejo y en Presidencia Roca”, concluyó la especialista.


Fuente: Foro Ambiental

La sobreexposición del menor a las redes sociales podría considerarse desprotección paterna

Tratando la cuestión de la privacidad y seguridad en internet, en nuestras charlas y talleres con docentes, padres y aun con los propios chicos, el tema de la publicación de las fotos de menores es uno recurrente.

Por nuestra parte, una constante es brindar una serie de consejos y recomendaciones al respecto -algunos de ellos se pueden leer siguiendo este vínculo, pero siempre insistimos en la oportunidad y pertinencia de ello: ¿hace falta publicar esa foto? ¿no compromete de algún modo al niño y su familia?

Pero hay una más importante, que raras veces surge y que es justamente el motivo de esta entrada: ¿está de acuerdo el niño con que la foto sea publicada? Usted pensará, lógicamente, que con bebés y niños pequeños esta última pregunta no aplica, pero sin dudas es una que los padres mismos deberían hacerse: “¿qué consecuencias puede tener la publicación de esa foto en el futuro de mi bebé?”

En un artículo publicado en el medio online LaVanguardia.com, titulado “El motivo por el que no debes subir fotos de tus hijos a las redes no es el que crees”,  la psicóloga infantil Silvia Álava considera esta cuestión de un modo que no deja lugar a dudas, afirmando que “la vida privada del niño es del niño, no de sus padres”. Muy claro: los padres deberían considerar el resguardo tanto de la seguridad como de la privacidad de sus niños al momento de publicar una foto, asumiendo en todo momento que es un derecho del propio niño que los padres deberían respetar. Después de todo, esa foto que alegremente publican hoy podría afectar de algún modo el futuro de ese niño, porque internet no olvida. Esas fotos estarán allí por siempre, aun después de borrarlas.

Si tenemos en cuenta la antigüedad de las redes sociales digitales y otras plataformas de publicación de contenidos -Facebook cumple catorce años; Twitter, once; You Tube, trece, por nombrar las más populares-  el niño que aparece en aquella foto en los inicios de Facebook ahora es un adolescente o joven siguiendo una carrera o iniciándose en su primer trabajo. Pensando en esto, ya no parecen tan graciosas aquellas fotos de sus travesuras, de su llanto o del torpe movimiento de sus primeros pasos.

Hoy en día, el crecimiento abrumador de la cantidad de usuarios de las redes sociales ha multiplicado exponencialmente las posibilidades de acceso a los videos e imágenes de menores que, seguramente sin ninguna mala intención, un padre pudiera haber compartido sin considerar que estaba vulnerando su derecho a la intimidad.

Pero una realidad es que los jóvenes son cada vez más conscientes de los derechos que tienen, y el derecho a la privacidad no es la excepción. “Hay que pensar si al niño le gustará aparecer vestido de indio en las redes sociales”, afirma el presidente de la sección de infancia y adolescencia del Col·legi D’Advocacia de Barcelona, España, Javier Puigdollers, citado en el artículo mencionado más arriba.

La situación llega a extremos impensados, le aseguro.

Algunos ejemplos referidos en el artículo de LaVanguardia.com:  una joven austriaca de 18 años, en 2016 demandó a sus padres por compartir más de 500 fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Un niño de 13 años canadiense, interpuso una querella contra sus progenitores por colgar fotos que, dice, “arruinan su reputación”. Son casos extremos, claro, y seguramente tienen un trasfondo mucho más complejo del que podríamos analizar en este espacio, pero son sin dudas una señal de que algo estamos haciendo mal. 

Algunos países están tomando nota de esto: en Francia, el Estado puede sancionar a los padres que compartan fotos de sus hijos en las redes sociales con multas de hasta 45.000 euros o un año de prisión.

Pero más allá de las cuestiones legales, consideramos que se trata, al decir de Fernando Peirone, de un fenómeno social antes que tecnológico, y que debe abordarse educando en el uso de estos sistemas y sus riesgos.  Y sobre todo, debe  primar el sentido común: qué, cómo y cuándo publicar son decisiones que deben ser tomadas en base a la privacidad del niño y lo que se muestra. Usted seguramente está muy orgulloso de los logros y travesuras de su hijo, pero recuerde que él no es usted: tiene sus propios derechos, el derecho a la privacidad incluido.


Fuente: LaVanguardia.com
Foto: 2x4therapist.com

El capital necesita que todos seamos iguales

Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual. El capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas. Propongo regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo. En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original.
Byung-Chul Han, filósofo, al diario El País de España

Videojuegos: alerta para padres

Un alerta padres: ¿sabe usted a qué juegan sus chicos cuando pasan tiempo sentados frente a un videojuego? Hay de todo y para todos los gustos y edades. Pero también hay riesgos:

¿Alguna vez te pusiste a pensar sobre el contenido ético de los juegos en la red? Pues deberías, porque el ciberespacio está lleno de juegos siniestros en donde se premia al más asesino, al más violento, al más violador.

Sobre todo esto habla la nota, al tiempo que brinda una serie de alertas y consejos para padres, junto a la opinión de varios especialistas. Muy recomendable.

Muchas gracias a la autora de la nota, Quena Strauss, por invitarme a aportar algunas impresiones al respecto de esta problemática. La nota se lee completa haciendo clic aquí.

Linus Torvalds tiene algo para decir sobre Intel y las fallas en el diseño de los procesadores

¿Por qué todo esto se hace sin ninguna opción de configuración? Un ingeniero de procesadores competente arreglaría esto asegurándose de que la especulación no ocurre en los dominios de protección.
Creo que alguien dentro de Intel necesita echar un buen vistazo a sus CPU y admitir que tienen problemas en lugar de escribir palabrerías de relaciones públicas para decir que todo funciona según lo diseñado.
Y eso significa que todos estos parches de mitigación deberían programarse con un ‘no todas las CPU son una basura’ en mente.
¿O acaso Intel está diciendo que se compromete a vendernos la misma mierda una y otra vez sin arreglar nunca nada? Porque si ese es el caso, tal vez deberíamos empezar a mirar más hacia la gente de ARM64.
Veo un total de dos posibilidades: que Intel tenga la intención de no arreglar nunca nada o que estas soluciones temporales tengan una forma de desactivarse.
¿Cuál de las dos va a ser?
Linus Torvalds, en referencia a las fallas en el diseño de los procesadores que permiten acceder a zonas reservadas de la memoria, y con ello, el filtrado de datos. Citado en Gizmodo.

Ni un paso atrás con la prohibición del glifosato en Rosario

El oficialismo y el PRO rosarinos no lograron las voluntades necesarias para el proyecto de reforma de la ordenanza N° 9789, que prohíbe la utilización y aplicación de glifosato para uso agronómico así como en espacios públicos y jardines particulares en todo el ámbito de la ciudad de Rosario, ingresado el 30 de noviembre en la Comisión de Ecología y Medio Ambiente.

El presidente de dicha comisión, Osvaldo Miatello, junto a Eduardo Toniolli, Carola Nin y Diego Giuliano sostuvieron la postura adoptada en ocasión de la votación por unanimidad de la mencionada ordenanza.

El grupo autoconvocado EL PARANA NO SE TOCA participa y adhiere a esta lucha. El pasado miércoles 6, en el anexo del Concejo Deliberante reclamaron a la Comisión de Ecología para que no haya retroceso con la ordenanza aprobada.

El cuestionado proyecto de modificación, por el que la Multisectorial de Organizaciones Sociales y Ambientales interpuso un recurso administrativo de impugnación, elimina la prohibición del herbicida glifosato, un veneno de alto impacto en la región, y habilita la aplicación de productos más tóxicos aún (clase A, B y C), violando así los principios de no regresión de las normas y el ordenamiento público ambiental.

A la espera de la aprobación y reglamentación de la ordenanza, la Multisectorial invita a sumarse a la campaña de firmas para que que se respete la ordenanza Nº 9789, aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante de la ciudad de Rosario, haciendo clic AQUÍ.


Fuente: Multisectorial de Organizaciones Sociales y Ambientales

 

Cómo es vivir en el país de la leche materna contaminada

¿Cómo funcionan la alimentación, la producción y el supermercadismo en un país en el que hasta el 50 % de las muestras de leche materna de mujeres que viven en las ciudades está contaminado de agrotóxicos? El abogado Marcos Filardi, entrevistado por Pablo Marchetti en El grito pelado, ha recorrido 260 localidades argentinas en una ruta de la Soberanía Alimentaria para entender el problema. Su experiencia previa en África, los modos de definir a un modelo que arroja 400 millones de toneladas de veneno al aire, el agua, los alimentos, todo lo cual empieza a emerger en los análisis de sangre y orina, incluso de los habitantes urbanos, y las opciones para no resignarse al veneno, en el podcast a continuación:


Fuente: lavaca.org

Lo mejor que podemos hacer con los trolls es ignorarlos

Reciben el nombre de trolls –tema que hemos tratado hace un tiempo en nuestra columna de radio- aquellos individuos intimidadores y acosadores que suelen publicar comentarios deliberadamente ofensivos con el fin de enfadar, provocar o perturbar a otros.

En un artículo para The Conversation, una fuente independiente de noticias y puntos de vista de la comunidad académica, la profesora de Psicología de la Federation University, Australia, Evita March, afirma que este tipo de conductas de acoso online están demostrando trastornos que van desde la depresión o baja autoestima a la fobia social.

En un estudio que surge de una muestra de 396 adultos -75.9% mujeres y 24.10% hombres- para evaluar su orientación hacia las recompensas sociales atípicas -la llamada ‘potencia social negativa’- y su participación en los comportamientos de troleo en Facebook, los especialistas detectaron que el sadismo es el factor más predominante.  Sin embargo, lo más sorprendente para los investigadores fue descubrir que, si bien los rasgos antisociales de la personalidad desempeñan un papel importante en esta conducta, lo que realmente influye en el comportamiento del troll es el placer social derivado de saber que los demás están molestos por él, y cuanto más negativo es su impacto social más se refuerza su comportamiento.

Según afirma March, una forma de tratar de comprender por qué las personas se dedican al troleo es investigar si es probable que presenten rasgos de personalidad particulares, como el narcisismo -se asocia con sentimientos de superioridad y ‘ego inflado’-, la psicopatía -vinculada a la impulsividad y la insensibilidad-, el maquiavelismo -asociado con la manipulación y explotación de otros- y el sadismo -el placer de infligir dolor a los demás-, patologías conocidas como la “tétrada oscura”. Estos rasgos comúnmente apuntalan muchas formas de manipulación social y engaño e implican un impulso para el autodesarrollo despiadado, la agresión, la falta de empatía y la insensibilidad severa.

Como conclusión de este descubrimiento, March sugiere una manera fácil de tratar con los trolls: “ignórelos, en lugar de darles la satisfacción de una reacción de enojo. Si no reciben esa recompensa social negativa, entonces su motivación para participar en este comportamiento probablemente disminuirá”.

Sin dudas, un excelente consejo. 


Los resultados completos del estudio se pueden leer -en inglés- haciendo clic aquí.
Fuentes: QuoThe ConversationScienceDirectWikipedia

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