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Las tecnologías en la escuela necesitan de contenidos, no de modas

El libro, el pizarrón, la tiza, el banco, el aula, el taller, la escuela, el lápiz, el pincel, el cuaderno, la campana, el manual, la plasticola, la brillantina, la gomina, el papel secante, la pluma fuente, el plumín, el papel glacé, el mástil, la bandera, los juegos, el bebedero, el lavatorio, el mingitorio, la puerta, el picaporte, el portafolio, la cartulina, el mapa, el repuesto rivadavia, el guardapolvo, los mocasines, el tubo fluorescente.

Estas eran algunas de las tecnologías que usabamos en mi época de escolar. Muchas de ellas cambiaron radicalmente en función de un cambio de teoría: a modo de ejemplo, el banco fijo en hilera del conductismo dió paso al más constructivista pupitre libre con silla, en franca evidencia de que la escuela -a diferencia de lo que afirman algunos iluminadossí sabe que hacer con las tecnologías, aunque a veces se sobresalte y no reaccione de inmediato, porque entiende que ellas acompañan formas y modos de educar, y también ideologías, según sean aceptadas y utilizadas o desechadas.

Desde hace varios años se suman la tele, los diarios -otro cambio importante, seguramente- y el video y, más recientemente, las actuales nuevas tecnologías -y enfatizo la palabra nuevas: cd, dvd, mp3, internet, etc., etc., que la escuela seguramente está aprendiendo a incorporar. Evidencias hay de ello.

El problema de la incorporación de los cambios tecnológicos en la escuela, y de las nuevas tecnologías en particular, parece ser que también se espera que cambie la forma en que suele cambiar, valga el juego de palabras.

La tecnología en la escuela siempre cambió cuando se “llenó” de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, “mercadólogos”, economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos– la escuela siempre está errada.

Pero no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- “llenarlas” de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela.

Charla sobre “El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar”

Esta tarde tuve el gusto de presentar en la biblioteca multimedial del Complejo Educativo de Alberdi, escuela en la que soy docente de TIC y de Robótica, una charla sobre el tema “El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar”, en la que junto a algunos docentes de la casa analizamos y debatimos sobre una cuestión que nos viene ocupando desde hace tiempo: la incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación en nuestra actividad docente, en particular las llamadas herramientas y servicios “Web 2.0”.

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Este mismo tópico motivó días atrás un post en este blog que cosechó una cantidad de comentarios coincidentes, que creo demuestran que somos muchos los docentes intresados en estas cuestiones, y con ganas de producir cambios y aprovechar los recursos que nos brindan esas tecnologías. Del mismo modo, la charla también generó un debate muy rico en el que cada uno de los participantes hizo aportes importantes.

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En realidad fueron dos charlas, ya que por cuestiones de horarios y actividades el grupo se dividió por niveles. Pero en ambas primó el asombro, el entusiasmo y el compromiso de un próximo encuentro que nos permita seguir analizando y debatiendo sobre las herramientas propuestas y su aplicación en diversos proyectos pedagógicos.

Un tema que despertó asombro y curiosidad fue una experiencia que recogí de Edublogger, en la que una docente, Ana María Sánchez, incorpora el celular en una actividad del área de Plástica en forma creativa. Y risueñamente, todos admitieron su sorpresa por encontrar en Google tantas herramientas útiles. Para muchos era hasta ese momento sólo un buscador.

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