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Actualidad - 39. página

‘Cómo funciona la nueva tecnología que nos cambia la vida’

Con este slogan comenzó a publicar el diario Clarín un suplemento, llamado “Mundo Tecno”, en el que proponen un repaso y actualización, en 6 entregas, de todo lo que las nuevas tecnologías ofrecen en la actualidad.

Si bien la obra está orientada al público en general, la calidad de la presentación y la profusión de ilustraciones, fotografías e infogramas la hacen sumamente interesante como recurso didáctico.

Editada por Editorial Mundo Sol 90, de Barcelona, los fascículos salen los domingos gratis con la revista Viva.

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Las tecnologías en la escuela necesitan de contenidos, no de modas

El libro, el pizarrón, la tiza, el banco, el aula, el taller, la escuela, el lápiz, el pincel, el cuaderno, la campana, el manual, la plasticola, la brillantina, la gomina, el papel secante, la pluma fuente, el plumín, el papel glacé, el mástil, la bandera, los juegos, el bebedero, el lavatorio, el mingitorio, la puerta, el picaporte, el portafolio, la cartulina, el mapa, el repuesto rivadavia, el guardapolvo, los mocasines, el tubo fluorescente.

Estas eran algunas de las tecnologías que usabamos en mi época de escolar. Muchas de ellas cambiaron radicalmente en función de un cambio de teoría: a modo de ejemplo, el banco fijo en hilera del conductismo dió paso al más constructivista pupitre libre con silla, en franca evidencia de que la escuela -a diferencia de lo que afirman algunos iluminadossí sabe que hacer con las tecnologías, aunque a veces se sobresalte y no reaccione de inmediato, porque entiende que ellas acompañan formas y modos de educar, y también ideologías, según sean aceptadas y utilizadas o desechadas.

Desde hace varios años se suman la tele, los diarios -otro cambio importante, seguramente- y el video y, más recientemente, las actuales nuevas tecnologías -y enfatizo la palabra nuevas: cd, dvd, mp3, internet, etc., etc., que la escuela seguramente está aprendiendo a incorporar. Evidencias hay de ello.

El problema de la incorporación de los cambios tecnológicos en la escuela, y de las nuevas tecnologías en particular, parece ser que también se espera que cambie la forma en que suele cambiar, valga el juego de palabras.

La tecnología en la escuela siempre cambió cuando se “llenó” de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, “mercadólogos”, economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos– la escuela siempre está errada.

Pero no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- “llenarlas” de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela.

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Sobre los comentarios al post “El aula, en cualquier momento y…”

Mi agradecimiento a todos los docentes y profesionales de diversas áreas que, ya sea comentando en el post o vía email, me hicieron llegar sus opiniones, perspectivas y experiencias al respecto.

Agradezco también a Diego Levis, Doctor en Ciencias de la Comunicación, docente y autor de numerosos artículos y libros acerca de los usos sociales de las tecnologías de la información y la comunicación. El Dr. Levis a tenido la amabilidad de leer y comentar en el post, y recomendar su lectura desde su blog “Tecnolecturas contemporáneas”, del que me he vuelto lector asiduo.

Compartir miradas tan parecidas en un tema complejo es un aliento para seguir profundizando y avanzando en esto de recuperar el asombro -como dijera una colega en su comentario-, apostando a la creatividad y al cambio.

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Rosario apuesta al futuro con semáforos a leds

Semáforo de ledsLos transeúntes y automovilistas atentos habrán notado que la Municipalidad de Rosario ha puesto en funcionamiento semáforos a leds en varias intersecciones de nuestra ciudad. La Dirección de Ingeniería de Tránsito dependiente de la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente está invirtiendo más de un millón de pesos en la puesta en funcionamiento de estos semáforos, en el marco del plan de semaforización de este año.

Algunos de los equipos están conectados al Centro de Control de Tránsito, lo que permite un monitoreo permanente y en tiempo real para luego establecer programas acordes a las necesidades del tránsito del momento.

Destacan en el sitio de la Muni que en los cabezales de semáforos se utilizaron ópticas con iluminantes a led en reemplazo de las tradicionales lámparas incandescentes. La nueva tecnología permite un ahorro energético de entre el 85% y el 90%. También disminuye la emisión a la atmósfera de los gases de efecto invernadero, elimina el efecto “fantasma” (efecto que no permite distinguir con claridad el color encendido por el reflejo del sol), brindando mayor luminosidad y visibilidad.

Además, los nuevos semáforos funcionarán con el sistema de intermitencia nocturna jerarquizada, esto es intermitente amarillo por la arteria principal, señal equivalente a “cruce peligroso”, e intermitente rojo por las transversales, señal que equivale a “pare”. Se implementa también una diferenciación por horarios relacionada con el caudal vehicular que transita en determinadas arterias por la noche.

Bien por la Muni.

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Toda una computadora en el bolsillo

¿Arrancar Linux desde donde quieras: en casa, la escuela o en la oficina, en cualquier PC? Para eso existe SLAX. slax

SLAX es un sistema operativo Linux. Corre directamente desde un CDROM o pen drive sin necesidad de instalación. El está basado en la distribución Slackware Linux y puede ser descargada desde Slax.org como un ISO. También están disponibles todos los scripts y códigos fuente, los cuales pueden ser utilizados para construir nuestro propio live CD. Además, a partir de la versión Slax-6.0.0pre6 Slax-6.0.0pre10 Slax-6.0.0rc2 – stable release, viene con un script para hacer booteable un dispositivo USB.

Cuando tu computadora arranca desde Live CD, es cargada la imagen del kernel de Linux (vmlinuz). Luego, un disco virtual (ramdisk) es creado en la RAM de la PC. La imagen con Rootdisk (initrd.gz) es desempaquetada y montada como raíz del sistema de archivos. Los directorios de gran tamaño (como /usr, /opt,…) son montados directamente desde el CDROM (en modo de solo lectura).

Lo probé en una pc con un AMD 2.2, 512 Mb de RAM, disco de 40 (ya viejita, si se quiere), Win XP SP2 y conexión cablemódem. Reinicié con el CD de Slax puesto… ¡y voló! Reconoció todo el hard, abrió todas las aplicaciones a velocidades inéditas en Win, navegó rapidísimo y, dado que lee todas las unidades tanto FAT como NTFS, no tuve problemas en guardar archivos creados con el procesador de textos, por ejemplo, en mi pen drive.

Nos gusta Slax y queremos ayudar en su desarrollo. Los detalles del sistema mencionados aquí están tomados del propio sitio de Slax.org.

La verdad es que está bárbaro trabajar con cualquier PC en cualquier lugar, y todo al costo (y al peso) de un cd o un pen drive. Lo recomendamos muy especialmente.

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Sobre el estado de la escuela media, y más

t051dh03Hoy publica Clarín una entrevista a Guillermina Tiramonti, directora de FLACSO Argentina. Se exponen en ella algunas de las causas y efectos del estado actual de la escuela media y, ante semejante diagnóstico, algunas soluciones posibles. Aquí transcribimos párrafos de la entrevista de Liliana Moreno, que recomendamos leer completa. Dice la especialista:

“—Tenemos el mismo modelo escolar que a principios del siglo XX y le hacemos exigencias para las que no fue creado. Por un lado, hay un cambio cultural muy fuerte que exige que la escuela ‘dialogue’ con otros lenguajes y se descentre de ese lugar exclusivo de la cultura letrada. Por otro, le demandamos universalización —con lo que estoy de acuerdo—, pero a una institución que se creó para seleccionar sólo a un grupo de la población. Y a esta demanda de inclusión de nuevos grupos sociales —porque la tendencia es al crecimiento y a la ampliación de la matrícula— la escuela da respuesta fragmentando el sistema. Es decir, generando circuitos diferenciados para grupos sociales diferentes.

—¿Ghetos?

—Ghetos. Grupos de escuelas que se parecen entre sí y a las familias que atienden pero que se diferencian, a veces radicalmente, de otros grupos de escuelas que atienden a otros chicos de otros sectores sociales. Un ejemplo claro son las llamadas escuelas garaje que tienen la finalidad de contener a los chicos que están en una situación social de riesgo pero que están imposibilitadas de generar una propuesta pedagógica que los incorpore al saber contemporáneo.

—¿Cómo impactan estas fronteras en los chicos?

—Un buen ejemplo es el de la construcción del otro desde el famoso valor de la solidaridad. Todas las escuelas de clase media hacia arriba tienen programas de solidaridad social, que en realidad son programas de asistencia, donde los chicos construyen a los otros más pobres como sujetos de asistencia y a ellos como sujetos de la dádiva. Si uno piensa en una sociedad democrática aquí hay una ruptura fundamental. La idea de la democracia está basada en el principio de igualdad y, por lo tanto, la solidaridad es entre iguales no entre asimétricos. Entonces, uno de los problemas del gheto es que los otros son extraños: en las escuelas de los countries, por ejemplo, los que están afuera son una amenaza a la seguridad.

—La vieja escuela pública, en cambio, permitía cierto diálogo entre sectores sociales.

—Por lo menos de las clases medias. Siempre hubo escuelas para la elite y para los sectores más bajos. Pero ha habido un espectro de escuelas muy amplio que atendía a sectores bajos integrados y a todas las dimensiones de la clase media. Esto generaba cierta garantía de cohesión social. Y esa escuela desapareció.

—En este contexto ¿Cómo encaja la propuesta de la nueva Ley de Educación Nacional de universalizar la escuela media?

—Lo ideal es pensar en una nueva secundaria. Porque para universalizarla hay que transformarla. Para no degradarla más. Para recuperarla y hacer de ella una institución que retome la heterogeneidad social e incorpore a los chicos a un efectivo diálogo con la cultura contemporánea.

—Habló del desfazaje de la escuela actual frente a los cambios culturales ¿Cómo se manifiesta?

—Insistiendo en un modelo pedagógico basado en la lectoescritura. No quiero decir que haya que abandonarlo pero hay que pensar en una escuela media con mayor diálogo con todas las manifestaciones culturales del contexto: con las imágenes, con Internet, con las nuevas formas de habitar el mundo que tienen los jóvenes, que en muchos puntos nos es extraño. Hay un discurso que dice que los docentes perdieron la voluntad de enseñar y de transmitir. Y es posible que haya algo de esto, pero creo que tiene más peso el hecho de que el docente no está familiarizado con la nueva cultura entonces duda de lo que transmite, encuentra que pisa en falso con respecto a la cultura de los chicos. Hay que retornar la confianza del docente transformándolo en un interlocutor válido de la cultura contemporánea.

—¿Hay señales de que se avanza en el buen camino?

—Hay una búsqueda de construcción de una nueva cultura pedagógica para estas nuevas exigencias. Pero tenemos que participar de esta búsqueda y me parece que no se está participando, que se está insistiendo en la inclusión sin dar otras respuestas.”

Fuente (Texto y foto): Clarin.com

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El mundial y la escuela

Hay algo notable en la discusión por el próximo mundial de fútbol, si dejamos o no ver a los chicos los partidos en la escuela. Lo notable es que sigamos discutiendo el uso de las nuevas tecnologías en el aula, cuando no podemos meter ni a la fuerza una tecnología de tremenda antigüedad y de tan grande inserción social.

Entre la prohibición, que demuestra que aun los más ilustrados han aprendido poco del pasado reciente, y la excusa -inexcusable- de meter contenidos a la fuerza, hay un vacío enorme que ningún puente pedagógico ha podido salvar.

Leía el análisis que hace el periodista Orlando Barone sobre el conflicto, en un artículo titulado “El totalitarísmo del fútbol y las escuelas”, y puede decirse que está claro cual es el eje de la cuestión. Dice, entre otras cosas:

“(…) Aquellas opuestas posiciones educativas no marcan sino distintas formas de enfrentar o de defenderse de la fuerza imparable de la marea futbolística. Y optar por uno u otro recurso no cambiará el objetivo estudiantil que –con o sin permiso institucional- tendrá como destino colectivo las vicisitudes de los partidos y de los resultados.

Poco importará a los alumnos tratar de entender la historia de Croacia, la etnia de un país africano, el arte milenario de un país asiático o la trama histórica y política de Alemania. No es necesario que el sistema educativo se autojustifique tratando de emprender una aventura vana. Ellos estarán pendientes de los goles, del triunfo o la derrota del seleccionado, y no de recibir clases alusivas bienintencionadas y poco realistas.

(…) En un caso -dejar que se mire el mundial por televisión en las aulas- se trata de una forma flexible y progresista; en el otro, se trata de mantener, sin concesiones, la tradición y la razón de ser de la enseñanza. (…) Lo que los educadores deben sopesar es que si la selección fuera eliminada prontamente, la triste carga sicológica de los alumnos no variará y será igual en cualquiera de ambas opciones. Tendrán que asumir el correspondiente duelo de una sociedad futbolera. Y no importa si vieron o no televisión en la escuela. Pero si Argentina ganara el campeonato del mundo ya no importarán ni la educación ni la escuela ni la Universidad, ni el parlamento ni el Gobierno ni nada: la Argentina estará cerrada una semana. Y el ministro Filmus y Jaim Echeverry también se habrán convertido en masa.

Brillante. Muy claro.

La discusión pasa por otro lado.

Ese vacío enorme del que hablábamos al principio tiene que ver con que la pedagogía de la excusa está impidiendo que alcancemos un acuerdo, una estrategia común, de la que la tecnología sea un aporte, un soporte para proyectos que interesen y formen a todos.

Hay cuestiones que la escuela no puede -y a veces no sé si quiere- manejar, porque la resistencia a las nuevas tecnologías fue históricamente casi un paradigma. ¿Cuanto tiempo tardó en aceptar el boligrafo? ¿Cuanto se está tardando en construir espacios que acomoden a todos, aun a los de diferentes capacidades? ¿Cuanto tiempo se va a tomar discutiendo sobre los celulares? ¿Cuando va a terminar de incorporar una tecnología como la de la televisión, próxima a cumplir 56 años?

Un proyecto que es un intento

Una esperanzadora aproximación -a nuestro humildísimo criterio- parece ser el proyecto de Mendoza, una de las seis provincias del país en las que el Mundial de Fútbol será incluido como un tema de análisis en la escuela, a modo de contenido transversal a los programas de todas las materias de tercer ciclo de EGB. Para ello, preveen utilizar el libro “La escuela, los medios y el Mundial de Fútbol Alemania 2006”, auspiciado por la Embajada de Alemania en Argentina, y que contiene 70 actividades que fueron elaboradas por los coordinadores del programa Escuela y Medios de las distintas provincias.

Ariel Barrios, titular de ese programa de la Dirección General de Escuelas de Mendoza, destacó que “el objetivo es que los alumnos conozcan, relacionen e interpreten el rol de los medios -el énfasis es mio-. Eso permitirá vincular los contenidos curriculares de la escuela a la realidad cotidiana y a los eventos sociales, deportivos, artísticos, políticos, económicos que vive toda la sociedad.” Y agregó que cada establecimiento tendrá libertad para utilizarlo antes o después de un partido.

Al menos es un esfuerzo de darle un sentido desde lo institucional.

Pero el problema central no es el televisor o la tecnología en general. El problema es que llamamos a las cosas por otro nombre que el que tienen. Los progresistas no quieren parecer conservadores hablando de orden y disciplina; los conservadores no quieren -¡Dios nos libre!- parecer progresistas hablando de albedrío. En el medio, los chicos haciendo lo que quieren, porque el sistema no los contiene; porque los adultos, sus modelos, están discutiendo en los bordes del problema.

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