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capacitación - 8. página

Los adultos y las nuevas tecnologías

La edición del martes pasado del programa “Plan a”, en el que participé como panelista, estuvo dedicado al tema de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana. En determinado momento se planteó la cuestión de los adultos frente a las nuevas tecnologías, y tratamos algunas ideas y experiencias al respecto. Los videos a continuación son fragmentos de dos intervenciones referidas al tema.

Información sobre el Curso para Adultos, en el blog del curso.

Una mirada necesaria sobre las TIC en la educación

Conocí a Boris Mir gracias a que creó, junto a Alejandro Tortolini, el grupo “ÑBlog” en EduBlogger. Este profesor del IES Arraona, de Sabadell, Barcelona, es autor del blog La Mirada Pedagógica, un espacio personal de opinión y reflexión sobre enseñar y aprender, como el mismo lo define.

Recientemente escribió allí un post titulado “Las TIC deben cambiar el reloj por la brújula”, en el que analiza la problemática de la incorporación de las TIC en la educación. Selecciono algunos párrafos, al tiempo que recomiendo la lectura completa de su análisis como una mirada necesaria para no perder de vista lo central del asunto:

Hay muchos intereses cruzados en el tema TIC, algunos legítimos y otros no tanto. A veces las mejores intenciones alentan un entusiasmo digno de encomio, pero todavía hay demasiado discurso apologético y poca legitimación basada en resultados generalizables. Los únicos profesores que han convertido las TIC en valor para sus alumnos son aquellos que tenían elevados horizontes educativos, aquellos que ya tenían aspiraciones pedagógicas ricas y diferentes y para los cuales la incorporación de hardware o software ha dado alas a sus proyectos. La verdad, no creo que las TIC hagan, de profesores mediocres, mejores profesores.

Seguramente deberíamos dedicar todo este esfuerzo a repensar cómo trabajamos con nuestros alumnos en clase, qué les proponemos para que aprendan y qué estimulantes proyectos llevamos a cabo –con o sin la TIC…- para que aprendan más y mejor. Es más, ocuparnos de las TIC nos distrae de replantearnos a fondo la educación, que es una tarea mucho más sustancial. Por favor, no dilapidemos los escasos presupuestos educativos en adquirir “un ordenador por alumno”, dediquémoslos a crear espacios de reflexión y aprendizaje para que los profesores (y alumnos…) transformen de forma radical sus concepciones sobre la enseñanza y sus métodos de trabajo. Es muy probable que las TIC nos ayuden a ello y por lo tanto deben formar parte permanente de nuestra agenda y de nuestro discurso, pero creo que debemos resituarlas.

Repensar la escuela es mucho más urgente y necesario que incrementar el parque TIC. Y para repensar la escuela, deberíamos también repensar la incorporación eficiente de software y de hardware.

Decíamos aquí mismo en alguna oportunidad que “la tecnología en la escuela siempre cambió cuando se ‘llenó’ de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, ‘mercadólogos’, economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos- la escuela siempre está errada”. Y también pedíamos en aquella ocasión que “no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- ‘llenarlas’ de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela”.

Adhiero a la idea de que las TIC no hacen a un buen profesor. Si basamos nuestro desempeño en la cantidad y calidad de recursos tecnológicos disponibles, sin la convicción de que la educación debe promover la distribución igualitaria y democrática del acceso al conocimiento, nuestra práctica se habrá vaciado de sentido.

Escritora se pregunta: ‘¿A la escuela le importa la escritura de sus docentes?’

Quién se pregunta esto es la escritora y docente Angela Pradelli, premio Clarín de novela, en una columna de opinión publicada ayer por ese diario. Pradelli afirma allí que “existe escasa estimulación, cuando no desdén o boicot, para que maestros y profesores desarrollen textos con riqueza y claridad en beneficio propio y de sus alumnos”.

El punto de partida de esas reflexiones según ella misma lo explica, es la entrega de premios del concurso literario organizado por la Dirección General de Escuelas y dirigido a los docentes escritores de la provincia de Buenos Aires, que hace unos días se llevó a cabo en la Feria del Libro. Y afirma: “que las autoridades bonaerenses promuevan la escritura de sus maestros y profesores y que los premien por eso es un signo social que reconforta y que las escuelas deberían apoyar con gestos claros y concretos.”

Que importante es que alguien con oficio de escritor lance semejante desafío, porque ese es otro tema que necesita ser revisado. Y si bien la escritora se refiere primariamente a textos literarios, inmediatamente me hizo pensar en el enorme esfuerzo que significa para la mayoría de los docentes escribir, ya no literatura sino simplemente los textos con los que se va a trabajar en clase, porque el sistema remunera solamente las horas frente al aula y muchos deben sumar horas para poder subsistir. Mientras tanto, editoriales en un extremo y fotocopiadoras, en el otro, de parabienes.

Pero no quiero desviar la atención del punto focal que aborda la escritora, quién cuenta su experiencia y dice:

Ni la publicación de los libros ni el ingreso al mundo editorial me empujaron a dejar la cátedra. Por eso duele escuchar la pregunta de por qué sigue una escritora enseñando en las escuelas secundarias. La inquietud revela una construcción social: la noción de que la escritura y la docencia son dos prácticas que no conviven. Y la idea también de que la escuela es un lugar del que hay que irse lo antes posible. Son pocos los que entienden que la escritura, como una savia que corre por vasos comunicantes, alimenta también la cátedra. La escritura es un instrumento con el que construimos pensamiento y es también el vehículo para que las ideas se liberen de prejuicios, se aclaren, se enriquezcan, se ahonden.

Es la escuela la primera responsable de enseñar a escribir y garantizar en las aulas las prácticas de la escritura. Imaginemos un país en el que maestros y profesores sean verdaderos productores de textos, escribas eficaces que tomen la palabra y construyan textos de circulación social. En la realidad diaria, no sólo estamos lejos de alcanzar ese estado sino que, aun peor, en algunas escuelas las autoridades se envalentonan en su propia mediocridad y menoscaban la práctica de la escritura.

Convengamos también que tampoco abundan estos concursos y que es una rareza que los organismos oficiales los convoquen. ¿No es en la escuela acaso donde deberíamos entrenarnos todos, alumnos, maestros y profesores, como escribas eficaces de textos que argumenten con solidez, que describan con precisión, que expliquen con claridad y que narren historias con soltura y pericia? ¿No debería la escuela ser ella misma una usina verdadera e inagotable de textos?

Sin embargo, y decir esto también es un dolor, algunas instituciones se empeñan en negar tanto la importancia de la escritura como la necesidad básica de convertir las escuelas en verdaderas canteras de escritores. Conozco de cerca la situación de los docentes cuestionados en sus escuelas por intervenir con sus escrituras en los espacios sociales. Son instituciones incapaces del diálogo propio de sociedades democráticas y, necias a aceptar ideas distintas a las suyas, pretenden ejercer la censura de otras voces. Entre sus funciones más importantes los directivos deberían priorizar la promoción de la escritura en sus comunidades educativas y la preocupación por alcanzar un nivel de excelencia en la escritura institucional.

Pero estamos tan lejos de eso. A cambio tengo una colección cada vez más completa de textos redactados por directivos que avergüenzan por su prosa, tan defectuosa y desarticulada que hasta los mismos alumnos, estudiantes del secundario, detectan los errores. Son escrituras que ponen en relieve el grado de ignorancia respecto al lenguaje de quienes deberían ser los primeros en asesorarnos en el uso de la palabra.

Finalmente, Angela Pradelli se permite un anhelo:

Trabajemos para que en la docencia se escriba cada vez más y mejor, y que las obras desborden los certámenes. Para ello, los organizadores tendrán que superar los obstáculos que ponen aquellos que dentro de las escuelas se empeñan a diario en hacer abortar las propuestas superadoras y liquidan su responsabilidad de difusores y motivadores colgando la información en una cartelera, seguros tal vez de que la delgadez del alfiler sostendrá por poco tiempo esa convocatoria que pronto hará aumentar la pila de papeles que se archivan.

La columna completa se puede leer haciendo clic aquí.

La seguridad, un tema en debate en el Día Mundial de Internet

En Octubre de 2005, la Asamblea de las Naciones Unidas determinó que el 17 de mayo se celebre el Día Mundial de Internet, a fin de fomentar la utilización de la Red para aumentar la calidad y acortar las distancias entre los que más y menos acceso tienen.

En línea con la problemática que venimos abordando en la campaña “Reinventando el olvido en internet”, leemos en un artículo titulado “La Seguridad en el Día Mundial de Internet”, publicado en Rompecadenas, excelente sitio dedicado a analizar las cadenas de mails que nos abruman y, por extensión, brindar información sobre la seguridad en internet, sobre un encuentro que trató, entre otras cuestiones, el asunto de la seguridad:

(…) en Buenos Aires se realizó un encuentro organizado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y la Asociación de Usuarios de Internet de la Argentina (USUARIOS). Y si bien se trataron una gran diversidad de temas (…), no podía faltar la cuestión referida a la seguridad en la Web (…). El encuentro dedicado a la seguridad giró en torno a tres ejes fundamentales, que si bien en un primer momento se tocaron individualmente, ninguno de ellos puede estar separado uno del otro. Estos ejes fueron: la familia, el usuario en el hogar y el usuario en la empresa.

Algunas conclusiones:

  • En cuanto a la familia, uno de los puntos clave y en el que todos coincidieron es en que hay que estar comunicados con los hijos para saber qué hacen en la Web y con quién se contactan. Alejandro Pestchanker, experto en soluciones de infraestructura informática y seguridad de Microsoft comentó que en una encuesta reciente realizada en forma conjunta con la Asociación Pediátrica se vio que los padres reconocían que no le prestaban atención a lo que sus hijos hacían en Internet. “Hay que hablar con los hijos y lograr que ellos hablen con nosotros; establecer un lenguaje en común. Hay que generar la conciencia de que Internet es un mundo igual al mundo exterior al que los chicos van a estar expuestos”.
  • Hernán Coronel, ingeniero en sistemas de Symantec, aseguró que ‘No sólo los chicos sino también los grandes son descuidados. Uno coloca la información personal en sitios como YouTube y por eso, así como le llegan avisos de todos lados, les puede llegar otro tipo de ataques… Por eso, las herramientas que hay que utilizar en estos casos es el sentido común y la educación.’
  • En el caso de las compañías, hay que tener en cuenta que actualmente uno de las mayores tendencias que se está dando es la de la fuga de datos por robo de equipos, los que pueden ser desde un pendrive hasta un CD. Una de las soluciones para esto, es la encriptación de datos. Se hace hincapié en la educación de usuario, especialmente en lo que tiene que ver con algunos parámetros como la concientización y el sentido común. Y algunos consejos como no desactivar el antivirus cuando vemos que la máquina está lenta; no anotar el password de la PC en un papelito y después pegarlo en el monitor; que el padre que tiene que trabajar con información clave para la empresa, no trabajar en la misma PC en la que estuvo el hijo porque pudo haber bajado algún malware sin darse cuenta.
  • Respecto a la situación de los delincuentes, el comisario retirado Alejandro Agis, actual vicepresidente de ASIar, dijo que “a medida que crecen los usuarios de Internet, también crece exponencialmente los delincuentes aunque a un ritmo mucho mayor. Par que puedan ser castigados, tiene que haber un cambio de paradigma en el código penal. En la Argentina, estamos con un código que es de 1921. Es decir que el cambio se tiene que dar en todos lados, no sólo en los negocios. Igualmente, este problema no es sólo acá sino que pasa lo mismo en todo el mundo”.

Estas consideraciones hablan de la necesidad de lograr una concientización del problema, de utilizar el sentido común y de darle prioridad a la educación. El gobierno, el gran ausente en estas cuestiones, tendría que estar presente con una política de Estado al respecto que se extienda más allá de banderías y ocupantes de turno.

La fundación OLPC decidió finalmente instalar Windows XP en su XO

Anunció hace minutos Engadget en español que ya es oficial: el OLPC XO tendrá Windows XP.

Ha sido una decisión controvertida, pero finalmente la fundación OLPC ha decidido dar el salto y empezar a instalar Windows XP en su XO, transformando de esta forma al potencialmente revolucionario portátil en otro subnotebook Windows. Bueno, sigue siendo barato como ninguno, pero sin Sugar ha perdido la mitad de la gracia. Aparentemente Microsoft lleva más de un año desarrollando drivers especiales para algunas funciones específicas del XO como el modo e-book, la alfombrilla de escritura y la cámara. Además, y dado que XP es demasiado gordo para entrar en el GB de memoria interna que tiene, vendrá preinstalado en una tarjeta SD de 2 GB, dejando un total de 1,5 GB libres para medios y aplicaciones.

La cuestión con el abandono de Sugar tiene que ver con la partida de Walter Bender, ex-presidente de software y contenidos para el proyecto, que ha decidido llevarse consigo su plataforma.

Sin otro propósito que ofrecerle un nuevo hogar, el antiguo ejecutivo de OLPC ha creado una nueva organización sin ánimo de lucro dedicada a la continuación del sistema operativo. El fin último de su nueva aventura es ofrecer soporte completo para otras plataformas de bajo coste como por ejemplo el Eee PC.

El mercado manda.

El proyecto OLPC sigue en caída, lamentablemente.

Nicholas Negroponte dijo recientemente que usar software de código abierto en la OLPC no ha sido bueno. Sin siquiera dudar de las intenciones de los involucrados en este proyecto con el que muchos nos ilusionamos, consideramos que declaraciones de este tenor son poco menos que el certificado de defunción del proyecto, ya golpeado últimamente por la deserción de Walter Bender y las fallas de fabricación en algunos equipos.

El impacto en la comunidad del software libre en general y en aquellos involucrados en el proyecto no se hizo esperar. El mismísimo Richard Stallman se refiere a la cuestión en su blog en una declaración a la que tituló “¿Se puede rescatar OLPC de Windows?”, y cuya traducción puede leerse en Picando Código. A continuación, algunos párrafos salientes:

Leí la declaración de Negroponte presentando el XO de OLPC como plataforma para Windows en las circunstancias más irónicas posibles: durante una semana de preparación, con una fecha límite, para migrar personalmente a un XO. Tomé esta decisión por una razón específica: libertad.

Algunos entusiastas del sistema GNU/Linux están sumamente decepcionados ante la posibilidad de que el XO, si alcanza el éxito, no sea una plataforma para el sistema que aman. Aquellos que han apoyado el proyecto OLPC con esfuerzo o con dinero, podrían sentirse traicionados. Sin embargo, esas preocupaciones quedan soslayadas por otros factores en juego: que el XO sea un instrumento para alcanzar la libertad o un instrumento de sumisión. (…) Desde que se anunció OLPC por primera vez, lo hemos imaginado como una forma de conducir a millones de niños en todo el mundo hacia una vida en la que puedan hacer sus tareas de computación en libertad. (…) Enseñar a los niños a usar un sistema privativo (no-libre) como Windows no hace del mundo un lugar mejor, porque los pone bajo el poder del desarrollador del sistema –tal vez de forma permanente.

OLPC ya ha inspirado la fabricación de otras computadoras baratas; si el objetivo es solamente proporcionar computadoras baratas, el proyecto OLPC ha triunfado, se construyan o no más XO. Por lo tanto, ¿porqué más XO? La entrega de la libertad sería un buen motivo. (…) La decisión del proyecto no es definitiva; la comunidad del software libre debe hacer todo lo posible para convencer a OLPC de continuar siendo (…) una fuerza para la libertad.

OLPC esperaba que la comunidad contribuyera en el desarrollo de su interfaz, Sugar, pero las contribuciones no han sido muchas. En parte debido a que OLPC no ha estructurado su desarrollo como para llegar a la comunidad y recibir ayuda –lo cual significa, visto en términos constructivos, que OLPC puede obtener mayores contribuciones empezando por hacer eso.

Sin lugar a dudas, una voz para tener en cuenta en medio de tanta confusión.

Siempre dudando…

Suele suceder con algunos jefes, directores, encargados y demás personajes en puestos de ¿responsabilidad?, que tienen la ferrea convicción de que algún problema siempre habrá con nosotros, y por eso están obligados a tratarnos como sospechosos eternos.

Siempre la duda, la observación vigilante, la mirada furtiva en busqueda de actitudes “sospechosas”; en definitiva, el maltrato constante y gratuito.

Hace poco estuve en una reunión en la que el responsable trató a los presentes, profesionales y docentes, como niños maleducados y descuidados.

Este trato paternalista invade cada acto de los que tienen poder (por pequeño o grande que este poder sea; ya sea un director de escuela, un politico, u otro). Sucede con el chofer de colectivos que en su pequeña dosis de poder no se detiene y te deja a pié (ese es su espacio de poder); con el municipio que pone “lomos de burro” en cada calle para que algunos no corran y los demás rompamos el auto; con el inspector de tránsito que tiene el poder de retenerte y hasta mandarte al corralón si lo desea (ni hablar de justicia…).

Considero que todas las personas tienen derecho a demostrar quienes son, que pueden hacer, que intenciones tienen, y a la luz de los resultados evaluar sus desempeños. Bajo sospecha nadie da su mejor esfuerzo.

En todo caso habría que revisar los atributos de conducción de aquellos que ocupan cargos de poder, para saber si realmente saben tener gente a su cargo, o sólo buscan el oropel de la posición y el poder sobre esclavos genuflexos.

Computación en la escuela.

Cuando se observa la enseñanza de la computación en las escuelas, a nuestro entender se apreciaría que existe una problemática que se presenta con dos realidades bien definidas.

Por un lado están las escuelas que no tienen acceso a estas tecnologías porque deben dedicar todos los recursos (escasos, por cierto) a otros menesteres, gracias a un estado ausente; por el otro, están las escuelas que cuentan con los recursos físicos, pero no con los recursos humanos adecuados para la tarea.

Es cierto que existen escuelas tanto públicas como privadas que hacen una tarea muy adecuada con los recursos que cuentan. Las públicas, por medio de donaciones, cooperadoras y clubes de padres que aportan lo mejor que se puede lograr en medio de la crisis general, y las privadas por medio de recursos propios o acuerdos con empresas; ambas con personal altamente calificado.

Sin embargo, estas últimas (tanto públicas como privadas) serían pocas y no alcanzarían a cubrir la enorme falta de recursos humanos calificados que tiene nuestro mercado laboral y académico.

Digo esto, porque como docente de Tecnología, Informática y Robótica de instituciones de todos los niveles (excepto universitario, pero seguramente el problema es el mismo), noto que los alumnos mayores llegan sin preparación previa, o con preparación deficiente, y las posibilidades de volver a ver todo lo básico de nuevo a veces es imposible, cosa que nos coloca a los docentes en un verdadero problema: se quiere avanzar, pero siempre se vuelve a los mismo temas. Muchos docentes de otras áreas manifiestan tener problemas similares.

En cuanto a las escuelas sin recursos, el problema es claro: si no se comienza a elaborar estrategias, como en otros países, donde las empresas e instituciones colaboran con recursos, se seguirá profundizando la brecha, generando “analfabetos tecnológicos” sin posibilidades de desarrollo laboral y académico.

Con respecto a las otras escuelas, que sí cuentan con recursos pero no con personal capacitado, de continuar en esa postura sólo se continuará trasladando el problema hacia adelante, hasta el momento en que el estudiante quiera insertarse en el mercado laboral y no lo consiga, o tenga que hacer cursos privados para aprender a hacer una carta con un procesador de textos…

Es tanto y tan rico lo que se puede hacer; hay tantas posibilidades que se abren cuando hay esfuerzo en pos de una idea; hay tanto para hacer, pero se debe tener un proyecto. Es una pena que pase el tiempo y se mire para un costado, como si estuviera todo bien…

Con un curso de Polimodal (chicos y chicas de 16 años) de la terminalidad Biotecnología, a quienes enseño Tecnología de la Información y la Comunicación, visitamos a mitad del año un laboratorio de análisis equipado con las últimas tecnologías informáticas para procesos que hasta no hace mucho tomaban horas y ahora se hacen en minutos. Los técnicos a cargo tienen que estudiar gruesos manuales para usar esos equipos. Y los alumnos salen asumbrados por lo que ven y escuchan, y con una idea un poco más clara del mundo tecnológico con el que se van a encontrar en no mucho tiempo más, luego de graduarse.

Hago esto porque considero que esa es la idea que debe permanecer en mente al enseñarles: el conocimiento sirve, nos prepara para enfrentar exitosamente el mundo que nos rodea, porque nos enseña a pensar, a ser independientes, a llegar donde queramos aun cuando el mundo entero intente convencernos de que no podemos. Creemos que el profesional a cargo de la enseñanza en una escuela debería tener no sólo los conocimientos, sino la inventiva y la motivación que apunte hacia esos objetivos.

Sé que suena a utopía, pero como diría Galeano, “La utopía está en el horizonte… Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Pensemos en eso al entrar a un aula a enseñar.

Saber que tornillo apretar…

Recibí un e-mail con una historia muy simpática e ingeniosa que, como suelen hacerlo ciertas historias bien contadas, muestra la ironía de algunas situaciones cotidianas para quienes nos dedicamos a esto de trabajar brindando servicios. Dice así:

“Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla…

Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja… una computadora que valía 12 millones de dólares.

Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

– ¿Cuánto le debo? -preguntó.
– Son mil dólares, si me hace el favor.
– ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que lo justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar. La factura decía:

Servicios prestados:
Apretar un tornillo: 1 dólar
Saber qué tornillo apretar: 999 dólares
Total: 1.000 dólares”

¿No es fantástico? Mucha gente se comporta como este presidente de compañía, ¿No es cierto? Pareciera que si no hay “sudor y lágrimas” no es trabajo. Entonces todos los años de esfuerzo capacitándonos para saber “que tornillo tocar” no son tenidos en cuenta.

No me quiero poner serio porque me contaron esto como un chiste, pero debemos saber valorar los esfuerzos de la gente por aprender y saber hacer las cosas bien.

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