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La historia de nunca acabar.

En el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cada tanto se repiten las discusiones y los análisis sesudos sobre competencias, liderazgos de mercado y avances de nuevos productos.

Cambian los nombres y las tecnologías, pero en esencia se trata de lo mismo.

Cuando aparecen estas discusiones no puedo dejar de recordar la vieja rencilla Netscape-Explorer o, aun más atrás en el tiempo, los largos artículos buscándole la vuelta a la penetración de mercado del DOS o las críticas hacia lo mal que funcionaba Excel en sus inicios frente a Lotus o Quatro Pro. En el ’96 el SO para redes que se decía se impondría era el Novell 4.1… aunque ud. no lo crea -o lo haya olvidado-.

Todavía guardo un ejemplar de una revista especializada que se preguntaba, ya desde la tapa, quien ganaría la batalla de los SO, si Windows 95 o el OS/2 Warp -¿se acordaban del OS/2?

Y hay más, mucho más que seguramente me estoy olvidando.

Las luces encandilan hoy con Google y su increíble capacidad de imponer titulares. Mientras tanto, Microsoft -raramente MS no ha sido el centro o alguna de las partes en alguna cuestión-, eterno perdedor en las preliminares, termina siendo el ganador absoluto.

Hagamos un poco de historia: MS vs. Apple; Ms vs. IBM; MS vs. UNIX; MS vs. Borland; Ms vs. el gobierno de EE. UU.; MS contra el mundo. Y el mundo, finalmente, a sus pies.

Tengo un par de soluciones como para no hacerse más problemas con estas batallas perdidas -por nosotros, no por ellos:

A nivel personal y como medida de salud mental, estoy a punto de decidir no leer más sobre Google, Microsoft o los varios etcéteras que hay.

Con respecto al resto de los mortales comunes y corrientes que usan computadoras sin saber cómo, y que lógicamente tienen problemas y no sabe cómo salir de ellos, les recomendaríamos volver a la vieja máquina de escribir. ¿O acaso usarían su automovil sin saber manejar, total, aprendemos sobre la marcha?

No, un curso no es una buena opción. Siempre habrá alguien a quien molestar, no importa la hora -el celular aniquiló ese problema de que el otro esté ocupado, por ejemplo.

Conste que ahora no menciono marcas, porque temo que comience de nuevo la historia con una guerra tipo “Olivetti vs. Remington”.

Windows Vista… Gorda.

El fundador de Microsoft está en la ciudad de Bugsy hablando del nuevo Sistema Operativo de la compañía en la Feria Internacional de Electrónica CES 2006.

Si, ese que desde 2001 está llegando para reemplazar al XP, y que antes se llamaba Longhorn y ahora fue bautizado como Vista. Bueno, pero no se confundan: Windows 95 era Chicago antes de salir, así que es probable que en la empresa sufran como padres para encontrale un nombre al niño.

Los requerimientos mínimos (eufemismo para referirise a esa instalación que NUNCA funciona) para instalar Windows Vista son:

CPU de 1.6Ghz; 512MB de RAM; 64MB de video; disco de 7200 RPM con 16 de buffer.

Bueno, nada del otro mundo, dirá usted. Pero eso es lo MÍNIMO.

Lo recomendado para que funcione perfectamente (lo cual también es un eufemismo para referirise a que tendrá algunos cuelgues menos), es:

CPU 3.0Ghz; Ram 2 Gb; Video de 256Mb; HD de 15000 RPM

¡Dos Gigas de RAM! ¡Es una locura!

Dos Gigas de RAM, ¿para qué? ¿para tener ventanas que además eructan o botones con los colores del arcoiris con forma de la hebilla que usa mi hija para el pelo?

Lo que la compañía aun no aclaró es si todo esto sirve para evitar las terrorificas pantallas azules de colapso que AUN siguen apareciendo en XP, fieles compañeras del SO más vendido desde la época del 3.1.

Imaginemos: nos compramos una PC con 2 Gb de RAM -todavía me da escozor pensarlo-, con un disco de 2000 millones de revoluciones -porque siempre tememos que sea poco-, un procesador de la próxima generación; instalamos el WVista y en el primer reinicio… ¡aparece la pantalla azul!

Segudo escenario: Al día siguiente de instalarlo leo en mi web favorita, en la sección Catástrofes, que hay un nuevo virus que se mete por un agujero de seguridad que MS sabía que existía desde 1983, y me toma 4 hs. bajar el parche.

Escenario 3: Me dejo de joder, instalo cualquier otra cosa, y que MS se vaya a fabricar juntas para motores -esto dicho con todo respeto hacia los fabricantes de tan noble producto.

En un momento me pareció la opción 3 la más adecuada, pero después recordé los noticieros del ’95, ’98 y ’01 mostrando gente haciendo cola para comprar los respectivos Sistemas Operativos de la marca, y me deprimí.

Me volvió el aliento pensando en los esfuerzos de mucha gente por mejorar los sistemas basados en software libre, pero me volví a deprimir cuando recordé el tiempo y los esfuerzos que pierden discutiendo en los foros intentando convencernos de que Windows es una basura.

El mundo es un caos, es cierto, y sería muy pretencioso pedir que el ambiente informático no estuviera atravesado por ese caos. Pero, ¿habrá otro ámbito en el que se observe tanto esfuerzo de tanta gente para que sólo unos pocos se llenen de plata vendiendo espejitos -o ventanitas o pingüinitos o lo que sea- de colores?

Año nuevo. Chiche. Amplio. A estrenar.

Como cada año, en este tiempo se renuevan expectativas.

Uno, porque está vivo, quiere seguir, crecer -aunque ya esté grande-, mejorar, continuar.

Uno quiere también que el milenio que le dijeron comience de un vez por todas porque, contrariamente a lo que se decía sobre las ventajas de entrar al siglo XXI, no se ve nada, todavía.

Con sólo cinco añitos, el siglo favorito de la ciencia ficción ya ha mostrado demasiada destrucción y terrorismo y catástrofes y mucha muerte.

Muchos de los avances tecnológicos, sobre todo los relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, sólo siguen trayendo más desigualdad, ampliando la brecha entre los que pueden y los que no, en flagrante contradicción con lo que la tecnología debería lograr para el hombre.

Aumentan las cifras de un sida que le encontró la vuelta a su supervivencia de la mano de laboratorios voraces y gobiernos apáticos, mientras más gente mira en las vidrieras -y sólo eso- los precios de DVDs y fantasías varias.

“Dale, empezá pronto”, le digo al 2006. Este 2005 fue largo, pero pese a su resistencia a dejarnos intentarlo de nuevo, como a cada año, le llega inevitablemente su fin, gracias a Dios. Ahora llega otro, nuevito, a estenar.

Hagamos algo bueno con este 2006 que comienza.

El fixture del mundial es justo y transparente

Mientras la FIFA asegura que el sorteo se llevó a cabo en forma transparente y con total justicia, la conformación final de algunos de los grupos (como los que vemos en la ilustración más abajo) demuestran que, esta vez, sí es posible pensar que finalmente se nos dé… salvo un doping, lesión o arrugue (¡Dios nos libre de Verón!) de nuestros muchachos, por supuesto. No deberíamos temer que la FIFA a la Selección de (Casi) Todos la deje afuera. Que juego de palabras raro, ¿no?

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El técnico de nuestra selección hizo llegar su mensaje de aliento a sus seguidores y admiradores. Dijo: “Si usted es un jugador profesional y juega en el torneo local, no deje de participar del mundial de Alemania 2006… por TV.” ¿De qué otra forma, sino?

Se va terminando el año…

Este es nuestro segundo saludo de fin de año desde Tecnología para todos.

En unos días, el 21 de diciembre, cumplimos un año como proyecto independiente, porque Tecnología para todos comenzó mucho antes como un apéndice tecnológico de otros sitios, pero que finalmente tomó vuelo propio como una alternativa, de las tantas que hay, de acercamiento claro y simple a las complejidades de las tecnologías actuales, y una visión crítica de su evolución histórica a modo de revisión.

Una de las observaciones que se nos hicieron inicialmente, fue que el sitio tenía una clara orientación hacia las TIC -reconozco que es una “deformación profesional”-; por esa razón y para no acotarnos a una única área de abordaje del tema, intentamos “abrir el juego” incorporando una perspectiva amplia de los avances, los alcances y, por qué no, las contradicciones de sus muchas ramas y expresiones. Sin limitarnos ni restringir la mirada.

No es mucho lo que logramos, porque el recorrido es arduo y accidentado, pero es importante. Hay algunos pequeños logros que nos alientan y nos encaminan. Hemos recibido el apoyo de personas e instituciones importantes (algunas desde lo formal, otras desde lo afectivo; todas meritorias) y eso nos dice que estamos haciendo. Estamos avanzando. Estamos creciendo.

A todos los que ayudaron, aportaron, criticaron (con onda…), aconsejaron, sugirieron, colaboraron, se prestaron, aguantaron, etc. etc., muchas gracias. A nuestros entrevistados, gracias por sus valiosos aportes y su paciencia.

Y hay varias personas a las que les debo mucho: a Luis Doval, enorme; a Sebastián y Horacio de e-ducativa; a Gustavo por sus consejos periodísticos; a mis colegas docentes que apoyaron y aportaron; a mi familia que tomó al proyecto como propio, en particular mi hijo Gabriel que me soporta cuando me gana la urgencia.

Finalmente, a las casi 5000 personas que nos visitaron hasta este momento, por las cuales estoy muy agradecido y satisfecho, teniendo en cuenta que no vendemos nada!

A todos, muchas felicidades y un buen comienzo de año. Y como siempre, si van a regalar algo a sus seres queridos que sea algo de provecho, como un buen libro. No nos sumemos a la locura de las fiestas sino que sea un tiempo de descanso y de tomar fuerzas para el año que comienza.

¡Felicidades!

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