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Mirar diferente

En un post anterior me aventuré a pensar en voz alta y a admitir que la solución a determinadas situaciones de la vida suele no estar en ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa.

Revisando como siempre entre los pliegues de uno de mis blogs tecnológicos favoritos, Microsiervos, encontré este video llamado How round is your circle?, basado en los ejemplos presentados en el libro How round is your circle? Where engineering and mathematics meet. Las ideas más sencillas e ingeniosas no siempre están a la vista, y uno debe aprender a mirar diferente para poder verlas.

Otra mirada es posible

Hace varios años atrás, leyendo una revista de publicidad encontré un aviso promocional de una agencia, muy ingenioso por cierto. Se trataba de 3 vasos, dos de ellos idénticos, llenos hasta la mitad con agua. Debajo del primero decía Pesimista -por aquellos que ven el vaso medio vacío; debajo del segundo Optimista, por quiénes lo ven medio lleno. Pero el remate humorístico estaba dado por el tercero, idéntico a los otros dos, pero con una diferencia: en lugar de agua tenía wisky y un par de hielos. Debajo, la leyenda decía On the rocks.

La ilustración que acompaña a este post me hizo recordar a aquella publicidad, por ingeniosa y por la cantidad de pensamientos que disparó. No descubro nada nuevo al decir que el humor inteligente dice mucho con muy poco.

Hay otra forma de mirar. Las mismas recetas, las mismas concepciones –desde el está todo mal, no hago hasta la ingenuidad del está todo bien– siguen llevando al fracaso. Y no estoy hablando de una estúpida publicidad de jabones, sino de las mismas frustraciones que año tras año paralizan y no dejan ver que las cosas siguen en la misma chatura y falta de compromiso. Si quieres ver resultados diferentes no hagas siempre lo mismo, decía Einstein.

La mayor dificultad tal vez se encuentre en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa, como se suele decir.

Alguien twitteó esta mañana una frase de Abel Cortese: “La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que es avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar”. Él lo dice en el sentido de que hay que gustarle al auditorio para que el mensaje llegue, pero no deja de ser preocupante por esta cosa casi establecida de que el aprendizaje es aburrido y pensar parece ser una pérdida de tiempo. ¿El problema está siempre en el orador? ¿Usted, lector, nunca se fascinó con una clase dictada por un profesor sapiente y aburrido en iguales proporciones? Si el conocimiento siempre está basado en habilidades oratorias, ¿en dónde queda entonces el amor por el conocimiento, necesario para que alguien realmente aprenda? Porque convengamos que todo aquello del hacer, del aplicar el conocimiento viene después de recibirlo porque uno quiso aprenderlo.

Voltaire dijo alguna vez, “no tengo el arte de ser claro para el que no quiera estar atento”. En todo caso, es ese deseo de atender lo que buscamos alentar, explorar, alcanzar. El deseo.

Personalmente trato de hacer mis clases entretenidas e interesantes, pero por una cuestión de que aprender juntos, descubrir algo nuevo, entender, son actos maravillosos y merecen ser disfrutados. Pero si queda sólo el recuerdo de la fiesta y nadie sabe qué aprendimos, estamos en problemas. Un maestro que tuve decía que la ilustración, el ejemplo, nunca debe superar al concepto. Algo parecido se me ocurre pensar en esos casos.

¿Han visto en acción a algún buen profesor de teatro alguna vez, la seriedad y el compromiso que exige de sus estudiantes? Les enseña a poner el cuerpo y el alma en su trabajo, que es justamente el de actuar, dar un espectáculo. Y dicen los que saben que lo más difícil para un actor es hacer humor. Para dar un buen espectáculo, del tipo que sea, hay que prepararse con seriedad.

En definitiva, estos pensamientos a borbotones tienen que ver con esta idea de que otra mirada, otra forma de analizar, criticar, cuestionar, ponderar, reconocer, es posible. La envidia, la mentira, el maltrato, la displicencia, el egoísmo, el temor, la chatura, la irresponsabilidad, el pesimismo -u optimismo- a ultranza son miradas sesgadas de la realidad. Pero atención: cualquier persona normal conoce la diferencia entre lo que está bien y está mal. Mucho más difícil es distinguir entre lo simplemente bueno y lo mejor.

Ni medio vacío ni medio lleno. Simplemente, diferente.

La tecnología que la década se llevó

En un artículo publicado hoy en el sitio RTVE.es titulado “Diez tecnologías que no sobrevivieron a la década”, Javier Pedreira (Wicho), co-autor de Microsiervos, hace una síntesis de diez productos tecnológicos que sucumbieron ante el desarrollo tecnológico de la última década y desaparecieron -o están en vías de hacerlo.

El autor destaca dos causales de esta batalla perdida: el paso de lo analógico a lo digital, y la capacidad multifunción de los nuevos desarrollos.

  • La fotografía analógica

Equipos carísimos de fotografía en película apenas unos años atrás están hoy en oferta. Y no hay duda de que no hay vuelta atrás. No hace falta mucha explicación del por qué.

  • Las cintas de vídeo doméstico

Betamax se dejó de fabricar en 2002. El laserdisc murió apenas nacido. Desde hace años es toda una aventura encontrar un vídeo VHS en las tiendas.

  • El walkman

El reproductor portátil de casetes con el que uno podía llevarse la música puesta perdió la batalla apenas llegado el formato mp3 y los reproductores como el iPod y similares. Pensar que en un momento la industria discográfica llegó a temer que los casetes fueran a acabar con la música. Resulta conocido, ¿no es cierto?

  • Los módems analógicos

Si, aquellos que con sus chillidos electrónicos conectaban computadoras a través de la línea de teléfono.

  • Altavista, Yahoo!, GeoCities

Durante algún tiempo el buscador preferido y más popular fue AltaVista. En 2003 lo compró Yahoo!, que reemplazó su motor de búsqueda por el propio. ¿Le sucederá a Yahoo! lo mismo tras el acuerdo alcanzado con Microsoft? Ah, Yahoo! también liquidó GeoCities, el servicio de alojamiento de webs, tras comprarlo en el año 2000.

  • Los radiocasetes de los coches

Los radiocasetes han ido dejando su sitio a las radios que incorporan reproductor de CD, de mp3 o conexión USB.

  • Las agendas electrónicas (PDA)

Palm consiguió popularizar las agendas electrónicas con su Palm Pilot, pero la actual generación de teléfonos inteligentes integran en un solo dispositivo las funciones de estas agendas con otras muchas aplicaciones igualmente útiles.

  • El fax

Se puede decir que tal vez es un sobreviviente, pero integrado a equipos multifunción que permiten también escanear e imprimir.

  • Los beeper o buscapersonas

Quienes los usamos en su momento sufriamos la obsesión de tener un teléfono a mano para poder contestar en caso de apuro. Sólo sobrevive en algunos servicios de emergencia que los usan porque sigue funcionando aún en sobrecargas de las redes móviles.

  • Los disquetes

El CD-ROM, Internet y las memorias USB los han hecho desaparecer, prácticamente. Bien que hicieron.

Fuente: RTVE.es

‘Este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano’

Me llamo Sara y tengo un hermano que se llama Manu. Tiene un año y yo, ocho. Como me he portado regular tirando a mal, pues este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano. Un beso, Melchor.

Uno ha criado hijos, y sabe lo simpáticas y hasta alocadas que suelen ser las cartas de los chicos para los Reyes Magos. Como la de Sara, quién ya practica una inusual autocrítica…

Con cartas como esta que cito al principio me encontré hoy echandole un vistazo a El País de Madrid. Aquí van otras, incluída la de algún mayorcito que se ve, ya conoce el desencanto:

Queremos que nos traigáis paz, felicidad y amor a nuestra familia en particular y al mundo en general. Los juguetes los pediremos en otra carta. Muchos besitos de Pepe y Cristina.

No sé muy bien quiénes sois, pues va a ser el primer año que me entere de algo. Lo único que sé es que sin conoceros me habéis regalado cositas otros años por estas mismas fechas. ¡A ver si nos sentamos un rato y charlamos para conocernos mejor! Mis papás dicen que tengo que escribir qué deseo que me regalen y ellos, dentro de sus posibilidades (¡hay mucho niño por el mundo!), me lo traerán. Pues entonces me pido: todas las muñecas que existan. Me gustan mucho. Todas. Rosa.

Quiero una varita mágica con pilas, un ordenador para escribir como los mayores, con un bolso rosa. He sido buena. Me lo han dicho mi papá y mi mamá, requetebuena. También quiero el vestido de Bella. Y para mi madrina Sole, un novio guapo, cariñoso además y requeteguapo y bueno, que no se cambie con otra chica, se llama Sole. Alba

Hace mucho que no creo en vosotros, pero una amiga me dijo que lo intentara y ahí va: quiero un trabajo digno y acorde con mi formación. Si se cumple, prometo llevar vuestra ilusión a mis futuros hijos. Besos, Pepa.

Soy un niño de cuatro años y soy un poco malo, ya que no soy capaz de quitarme el chupe y no como en casa la comida que come mi familia. Me voy a portar bien a partir de ahora. Y, por eso, te pido que me traigas un excalestric con coches y luego lo que vosotros queráis. Gracias. Rafa.

En este año me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tanto. No voy a pedirme muchas cosas porque quiero que a otros niños también les lleven juguetes. Me pido un microscopio porque quiero ser científica. Un beso. Verónica.

Fuente: ElPais.com

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