Ir al contenido

Ciencia - 2. página

Algo luce mal en las profundidades de Bali

Manta Point, en la Isla de Bali, es uno de los sitios más visitados por los buzos en el sudeste asiático, por sus playas de arena blanca y aguas color turquesa. El británico Rich Horner se adentró en aquellas aguas para averiguar si había vida marina en dicho lugar y en cambio se encontró con altas cantidades de residuos plásticos, cartones y basura industrial. Sí, también encontró mantarrayas nadando en la zona.

Al pié del video, Horner comenta: “El océano nos trae regalos sorprendentes como peces de colores, plancton, algas y otras especies. Ah, y también algo de plástico, bolsas, botellas, vasos, sábanas, baldes, sobres, y mucho más. Demasiado plástico”.

Para muestra basta un video.

También podría interesarte...

Las volteretas del robot

Atlas, el robot humanoide de Boston Dynamics, aquel que alguna vez tropezara durante una presentación, ahora hace rutinas de parkour, saltando y dando volteretas.

En la empresa se preguntan si no tendremos unas Olimpíadas de Robótica pronto. ¿Quién sabe?


Fuente: Mashable News

También podría interesarte...

Presencia de agroquímicos y metales pesados en la cuenca de uno de los principales ríos del país

Un estudio reciente del Conicet detectó la presencia alarmante de agroquímicos y metales pesados en la cuenca de uno de los principales ríos del país

“No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública” decía el investigador Andrés Carrasco (1946-2014), el célebre científico argentino que desafió al establishment político –y a sus pares– al denunciar los efectos nocivos del uso de glifosato en cultivos transgénicos cuando nadie lo hacía.

Esa misma frase recordó el doctor Damián Marino, investigador del Conicet y profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), durante una charla en el Chaco, en la que expuso los resultados de estudios que comprobaron la presencia de residuos de agroquímicos y metales pesados en las aguas del Río Paraná.

En cuanto a los detalles, el biólogo reveló que en el tramo superior de la cuenca “hay concentraciones de distintos insecticidas de uso agrícola”, mientras que desde la media hacia la baja “existe una contaminación múltiple” con algunos metales y principalmente con glifosato.

“Son los sitios más afectados. El glifosato es una molécula dominante. El Paraná está en problemas”, resaltó Marino.

También explicó que si se toman en cuenta los parámetros internacionales, las muestras superaban por amplio margen los niveles de presencia tolerables con respecto al insecticida endosulfán (prohibido en el país en 2013), y sus posteriores reemplazantes: clirpirifós y cipermetrina.

“La publicación científica validada a nivel mundial dice que todas las muestras de agua superaron para, al menos alguno de los plaguicidas, el nivel guía recomendado para toda la biota acuática y recomienda articular políticas inmediatas. Hoy, en el mercado mundial, el 90 por ciento de los plaguicidas es glifosato y el 10% restante se reparte entre clirpirifós, cipermetrina y endosulfán”, sostuvo y mencionó que se obtuvieron resultados similares en el Río Paraguay, que también se incluyó en el trabajo.

Los monitores ambientales sobre las cuencas del Paraná se plasmaron en tres etapas: la primera fue en 2013, la segunda en 2016 y la más reciente en Enero de 2017, con las que se ratificó la presencia de agroquímicos tanto en el agua como en los sedimentos (barro del fondo).

“Las muestras se tomaron en las desembocaduras de los arroyos o ríos que drenan desde el interior del país hacia el Paraná, con el objetivo de ver el goteo permanente sobre el gran río”, contó Marino, que durante cinco años (2010-2015) llevó adelante un trabajo de investigación sobre el estado del recurso hídrico en la zona de Pampa del Indio, junto a la doctora Alcira Trinelli, especialista química de la UBA y el Conicet.

El especialista manifestó que de las muestras obtenidas se analizaron los efectos letales (organismos muertos) y subletales (alteración del desarrollo y la reproducción). “Lo relevante que se obtuvo es que las concentraciones de metales no superaban los niveles guías”, reveló, y puntualizó que sólo el plomo hallado en casi todas las muestras de sedimentos, en cantidades inferiores a las aceptadas, comprobaba la incidencia de las actividades antrópicas de ciudades que recorre el Paraná en su cuenca.

Como ejemplo, mencionó que las aguas de los ríos San Lorenzo, Saladillo y Pavón tienen sedimentos con concentraciones superiores que provocaban efectos letales en organismos. En tanto, implicancias subletales se notaron en la cuenca alta (provincia de Buenos Aires), con alteraciones en el crecimiento vinculadas a altos niveles de plaguicidas.

“Mirando los resultados, veíamos que el glifosato estaba pegado en partículas en suspensión o formando parte del sedimento. A partir de la cuenca media empezaba a aumentar la concentración. Y cuando llegaba a la altura de Luján, había aumentado mucho”, subrayó.

Llevando la explicación a números y comparaciones, alertó que los niveles de glifosato más AMPA (metabolito en la degradación del glifosato) halladas en la cuenca del río “son unas cuatro veces las concentraciones que pueden encontrarse en un campo sembrado con soja”. Entonces concluyó: “El fondo de un río que desemboca en el Paraná tiene más glifosato que un campo de soja”.

Hay más: todas las muestras de agua, material en suspensión y sedimento de fondo tenían presencia de insecticidas diseñados para matar insectos. “Esto muestra que los insecticidas están distribuidos a lo largo de toda la cuenca”, indicó el investigador.

Biodiversidad en caída

El contexto inicial en que Marino ubicó su presentación fue el informe de Planeta Vivo, una organización internacional que elabora un índice que mide la biodiversidad del planeta. Ese índice fue hecho sobre 10 mil especies de distinto tipo. “Se ve que entre 1970 y 2010, hubo un decaimiento del 52% de las poblaciones a nivel mundial. Pero en América Latina el valor es 80%. No es que hay menos especies, sino que los grupos poblacionales son más chicos”, graficó, y trasladando a la experiencia cotidiana explicó que la gente puede observar la presencia de menos cantidades de ranas o de peces.

Como concepto emergente del informe, resaltó que en menos de dos generaciones humanas se destruyó la mitad de la población de especies que había en la Tierra durante toda su evolución. En tanto, utilizando el concepto de Huella Ecológica, que se mide en varios países, dijo que “Argentina tiene esencialmente una huella basada en los sistemas agroproductivos”.

Luego, apuntó otro dato gráfico: tomando la biocapacidad, es decir cuánto puede ofrecer el planeta respecto de lo que se está usando, y cruzando con información de la evolución poblacional, puede verse que el 8 de agosto de 2016 la humanidad consumió todos los recursos naturales de ese año. “A partir de ahí consumimos recursos a crédito, se los estamos sacando a las generaciones futuras. La última vez que salimos hechos fue en diciembre 1970. Hoy estamos consumiendo por año un planeta y medio. Algo no está andando”, alertó.

Al respecto, resaltó que los plaguicidas “son una huella que vamos dejando a los sistemas ecológicos” y expuso que tienen asociado un concepto de dinámica. Desde el momento de la aplicación, ocurrirán procesos en la atmósfera, en el suelo, y otros que vincularán el suelo con el agua. Se dan todos en forma simultánea”.

El caso de Pampa del Indio

Luego de hallar glifosato en el agua usada para consumo en Pampa del Indio en el año 2012, la medida cautelar interpuesta tuvo efectos y las pulverizaciones dejaron de hacerse en superficies cercanas a poblaciones. Así lo resumió la doctora química de la UBA y científica del Conicet, Alcira Trinelli, quien durante media década estudió el agua para consumo y riego en esa localidad chaqueña y en parajes de la zona donde predomina la población aborigen y con alto nivel de vulnerabilidad social.

“Sabíamos que en ese momento había aviones fumigando sin restricciones sobre la lejanía de las zonas pobladas. Encontramos niveles elevados, como las 500 partes por billón en la entrada de la planta de tratamiento de agua”, contó Alcira Trinelli.

Trinelli explicó que las muestras se tomaron en la planta potabilizadora, aljibes de escuelas, aguas de napas, Pampa Chica, Lote 4, Campo Medina y Campo Nuevo; el río Bermejo y la red de agua de Presidencia Roca. Hubo campañas de muestreo en 2012, 2013 y 2014.

“Gracias a la medida cautelar que se interpuso poco después de esos muestreos donde se halló glifosato, a partir de 2013 en las muestras no fue detectado nuevamente”, ponderó. Lo más preocupante, recordó, fue el agua analizada en la zona de Campo Medida, que mezclaba múltiples contaminantes.

El estudio en Pampa del Indio surgió por un pedido expreso de la comunidad qom de la región, ante la falta de acceso al agua de calidad, y se financió con recursos de un voluntariado, subsidios de la Subsecretaria de Políticas Universitarias y de la propia universidad.

Tal como detalla Trinelli, el objetivo fue analizar la calidad del agua para consumo y riego, y así poder generar una herramienta científica que sirviera para sustentar los reclamos de acceso al agua. “En todos los parajes encontramos algún tipo de tóxico, excepto en el río Bermejo y en Presidencia Roca”, concluyó la especialista.


Fuente: Foro Ambiental

También podría interesarte...

Linus Torvalds tiene algo para decir sobre Intel y las fallas en el diseño de los procesadores

¿Por qué todo esto se hace sin ninguna opción de configuración? Un ingeniero de procesadores competente arreglaría esto asegurándose de que la especulación no ocurre en los dominios de protección.
Creo que alguien dentro de Intel necesita echar un buen vistazo a sus CPU y admitir que tienen problemas en lugar de escribir palabrerías de relaciones públicas para decir que todo funciona según lo diseñado.
Y eso significa que todos estos parches de mitigación deberían programarse con un ‘no todas las CPU son una basura’ en mente.
¿O acaso Intel está diciendo que se compromete a vendernos la misma mierda una y otra vez sin arreglar nunca nada? Porque si ese es el caso, tal vez deberíamos empezar a mirar más hacia la gente de ARM64.
Veo un total de dos posibilidades: que Intel tenga la intención de no arreglar nunca nada o que estas soluciones temporales tengan una forma de desactivarse.
¿Cuál de las dos va a ser?
Linus Torvalds, en referencia a las fallas en el diseño de los procesadores que permiten acceder a zonas reservadas de la memoria, y con ello, el filtrado de datos. Citado en Gizmodo.

También podría interesarte...

Fallas de seguridad: Un momento crítico en el diseño de los procesadores

Según una investigación publicada por The Register, se han descubierto fallas en la seguridad de las unidades centrales de procesamiento (CPU) que podrían permitir el acceso no autorizado a los datos almacenados en computadoras y servidores en redes privadas. Se calcula que estas fallas, que llevan una década de existencia y están relacionadas con el diseño de los procesadores, podrían afectar la seguridad del 90% de las computadoras y otros dispositivos. Hasta ahora no se han reportado robos de datos, pero las implicancias de esto son enormes.

Se han descubierto dos fallos de seguridad distintos. Los primeros informes sugerían que una falla (denominada Meltdown) afectaba solo a los chips de Intel, computadoras de escritorio y servidores de internet, pero luego se supo que otra falla, Spectre, fue descubierta también en chips de Intel, AMD y ARM.

Bryan Ma, analista en la firma de consultoría tecnológica IDC citado por BBC Mundo, asegura que los centros de datos y dispositivos conectados a la nube también están en riesgo. BBC Mundo afirma además que en el sector tecnológico se conocía el problema desde hace al menos seis meses, y que todo el mundo relacionado con ello, desde desarrolladores a expertos en seguridad, había firmado acuerdos de confidencialidad.

Daniel Gruss, uno de los investigadores de la Universidad de Tecnología de Graz que descubrió Meltdown, lo describió como “probablemente uno de los peores errores de la CPU jamás encontrados” en una entrevista con Reuters.

Según el investigador, Meltdown es el problema más serio a corto plazo, pero que podría detenerse de manera decisiva con parches de software. Spectre, el error más amplio que se aplica a casi todos los dispositivos informáticos, es más difícil de utilizar para los hackers, pero también es más difícil de reparar.

Los fabricantes de computadoras y los proveedores de sistemas operativos han tenido tiempo de intentar arreglar el problema, liberando actualizaciones de seguridad o parches. Los usuarios deben instalarlos en cuanto estén disponibles. Actualizaciones de seguridad también están siendo creadas para computadoras personales y de escritorio de Apple, aunque no está claro si los iPhones y los iPads son vulnerables.

Algunos investigadores han asegurado que los parches necesarios para resolver el problema podrían ralentizar los sistemas de las computadoras, quizás hasta un 30%, pero Intel dice que esto es exagerado y que el impacto para el usuario medio de computadora “no debería ser significativo”.

Lo cierto es que los expertos consideran que estas fallas fundamentales en el diseño de los chips deberían replantear el modo en que se diseña y construye esta tecnología en el futuro. 

La información actualizada sobre las medidas que están tomando las empresas para resolver la cuestión, puede leerse haciendo clic AQUÍ. 


Fuentes: BBC MundoXatacaThe Register –  Agencia ReutersClarín Tecnología
Imagen: El Comercio

También podría interesarte...

Cómo es vivir en el país de la leche materna contaminada

¿Cómo funcionan la alimentación, la producción y el supermercadismo en un país en el que hasta el 50 % de las muestras de leche materna de mujeres que viven en las ciudades está contaminado de agrotóxicos?

El abogado Marcos Filardi, entrevistado por Pablo Marchetti en El grito pelado, ha recorrido 260 localidades argentinas en una ruta de la Soberanía Alimentaria para entender el problema. Su experiencia previa en África, los modos de definir a un modelo que arroja 400 millones de toneladas de veneno al aire, el agua, los alimentos, todo lo cual empieza a emerger en los análisis de sangre y orina, incluso de los habitantes urbanos, y las opciones para no resignarse al veneno, en el podcast a continuación:


Fuente: lavaca.org

También podría interesarte...

Lo mejor que podemos hacer con los trolls es ignorarlos

Reciben el nombre de trolls –tema que hemos tratado hace un tiempo en nuestra columna de radio- aquellos individuos intimidadores y acosadores que suelen publicar comentarios deliberadamente ofensivos con el fin de enfadar, provocar o perturbar a otros.

En un artículo para The Conversation, una fuente independiente de noticias y puntos de vista de la comunidad académica, la profesora de Psicología de la Federation University, Australia, Evita March, afirma que este tipo de conductas de acoso online están demostrando trastornos que van desde la depresión o baja autoestima a la fobia social.

En un estudio que surge de una muestra de 396 adultos -75.9% mujeres y 24.10% hombres- para evaluar su orientación hacia las recompensas sociales atípicas -la llamada ‘potencia social negativa’- y su participación en los comportamientos de troleo en Facebook, los especialistas detectaron que el sadismo es el factor más predominante.  Sin embargo, lo más sorprendente para los investigadores fue descubrir que, si bien los rasgos antisociales de la personalidad desempeñan un papel importante en esta conducta, lo que realmente influye en el comportamiento del troll es el placer social derivado de saber que los demás están molestos por él, y cuanto más negativo es su impacto social más se refuerza su comportamiento.

Según afirma March, una forma de tratar de comprender por qué las personas se dedican al troleo es investigar si es probable que presenten rasgos de personalidad particulares, como el narcisismo -se asocia con sentimientos de superioridad y ‘ego inflado’-, la psicopatía -vinculada a la impulsividad y la insensibilidad-, el maquiavelismo -asociado con la manipulación y explotación de otros- y el sadismo -el placer de infligir dolor a los demás-, patologías conocidas como la “tétrada oscura”. Estos rasgos comúnmente apuntalan muchas formas de manipulación social y engaño e implican un impulso para el autodesarrollo despiadado, la agresión, la falta de empatía y la insensibilidad severa.

Como conclusión de este descubrimiento, March sugiere una manera fácil de tratar con los trolls: “ignórelos, en lugar de darles la satisfacción de una reacción de enojo. Si no reciben esa recompensa social negativa, entonces su motivación para participar en este comportamiento probablemente disminuirá”.

Sin dudas, un excelente consejo. 


Los resultados completos del estudio se pueden leer -en inglés- haciendo clic aquí.
Fuentes: QuoThe ConversationScienceDirectWikipedia

También podría interesarte...

- Ir arriba -