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Los ‘valores por omisión’, o la entrega de la decisión

En un completo informe publicado hoy en Cookingideas, se explica en detalle la trampa en la que puede caer el usuario desprevenido -o perezoso, digámoslo también- al desconocer estos mecanismos llamados “valores por omisión” -incorrectamente llamados “valores por default”-, una opción que se aplica ante una decisión cuando la persona no toma en la práctica ninguna decisión. Y no sólo en el mundo digital, sino en el real también. A modo de ejemplo y para ampliar la explicación, afirma que:

En los restaurantes en los que se pueden elegir raciones grandes y pequeñas, pedir simplemente «… y unas patatas fritas» sin especificar nada más, conllevará que te sirvan la ración grande –que normalmente deja más beneficio para el restaurante– aunque tal vez hubieras preferido la otra si realmente hubieras tenido que elegir conscientemente.

Los navegadores de internet, los gadgets -como las cámaras digitales-, los sistemas operativos, el software en general y hasta la donación de órganos, todos hacen uso de los valores por omisión “porque sería poco práctico obligar al usuario a rellenar un cuestionario de cien preguntas antes de que pudiera ponerse a trabajar”, como se afirma en la nota. El usuario es quien puede luego -en teoría- cambiar esas opciones a su gusto.

La razón de ser de los valores por omisión es clara: los usuarios muy raras veces cambian nada.

Ya sea la resolución con las que hace fotos la cámara digital, la página por la que arranca el navegador o el número de acceso a través del que el móvil se conecta a Internet, sólo un reducido número de personas modifica esos «valores de fábrica». De todos esos que no lo hacen, la mayor parte es simplemente porque no saben cómo hacerlo, el resto porque no lo consiguen aunque lo intenten y otro porcentaje pequeño porque sencillamente no les importa. Y entre la minoría que lo logran, la mayor parte son geeks chiflados por la tecnología que quieren conocer y manipular todas las posibilidades «secretas» de los aparatitos, frente al resto de usuarios más o menos convencionales.

Recomendamos la nota completa, que se puede leer haciendo clic aquí. Después de salir del asombro por lo que leyó, querido lector, por favor piense cuanto de lo que usa en su entorno diario -en el mundo digital y el analógico- está siendo definido, configurado, decidido y hasta vendido por otro que no es usted.

El mundo del mañana… en 1900

Esta deliciosa postal, titulada “Personal Flying Machines”, muestra cómo eran imaginadas a finales del SXIX las tecnologías del año 2000: personas utilizado artefactos como alas de pájaros, que les permitirían volar.

Esta y muchas otras postales -producidas por una fábrica de chocolates alemana de la época y publicadas ahora en Paleo-Future, A look into the future that never was-, muestran un mundo repleto de predicciones de avances tecnologicos tan esperanzado como incumplidos.

Claro, ellos nunca podrían haber anticipado la invención del transistor.

Un año en 90 segundos

Este video del artista noruego Eirik Solheim está realizado con el efecto time-lapse -una concatenación de fotos o películas tomadas a intervalos regulares para ver sus cambios a través del tiempo, que permite observar en pocos segundos como crece un árbol, por ejemplo-.

Solheim usó una cámara Canon 5D Mark II, que también permite grabar vídeos HD. En esta ocasión grabó clips de 30 segundos -en lugar de fotografías, como en su experiencia anterior- saliendo al balcón en Oslo una o dos veces por semana durante un año entero.

Él mismo autor explica el proceso de armado y edición en un video que se puede ver haciendo clic aquí..

Fuente: Cookingideas

La verdadera cara de Facebook

Las personas se sienten muy cómodas no sólo compartiendo más información y de diferentes tipos, sino que también siendo más abiertos y con más personas. Esta norma social es algo que ha evolucionado en el tiempo, y nosotros la seguimos.
Mark Zuckerberg

En pocas palabras, para el amo de Facebook a las personas no les interesa la privacidad. Pero lo que este personaje olvida -y la casi totalidad de los usuarios de las redes sociales también- es que la privacidad es un derecho -en nuestro país el artículo 19 de la Constitución Nacional lo garantiza-.

Facebook está naturalizando el error de ignorar un derecho fundamental.

Algo más sobre ‘mirar diferente’

Sigo con el tema. En ocasiones la diferencia entre lo que miramos y nuestra comprensión de lo que está sucediendo es francamente asombrosa. La Cinta de Moebius, por caso, hace difícil dar crédito a lo que está sucediendo frente a nuestros propios ojos.

August Ferdinand Möbius nació en Schulpforta, Alemania, en 1790. Discípulo de Gauss, ejerció como astrónomo y matemático en la Universidad de Leipzig. Fue investigando sobre Topología que descubrío en 1858 su famosa cinta, mientras se dedicaba al estudio de las superficies de una sola cara. Murió en Leipzig en 1868.

La Cinta de Moebius es una superficie sencilla. Si tomamos una cinta y unimos sus vértices A con D y C con B dándole media vuelta -como muestra el video al pié-, obtenemos una superficie de una sola cara y un solo borde, que tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable -aunque tus ojos digan lo contrario.

Por ejemplo, si trazamos una línea a partir de un punto de su superficie, esa línea recorrerá toda la cinta sin haber pasado el borde, porque tiene una sola cara.

Lo notable del caso es que la cinta tiene aplicaciones prácticas. Por ejemplo, para obtener una cinta transportadora que se desgaste uniformemente por ambas caras -aunque ya vimos que se trata de una sola-, aumentando su durabilidad. Ese es sólo un uso, pero hay otros.

Los dejo con un video que muestra algunas otras propiedades esta cinta. En ocasiones las palabras no alcanzan pero, en este caso, la mirada convencional tampoco.

Mirar diferente

En un post anterior me aventuré a pensar en voz alta y a admitir que la solución a determinadas situaciones de la vida suele no estar en ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa.

Revisando como siempre entre los pliegues de uno de mis blogs tecnológicos favoritos, Microsiervos, encontré este video llamado How round is your circle?, basado en los ejemplos presentados en el libro How round is your circle? Where engineering and mathematics meet. Las ideas más sencillas e ingeniosas no siempre están a la vista, y uno debe aprender a mirar diferente para poder verlas.

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