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Un tecnólogo en Macondo - 3. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

Devorarse a sí mismo

El capitalismo corporativo de libre mercado es por su naturaleza un desastre a la espera de suceder. Su esencia es la transformación de la naturaleza viva en montañas de mercancías y las mercancías en montones de capital muerto. Cuando se le deja hacer lo que quiera, el capitalismo endosa sus deseconomías y su toxicidad al público en general y al entorno natural – y termina por devorarse a sí mismo.
Michael Parenti, “El Apocalipsis autoinfligido del capitalismo”

‘Europeos y chinos utilizan nuestros subproductos de la soja, pero sus plaguicidas quedan acá’

Quién esto afirma es Raúl Montenegro, biólogo ambientalista y activista argentino, uno de los más de cien entrevistados para “Pueblo Verde, La Pelicula”, un viaje documental por las principales provincias agrarias del país.

Escrita y dirigida por Sebastián Rodrigo Jaurs, y producida Amalia Florencia Herdt, la película propone un viaje hacia el  interior del modelo de producción de transgénicos y su abanderada, la soja genéticamente modificada.

El recorrido se inicia en Buenos Aires y visita Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe y Entre Ríos. Médicos, ingenieros agrónomos, vecinos de los pueblos, profesores universitarios, integrantes de comunidades indígenas y campesinas, científicos, pequeños productores, cada uno aporta su testimonio y sus vivencias, construyendo un relato coral que crece en la diversidad.

¿Qué son los agronegocios?¿Qué es un transgénico? ¿Somos conscientes de qué es los que comemos? ¿Qué factores sociales, económicos y ambientales están en juego con este modelo de producción de alimentos? ¿Qué dicen las leyes y la justicia al respecto?¿Qué rol tomamos como ciudadanos? ¿Ejercemos nuestros derechos? Interrogantes que la películas plantea, dejando una puerta abierta para que el espectador se informe y decida en que tipo de país quiere vivir.

“Pueblo Verde, La Pelicula” se estrenó el 26 de Enero pasado en el cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires, y continuará su exhibición allí hasta el 1° de febrero. Esperamos su pronta llegada a las salas del interior del país.

Fuente: Página en Facebook

Reconocer y resistir

La promesa de Amazon [de eliminar todo tipo de intermediación] se basa en dos estrategias retóricas que aman los solucionistas. La primera es la del “discurso de la innovación”, que consiste en tratar a la innovación en general como buena en sí misma, más allá de sus consecuencias sociales o políticas. En definitiva, la innovación es progreso ¿y cómo puede ser malo el progreso? La segunda estrategia es el “discurso de las herramientas”, que busca reformular cualquier debate sobre la tecnología para presentarlo como un debate sobre herramientas y, por extensión, sobre cómo esas herramientas podrían empoderar a los usuarios. Ambos discursos empobrecen nuestro debate sobre las tecnologías digitales; se debe reconocer a ambos tempranamente, y oponerles resistencia.
Evgeny Morozov, fragmento de “Los peligros de la mediación algorítmica”, en “La locura del solucionismo tecnológico”, Ed. Katz, Cap. 5

A las tecnológicas no les interesa tu opinión ni tus problemas

Psafe, la compañía de servicios gratuitos de seguridad online, decidió discontinuar la actualización de su software antivirus para computadoras de escritorio. Esta medida fue decidida por la empresa de acuerdo a sus términos de uso, en forma unilateral e inconsulta.

“Vaya y consígase otro antivirus”, es la consigna. No importa el problema que esto le provoque al usuario, justamente esa persona que está al otro lado de la línea y que confió en el producto para usarlo durante largo tiempo.

Usted dirá, “están en su derecho”. O tal vez piense que después de todo, no es un problema. Sin embargo, imagine por un momento que todos los servicios que usted usa, al mismo tiempo y del mismo modo dejen de proveer soporte o discontinúen esos productos que usted usa. ¿Lo afectaría a usted de algún modo? ¿Se siente con ganas y conocimiento suficiente como para salir disparado a buscar los reemplazos?

Claro, no es la primera vez que sucede: nos hemos quedado en el pasado, de un golpe y sin aviso previo, sin Buzz, Wave o Reader, por citar ejemplos de otra empresa a la que suele no importarle a quién afectan estas decisiones, como lo es Google.

Días atrás mencionábamos el problema de la pérdida de datos a causa del error, y del deterioro y la obsolescencia de los soportes. Decisiones como las de Psafe son la otra pata del problema sobre el que se asienta la fragilidad de los sistemas: las empresas deciden qué les conviene o no, y el usuario debe adaptarse o perder.

Porque, según parece confirmarse, también para las empresas el eslabón más débil de la cadena es justamente, el usuario. 

Una conspiración de algoritmos

Teniendo entre 100 y 250 likes tuyos en Facebook, se puede predecir tu orientación sexual, tu origen étnico, tus opiniones religiosas y políticas, tu nivel de inteligencia y de felicidad, si usas drogas, si tus papás son separados o no. Con 150 likes, los algoritmos pueden predecir el resultado de tu test de personalidad mejor que tu pareja. Y con 250 likes, mejor que tú mismo. Este estudio lo hizo Kosinski en Cambridge, luego un empresario que tomó esto creó Cambridge Analytica y Trump contrató a Cambridge Analytica para la elección (…) Usaron esa base de datos y esa metodología para crear los perfiles de cada ciudadano que puede votar. Casi 250 millones de perfiles. Obama, que también manipuló mucho a la ciudadanía, en 2012 tenía 16 millones de perfiles, pero acá estaban todos. En promedio, tú tienes unos 5000 puntos de datos de cada estadounidense. Y una vez que clasificaron a cada individuo según esos datos, lo empezaron a atacar. Por ejemplo, en el tercer debate con Clinton, Trump planteó un argumento, ya no recuerdo sobre qué asunto. La cosa es que los algoritmos crearon 175 mil versiones de este mensaje –con variaciones en el color, en la imagen, en el subtítulo, en la explicación, etc.– y lo mandaron de manera personalizada. Por ejemplo, si Trump dice “estoy por el derecho a tener armas”, algunos reciben esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque es gente más miedosa, y otros que son más patriotas la reciben con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo. Es la misma frase de Trump y ahí tienes dos versiones, pero aquí crearon 175 mil. Claro, te lavan el cerebro. No tiene nada que ver con democracia. Es populismo puro, te dicen exactamente lo que quieres escuchar.
Martin Hilbert, Doctor en Ciencias Sociales y PhD en Comunicación, a The Clinc On Line

La Unión Europea propone seis Leyes de la Robótica

Cuando Isaac Asimov propuso por primera vez en 1942 las tres leyes de la robótica, aquellas “formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro de los robots” actuando como una especie de código moral para su comportamiento, la humanidad apenas imaginaba una sociedad habitada por máquinas pensantes solo en las páginas de los libros de ciencia ficción.

Llegando ya a los albores de la tercera década del siglo XXI, la ficción se afirma contundentemente como una realidad en máquinas automatizadas creadas por el hombre para diversas tareas, desde la producción de otras máquinas hasta el control de procesos de la industria y el hogar. La omnipresencia esta en su horizonte.

Por todo esto es que no nos asombra el artículo publicado esta semana en Computer Hoy, sobre la propuesta de la Unión Europea de legislar la utilización de los robots dentro de la Unión. Para ello se han elaborado las seis leyes de la robótica  con la intención de regular su interacción con los ciudadanos y empresas dentro de su territorio.

El debate legal deberá darse en el seno de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión, y allí se decidirá si regularlos o no.

Las leyes propuestas son las siguientes:

  • Todo robot deberá tener un interruptor de emergencia. Ante la pregunta lógica de si puede llegar la inteligencia artificial a constituirse en un peligro, una de las propuestas consiste en proveerlos de un interruptor de emergencia para desactivarlo si fuera necesario.
  • Ningún robot podrá hacer daño a un humano, una variante de las Leyes de Asimov. Quedaría expresamente prohibido crear robots que tengan como intención hacer daño a los humanos.
  • Prohibido crear vínculos emocionales con ellos, ley que remite a películas como Her o Ex Machina, en las que el protagonista desarrolla lazos emocionales devastadores con máquinas e inteligencia artificial. Parece que la UE está muy convencida al respecto de esta posibilidad.
  • Seguro obligatorio para los de mayor tamaño, por parte tanto del fabricante como del propietario del robot.
  • Los robots tendrán derechos y obligaciones como “personas electrónicas”, tal la figura legal elegida para definir a los aparatos que operen con inteligencia artificial. Es probable que esto implique que son responsables ante la ley de sus actos, tanto como su propietario y su fabricante.
  • Deberán pagar impuestos, uno de los puntos más controvertidos de la propuesta, como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por el uso de robots.

En las historias de ficción de Asimov, el robot “moría” si intentaba siquiera desobedecer una de las leyes. Su cerebro positrónico resultaba dañado irreversiblemente. Tal vez sea esa -el lector me permitirá este pensamiento en voz alta-, la mejor forma de controlar a estos artefactos, en vista de la dificultad que tenemos los humanos para ponernos de acuerdo en el uso de aquellas tecnologías que implican un riesgo para nosotros mismos. Pienso por ejemplo, en las arduas y casi infructuosas negociaciones en cuanto a la proliferación de las armas nucleares.

Una vez más, nuestros respetos al gran Isaac Asimov, un adelantado.


Fuente (texto e imagen): Computer Hoy

Zygmunt Bauman y la metáfora de la liquidez

La nuestra es una sociedad de consumo: en ella la cultura, al igual que el resto del mundo experimentado por los consumidores, se manifiesta como un depósito de bienes concebidos para el consumo, todos ellos en competencia por la atención insoportablemente fugaz y distraída de los potenciales clientes (…) La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un populacho que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir (…) La gente que se aferra a la ropa, las computadoras y los celulares de ayer podría ser catastrófica para una economía cuyo propósito principal, así como el sine qua non de su supervivencia, es el desecho cada vez más rápido de los bienes adquiridos: una economía cuya columna vertebral es el vertedero de basura (…) El progreso, en resumen, ha dejado de ser un discurso que habla de mejorar la vida de todos para convertirse en un discurso de supervivencia personal.
Extractos de “La cultura en el mundo de la modernidad líquida” (2011), por Zygmunt Bauman (Polonia, 19 de noviembre de 1925 – Reino Unido, 9 de enero de 2017)

Ensayando algunas razones del porqué de los padres sindicalistas

En la entrada anterior, titulada Padres sindicalistas, publiqué una frase tomada de una entrevista al psicoanalista, ensayista y profesor universitario Massimo Recalcati en la que afirma, en el contexto de un pacto entre los padres y los profesores que se ha roto – ya no trabajan juntos en la educación de los jóvenes-,  que los padres, en vez de apoyar el trabajo de los profesores, se han convertido en sindicalistas de sus propios hijos.

En uno de los debates que se abrió en las redes sociales al respecto de esta afirmación, un comentarista se preguntó las razones de semejante cambio. Me permití acercar algunas ideas:  la injerencia de los padres en la escuela es un asunto complejo y tiene varias aristas. Creo que la principal es el escaso nivel de tolerancia a la frustración en el que vivimos, y los padres atraviesan la situación escolar como propia exposición y riesgo de fracaso. Otra de esas aristas es la desvalorización de las instituciones en general y la escolar en particular. Y hay más, seguramente.

En ese contexto, otro comentarista aportó el video a continuación, en el que Simon Sinek, escritor y motivador inglés, se refiere al cambio cultural que surge con la generación de los llamados Milenials, aquellos los nacidos a partir de 1984. Hay mucho para debatir al respecto, pero muchas de las características -que se aplican no sólo a los de esa generación,  afirmo sin dudar- son parte del origen del problema.

¿Vivimos en la cultura de lo instantáneo, de la solución inmediata? ¿Es esa la causa? Son temas para debatir, creo, porque en ellos va el futuro de la educación.

Ciudadanos digitales, escuela y realidades

El pasado 27 de diciembre estuve invitado a “El circo de la vida”, programa radial conducido por Pablo  Pallares y Nahuel Diviani, con la participación del periodista y escritor Raúl Astorga,  que se emite por FM Latina 94.5 MHz.  de Rosario.

El siguiente es un recorte de algunas de mis intervenciones en el programa, aquellas en las que tratamos temas complejos de la realidad cotidiana y el impacto social del uso de las tecnologías digitales en la escuela y en la vida.

Muchas gracias a los conductores por la invitación y por crear un clima de camaradería para una charla distendida que disfruté mucho.

El programa completo se puede escuchar haciendo clic aquí.

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