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Un tecnólogo en Macondo - 18. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

La falsa ilusión de una red social a medida

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Aunque no es la primera vez que lo hacen -el año pasado presentaron algo similar en formato de video-, los muchachos de Facebook han levantado una buena polvareda este año con su “Year in Review” o “El año de…” en nuestro idioma. Tanto, que tuvieron que salir a pedir disculpas por algún resumen que mostraba malos recuerdos a una persona dentro de lo sucedido en el año que termina.

El algoritmo utilizado por Facebook es muy simple: resalta las fotos con más “likes” o “me gusta” de la cuenta en cuestión. Cómo es lógico entonces, aquellas fotos que más simpatía o adhesión generaron entre los contactos del usuario son las que aparecen, más allá de que se traten de postales de una celebración o retratos de un dolor compartido.

Sin embargo, y he aquí el meollo de la cuestión, toda la herramienta es totalmente configurable y es posible editar tanto los textos como las fotografías que se muestran.

Pero claro, la gente de Facebook –que parece no caer en la cuenta de que este monstruo que ha creado se alimenta a pura inmediatez y fugacidad-, pretende que el usuarios se lance sin más a configurar cosas que no entiende ni desea entender.

No deberíamos olvidar, además, que Facebook arma ese muestrario de estados emocionales con la información que nosotros mismos fuimos subiendo a lo largo del año. No aparece por generación espontánea. Tampoco se trata de que Facebook vaya a recorrer internet buscando material para publicar. No, fuimos nosotros mismos quienes decoramos nuestros muros con aquello que creímos necesario, conveniente o apropiado publicar. Depositar entonces la responsabilidad -o la culpa- de ello a un algoritmo que toma sucesos que nuestros contactos transformaron en importantes para organizarlos por fecha, decorarlos y mostrarlos en nuestro propio muro todo junto es al menos, ingenuo.

No deja de mostrar cierta incoherencia de nuestra parte molestarse por algo que no sólo es automático, sino además es una recopilación de lo que nosotros mismos publicamos. El sistema tiene sus reglas y así funciona. Se puede exigir un mejor funcionamiento y un cumplimiento de aquello que se promete, pero de allí a pretender que todo cambie para ajustarse a nuestros intereses y aun caprichos, suena a autoritario. 

Si no me gusta lo que se hace u ofrece, o no me conviene, debería retirarme. Y punto.

Tal vez sea hora de pensar qué y cómo publicamos, teniendo en cuenta que la privacidad –quién y cómo lo ve- y aún la intimidad -si otros realmente necesitan o deben verlo– corren por nuestra cuenta.

Es decir, corren por cuenta de nuestra comprensión -y acción consecuente- de los derechos que nos caben en el ejercicio responsable de nuestra ciudadanía digital.

Nosotros decidimos.

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Agricultura y degradación del suelo

Según un artículo que publicó ayer el sitio de Scientific American, al ritmo actual de degradación que sufre el suelo quedarían unos 60 años de tierras cultivables, de acuerdo con una importante funcionaria de la ONU.

Esto es debido a que la generación de sólo tres centímetros de la capa superficial del suelo toma unos 1.000 años.

Maria-Helena Semedo, subdirectora general recursos naturales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), afirmó recientemente en un foro con motivo del Día Mundial de los Suelos, que aproximadamente un tercio de los suelos del mundo ya se ha degradado.

Las causas de la destrucción del suelo incluyen técnicas agrícolas con un uso intensivo de químicos, la deforestación y consiguiente erosión, y el calentamiento global.

A menos que se adopten nuevos enfoques, el área global de tierra cultivable y productiva por persona en 2050 equivaldrá a sólo una cuarta parte de los niveles de 1960, debido al crecimiento demográfico y la degradación del suelo. La destrucción del suelo crea un círculo vicioso en el que se almacena menos carbono, la tierra se calienta y entonces se degrada más.

Según Volkert Engelsman, activista de la Federación Internacional de Agricultura Orgánica, se pierde el equivalente a 30 campos de fútbol por minuto, en su mayoría debido a la agricultura intensiva. Y afirma que “la agricultura orgánica mejor opción que se me ocurre.”

Fuente: Scientific American

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