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científicos

Hasta los peces lo saben: es mejor trabajar en grupo

Un pececito de la especie Gambusia affinis, más conocido como pez mosquito por su preferencia gastronómica hacia ese molesto culícido que abunda más de lo deseado en nuestra región, ha hecho un gran aporte a lo que algunos pensabamos era una obviedad: dos cabezas piensan mejor que una. Pero que mejor que una confirmación empírica, ¿no es cierto?

El hecho es que unos invetigadores australianos hicieron sus pruebas con un grupo de estos peces, colocando dentro de laberintos con forma de letra “Y” animales solos, en pareja y en grupos de 4, 8 y hasta 16 individuos.

En uno de los brazos de cada laberinto colocaron también una réplica de un depredador de esta especie. Luego se dedicaron a observar, y hallaron que mientras los que estaban aislados elegían el camino que los alejaba del depredador tan sólo en el 50% de los casos, los peces en grupo escogían con más frecuencia el camino correcto, alcanzando hasta un 90% de acierto cuando el grupo estaba formado por 16 miembros. En otras palabras, cuanto más grande era el grupo, mejor era la toma de decisiones.

Este descubrimiento se publicó en un artículo titulado “Fast and accurate decisions through collective vigilance in fish shoals”, firmado por Ashley Ward y sus colegas de la Universidad de Sidney, Australia, en el último número de la revista PNAS.

La conclusión de los científicos es que los resultados obtenidos podrían aplicarse a la toma de decisiones colectivas en humanos, de los mercados financieros o de los miembros de un jurado, por ejemplo.

Por supuesto, la experiencia con humanos tampoco deberá incluir anzuelos con carnada…

Fuente: Muy Interesante

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Cuestión de peso

Informa la edición on line de Muy Interesante, que el kilogramo patrón ha adelgazado.

Si, puede sonar raro, pero la cosa es así: durante la semana pasada, un grupo de científicos se reunió en Londres para tratar de redefinir esta unidad de medida universal, debido a que han detectado que las mediciones realizadas desde hace más de cien años muestran que, efectivamente, el kilogramo ha adelgazado.

Como es sabido, el kilogramo se define en función de un objeto, el Prototipo Internacional del Kilogramo, un cilindro de 39 mm de altura y 39 mm de diámetro de una aleación a un 90% de platino y 10% de iridio, con una densidad de 21.500 kg/m3. El objeto fue fabricado en Londres en 1879 y se conserva bajo una campana de cristal en la Oficina de Pesos y Medidas de Sèvres, cerca de París.

Ahora se comprueba que su masa ha cambiado el equivalente a un grano de arena de 0,4 mm de diámetro. Parece poco, pero es suficiente como para que los científicos hayan decidió que ha llegado el momento de encontrar una definición que prescinda de un objeto físico, tal como hicieron en su momento con el metro, definido ahora por la velocidad de la luz. Cabe destacar que el kilogramo es la única unidad del Sistema Internacional que aun se define así, con un objeto físico.

Según cuenta el mismo artículo, los científicos sugieren para el kilogramo el uso de la constante de Planck, un valor que lleva el nombre del padre de la física cuántica, Max Planck. Para definir la relación entre el kilo de toda la vida y la constante de Planck se están realizando experimentos en todo el mundo.

En la Royal Society de Londres, la autoridad en estas cuestiones, se estima que el cambio podría ser aprobado en la próxima conferencia de pesos y medidas, que se celebrará en París en 2015.

Fuente: Muy Interesante

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