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Sociedad - 106. página

Tecnología y sociedad

Por qué el Negro nunca se fue de Rosario

NegroAlguna vez el Negro Fontanarrosa escribió esto; disculpas por no citar la fuente pero no recuerdo de donde lo saqué (si alguien lo sabe, avise por favor). Pero es una genialidad que merece la pena ser recordada en este dolor.


Somos creativos, a falta de paisaje Rosario tiene lindas minas y buen fútbol. ¿Qué más puede pretender un intelectual?. Esa es mi respuesta cada vez que me preguntan por qué vivo en Rosario. Hecho que, por otra parte, no es demasiado curioso. Un millón doscientas mil personas han tomado la misma determinación.

Lo de las mujeres, señores, es destacable. Más de una vez pensé, y hasta lo propuse, que si había que hacer una campaña publicitando Rosario como destino turístico, a falta de mar, picos nevados o juegos de azar, teníamos que hacer hincapié en lo de las mujeres. Considerando, además, que ya pasó aquel momento brillante de la ciudad, cuando se proclamaba Capital Mundial de la Prostitución y miles de turistas llegaban a la Chicago Argentina en busca del luminoso barrio de Pichincha. Momento que, por lógicas razones cronológicas, no pude vivir, lo que me recuerda aquella frase de Woody Allen: “Yo me perdí la Revolución Sexual por dos meses”.

Admito que nunca encontré una frase impactante para mi propuesta publicitaria. La fellinesca “Rosario, la ciudad de las mujeres” suena un tanto obvia y sin gracia. “Rosario, Capital Nacional de la Potra”, rotunda y aceptada rápidamente por la vulgaridad de mis amigos, era sin duda burda y bastante peyorativa hacia el género femenino. Buscar algo en torno a “loba”, nos hubiera emparentado demasiado con Roma. La idea quedó en la nada.

Este impulso mío de resaltar la belleza de las mujeres locales se contrapone, paradójicamente, con una inquietante y reveladora teoría que estoy por lanzar en breve mediante mi ensayo Somos todos feos. Sostengo allí, valientemente, que el 90% de los seres humanos nos dividimos, estéticamente, entre normales, feos y horribles. Solo hay, lo lamento, un 10% de bellos, que son aquellos a los que se les paga por su condición de hermosos, aparecen en las tapas de las revistas, desfilan en las pasarelas y brindan sus nombres a perfumes costosos. No se les exige decir frases ingeniosas, pensar o emitir opiniones profundas. Sólo se les reclama que sean lindos. Cuando se generaliza diciendo “La mujer brasileña es bellísima” o “El hombre argentino es muy buen mozo”, se habla, duro es admitirlo, de un 5% de nuestros habitantes.

Pero toda teoría tiene su excepción, mis amigos. Y debo aceptar que la mujer rosarina (como la de Cali, Colombia) está muy pero muy buena. Rebuena, dirían los chicos. Y aquí también arriesgo un par de explicaciones a tal fenómeno natural. Primero: la soja. Esta leguminosa (hoy por hoy alimento estrella a nivel mundial) es la base nutricia de la mujer rosarina, la que la hace más sólida, más maciza, más protuberante y más sabia. Segundo: la pendiente de la ciudad hacia la costa. Desde la época de las lavanderas, nuestras señoras han debido bajar hacia el río, descender hacia el Paraná por calles empinadas como Laprida o Rioja, lo que las obliga a echarse hacia atrás buscando el equilibrio, comprimiendo los glúteos, tensando los músculos del estómago y sacando pecho, para sostener, además, el canasto de ropa sobre sus cabezas. Los resultados están a la vista, mis amigos, aunque no todos al alcance de la mano.

Usted no puede darse vuelta a mirar a una señora en la peatonal Córdoba porque se pierde. Se pierde la que viene de frente. La exaltación de las mujeres, asimismo, se entronca en el recurso rosarino de defender la ciudad rescatando el paisaje humano ante la moderada oferta de atractivos geográficos mayores. Seamos realistas, el Paraná boca arriba (como poetizó Pedroni) es enorme, pero no es el mar y alrededor no tenemos ni siquiera mansas serranías, como Córdoba.

Entonces, cada vez que el rosarino habla de Rosario, menciona nombres y apellidos: el Che Guevara, Olmedo, Fito Paéz, Baglietto, el Gato Barbieri, etc. etc. etc. Por ahí va la cosa. Más que nada por el lado de la Cultura. Y sobre la cultura rosarina siempre hay una mirada curiosa, desde otras latitudes. “¿Por qué en Rosario se produce un movimiento cultural tan grande?”, suelen preguntarme periodistas porteños, por ejemplo, que llegan a Rosario y no encuentran lugar en los hoteles, copados por un miniturismo atraído por la oferta de teatro y espectáculos musicales, cuando no congresos o simposios. “Porque en Rosario no hay otra cosa para hacer” contesto yo, medio en serio, medio en broma. Lo que no es absolutamente cierto, pero que algún viso de realidad tiene. Las ciudades turísticas no se caracterizan por generar cultura. En Bariloche, digamos, la gente tiene puesta su energía en alquilar esquís, elaborar chocolate, ahumar ciervos y ofrecer perros San Bernardo con los cuales sacarse fotos. En Mar del Plata la energía recaerá en ofrecer barcas para pescar tiburones, organizar un Bikini-Open, fritar cornalitos y vender choclos en Punta Mogotes. Siempre me pregunto “¿Cuántos escritores dio Las Vegas?”.

Debe darse, además, en ciudades como Rosario, un condimento de contagio. “Si de acá salió Fito -se preguntará algún pibe, como el mío, que toca el bajo- y salió Baglietto y salió Litto Nebbia.¿Por qué no puedo salir yo?”. Los proyectos artísticos no suenan, entonces, tan descabellados. Como nadie se asombra en Rosario si un pibe apunta para futbolista profesional. Todos conocemos varios, hijos de amigos, sobrinos o conocidos que ha aparecido en las inferiores de Ñuls, Central o Renato Cessarini.

En definitiva, Rosario es como una Buenos Aires más chica, afortunadamente más chica y con muchos menos habitantes. Soy, lo confieso, uno de los tantos rosarinos que anhelan, egoístamente, que no seamos millones. Nadie ha podido explicarme cual es la ventaja de ser muchísimos, dónde radica el beneficio de ser como San Pablo, o ciudad de México, exagerando. Rosario es una ciudad de inmigrantes, marcadamente italiana, más tanguera que folclórica, más comerciante que colonial, que busca un perfil identificatorio a través de lo que hace y produce, Pero claro, nuestra proximidad con Buenos Aires a veces nos mimetiza con ella.

Hablamos como los porteños, el tango nombra a San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo pero ignora el mnumento a la Bandera, no tenemos un cantito como cordobeses, tucumanos o santiagueños y todo esto, en ocasiones, nos acompleja, nos hace pensar que no somos diferentes ni reconocibles o que nos falta una personalidad clara y avasalladora. En verdad, nunca me desveló ese tema. “El estilo es la insistencia” dijo alguien. Y es ocioso sentarse a esperar un estilo. Poco habría producido yo si, antes de empezar a dibujar, hubiese pretendido definir mi estilo. El estilo aparecerá con el correr del lápiz. A mi juicio la identidad, como el movimiento, se demuestra andando. Con una buena cuota de creatividad. Rosario es una ciudad de creativos, mis amigos. Por algo Belgrano, para crear la bandera, eligió Rosario.

Roberto Fontanarrosa


 

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Hector Ciapuscio: 'La tecnología debería ser una herramienta de igualación social'

Frente a la locura generada a partir de la salida al mercado del iPhone, nos pareció adecuado volver a publicar la entrevista que el Diario Clarín le realizara en Marzo de este año este especialista en políticas científicas, quien dice además que los grandes científicos saben cuándo es buena la maquinaria novedosa y cuándo no. No beneficia cuando implica sólo proveer ‘juguetes’ para los ricos. Pero sí rinde cuando acorta la brecha entre débiles y poderosos.

A continuación, reproducimos los aspectos más destacados de la entrevista.

P: En la Argentina circulan alrededor de siete millones de vehículos, hay diez millones de computadoras y 24 millones de teléfonos celulares. Haciendo una cuenta ligera, uno dice: esta es una sociedad altamente tecnologizada ¿Cómo nos llevamos los argentinos con la tecnología?

R: —El uso de la tecnología está difundido, masificado; pero la producción de tecnología básicamente no es nuestra; muy poco de tecnología argentina está dentro de cada vehículo, de cada computadora, de cada teléfono celular, de cada motor. Hemos incorporado abundancia de tecnología que nos ayuda —o no nos ayuda, esta es otra cuestión— a mejorar nuestra calidad de vida. En muchos aspectos, podemos también señalar que no nos llevamos muy bien con ella, a juzgar por cómo conducen automóviles los adultos, por la desmesura en el uso de los celulares o por el tipo de uso que se le da a la conectividad con las computadoras.

¿Cuándo es buena la tecnología y cuándo no lo es?

—Esa es la pregunta que se hicieron los grandes científicos del siglo XX, como Einstein y Heisenberg, que tenían formación filosófica, y más recientemente el físico nuclear Freeman Dyson. La respuesta que ellos dan es que, por regla general, la tecnología opera para mal cuando su efecto es proveer juguetes para los ricos y trabaja para el bien cuando sus resultados sirven a las necesidades de los pobres. Dicho de otro modo: la tecnología es buena cuando actúa como herramienta de igualación social; no lo es cuando acentúa las diferencias entre los poderosos y los débiles, entre los ricos y los pobres.

¿La revolución tecnológica no permite a mucha más gente tener acceso a beneficios múltiples que antes estaban considerablemente más restringidos a grupos sociales privilegiados?

—Hubo dos grandes etapas. Hasta mediados del siglo XX, la tecnología proveyó abundantemente bienes socialmente niveladores: la luz eléctrica, la heladera, la radio, el teléfono, las vacunas, las fibras sintéticas, los antibióticos, la televisión… Fueron factores de igualación social. Beneficiaron la vida de ricos y pobres, disminuyeron la brecha entre unos y otros. Pero en los últimos cuarenta años no ha sido tan así: el desarrollo tecnológico no ha venido de la mano de la equidad.

¿Cómo imagina un desarrollo tecnológico que fuera en la dirección contraria, a favor de una distribución más igualitaria de los beneficios del avance tecnológico?

—Mire, la mitad más desfavorecida de la humanidad necesita viviendas baratas, cuidado de la salud y educación accesibles a todos y de calidad. Y las nuevas olas tecnológicas prometen un desajuste todavía mayor entre la tecnología y esas tres necesidades básicas insatisfechas. Si esta brecha continúa ampliándose, llegará un momento en que los pobres habrán de rebelarse y su revuelta empobrecerá tanto a pobres como a ricos.

¿De qué modo evitar que eso ocurra?

—Creo que esa brecha profunda que existe entre las necesidades humanas y la tecnología sólo puede ser llenada por la ética, por el poder de la persuasión ética. El movimiento ambientalista mundial es un ejemplo; ha logrado grandes victorias sobre la arrogancia industrial y tecnológica. Ha hecho, por ejemplo, fracasar a la industria nuclear de los Estados Unidos, a su despliegue pacífico como fuente de energía y a su despliegue bélico a través de las armas atómicas. Los educadores, los científicos, los industriales lúcidos, deben luchar para que la justicia social gravite sobre el despliegue de la tecnología.

¿Considera del mismo modo el cuestionamiento a la modificación genética en cultivos y alimentos?

—Bueno, uno no puede dejar de reconocer que la Argentina ha transformado la economía en los últimos diez años gracias a la incorporación de la biotecnología en la producción agraria. No debería haber incompatibilidad entre ecología y biotecnología, o entre desarrollo económico e impacto ambiental, como ha quedado mal planteado en el desgraciado conflicto por las papeleras con Uruguay.

¿Cómo se resuelve esa confrontación desde el punto de vista ético?

—El cambio tecnológico conlleva dilemas éticos que no se deben eludir. Lo que hay que evitar, creo yo, es la tentación de lo que los griegos llamaron “hübris”, esto es, el orgullo excesivo que lleva a los hombres a desafiar a los dioses, a colocarse ellos mismos por encima de las leyes humanas, a suponer que es posible dominar o sacar provecho sin fin de la naturaleza sin medir los costos a mediano y largo plazo.

¿Cuáles fueron las etapas de desarrollo tecnológico en nuestro país y dónde nos encontramos hoy?

—El desarrollo tecnológico acompañó las etapas del desarrollo industrial del país; hasta el 75 el crecimiento industrial significaba también la mejora del desarrollo tecnológico. A partir del 75, eso se fue a pique con toda la política neoliberal de Martínez de Hoz y cía. Con la recuperación de la democracia en el 83 se quiso retomar un camino que el país había recorrido, pero la inflación, la deuda externa y la falta de fuertes consensos políticos llevaron a una crisis que terminó con la extranjerización de la industria y de la tecnología en los años 90.

Cuando habla de “retomar un camino que el país había transitado”, ¿a qué momentos y hechos se refiere concretamente?

—Hay momentos clave en la memoria de los que estamos todavía vivos: el desarrollo de la siderurgia y de la industria aeronáutica durante los años 40, con el primer peronismo, que tenía un fuerte costado apoyado en la defensa nacional y las industrias militares, pero tenía también otro costado vinculado con la innovación tecnológica que significaba la incorporación de recursos nacionales para el uso masivo y con sentido federal: se recuerda poco el hecho de que se crearon en aquellos años institutos de investigación científica en todas las Universidades del país. Con Frondizi en el 58 se produce otro gran momento; cantidad de ingenieros, por ejemplo, poblaron la administración pública, se produjo una verdadera revolución en la Universidad, que fue un gran semillero de científicos que estaban cerca de los desarrollos tecnológicos propios; en el campo de la energía nuclear, en la física, en la bioquímica, en la informática.

¿Qué ocurrió luego?

—Se fue perdiendo esa conexión entre ciencia y tecnología. Por un lado, por los golpes militares y persecusiones que asfixiaron la producción científica e intelectual y motivaron que tantos científicos tuvieran que emigrar o enclaustrarse. Por otro lado, por las políticas económicas que no entendieron la importancia de contar con desarrollos tecnológicos propios.

¿Qué enseñanza se recupera de aquel legado?

—El sistema científico argentino tiene una gran capacidad, no siempre bien aprovechada desde el campo tecnológico. Se hicieron cosas muy importantes que hay que reconocer. Una es la Agencia del Desarrollo Tecnológico, una agencia que estaba en la SECYT (Secretaría de Ciencia y Técnica) y que promueve y financia investigación auténtica y seria —por ejemplo en biotecnología. Uno puede tener las críticas que quiera sobre el Gobierno, pero demuestra tener conciencia de lo que significan la educación, la ciencia y la tecnología, y está aumentando el apoyo financiero, mejoraron los sueldos y el respaldo para la investigación aunque estemos todavía lejos de los estándares internacionales.

Si tuviera que proponer cosas concretas en materia de desarrollo científico tecnológico, ¿qué recomendaría?

—Una idea es que la política tecnológica debería estar radicada en una secretaría del Ministerio de Economía. El mismo rango que tiene la secretaría de Ciencia en el ámbito de la educación y su ministerio debe tener una secretaría de Tecnología en Economía. No se trata de un cambio burocrático más; expresa una concepción estratégica del desarrollo tecnológico, que debe estar incorporado a una visión integral del desarrollo, como la tienen los brasileños, sin ir más lejos. Es entender que no hay desarrollo de un país sin un amplio movimiento cultural y socioeconómico que lo sustente y políticas estatales que lo promuevan.

Copyright Clarín, 2007.

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Esto es todo lo que tengo para decir sobre la salida del iPhone

Diversos sitios y medios especializados han esperado, comprado, usado, golpeado, fotografiado, probado, desarmado, alabado y denostado al tan esperado iPhone de Apple.

Nosotros, en cambio, esto es todo lo que tenemos para decir sobre el iPhone. Bueno, en realidad lo dice el señor de la foto que reproducimos de Engadget Spanish:

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“Yo no me voy a comprar el iPhone. ¿Estoy loco?”

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Resuelven el cubo de Rubik en 26 movimientos

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Aunque yo lo revoleo por el aire mucho antes de los 27 movimientos, reconozco que hay gente que tiene habilidad en este juego devenido en ciencia. Por eso me pareció interesante levantar esta nota de “Noticias de la ciencia y la tecnología“. Dice así:

Es un juguete con el que la mayoría de los niños ha jugado alguna vez, pero los resultados de Gene Cooperman, profesor de Ciencias Informáticas de la Universidad del Nordeste, y su colaborador Dan Kunkle, no son la obra de un niño. Los dos han demostrado que bastan 26 movimientos para resolver cualquier configuración de un cubo de Rubik, un nuevo récord. Históricamente el mejor resultado demostrado contemplaba 27 movimientos.

Cooperman y Kunkle pudieron lograr este nuevo récord a través de dos técnicas primarias: utilizaron 7 terabytes de disco distribuido como una extensión de la memoria RAM, para poder albergar algunas grandes tablas y desarrollar una nueva y ultraveloz forma de computar los movimientos, e incluso grupos completos de movimientos, empleando la teoría matemática de los grupos.

Cooperman y Kunkle pusieron todas las configuraciones del cubo de Rubik en una familia de juegos de configuraciones. Luego buscaron el resultado de aplicar un solo movimiento a todas las configuraciones de una familia de juegos de configuraciones a la vez. Simularon esto en un ordenador a una velocidad de 100 millones de veces por segundo, usando una nueva técnica en la teoría matemática de los grupos. En mayo del año 1997, Richard Korf, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), anunció que había encontrado las primeras soluciones óptimas al Cubo de Rubik. Su investigación demostró que la solución óptima media era de 18 movimientos y creyó que cualquier cubo podría resolverse en no más de 20 movimientos. Sin embargo fue incapaz de demostrar esto y nadie había podido demostrar nunca que podría resolverse en menos de 27 movimientos.

El programa primero hace un gran precómputo, y luego, con gran rapidez, en aproximadamente un segundo, encuentra una solución en 26 movimientos o menos para cualquier estado del cubo de Rubik. Cooperman y Kunkle utilizaron las computadoras de Teragrid (teragrid.org) y de la Universidad del Nordeste.

El Cubo de Rubik, inventado a finales de la década de 1970 por el húngaro Erno Rubik, es quizás el más famoso de los puzzles combinatorios de su tiempo. La publicidad en su embalaje habla de miles de millones de combinaciones, lo que realmente es una subestimación. Hay de hecho, más de 43 trillones (millones de millones de millones) de estados diferentes que pueden alcanzarse desde cualquier configuración dada.

Fuente: Noticias de la ciencia y la tecnología
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El 24 de Marzo y el estado de derecho

La razón de establecer el 24 de Marzo como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, es poder “reflexionar sobre el valor de la democracia y la vigencia de los derechos humanos, para bucear en los conceptos básicos del Estado de derecho y recuperar la importancia de la memoria construyendo un futuro donde hechos como estos nunca más se repitan”, tal como se define en Educ.ar al promover recursos para trabajar el tema en las escuelas.

Es cierto que todavía hay heridas que no cierran; las diferencias entre los argentinos y su concepción de la cuestión siguen borroneando los contornos de la convivencia, y la más intrascendente charla de café se vuelve una tribuna ante la sola mención del asunto.

Sin embargo, no deberíamos dejar de reconocer la importancia del trasfondo de la fecha: el Estado debe ser garante de las libertades y el bienestar de sus ciudadanos, y no convertirse en el principal violador de estas garantías, tomando las riendas del poder para dar vía libre a la depredación, el asesinato y la violación de los derechos fundamentales de las personas.

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Rosario, entre Barcelona y Venecia (podría ser peor)

Llueve. Para muchos la lluvia es sinónimo de nostalgia. A otros la lluvia les despierta recuerdos, con su perfume y musicalidad. Mi hija de 9 años me decía esta mañana, “Papi, ¡como me gusta el olor a lluvia!”.

Pero para los comunes peatones que tenemos que salir a trabajar, un día de lluvia en Rosario puede ser sinónimo de infierno.

¿Que no exagere?

Cortes de luz y de todo aquello que circule por cables. Hojas y ramas caídas. Calles anegadas por las bocas de tormenta que están tapadas por la desconsideración de los vecinos y permanecen tapadas por la desidia de funcionarios descuidados. Dentro de los colectivos suele llover casi tanto como afuera. Y varios etcétera más.

Los automovilistas rosarinos hacen uso de una extraña matemática: su velocidad y proximidad al cordón es directamente proporcional a la cantidad de agua que hay en él, e inversamente proporcional a todo lo que tiene que ver con la amabilidad y el respeto por el pobre peatón.

En días así, ciertas calles hacen recordar a Venecia pero sin el romanticismo ni las góndolas, por supuesto. Prefiero la ciudad de los canales, en todo caso.

Por otro lado, los políticos hablan de Rosario como “la Barcelona sudamericana”. No tengo el gusto de conocer aquella ciudad catalana pero, a menos que los susodichos exageren o mientan, no pienso ir. No, ni loco.

Hasta aquí llego porque tengo que salir a la calle, y necesito estudiar como sobrevivir a otro día de lluvia en Rosario.

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Tratado sobre la dioxina (o, cortenlá con las cadenas)

Después de recibir el mail sobre la contaminación de Dasani y la opinión de un tal Fujimoto sobre los microondas y las dioxinas, me decidí a organizar y coordinar (bueno, quiero ser el jefe, che…) una campaña a la que denominé “Dejemos de joder al prójimo con las cadenas”.

Luego caí en la cuenta de que esta campaña también sería una cadena, lo cual es una contradicción en sí misma, así que la suspendi a la campaña y me dediqué entonces a averiguar un poco sobre estas cuestiones que nos alarman al punto de reenviarle al mundo nuestra e-angustia.

Cuando uno recibe este tipo de información alarmista, mejor sería informarse antes de invadir casillas ajenas, ¿no es cierto? Pero para complicarlo un poco, busqué información en la propia red al respecto; digo, como que ni siquiera le pregunté a iluminados sobre si estas cosas serán ‘verso’ o no.

Por ejemplo, sobre el tema de las dioxinas vendría muy bien leer antes de reenviar, por ejemplo, en http://www.vsantivirus.com/hoax-dioxinas-microondas.htm (lo encontré usando Google…). Copio y pego unas partes:

“Los personajes involucrados: (…) sobre la existencia o no del Dr. Edward Fujimoto, del Hospital Castle, hay divergencias. Algunos sitios dedicados a investigar estos bulos (en inglés), lo relacionan con el Castle Medical Center, ubicado en Kailua, Hawaii. (…) Sin embargo, una búsqueda por la página correspondiente (http://66.197.232.138/doctors.htm) no da resultados positivos sobre la existencia de dicha persona.

A pesar de ello existe una referencia respecto a una entrevista posterior al supuesto doctor Fujimoto, que nunca ha sido corroborada. Allí se le preguntaba sobre la veracidad de este posible hoax, y él confirmaba lo que dice el mensaje (en su versión original, ubicándonos en Hawaii, no en Lima, Perú), aunque aclarando que todos sus dichos estaban relacionados con una exposición prolongada bajo las mismas circunstancias, ya que en Japón (su país de origen), las personas hace tiempo dejaron de utilizar plásticos para contener las comidas (…)

¿Es cierto lo de la dioxina y el horno de microondas? Según los especialistas, las dioxinas forman una familia de 210 compuestos, de los cuáles 17 son considerados tóxicos, y no biodegradables. La principal forma de que el cuerpo humano llegue a absorber estas dioxinas, es a través de la grasa consumida. Las dioxinas pueden ser producidas por la quema de plásticos, especialmente el PVC, pero no existe ningún estudio científico respecto a la creación de las mismas a partir de los productos plásticos empleados en los hornos de microondas.

La FDA (Food and Drug Administration, Dirección de Alimentos y Drogas) de los Estados Unidos, organismo contralor de todo lo relacionado con los alimentos y la salud humana, afirma que cualquier dioxina que pueda ser transferida a la comida por este medio (contacto directo con un envase plástico), es mínima, y dentro de los límites de tolerancia.

Por otra parte, se recomienda que siempre se utilicen productos preparados para su uso en hornos de microondas, como recipientes de vidrio, etc. Los plásticos que cubren las comidas calientes, están hechos para un solo uso. Dentro de esos límites, jamás han demostrado tampoco, indicios de que lleguen a liberar las dioxinas.

Las pocas referencias concretas a las dioxinas y las microondas, se encuentran en una publicación de la FDA, y están relacionadas con ciertos recipientes de papel usados por algunos alimentos preparados para su calentamiento en hornos de microondas, y también en los envases de leche hechos en cartón. En ellos, los niveles de dioxinas se mostraron como seguros.

De acuerdo lo que afirma la U.S. Environmental Protection Agency (la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), las dioxinas pueden ser tanto naturales como artificiales. Las hechas por el hombre son liberadas a la atmósfera desde fuentes como la quema de basura, o de distintos tipos de combustibles como madera, carbón o petróleo, y también por ciertos tipos de procesos químicos.

Todas las personas han sido expuestas a estos niveles bajos de dioxinas, y ello seguirá ocurriendo, sin que haya indicios de problemas de salud. Si esos niveles aumentan, entonces podrían tener relación con algunos trastornos conocidos, aunque los estudios sobre esto último sólo se han hecho con animales.

Conclusiones: Se trata de una advertencia sobre hechos que podrían ser reales, pero no están comprobados. Sin embargo, no hay ningún motivo para divulgarlos por medio del SPAM. Lo que pudiera haber de cierto en lo que se afirma, estaríamos convirtiéndolo en algo poco creíble o directamente falso. Cada vez más personas borran mensajes que no han solicitado.

Por otra parte, no amerita una advertencia, es cuestión de aplicar un poco de sentido común a la hora de calentar nuestra comida en el microondas. O sea, siempre debemos utilizar recipientes específicos para ello a la hora de depositar allí nuestros alimentos, y abstenernos de emplear aquellos que sean o parezcan hechos de materiales plásticos o de otro tipo, que no digan de forma específica, estar preparados para ese uso.

Y por último, jamás reenvíe ningún mensaje donde se le pida hacerlo, diga lo que diga ese mensaje.”

Son estos buenos consejos, sobre todo proviniendo de un sitio sobre virus, spam, hoaxes y otras invasiones a nuestra privacidad.

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Oh God, not me!

Según un estudio publicado en la Revista Europea de Genética Humana, y que fuera motivo de un artículo de Javier Farje para BBC Mundo, sangre africana corre por las venas de algunos de quienes se definen como descendientes de los clanes anglosajones que le dan identidad a los ingleses.

Según el artículo, un estudio realizado por la Universidad de Leicester, en el Reino Unido, reveló que siete habitantes de Yorkshire con un apellido no muy común poseen el cromosoma africano Y, proveniente de un inmigrante senegalés que vivió en esos condados a inicios del siglo XVIII.

El cromosoma Y es un paquete de material genético que pertenece al sexo masculino y que pasa de padres a hijos de forma tan fiel como un apellido.

Mark Jobblings, profesor de genética y autor del estudio, citado por el periodísta de la BBC, sostiene que “la historia de la migración humana es muy compleja, especialmente para una isla nación como la nuestra (refiriendose a Inglaterra) y este estudio rechaza la idea de que hay simplemente poblaciones o razas. Este cromosoma no tiene nada que ver con la apariencia o identidad de una persona, sino que es un elemento muy importante de nuestro origen africano” dijo.

Una vez más, los romanos metieron la cuchara

El estudio dice también que hay referencias históricas de la presencia norte-africana en el sur de Escocia que data de la época en que los romanos, hace 1.800 años, merodeaban por estas tierras conquistándolas. A Escocia enviaban a sus generales libios, luego de las campañas para asediar Europa, con el fin de descansar de los avatares de la guerra.

La llamada “División de los Moros” se tomó el concepto de descanso muy en serio, al punto de tener concubinas escocesas que les dieron hijos con sangre africana. No hace mucho, un documental de la BBC puso en evidencia lo traumático que puede ser para algunos británicos descubrir que tienen el mismo cromosoma que proviene del este de África.

Para unos fue un descubrimiento liberador que les permitió salir de la ignorancia que alimenta al racismo, pero para otros fue como encontrarse con que sufren de una enfermedad incurable. Pero la cosa va más allá de las fronteras inglesas o escocesas. Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos, y cuyos ancestros se sentían orgullosos de su origen galés, tenía, en realidad, cromosomas K2, provenientes del noreste de África.

Pensandolo bien, si no fuera por la tragedia que representa, no dejaría de ser toda una paradoja: ¡algunos fueron amos de sus propios padres!

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Otros sitios perjudiciales para la salud

Levanto de CQSoft.com.ar:

Los sitios con diseño confuso y gran demora en la presentación de contenidos aumentan la frecuencia cardiaca y la tensión muscular. Según estudio publicado por el Centro de Investigaciones de Asuntos Sociales, de Gran Bretaña, algunos sitios web ‘son directamente perjudiciales para la salud debido a las reacciones de estrés que se originan’.
En el estudio participaron 2.500 internautas, a quienes se midió la actividad cerebral, frecuencia cardiaca y tensión muscular mientras navegaban por Internet.
Los sitios lentos, al igual que aquellos con un diseño confuso, ocasionaban invariablemente una serie de reacciones físicas en los participantes. Las ventanas emergentes (pop-ups) y la publicidad también aumentaban el nivel de estrés de los participantes.

Seguramente esto puede ser grave para personas que ya han hecho de “Second Life” su primer hogar, dejando la visita al mundo real para cuando están desconectados por alguna travialidad como bañarse y esas cosas, aunque no puede negarse el fastidio que producen cosas como los popups y el spam, no se si me explico.

Como un humilde aporte a este estado de cosas, quisiera decir lo mío: hay otros sitios que también producen estres y no se mencionan en el artículo. Por ejemplo:

– Los sitios en donde no se pueden usar los baños si no pagás una consumición.
– Los sitios en donde las personas con acondroplasia (enanísmo) no pueden usar los baños o los teléfonos porque están muy altos.
– Los sitios por donde no pueden cruzar o desplazarse las personas con algún tipo de disminución motríz o visual, porque están todos rotos o no están pensados para personas con dificultades.
– Los sitios en donde mueren personas por la desidia, la ignorancia o la corrupción de los funcionarios de turno.
– Los sitios en donde reina el maltrato, la falta de respeto, el desinterés y la falta de compromiso.
– Los sitios en donde no se puede disentir.
– Los sitios en donde la gente no se estresa con internet porque ni siquiera tiene luz.
– Etc., etc.

¿Que el artículo no hablaba de esto? Bueno, bienvenido entonces al mundo real, donde los simples mortales soportamos cada día cuestiones ligeramente más… estresantes.

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Segundo aniversario

Con la honorable excepción del Dr. Nelson Castro, en medio de un llamativo silencio de los medios nos acercamos a otro aniversario de la tragedia de República de Cromañón.

En un país con tan mala memoria como el nuestro, barrer debajo de la alfombra las tragedias que nos enlutan se ha vuelto una costumbre detestable, por habitual y por permanente.

Por un momento, y jugando un poco con la retórica, personifiquemos a la Impunidad como un asesino.

Veamos algunos ejemplos de los crímenes que Impunidad ha cometido ultimamente:

– 17 muertos en Keyvis
– 86 en la AMIA
– 194 en Cromañón

Si uno le pregunta a un abogado que pena le correspondería a Impunidad por sus crímenes, seguramente la respuesta sería, sin dudar, perpetua. Pero sin embargo Impunidad continúa transitando por las calles impunemente a la busqueda de su próxima víctima.

Mientras siga libre, cualquiera puede caer en sus garras. Mientras no haya quien nos defienda, Impunidad reina.

Recordar Cromañón es recordar que la impunidad es nuestro enemigo como sociedad, y que debe ser finalmente desterrada por la Justicia.

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