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Los vikingos, 471 años antes

La isla canadiense de Terranova fue testigo de que los vikingos llegaron primero a nuestro continente. Hasta ahora no estaba claro el momento de la llegada y construcción del asentamiento en L’Anse aux Meadows, pero un nuevo tipo de técnica de datación -utiliza una tormenta solar como punto de referencia-, reveló que el asentamiento fue ocupado en 1021 dC, 471 años antes del primer viaje de Colón. El estudio se realizó en tres piezas de madera cortada, con el mismo resultado.

«Muchos elogios deberían ir a estos europeos del norte por ser la primera sociedad humana en atravesar el Atlántico», afirmó el geocientífico Michael Dee de la Universidad de Groninga en los Países Bajos, quien dirigió el estudio publicado en la revista Nature.

Los vikingos poseían extraordinarias habilidades para la construcción de barcos y la navegación, y establecieron asentamientos en Islandia y Groenlandia. Muchos arqueólogos creen que la principal motivación para buscar nuevos territorios fue descubrir nuevas fuentes de madera, en particular.

L’Anse aux Meadows se descubrió en 1960, sin poderse establecer la fecha precisa por los métodos convencionales, hasta ahora: el nuevo método de datación se basa en el hecho de que las tormentas solares producen una señal de radiocarbono distintiva en los anillos de crecimiento anual de un árbol. Se sabía que hubo una tormenta solar significativa, una explosión de rayos cósmicos de alta energía del sol, en 992 dC. En las tres piezas de madera examinadas, de tres árboles diferentes, se formaron 29 anillos de crecimiento después del que mostraba evidencia de la tormenta solar, lo que significa que la madera se cortó en 1021.

Aún no está claro cuánto tiempo fue ocupado el asentamiento, aunque pudo haber sido durante una década o menos. Sus estructuras se parecían a los edificios nórdicos de Groenlandia e Islandia.


Fuentes:
Nature
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Ciencia y más

Paulo Freire, mucha cita y pocas nueces

En estos días se cumple el centenario del natalicio de Paulo Freire, pedagogo y filósofo brasileño destacado por su defensa de la pedagogía crítica y autor del influyente trabajo Pedagogía del oprimido, uno de los textos fundamentales de aquel movimiento.

Leemos en el excelente Hipermediaciones, que según un estudio realizado en la London School of Economics en 2016 la Pedagogía del oprimido era el tercer libro más citado en las ciencias sociales. Pero de allí al aula hay un trecho larguísimo, ya que poco llega a lo cotidiano, creemos.

A modo de homenaje, he aquí una cita que nos aproxima a su pensamiento, tomada de la mencionada obra «Pedagogía del oprimido» (Siglo XXI Editores. 1º edición):

No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo.

Misión posible: las medallas de Tokio 2020 provienen del reciclado electrónico

Como comentáramos en la ocasión, abril de 2017 fue el punto de partida para una propuesta poco menos que revolucionaria: en aquel mes comenzaron a colocarse en edificios y comercios de electrónica en Japón, cajas de recolección para que las personas pudieran dejar allí sus dispositivos electrónicos obsoletos. Luego, con el metal recolectado de esos aparatos se confeccionaron las medallas para la competencia olímpica que está teniendo lugar en estos momentos en aquella ciudad.

Las cerca de 5.000 medallas que repartirán los Juegos Olímpicos de Tokio están hechas con material reciclado de dispositivos electrónicos como laptops, smartphones y máquinas fotográficas.

El proyecto permitió reunir casi 80 mil toneladas de descarte para ser recicladas y obtener el material necesario para diseñar las medallas de estos Juegos. De ese material se rescataron casi 30 kilogramos de oro, cerca de 3.500 kilos de plata y otros 2.200 de bronce, los tres metales con que están hechas las preseas para los tres primeros de cada competencia. También la antorcha olímpica fue confeccionada con aluminio reciclado y los podios, con plástico reutilizado.

Aun frente a la resistencia de muchos japoneses por lo inoportuno de la celebración de estos juegos en pandemia, la iniciativa tuvo éxito. Aunque sin alcanzar las cantidades esperadas, fue suficiente para cumplir con la meta propuesta.


Fuente: Telam

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