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Pobreza, deformación y economía del lenguaje no son sinónimos

En una de las ocasiones en que participé en “Plan A” como panelista, había en el programa una invitada de lujo: la escritora Angélica Gorodischer. Desde hace un tiempo tenía ganas de publicar, vía transcripción, algunos de los conceptos que la escritora virtió en sus intervenciones. En estos días de quejas varias hacia los nuevos medios me pareció oportuno hacerlo.

Al preguntársele si “las tecnologías, como el teléfono celular, internet, los mensajes, el chat, ¿deforman el lenguaje? ¿tienen una influencia negativa sobre él?”, la escritora respondió:

A mi esas cosas no me preocupan demasiado porque el lenguaje vive deformándose, porque resulta que el lenguaje está vivo. Menos mal que se deforma. Menos mal que se agregan nuevas palabras de otros idiomas. En realidad el castellano que nosotros hablamos es un idioma extranjero. El idioma no es puro, por suerte; no hay nada puro ni en la naturaleza ni en la cultura. Y es una suerte que el idioma sea mestizo e impuro porque se va acrecentando, va creciendo, va evolucionando.

Todas las palabras que usamos vienen de otros idiomas. De repente una vidriera dice: ‘Gran Parrilla El Churrasco Argentino’, y abajo dice ‘Delivery’. Me parece perfecto. ‘Delivery’ es mucho más práctico que ‘Reparto a domicilio’. Y algún día ‘delivery’ estará en el diccionario, como estará ‘sale’ o como estará cualquier otra cosa, y se convertirán en palabras castellanas. Si yo le digo a usted ‘tráigame un almohadón’, estoy diciendo una palabra árabe; y si yo le digo que Fulano ‘hizo un gol’, estoy diciendo una palabra inglesa. Y si hablo del ‘budín’ o si hablo de ‘fideos al graten’, estoy usando una palabra francesa.

Hay otra cosa que a mi me preocupa, que es el empobrecimiento del idioma. Eso si me preocupa y mucho. Quiero decir que de los 380.000 vocablos que tiene el castellano, la gente joven está usando 400 y mal. Cuando a mi un profesor me dice ‘mirá, encontré en la tarea de una muchacha una palabra de tres letras con dos errores de ortografía. Digo, ‘no puede ser’. ‘Si’. ‘¿Qué palabra?’ ‘Decía: ‘oi llueve”.

Cuando el conductor sugirió, “no sé si pobreza, pero sí economiza el lenguaje la tecnología…”, la respuesta de Gorodischer fué una pregunta que quedó en el aire: “¿Y adonde está el límite?

Pensando en esto

Reflexionando sobre estas cuestiones, es interesante considerar la transferencia que los chicos hacen entre diferentes modelos y soportes en la comunicación. Esto es, en muchos casos trasladan las formas a las diferentes instancias sin adecuar el estilo a las particularidades específicas de la comunicación en la que están interviniendo.

No es extraño que los docentes leamos en un examen respuestas del tipo ‘eso es cuando vos hacés tal cosa…’ -que además demuestran una grave dificultad para conceptualizar-, o que usen abreviaturas al estilo SMS en un artículo o en un trabajo práctico. Esa imposibilidad de reconocer estilos y formas adecuadas a determinadas instancias de comunicación no parecen ser culpa del medio, sino el producto de una falta de criterio. Pero ese criterio se aprende.

En todo caso, no estaría mal que se comuniquen como deseen en el chat o el SMS -en ese estilo que les permita la necesaria identificación con el grupo-, pero deben saber que al cambiar el receptor deben adecuar el estilo, no por una pérdida de libertad sino para una mejora sustancial en la forma que interactúan con los otros fuera de la tribu.

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‘Reinventando el olvido’ en TV: algunas conclusiones de los chicos

Contabamos en el post anterior que el horario de salida al aire del programa “Plan A”, del que participé el pasado 2 de Mayo, coincidió con mi horario de clase en un curso de 3er. año Secundario.

Surgió entonces la idea de aprovechar la oportunidad y transformarla en una experiencia multimedial de aprendizaje y debate para todos, con los chicos participando del programa activamente desde sus lugares. Elaboramos para ello una serie de consignas que debatieron con sus compañeros y familiares, produciendo luego un texto de análisis y reflexión que debatimos en clase durante la semana. Estas son algunas de sus conclusiones, tal como las escribieron:

Los padres deben generar una confianza con sus hijos, en especial con los adolescentes, ya que en ese momento es cuando más necesitan a sus padres y de su apoyo aunque no lo demuestren. Cuando hay ausencia de alguno de los padres o de ambos el chico toma a su computadora como ellos (hablando exageradamente).

Creo que los padres deberían haber estado más presentes, y creo que deberían tener las páginas de internet alguna advertencia real como para que las personas piensen bien que hacen.

Las relaciones que se crean y se establecen en, por ejemplo, el chat, tienen la característica de que la identidad de los integrantes de dicha relación puede ser falsa o verdadera. No sólo la identidad sino la buena intención del otro también puede ser falsa. El riesgo es, justamente, que el otro mienta, que tenga malas intenciones, etc., y una confíe en él.

Hay que permitir pero estar atentos. Hay que pensar antes de dejar información. Tiene que existir el adulto como forma de contención.

Por la desaparición de la niña de 13 años se quejan de las tecnologías, pero por las tecnologías también la encontraron a ella.

Para que los adolescentes no tengamos problemas con las tecnologías debemos distinguir lo bueno de lo malo, y si tenemos dudas charlarlo con los padres, docentes o amigos.

Yo creo que este problema ocurrió porque la chica era bastante inocente y crédula, no tenía contención familiar.

Estas son sólo algunas de sus conclusiones, pero dijeron mucho más. La impresión que queda es que la cuestión les importa, y mucho. Por eso es importante que ellos no sean sólo parte del problema, sino también de la solución.

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‘El reto de la escuela es convertir la información en verdadero conocimiento’

Esta frase, que mencionáramos en nuestra intervención en “Plan A”, pertenece al Dr. Juan Ignacio Pozo, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, y fue el desafío que el especialista planteó en su charla “Aprender para comprender”, realizada en el Colegio La Salle de Rosario y organizada por el Diario La Capital y Editorial Santillana en octubre del año pasado.

En una entrevista para el mismo diario, que en su momento reprodujimos en nuestro sitio, el Dr. Pozo habló de algunas otras cuestiones que quisieramos retomar aquí, a partir de planteos y desafíos como el del título que se renuevan cada vez que la cuestión de las nuevas tecnologías en el aula es debatida. Estos son algunas de sus definiciones:

El docente es un mediador que tiene que ayudar a los chicos a construir su mirada del mundo, a gestionar la duda, a hacerse buenas preguntas y guiarlos a buscar mejores respuestas, partir de su realidad para poder cambiarla. Tener información tendría que ayudarnos a predecir sucesos a resolver nuevas situaciones, hoy la información es contradictoria y no es analizada. El reto de la escuela es convertir tanta información en verdadero conocimiento.

Creo que aprender es algo mucho más amplio, aprender podemos interpretarlo como la capacidad que tenemos las personas para cambiar. Por un lado, los niños tienen la necesidad de ir cambiando porque a medida que van desarrollándose y madurando va cambiando también su papel social, lo que se espera de ellos. Y por otro lado, porque la sociedad en la que vivimos está cambiando a una velocidad vertiginosa, no sólo los niños sino todos nosotros, padres, maestros, profesores, profesionales tenemos que estar continuamente cambiando para afrontar las demandas de cambio que nos pide la sociedad. Aprender es básicamente la capacidad de cambiar, de adaptarse a contextos y situaciones diferentes.

Una idea crucial es entender que aprender no es repetir lo que otros dicen, la función del docente no es transmitir un saber únicamente, sino lograr crear contextos en los que las personas se impliquen, se motiven, pongan en marcha sus capacidades y a través de eso las cambien, en ese sentido el docente tiene que ser estratégico entre otras cosas.

Tenemos pocas certezas pero una es clara: nuestros alumnos van a tener que seguir aprendiendo, por eso hay que aprender a aprender y enseñar capacidades que sean utilizadas en distintas situaciones

Que la escuela debe aprender y cambiar, adecuarse a los nuevos tiempos y ofrecer nuevas alternativas de aprendizaje, es innegable y es el desafío de estos tiempos. Pero no debería negarse o relativizarse su importancia como eje de la comprensión de la realidad a partir de la reflexión.

No quedan muchos sitios en los que todavía se piense que cambiar nuestra realidad es posible.

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El celular del futuro

Ayer en “Plan a” me preguntaba Gustavo Rezzoaglio cuál es el futuro de los celulares. En enero de este año reproduje un artículo de MateriaBiz.com al respecto, que creo oportuno rescatar aquí:

El celular del futuro: TV, documento de identidad y tarjeta de crédito

El teléfono celular, tal como lo conocemos, está en vías de extinción. El aparato todo poderoso está reconfigurando el futuro de muchos negocios…

La tecnología está provocando cambios a una velocidad increíble, y la telefonía es un ejemplo de ello.

El término telefonía viene del griego “tele” (distancia) y “fonia” (sonidos). La voz sigue siendo una parte importante, la vaca lechera de los ingresos de los operadores móviles (por decirlo de algún modo). Sin embargo, el crecimiento de las telcos se basa en la creación de nuevos servicios.

Inicialmente, la “killer application” de la telefonía móvil fueron los SMS. Este canal de comunicación, creado para el control interno de las empresas, se adaptó para permitir el envío de mensajes entre los usuarios y disparó un crecimiento increíble. La televisión interactiva rentable nació con el envío de mensajes a programas como Operación Triunfo y American Idol.

Los sonidos de aviso de llamada abrieron el campo a los ringtones monofónicos que se podían descargar al móvil y luego a los polifónicos. Hoy, podemos escuchar canciones o crear melodías personalizadas. En medio de reuniones del más alto nivel no es extraño que suenen bandas sonoras de conocidas películas.

La mayoría de los celulares permiten desde hace bastante tiempo sacar fotos (cada vez con mayor resolución). Los más modernos permiten grabar videos con una resolución y calidad aceptables. Así, están surgiendo iniciativas para convertir en reporteros a cientos de personas anónimas. Accidentes o eventos son grabados en primera persona por protagonistas con sus teléfonos, y colgados en la red con sólo pulsar un botón.

De hecho, los celulares ya se conectan a Internet con facilidad. Bloggers de todo el mundo actualizan los comentarios en tiempo real desde sus Blackberries. Periodistas escriben crónicas instantáneas o chequean su email. Google ha creado una versión de su email adaptado a las peculiaridades de estos terminales.

Incluso el teléfono móvil se está convirtiendo en herramienta de relación. Compañías de citas online facilitan poner en contacto perfiles similares que buscan pareja, o empresas de selección de personal actualizan a los candidatos sobre su proceso de selección con el móvil.

La explosión de tecnologías secundarías como GPRS y el esperado 3G ha permitido cada vez más móviles y más servicios. De hecho se espera la llegada de las redes WiFi y del WiMax con una mayor capacidad aún. Esto provocará un cambio en la manera de comunicarse con la red móvil. El mayor ancho de banda permitirá crear servicios más complejos, como juegos para el móvil, o contenidos de mayor tamaño, como videos.

El siguiente paso es la televisión en el móvil. Ya se han creado estándares para facilitar la recepción de señal de televisión en las terminales. Diversas cadenas de TV ya están ofreciendo contenidos. Los nuevos móviles tienen pantallas más grandes, con menor consumo y mejor resolución. Incluso, se han creado ya miniseries de televisión exclusivas para móviles.

El cambio de los últimos años es increíble. La convergencia tecnológica ha provocado que la característica diferencial de los teléfonos móviles no sea sólo por oposición a teléfonos fijos. Como decía la publicidad de un operador internacional, “hemos pasado de llamar a lugares a llamar a personas”.

Ya existe una generación que no comprende la vida sin teléfono móvil. Un dispositivo personalizado que siempre está con uno, que permite comunicarse e informarse, tiene agenda, email, y funcionalidades de una computadora y puede conectarse en múltiples países del mundo.

El teléfono móvil ya no es un dispositivo para hablar en la distancia. Es un complemento personal para la vida diaria que está cambiando nuestra manera de hacer muchas cosas cotidianas, tanto a nivel personal como empresarial.

Ed Zander, CEO de Motorola lo llama “el dispositivo anteriormente conocido como teléfono celular”. El futuro de la revolución móvil viene por el mismo camino que el de Internet. La Web 2.0, una nueva Internet basada en la creación de contenidos y software por los propios usuarios, está llegando al móvil. Redes sociales, TV, medio de pago (mobipay), sistemas de recepción automática de información, blogs.

En el futuro el dispositivo móvil se puede convertir en un medio de identificación más, mezcla de tarjeta de crédito y documento de identidad, en el último paso hacia la convergencia entre nuestro mundo actual y el ciberespacio de Internet.

Fuente: MateriaBiz.com

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