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El Smithsoniano honra al inventor del e-mail

El Instituto Smithsoniano ha adquirido las cintas, documentación, derechos de autor y las más de 50.000 líneas de código que relatan la historia de la invención del correo electrónico. Su creador, V. A. Shiva Ayyadurai, inventó el sistema de correo electrónico en 1978. Tenía sólo 14 años de edad.

El jueves pasado el Instituto incorporó toda esta documentación en su colección permanente, la que se archivará en el Museo Nacional de Historia Americana. También habrá una exhibición en línea en cuanto los documentos sean escaneados.

Fuente:
The Washington Post
– Fotografía: MITnews

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Por qué el spam no se terminará nunca

No, a menos que las leyes se adecuen y se sancione debidamente a los spammers. Y la razón es: se trata de un buen negocio.

Informa Microsiervos que un grupo de investigadores del International Computer Science Institute de San Diego se propuso averiguar cuanto dinero podía ingresar un spammer al día.

Para la investiganción, dejaron que ocho ordenadores se infectaran de un virus que los convetía en miembros de una botnet, aunque modificaron el software para que los mensajes que enviaban las máquinas infectadas dirigieran a un sitio que ellos habían montado a tal efecto. El sitio, similar a uno de esos que venden medicamentos a través de Internet, dejaba a los interesados llevar a cabo todos los pasos de la compra, salvo que al final daba un error.

Como conclusión, los investigadores desarrollaron una fórmula que les sirvió para calcular los ingresos de un spammer, llegando a una sorprendente ganancia promedio en el orden de los 7.000 dólares al día, para un producto ofrecido con un costo también promedio de 100 dólares.

Todo esto sin necesidad prácticamente de mover un dedo, y con costos muy reducidos. Una forma fácil de hacer dinero a costa de molestar a los demás.

Fuente: Microsiervos

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Una compañía con cero correo electrónico

Thierry Breton, CEO y Chairman de Atos Origin, un gigante de las TI, anunció su objetivo de eliminar la comunicación vía email entre los empleados de la compañía. En su lugar, serán utilizadas aplicaciones mejoradas de comunicación, así como nuevas herramientas colaborativas y de redes sociales. Se espera que soluciones proporcionen medios más personales, inmediatos y más rentables para gestionar y compartir la información sobre la que se apoyan las nuevas formas de trabajo en los tiempos que corren. Esto es, sobre un modelo colaborativo.

Según el ejecutivo, “estamos generando datos en una escala masiva que está contaminando de forma rápida nuestros entornos de trabajo, y también invadiendo nuestra vida privada.”

Esta sobrecarga informativa, que propició la decisión de la compañía, muestra algunos datos para el asombro y explica el por qué del interés de la compañía en avanzar sobre estos cambios. A modo de ejemplo, se afirma qué los usuarios corporativos reciben 200 emails al día, de los cuales el 18% es spam, y que los directivos de nivel medio emplean más del 25% de su tiempo buscando información.

Teniendo en cuenta algunas estadísticas que muestran que las redes sociales online son ya más utilizadas que el e-mail o los buscadores, se entiende que las compañías comiencen a observar el fenómeno de la sobrecarga de información para practicar esta especie de “ecología digital”.

Fuente: DiarioTi

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Viviendo según la bandeja de entrada

Recibí este correo, muy gracioso por cierto, de un amigo que me lo envió.

El pobre sufriente que escribe está empecinado en vivir su vida de acuerdo a los consejos que recibe por mail, y nos relata su experiencia de este modo:

Dicen que todos los días hay que comer una manzana x el hierro y una banana por el potasio. Y también una naranja para la vitamina C. Y una taza de té verde sin azúcar para prevenir la diabetes. Todos los días hay que tomarse dos litros de agua (sí, y mearlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos).

Todos los días hay que tomarse un Actimel o un Yakult para tener ‘L.Cassei Defensis’ que nadie sabe qué carajo es, pero parece que si no te mandás un millón y medio todos los días, entrás a ver a la gente como borrosa. Cada día una aspirina para prevenir los infartos. Y un vaso de vino tinto para lo mismo. Y otro de blanco para el sistema nervioso. Y uno de cerveza que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomás todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, probablemente ni te enteres.

Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres cagar un pulóver.

Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo el cálculo, sólo en comer se te van cinco horitas. Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Actimel los dientes, después de la manzana los dientes, después de la banana los dientes… y así mientras tengas dientes. Y pasarte hilo dental, masajeador de encías, buche con Plax… Mejor ampliá el baño y meté el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.

Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres, siempre que no te agarre algún piquete. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no podés: todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato, por experiencia: a los 15 minutos andá volviendo, si no la media hora se te hace una). Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios, para contrastar la información. Ah!, hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! (Al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!).

También hay que hacerse tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tenés perro o mascota… hijos?!

En fin: a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias.

La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez. Por ejemplo: te duchás con agua fría y con la boca abierta, así mientras tomás agua, salís del baño con el cepillo de dientes en la boca y le vas haciendo el amor (tántrico) a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barrés con una escoba en una mano. ¿Te quedó una mano libre? Llamá a tus amigos. ¡Y a tus padres!! Tomate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta). El BioPuritas con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come la banana con el Actimel, y mañana cambian. Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días. ¡Uuuuf!

Si te quedan 5 minutos, reenviale esto a algún amigo mientras disfrutás de una cucharadita deTotal Magnesiano, que hace de bien… Y ahora te dejo porque entre el yogurth Activia, el medio pomelo, la cerveza, el primer litro de agua y la tercer comida con fibra del día, ya no sé QUÉ es lo que me estoy haciendo pero necesito un baño urgente. Ah, ya que está aprovecho y me llevo el cepillo de dientes….

Si ya te envié este mail con anterioridad, es el Alzheimer que a pesar de tanto cuidado no lo puedo combatir.

Y claro, no es sencillo. Mucha suerte para los que quieran intentarlo, ¿eh?

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Breve historia de la @

En el mundo hispano la conocemos como “arroba”, aunque hay quien le hace al experto y la llama “at”, en inglés. Como sea, todo el mundo reconoce el símbolo que está en medio de una dirección de correo electrónico: @.

Pero, ¿de dónde viene? ¿A quién se le ocurrió utilizarla en Internet? Habrá pensado en que se convertiría en uno de los más importantes caracteres de la Red? ¿Por qué elegir justo ese símbolo? Y, por encima de todo, ¿quién lo inventó?

La respuesta a todas estas preguntas nos llega en un documento fechado el 4 de mayo de 1536. Ahí se encuentra claramente dibujado el símbolo @. Se trata de un escrito comercial italiano, donde hoy le llaman chiocciola, es decir, “caracol”.

Durante siglos, la @ navegó por los prósperos puertos venecianos hasta todos los confines del imperio naval británico, pasando por el mundo árabe y por España. Finalmente, desembarcó en Internet. La “arroba” se utilizaba en los registros mercantiles de las naves de carga que atracaban en las costas árabes y españolas. Los mercaderes venecianos utilizaban el “ánfora”. Hoy, los internautas usamos el símbolo @ como parte de nuestra navegación entre puertos virtuales, a los que se llega para zarpar hacia nuevos destinos, todo en el infinito mundo del ciberespacio.

El descubrimiento de la chiocciola fue realizado por el profesor de historia Giorgio Stabile, de la Universidad La Sapienza, mientras restauraba una colección fotográfica para el Instituto Treccani, como parte de una investigación para rescatar los hechos más sobresalientes del siglo. Este trabajo lo llevó a interesarse por los orígenes de muchas de las nuevas tecnologías.

Stabile explicó al diario italiano La Republica que su búsqueda de la “arroba” se inició con el sentido anglosajón que se le dio a ese símbolo tipográfico: @ era un símbolo mercantil que significaba “al precio de”. Con esta pista, el profesor italiano se lanzó a buscar sus orígenes entre los pueblos que comerciaron con el mundo anglosajón.

Stabile tuvo la suerte de ser guiado por la Escuela Paleográfica Romana hasta una serie de documentos mercantiles italianos, propiedad del Instituto Internacional de Historia Económica “Francesco Datini”, en Prato, a cargo del curador Federigo Melis.

La sorpresa de Stabile no fue menor cuando descubrió que la hoy famosa @ era utilizada hace 500 años como el símbolo comercial de la “ánfora”, una unidad de medida aún más antigua. Sin embargo, Stabile aún no estaba convencido y llevó su búsqueda hasta 1492. Un diccionario español-latín traduce la palabra “arroba” como “ánfora”, lo que demostró que ambas unidades de medida eran conocidas tanto en el mundo árabe-hispánico como en el grecolatino. La denominación española de “arroba” (que en árabe significa “un cuarto”) es la misma medida que la antigua “ánfora” del comercio de los venecianos en Medio Oriente.

El misterio estaba resuelto, pero aún faltaba responder la pregunta: ¿Cómo llegó la “arroba” hasta Internet? “Ningún símbolo nace de la nada, ni es elegido al azar”, dice el investigador italiano, quien cuenta que el mérito de introducir el símbolo @ en el ciberespacio corresponde al ingeniero estadounidense Ray Tomlinson, uno de los padres de Internet, quien la utilizó en su propia dirección de correo electrónico, todavía en los tiempos de Arpanet, el antecesor de la Red de Redes, a principios de los años 70. Tomlinson decidió incorporar la arroba justo entre su nombre y el servidor que debía recibir el mensaje. El símbolo @ había sobrevivido a los siglos en la tipografía anglosajona, todavía bajo el significado mercantil de “al precio de”, y estaba incorporada en los teclados de las máquinas de escribir y de las primeras computadoras.

El profesor Stabile trabaja ahora en demostrar que Leonardo da Vinci también utilizaba el símbolo @.

Fuente: Silvana Domenech para Página Digital.

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