Ir al contenido

capacitación - 10. página

Educatón 2014

Del 31 de marzo al 4 de abril se llevará a cabo Educatón 2014, un evento sobre e identidades y ciudadanía digital gratuito, libre, participativo y en linea.

educatón

El Proyecto de Educación y Nuevas Tecnologías, PENT, de Flacso Argentina y la Organización de Estados Americanos, OEA, organizan el Educatón 2014 – e-ciudadanía e identidades digitales, nuevos desafíos para la educación.

El Educatón 2014 es un evento en línea, masivo, abierto y gratuito, de confluencia y diseminación de ideas. Desde diferentes campos de acción y sectores de la sociedad, se construirá conocimiento colaborativamente sobre la e-ciudadanía, las identidades digitales, y los desafíos que conllevan para la educación. Se realizará entre el 31 de marzo y el 4 de abril de 2014.

Nos plantearemos qué es ser ciudadano de la red; analizaremos los nuevos modos de construcción y circulación del conocimiento; reflexionaremos sobre la vida atravesada por las redes, cómo se constituyen lo privado y lo público en la esfera digital y qué implicancias tienen estos temas para la educación.

Los especialistas invitados, de diferentes campos del conocimiento y de la actividad social, compartirán sus reflexiones mediante diversos formatos: audiovisuales, exposiciones, paneles, chats e incluso instalaciones artísticas digitales.

La participación será abierta y gratuita, sólo requiere inscripción previa, y ofrecerá la posibilidad de intervenir activamente en las diferentes propuestas y espacios del entorno virtual del evento.

La inscripción está abierta en:
http://www.educaton.org.ar

En el 2014 el PENT cumple 10 años como grupo de investigación, desarrollo y formación. En esta década llevamos a cabo importantes eventos en línea, como el Webinar 2010: modelo 1 a 1; Webinar 2012: aprendizaje ubicuo (del que participaron 7000 personas); el Picnic Digital y el DIGA: Día Internacional de las Ganas de Aprender, entre otros.

Fuente: Gacetilla de prensa

También te puede interesar:

La retórica de la derrota (nuestra)

La reunión de Bruselas es uno de los tantos ejemplos de cómo la educación suele estar sujeta a los vaivenes de explicaciones que tranquilizan el sentido común, pero contradicen un análisis más cuidadoso de las razones que permiten comprender el desarrollo de las naciones y el éxito de las personas en el mercado laboral.
En efecto, el debate allí planteado parte de un sorprendente truco de magia retórico: la milagrosa inversión de la consecuencia de un fenómeno en la causa del mismo. El desempleo es una de las tantas secuelas de la crisis económica. Sin embargo, los ministros de educación de Europa y quizás los de buena parte del mundo, parecen entusiasmarse con la idea de que el desempleo es el factor principal que produce la crisis. De tal forma, acciones educativas destinadas a combatirlo podrían funcionar “eficazmente” para superar los infortunios vividos. El desempleo se vuelve la causa del problema y la crisis económica su consecuencia. Estamos como estamos porque las personas de manera general, y los jóvenes en particular, carecen de las competencias y de los atributos cognitivos necesarios para volver nuestras economías más dinámicas y competitivas. No es el desempleo la consecuencia de un fracasado modelo de desarrollo; por el contrario, es el déficit de una fuerza de trabajo debidamente capacitada lo que permite explicar nuestra incapacidad por desarrollarnos como deberíamos. Si no deja de ser sorprendente que el ministro de educación griego explique la solución de los problemas que enfrenta Europa, tampoco lo es que todos los ministros y ministras de educación de buena parte del mundo parezcan estar convencidos que los fundamentos de la crisis estructural que enfrentamos encuentra su origen, nada menos, que en el supuestamente improductivo trabajo que realizan cotidianamente nuestras escuelas. (…)

Foxconn, por ejemplo, es la mayor productora mundial de insumos electrónicos. Casi todos los productos de informática y telefonía que usamos o consumimos, de casi todas las marcas, los ha producido esta empresa china, que emplea a más de 1.200.000 personas y factura más de 100 mil millones de dólares por año. ¿Alguien podría suponer que esta enorme corporación existe gracias a la alta “calidad educativa” de la mano de obra china y no al hecho de que paga salarios miserables, de la inexistencia de sindicatos y derechos laborales mínimos, gracias al abuso (decenas de veces denunciado) de trabajo infantil y a un sistema empresarial opresivo que difícilmente estaríamos dispuestos a aceptar en cualquier sociedad democrática? Pensar que el iPad que tanto nos deslumbra se fabrica allí y no en Latinoamérica, simplemente porque los taiwaneses se sacan mejores notas en matemática o ciencias que los jóvenes argentinos o brasileños, parece una explicación demasiado simple para ser cierta.
(Pablo Gentili, en “La educación como coartada”)

También te puede interesar:

Las condiciones de Facebook que aceptamos sin leer

lupaEn nuestras charlas sobre privacidad en internet dedicamos un momento a hablar sobre el hecho de que aceptamos las condiciones de uso de los programas que instalamos o las redes de las que participamos, sin prestarles mayor atención.

Las condiciones de servicio o “términos de servicio”ToS, por sus siglas en inglés-, son un conjunto de cláusulas a las que nos obliga un proveedor cuando nos registramos en un servicio, usamos por primera vez una aplicación o instalamos un programa. Se trata básicamente de la descripción de los derechos y obligaciones legales que tienen tanto el usuario como el prestatario del servicio en cuestión, y al que ambas partes se comprometen con la sola aceptación por parte del usuario. Es decir, cuando hace clic en “Aceptar”.

Estas condiciones de servicio suelen ser de tal complejidad, tan difíciles de leer y cargadas de términos jurídicos, que la mayoría de nosotros las pasa de largo. Craso error.

A partir del análisis de unos pocos casos -algunos graciosos, otros serios, todos preocupantes-, vamos demostrando en nuestras charlas como es que surgen las sorpresas, los malos entendidos y aun los problemas al momento de hacer uso de tales herramientas o servicios.

En relación con está problemática, el sitio de tecnología ALT1040 acaba de publicar un artículo, titulado “Condiciones de Facebook: todo lo que aceptaste sin leer, explicado de forma clara” en el que desgranan, en un lenguaje llano y despojado de la terminología legal complicada propia del original, las condiciones de uso de esta red social que cumplió 10 años esta semana y cuenta ya con más de 1230 millones de usuarios.

El artículo pone las cosas en claro desde el comienzo, afirmando que si bien centra el análisis en Facebook, “cualquiera de las redes sociales que usamos también tienen sus clausulas abusivas”.

Un detalle importante a tener en cuenta es que si bien las clausulas que definen las condiciones de uso de Facebook están en castellano, la red social deja en claro que lo que estamos leyendo es una traducción de un texto escrito en inglés de Estados Unidos y que, por lo tanto, el que finalmente prevalecerá como vinculante es su versión original. Esto significa que si hay errores en la traducción, no se tendrán en cuenta.

El texto está estructurado en 19 bloques que se expanden en una cantidad de “páginas aclaratorias”, a su vez con más ramificaciones -todas pueden ser modificadas cuando la empresa lo crea necesario, con la sola condición de informarle al usuario tales cambios-. Todo ello para explicar qué es lo que hacen con los contenidos generados por nosotros en su plataforma, lo que nosotros publicamos.

Acerca de esta cuestión, Facebook especifica que somos los propietarios de los derechos de los contenidos que subimos, pero ellos se atribuyen una licencia mientras seamos usuarios del servicio, de modo tal que pueden usar nuestros contenidos o los que generemos en aplicaciones conectadas con Facebook. La única restricción a esto es posible configurando correctamente nuestra privacidad para acotar la visualización de nuestros contenidos. De todos modos, Facebook se asegura de mostrarnos qué información y acceso requiere la aplicación conectada, y queda de nuestro lado aceptar estas condiciones de la aplicación o no.

Por otra parte, en el caso en que eliminemos un contenido publicado por nosotros, Facebook nos avisa que guarda copias de seguridad y las retiene durante un tiempo para poder, de ser necesario, recuperar información.

Otro aspecto importante que señala el artículo, es que para Facebook somos un “producto” de los anunciantes de la plataforma. De este modo, al registrarnos estamos aceptando tácitamente que Facebook use nuestra foto de perfil, nuestro nombre o nuestros contenidos para sus campañas publicitarias o algoritmos de segmentación. Usarán entonces nuestros datos para modelar la publicidad que vemos o la que verán otros usuarios, ya que también le indicarán a nuestros amigos nuestros gustos por una determinada marca. Esto es obligatorio, y sin ningún beneficio económico para nosotros.

Otro dato importante: dado que consentimos a que nuestros datos se almacenen en Estados Unidos, se aplicará la legislación vigente en el país. En caso de demanda, el fuero que aplica es el del tribunal del Distrito Norte de California o un tribunal estatal del Condado de San Mateo.

Más perlitas: Facebook no garantiza que su plataforma sea segura, aunque sí es cierto que impone ciertas “reglas de uso” y mecanismos para informar sobre actividades fuera de las normas establecidas.

Para poder registrar una cuenta en Facebook, el usuario debe ser mayor de 13 años y ofrecer información real. Ellos se reservan el derecho de retirar contenidos publicados si consideran que violan sus políticas o si alguien ha denunciado una violación de derechos de propiedad intelectual. Para los usuarios reincidentes, Facebook puede desactivar una cuenta sin previo aviso.

Si somos nosotros quienes desactivamos o eliminamos nuestra cuenta, las copias de seguridad se mantendrán en los servidores de la empresa. No sólo eso: Facebook mantendrá vigentes algunas cláusulas de sus condiciones de servicio, los “me gusta” que hayamos hecho y los contenidos que compartimos como “públicos”.

Estas son algunas de las condiciones de uso que la mayoría de los usuarios, si no todos, ignoran. Eso no debería ser así, dado que nuestra aceptación de las condiciones nos obliga a cumplirlas.

Un último párrafo para poner en claro la seriedad con que ellos sí se toman estas cuestiones. La frase final de las condiciones de uso dice lo siguiente: “Nos reservamos todos los derechos que no te hayamos concedido de forma expresa”. Esto significa que ellos tendrán siempre la última palabra, porque nosotros les hemos dado ese derecho. Aun habiendo dado nuestro consentimiento a ciegas.

Fuente:
ALT1040

También te puede interesar:

El significado del término ‘hacker’

200px-Glider.svgEn estos días los medios vuelven a usar el término “hacker” de modo erróneo o al menos confuso, a partir de la noticia de la aparición de un personaje acusado de difundir fotos comprometedoras de personajes mediáticos.

Independientemente del giro que tome la causa, el personaje en cuestión no es un hacker. No, al menos en el sentido técnico y aún filosófico del término.

Levanto del sitio de la Red Costarricense de Software Libre una definición clara y sintética sobre el asunto:

El término hacker trasciende a los expertos relacionados con la informática, para también referirse a cualquier profesional que está en la cúspide de la excelencia en su profesión, ya que en la descripción más pura, un hacker es aquella persona que le apasiona el conocimiento, descubrir o aprender nuevas cosas y entender el funcionamiento de éstas.

«Hacker, usando la palabra inglesa, quiere decir divertirse con el ingenio [cleverness], usar la inteligencia para hacer algo difícil. No implica trabajar solo ni con otros necesariamente. Es posible en cualquier proyecto. No implica tampoco hacerlo con computadoras. Es posible ser un hacker de las bicicletas. Por ejemplo, una fiesta sorpresa tiene el espíritu del hack, usa el ingenio para sorprender al homenajeado, no para molestarle.» Richard Stallman.

Hacker es toda aquella persona con elevados conocimientos informáticos independientemente de la finalidad con que los use. Aquellas personas que tienen fines maliciosos, son llamados Crackers. Éstos últimos son los delincuentes informáticos.

De esta simple definición -que se puede ampliar usando Wikipedia-, surge a todas luces que el personaje en cuestión es de todo menos “hacker”.

Los medios deberían tomar más en serio el uso correcto de algunos términos, en particular los referidos a la tecnología. Usar palabras difíciles podrá hacerlos sentirse muy cancheros, pero la realidad es que sólo son ignorantes voluntarios con micrófono.

Fuentes:
Red Costarricense de Software Libre
– Entrada del término “hacker” en Wikipedia

También te puede interesar:

Caducidad vs. actitud problematizante

El carácter caduco de un objeto, una idea, un discurso no está dado en contraposición a la ventaja de la novedad. ¿Está caduco el libro; es caduco el cine, el teatro? Creo que la caducidad se presenta cuando algo se ha agotado. Cuando no activa imaginaciones ni ya es capaz de generar problema alguno. Algo caduca cuando pierde toda sensibilidad de conectarse con lo que está vivo, con lo que podría crecer. Entro a un aula y veo a los chicos conectados a sus netbooks: este mero dato no me dice nada. Aun llenos de actualización tecnológica podríamos asistir a un tiempo en el que nada pasa, en el que nada movilizante ni desafiante entre ellos acontece, pero también todo lo contrario. Si hubiera alguna caducidad, la encontramos en los modos reiterados y automatizados de hablar, de enseñar y pensar las cosas. (…) Lo opuesto a lo caduco no es la novedad sino la actitud problematizante. Pensar qué formas de agrupamiento podemos darnos para investigar juntos. En el aula, fuera del aula, en los pasillos, en la puerta de la escuela, en la calle, en el barrio. No es el espacio, es lo que nos pasa mientras compartimos un tiempo. El punto es: ¿qué queremos compartir con los pibes? ¿Qué problema podría crear una zona común entre las generaciones? ¿Qué pregunta, qué pasión me toma como maestra? El despliegue de inquietudes no se responde consumiendo compulsivamente capacitaciones ni aplicando prescripciones aggiornadas, sino investigando y probando posibilidades.
Silvia Duschatzky, especialista en educación.

También te puede interesar:

- Ir arriba -