Ir al contenido


Sociedad - 97. página

Tecnología y sociedad

Este es nuestro IBSN

Aquí está. Nos sumamos al proyecto y ‘pasamos la pelota’.

Para leer sobre el proyecto y registrar tu blog, entrá desde aquí a la página del IBSN. Tomo algunos párrafos de allí como para introducir el tema:

El IBSN (Internet Blog Serial Number / Número de Serie de Blogs de Internet) nace el 2 de febrero de 2006, como respuesta a la negativa de la administración española para otorgar un número de ISSN (International Standard Serial Number / Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas) a las bitácoras de Internet.

El IBSN consta de diez cifras, e identifica los blogs de Internet.

Actualmente hay 553 IBSN registrados.

Coincido con Mariano Amartino en que el proyecto es interesante si se logra estandarizarlo.

Planetaria y panfletaria

Tal vez una de las caras más relevantes y fascinantes que mostrado la red en estos últimos tiempos, es la de ser el medio que más espontánea y velozmente ha respondido a cuestiones de alto impacto social.

Dos casos que están en la palestra en estos días son, el tema de las papeleras a nivel local, y la cuestión de las historietas danesas sobre el profeta Mahoma a nivel global. Por supuesto que no estamos comparando aquí ambos casos desde lo conceptual, porque no tienen ningún punto de contacto. Pero son dos ejemplos interesantes para plantear este aspecto que nos interesa tratar aquí: el de la difusión de confictos sociales a través de la red.

Sobre las historietas el sitio Zone-H.org, que hace un relevamiento de hackeos, informa que los ciberataques en protesta por lo que consideran una burla al profeta se han multiplicado contra sitios daneses.

La publicación de las ilustraciones conteniendo imágenes del profeta Mahoma desató en el mundo islámico una serie de ataques contra aproximadamente 600 de esos sitios, que sumados a ataques a sitios israelíes asi como orientales en general, suman cerca de mil.

Zone-H.org, que se define a si mismo como el observatorio independiente del cibercrimen, observó en los días recientes la actividad de las comunidades islámicas de hackers relacionadas con el asunto danés.

Se informa de ataques moderados, pero también dicen observar otros de tinte extremo, inclusive promoviendo un boicot contra los productos de aquel país. Zone-H.org publica además una larga lista de ejemplos de sitios hackeados. Incluso se menciona el caso de un cracker retirado de la actividad, que regresó para la ocasión escribiendo un mensaje al Primer Ministro dinamarqués.

Lo notable es que una vez más se utiliza el terreno digital para sostener campañas religiosas y también políticas, como lo es el caso de la campaña contra la instalación de las papeleras sobre el río Uruguay.

Si bien esta última no se esparce con la virulencia de la anterior ni utiliza sus discutibles métodos, también desata pasiones y entrecruza acusaciones, sospechas y opiniones, tanto a favor como en contra de la instalación de las mencionadas papeleras.

Hay sitios -muchos- hablando sobre el tema. Los hay que publican denuncias, como MultimediosPrisma.com. En Noalapapelera.com.ar, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú proclama su oposición e informa sobre el estado del reclamo, entre otros aspectos de interés.

Circulan además mails con opiniones y comentarios; hay una cantidad de foros donde cientos de personas discuten el tema (prueben sino entrar, por ejemplo “foros + papeleras” en Google), y se le echa mano a cuanta herramienta digital se tenga al alcance para decir lo que se piensa, lo se sabe o se cree, a la mayor cantidad de gente posible, sumando adeptos, convenciendo a descreídos y a veces, lo que es grave, amenazando al que no piensa igual.

Lo particular y novedoso es la amplisima difusión que estas complejas cuestiones alcanzan gracias a la red. Lo paradójico es que se parece mucho a una democracia, y es usada aun hasta por quienes no tienen visos democráticos en sus acciones o pensamientos.

Todo el sistema es vulnerable

En un muy interesante y revelador análisis, el economista norteamericano Jeremy Rifkin plantea la inquietante pero real posibilidad de que toda la electrónica falle en su conjunto, y cuales serían sus nefastas consecuencias. A continuación transcribo la columna, que fué publicada en Clarín el último domingo.

Al mundo entero le preocupa la posibilidad de que Irán tenga armas nucleares. ¿Por qué? Lo que ahora saben nuestras autoridades políticas y estrategas militares —y la opinión pública ignora— es que una bomba nuclear desata una fuerza mucho más poderosa que la explosiva. Esa fuerza aumenta en capacidad destructiva en proporción directa a la extensión de la revolución de las comunicaciones globales.

En los últimos veinte años, los países industrializados del mundo integraron los avances en tecnología de chips, software y hardware de computación, y tecnología de telecomunicaciones para crear una compleja infraestructura electrónica para manejar los más mínimos detalles de la vida cotidiana.

¿Pero qué pasaría si todo chip de computadora, interruptor eléctrico y circuito que conecta y dirige nuestra economía se agotara de pronto en toda América del Norte o Europa, y todos al mismo tiempo? ¿Resulta imposible imaginarlo? Volvamos a 1962.

Los Estados Unidos hicieron explotar por primera vez una bomba nuclear en la atmósfera superior sobre el Océano Pacífico. Inesperadamente, los rayos gamma que provocó la explosión desencadenaron un impulso electromagnético que anuló luces, estaciones de radio, teléfonos y telecomunicaciones a más de 1.300 kilómetros de distancia, en Hawai.

Los funcionarios del Pentágono tomaron nota. El impulso electromagnético (EMP) se convirtió en algo temible en el ámbito militar, pero quedó relegado a la segunda línea de posibles amenazas que podrían enfrentar el país y el mundo.

Todo eso cambió luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra el World Trace Center y el Pentágono. Los estrategas militares empezaron a preguntar qué pasaría si un régimen rebelde o un grupo de terroristas equiparan un misil Scud —algo que con toda facilidad puede comprarse en los mercados mundiales por unos cien mil dólares—, con un arma nuclear y lo hicieran detonar en la atmósfera superior sobre América del Norte o Europa. Los resultados serían catastróficos.

Un impulso electromagnético que llegara a la superficie de América del Norte o Europa a la velocidad de la luz podría destruir buena parte, o la totalidad, del equipo eléctrico, incluidos los transformadores gigantes que son la base de la red eléctrica. ¡Piénsenlo! Sin electricidad… la red eléctrica de todo un continente inutilizada. También quedarían arruinados los interruptores eléctricos que regulan el suministro de agua. Sin agua. Sin saneamiento. Los chips electrónicos y los circuitos de autos, ómnibus, camiones y trenes, también inutilizados. El tránsito se detendría de inmediato. Sin teléfonos, televisión ni radio… todo destruido. Los sistemas eléctricos que operan nuestros gasoductos y oleoductos. Sin combustible. Agotadas las computadoras, se detiene todo el flujo de información. Sólo hay alimentos para subsistir unas semanas. No hay forma de organizar una misión de rescate porque toda la maquinaria social está muerta.

¿Improbable? No lo es, según un informe detallado de una Comisión del Congreso de los Estados Unidos que evalúa la amenaza de un ataque con impulso electromagnético a los Estados Unidos. La comisión calificó el ataque de EMP “la amenaza del 11 de septiembre del futuro” y advirtió que, de desplomarse la red eléctrica, toda la infraestructura se caería. El resultado es que la sociedad podría retroceder cien años, hasta la era anterior a la electricidad.

Llevaría hasta dos años fabricar, enviar e instalar los grandes transformadores que constituyen la base de la red eléctrica… lo que supone dos años sin electricidad. ¡Inimaginable!

Hay que destacar que algunos especialistas, si bien coinciden en que un ataque con EMP sería catastrófico, consideran que no todo el equipo eléctrico quedaría destruido. Pero la verdad es que nadie lo sabe con certeza.

El punto es que el costado negativo de vivir en una civilización electrónica cada vez más compleja es que todo el sistema es más vulnerable a una completa devastación. Podríamos tratar de anticipar todas las amenazas posibles que plantea la creciente complejidad tecnológica de nuestra sociedad global. En eso residen las esperanzas de nuestras autoridades políticas. Ya se habla de acumular generadores de reserva, de hacer que el equipo sea más resistente, lo que también comprende el hardware militar, y de desplegar una defensa eficaz contra misiles balísticos ante la posibilidad de un ataque con EMP.

El problema es que, si bien la complejidad de la infraestructura de alta tecnología que creamos es visible, relativamente estable y cognoscible, las amenazas son en su mayor parte invisibles, inestables y tan variables como la imaginación de sus perpetradores. La única verdadera solución a la creciente complejización de la sociedad, producto de los avances tecnológicos, no es de naturaleza técnica sino psicológica y social.

Tenemos que empezar a analizar seriamente cómo modificar de manera radical el grado de conciencia de las personas para que el género humano pueda aprender a vivir en un planeta compartido. Eso exige visión, esperanza, empatía y paciencia, algo que parece estar agotándose en la humanidad.

Fuente: Clarin.com.ar

Paradojas y obsesiones

El suplemento de Informática de Clarín publica una nota sobre la “Correo-dependencia”, que puede ser leída también en nuestro sitio, en la sección “Alerta navegantes”.

En la nota se hace una crónica sobre una variación posmoderna de un mal antiguo: la obsesión.

Seguramente muchos enviarán por correo esa nota a sus allegados, sospechados estos de sufrir tan malvado sindrome. Débiles como son -no como uno- ellos sucumben a la tentación de revisar el correo tres mil veces por día.

Dicen los que saben, incluso, que se descubrió que el e-mail es un importante catalizador del estrés laboral. Es decir, uno se obsesiona con el correo para sólo recibir spam, pero haciendo feliz a un jefe aun más obsesivo e hincha pelotas que uno.

Por supuesto hay una cantidad de profesionales, tanto de la salud como de distintas ramas de la tecnología, que están abordando este problema en forma seria, intentando traer una solución. En definitiva, se repite la vieja y noble causa por ayudar a las personas a liberarse de las adicciones.

Ahora bien: mucha de esa ayuda se brinda a traves de Internet. Hay foros, sitios de consultas, test on line de detección del problema, consultorios, etc. Y aquí es donde nos entra la duda.

¿No es paradójico que el mismo instrumento y objeto de la obsesión sea el medio para intentar resolverla?

A veces pienso que proponer ayudar a los adictos a internet con internet es como organizar las reuniones de Alcoholicos Anónimos en un bar, o prevenir los suicidios organizando reuniones en una cornisa.

Es, al menos, raro. Quizás uno diga esto desde la ignorancia, porque no se es más que un intuitivo, sólo leído, en estos asuntos. Pido perdón a los profesionales por esto.

Si alguien tiene una respuesta al respecto, le estaré muy agradecido por ayudarme a entenderlo… antes que se convierta en una obsesión.

Confirmado: la culpa siempre es del otro.

Se conoció recientemente una encuesta sobre lo que más enoja a los argentinos, una especie de ‘top ten’ de las cosas cotidianas que nos sacan de quicio.

La investigación fue realizada por la revista Selecciones, que buceó entre los hechos que desatan la ira de nuestros compatriotas y los comparó con ciudadanos de otros países.

En Argentina se relevó el testimonio de 2.443 personas de todo el país. Aquí vamos:

– El 72% de ellas aseguró que lo que más logra sacarlos de las casillas es que alguien se cuele en la fila. Si tenemos en cuenta que entonces sólo se cuela el 28% restante, significa que sería muy raro ver a alguien colándose. No sé de que se quejan.

Los colados lideran el ranking de enemigos públicos en nuestro país, pero no en Europa: allí caen al tercer puesto. La gente allá se cuela menos, o se queja menos por los que se cuelan. O no hacen cola. No lo sabemos.

– Aquí en Argentina ensuciar los lugares públicos ocupa el segundo lugar. Eso significa que la gente que ensucia los lugares públicos es muy sucia, porque sino no sería posible acumular tanta basura como se ve en las calles. Tienen razón, che.

– El tercer lugar es para los cortes de calle. No sé que decir. No encuentro piqueteros para preguntarles, porque son tan pocos…

– El cuarto, para las violaciones a las normas de tránsito. Ah, eso si. Son unos guachos. Todos manejan mal, doblan sin hacer señales, te tiran el auto encima. Ellos manejan realmente mal.

La lista es larga y distinguida: siguen los que fuman en lugares prohibidos -esos son los peores-, los que se hacen los dormidos para no ceder el asiento -no tuvieron madre, che-, las demoras en el transporte público, los peatones imprudentes, la impuntualidad, los autos estacionados en doble fila y los que hablan a los gritos por celular, ventilando en el colectivo o en el restaurante los detalles de su conversación. Toda esa basura de conducta. Que porquería.

Por supuesto, internet no escapa a las actitudes molestas. Los internautas opinaron: el 77% detesta los avisos que se le abren en la pantalla (pop-ups) y a siete de cada diez los pone de pésimo humor el correo no deseado. La verdad es que admiro al 23% restante, cómo siendo tan pocos hacen tanto despelote.

Dice al respecto una especialista de la Asociación Argentina para el Estudio y la Prevención del Estrés: “Creo que es un buen síntoma que las cosas que más nos enojan tengan que ver con la transgresión. Implica que la gente está tratando de soltar el estereotipo clásico del argentino avivado, aprovechador. Es un buen signo”.

Cuando termine de reirme sigo.

El mundo de 100 habitantes

Hay un email que está circulando desde hace algún tiempo, que Adrián Paenza analizó en su programa hace algunos domingos, y que yo estoy levantando en este momento de la revista Eureka! (un emprendimiento de estudiantes del Politecnico, muy artesanal pero interesante) para publicarlo aquí. Asi que, con su permiso, aquí voy. Dice así:

Si pudiesemos reducir la poblacion de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad, seria algo como esto:

Habria 57 asiaticos, 21 europeos, 14 personas del occidentales (tanto norte como sur) y 8 africanos.

52 serian mujeres
48 hombres

70 serian no blancos
30 serian blancos

70 no cristianos
30 cristianos

6 personas poseerian el 59% de la riqueza de toda la aldea y los 6 serian norteamericanos.

De las 100 personas, 80 vivirian en condiciones infrahumanas

70 serian incapaces de leer

50 sufririan de desnutrición

1 persona estaria a punto de morir

1 bebé estaria a punto de nacer

Solo 1 tendria educación universitaria

En esta aldea habria 1 persona con computadora

Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida es cuando se hace mas aparente la necesidad de aceptacion, entendimiento, tolerancia y educacion.

Otras cuestiones para reflexionar…

Si te has levantado esta mañana con mas salud que enfermedad, entonces eres mas afortunado que los millones de personas que no sobreviviran esta semana.

Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encarcelado, la agonia de ser torturado o las punzadas de la inanicion, entonces estas por delante de 500 millones de personas.

Si puedes acudir a la iglesia sin temor a ser humillado, arrestado, torturado o muerto… entonces eres mas afortunado que 3.000 millones (3.000.000.000) de personas en el mundo.

Si tienes comida en la heladera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres mas rico que el 75% de la poblacion mundial.

Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en el cajón… ya estas entre el 8% mas rico de este mundo.

Si tus padres aun viven y estan casados… eres una persona MUY rara.

Si puedes leer este mensaje, acabas de recibir una doble bendicion: alguien estaba pensando en ti y mas aun, eres mucho mas afortunado que los mas de 2.000.000.000 de personas en este mundo que no pueden leer.

Alguien dijo una vez:

Lo que va… vuelve
Trabaja como si no necesitases el dinero
Ama como si nunca te hubiesen herido
Baila como si nadie te estuviese viendo
Canta como si nadie te estuviese escuchando

Viendolo así, se hacen evidentes necesidades de otros, de las que tal vez no estamos muy conscientes. La humanidad está realmente en crisis.

Acerca de la tragedia de Cromañón

No quiero opinar sobre el incidente en Cromañón, el pasado 30 de Diciembre. No quiero, no puedo, no soy quien. Además es el mío un sitio de tecnología, y no faltará quien diga que no es un espacio para polemizar sobre esas cuestiones.

Sucede que me conmovió una nota del periódico electrónico Hispanidad, editado en España, en la que se dice lo siguiente, entre otros conceptos relativos a la ausencia de liderazgo político en esa instancia:

“La Argentina llora a sus muertos con pasión, como todo lo que hace ese pueblo, probablemente el más inteligente del planeta y probablemente el más frágil. De todos los pueblos hispanos, ninguno tan capaz como los argentinos, y ninguno tan vulnerable y tan necesitado de afecto. Pero como el viejo chiste la Argentina es uno de los países más bellos del mundo, por eso Dios, para contrarrestarla, la llenó de políticos. (…) Lo de menos es que Néstor Kirchner no haya interrumpido sus vacaciones tras la masacre colectiva, lo de más es que todo apunta a que la causa de la masacre se debe, no a negligencia, sino a corrupción”, concluyó el texto.

Digo que esto me conmovió, como lo hizo la ayuda y solidaridad de la gente hacia las victimas y sus familiares. Y otra vez la gente: siempre es la gente, con su presencia y participación la que hace que soportemos tragedias como esta. Y nada más que la gente, porque la agenda politica pareciera no tener cabida para la gente y sus dramas.

El agua, la comida, el soporte para los familiares y amigos que sufrieron además, como si el dolor de las pérdidas fuera poco, el maltrato de las autoridades, lo aportó la gente. Y los politicos, mientras tanto, pasandose la pelota de las culpas.

No sé si somos los más inteligentes del planeta, como dice el periodista. Los seguimos votando.

La tecnología… da para todo

Dos noticias en el diario del fin de semana:

– Una empresa española ofrece una de las últimas novedades en materia funeraria: el “último mail”. Se trata de un postrero y definitivo correo electrónico. Quien quiera que ese correo sea enviado debe pagar mensualidades hasta el día de su muerte, y la empresa se ocupará de enviar el mensaje a las direcciones que el recién fallecido entregó en vida.

– En Japón se lanzó al mercado un teléfono que posee una cámara de visión nocturna, gracias a un filtro que, según dice la empresa, permite además ver a través de la ropa de la gente.

Se supone que son noticias serias, publicadas en un medio serio…

Como diría un publicitario amigo, en materia de productos los estúpidos no son los que hacen u ofrecen cosas estúpidas, sino los que las compran. Esa parece ser una nueva “Ley de Murphy”, que desde siempre ha impregnado al bendito mercado; la tecnología no parece ser la excepción.

Siempre dudando…

Suele suceder con algunos jefes, directores, encargados y demás personajes en puestos de ¿responsabilidad?, que tienen la ferrea convicción de que algún problema siempre habrá con nosotros, y por eso están obligados a tratarnos como sospechosos eternos.

Siempre la duda, la observación vigilante, la mirada furtiva en busqueda de actitudes “sospechosas”; en definitiva, el maltrato constante y gratuito.

Hace poco estuve en una reunión en la que el responsable trató a los presentes, profesionales y docentes, como niños maleducados y descuidados.

Este trato paternalista invade cada acto de los que tienen poder (por pequeño o grande que este poder sea; ya sea un director de escuela, un politico, u otro). Sucede con el chofer de colectivos que en su pequeña dosis de poder no se detiene y te deja a pié (ese es su espacio de poder); con el municipio que pone “lomos de burro” en cada calle para que algunos no corran y los demás rompamos el auto; con el inspector de tránsito que tiene el poder de retenerte y hasta mandarte al corralón si lo desea (ni hablar de justicia…).

Considero que todas las personas tienen derecho a demostrar quienes son, que pueden hacer, que intenciones tienen, y a la luz de los resultados evaluar sus desempeños. Bajo sospecha nadie da su mejor esfuerzo.

En todo caso habría que revisar los atributos de conducción de aquellos que ocupan cargos de poder, para saber si realmente saben tener gente a su cargo, o sólo buscan el oropel de la posición y el poder sobre esclavos genuflexos.

Escribimos más, pero… ¿mejor?

Los analistas del fenomeno internet de estos tiempos dicen, con razón, que el correo electrónico y el chat lograron recuperar para la humanidad (al menos para el porcentaje que puede acceder a internet) el hábito de la escritura.

El acto de escribir siempre fue común a las relaciones entre las personas; existen bibliotecas completas de libros conteniendo el registro del intercambio epistolar entre próceres, escritores, amantes, gente común, y más. Así que ver a tanta gente escribiéndose simultaneamente de un rincón a otro del planeta es ciertamente alentador, sobre todo después de un período en el que parecía que la gente dejaba todo para mirar la tele, y suplía con el teléfono los brevísimos y escasísimos contactos necesarios.

Si, es cierto, se escribe más, pero no mejor.

Cada día recibo correo con increíbles faltas de ortografía, o con una sintaxis digna de un chino hablando quechua (esto dicho con todo respeto hacia ambas culturas). Y hablo de gente preparada (eso dicen). Gente grande, che.

Así que, humildemente hago un modestísimo llamado todo aquel que escribe y envía un correo electrónico: no sólo escribamos más; también hagamos un esfuerzo por escribir mejor.

A pesar de los medios y, sobre todo, de la tele.

- Ir arriba -