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cultura - 52. página

Escritores y gigantes: Ernesto Sábato

En el segmento dedicado a la lectura de cuentos, textos y poemas en Gigantes Gentiles, “La resistencia” (fragmento), de Ernesto Sábato:


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La cortina del segmento es Destemplado y El jardín de Adaluz, de y por el músico rosarino Juan Chianelli.

Más cuentos leídos, haciendo clic aquí.

¡Que lo disfruten!

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Las condiciones de Facebook que aceptamos sin leer

lupaEn nuestras charlas sobre privacidad en internet dedicamos un momento a hablar sobre el hecho de que aceptamos las condiciones de uso de los programas que instalamos o las redes de las que participamos, sin prestarles mayor atención.

Las condiciones de servicio o “términos de servicio”ToS, por sus siglas en inglés-, son un conjunto de cláusulas a las que nos obliga un proveedor cuando nos registramos en un servicio, usamos por primera vez una aplicación o instalamos un programa. Se trata básicamente de la descripción de los derechos y obligaciones legales que tienen tanto el usuario como el prestatario del servicio en cuestión, y al que ambas partes se comprometen con la sola aceptación por parte del usuario. Es decir, cuando hace clic en “Aceptar”.

Estas condiciones de servicio suelen ser de tal complejidad, tan difíciles de leer y cargadas de términos jurídicos, que la mayoría de nosotros las pasa de largo. Craso error.

A partir del análisis de unos pocos casos -algunos graciosos, otros serios, todos preocupantes-, vamos demostrando en nuestras charlas como es que surgen las sorpresas, los malos entendidos y aun los problemas al momento de hacer uso de tales herramientas o servicios.

En relación con está problemática, el sitio de tecnología ALT1040 acaba de publicar un artículo, titulado “Condiciones de Facebook: todo lo que aceptaste sin leer, explicado de forma clara” en el que desgranan, en un lenguaje llano y despojado de la terminología legal complicada propia del original, las condiciones de uso de esta red social que cumplió 10 años esta semana y cuenta ya con más de 1230 millones de usuarios.

El artículo pone las cosas en claro desde el comienzo, afirmando que si bien centra el análisis en Facebook, “cualquiera de las redes sociales que usamos también tienen sus clausulas abusivas”.

Un detalle importante a tener en cuenta es que si bien las clausulas que definen las condiciones de uso de Facebook están en castellano, la red social deja en claro que lo que estamos leyendo es una traducción de un texto escrito en inglés de Estados Unidos y que, por lo tanto, el que finalmente prevalecerá como vinculante es su versión original. Esto significa que si hay errores en la traducción, no se tendrán en cuenta.

El texto está estructurado en 19 bloques que se expanden en una cantidad de “páginas aclaratorias”, a su vez con más ramificaciones -todas pueden ser modificadas cuando la empresa lo crea necesario, con la sola condición de informarle al usuario tales cambios-. Todo ello para explicar qué es lo que hacen con los contenidos generados por nosotros en su plataforma, lo que nosotros publicamos.

Acerca de esta cuestión, Facebook especifica que somos los propietarios de los derechos de los contenidos que subimos, pero ellos se atribuyen una licencia mientras seamos usuarios del servicio, de modo tal que pueden usar nuestros contenidos o los que generemos en aplicaciones conectadas con Facebook. La única restricción a esto es posible configurando correctamente nuestra privacidad para acotar la visualización de nuestros contenidos. De todos modos, Facebook se asegura de mostrarnos qué información y acceso requiere la aplicación conectada, y queda de nuestro lado aceptar estas condiciones de la aplicación o no.

Por otra parte, en el caso en que eliminemos un contenido publicado por nosotros, Facebook nos avisa que guarda copias de seguridad y las retiene durante un tiempo para poder, de ser necesario, recuperar información.

Otro aspecto importante que señala el artículo, es que para Facebook somos un “producto” de los anunciantes de la plataforma. De este modo, al registrarnos estamos aceptando tácitamente que Facebook use nuestra foto de perfil, nuestro nombre o nuestros contenidos para sus campañas publicitarias o algoritmos de segmentación. Usarán entonces nuestros datos para modelar la publicidad que vemos o la que verán otros usuarios, ya que también le indicarán a nuestros amigos nuestros gustos por una determinada marca. Esto es obligatorio, y sin ningún beneficio económico para nosotros.

Otro dato importante: dado que consentimos a que nuestros datos se almacenen en Estados Unidos, se aplicará la legislación vigente en el país. En caso de demanda, el fuero que aplica es el del tribunal del Distrito Norte de California o un tribunal estatal del Condado de San Mateo.

Más perlitas: Facebook no garantiza que su plataforma sea segura, aunque sí es cierto que impone ciertas “reglas de uso” y mecanismos para informar sobre actividades fuera de las normas establecidas.

Para poder registrar una cuenta en Facebook, el usuario debe ser mayor de 13 años y ofrecer información real. Ellos se reservan el derecho de retirar contenidos publicados si consideran que violan sus políticas o si alguien ha denunciado una violación de derechos de propiedad intelectual. Para los usuarios reincidentes, Facebook puede desactivar una cuenta sin previo aviso.

Si somos nosotros quienes desactivamos o eliminamos nuestra cuenta, las copias de seguridad se mantendrán en los servidores de la empresa. No sólo eso: Facebook mantendrá vigentes algunas cláusulas de sus condiciones de servicio, los “me gusta” que hayamos hecho y los contenidos que compartimos como “públicos”.

Estas son algunas de las condiciones de uso que la mayoría de los usuarios, si no todos, ignoran. Eso no debería ser así, dado que nuestra aceptación de las condiciones nos obliga a cumplirlas.

Un último párrafo para poner en claro la seriedad con que ellos sí se toman estas cuestiones. La frase final de las condiciones de uso dice lo siguiente: “Nos reservamos todos los derechos que no te hayamos concedido de forma expresa”. Esto significa que ellos tendrán siempre la última palabra, porque nosotros les hemos dado ese derecho. Aun habiendo dado nuestro consentimiento a ciegas.

Fuente:
ALT1040

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Eadweard Muybridge y el cine antes del cine

Eadweard Muybridge -seudónimo de Edward James Muggeridge- fue un fotógrafo e investigador nacido en Gran Bretaña en abril de 1830. Sus experimentos sobre la cronofotografía -una técnica fotográfica que consiste en registrar en una placa única las diferentes fases del movimiento– fueron la base para la invención del cinematógrafo.

Eadweard Muybridge comenzó trabajando en la encuadernación de libros y se interesó luego en la fotografía. En 1867 se dio a la tarea de registrar escenas del lejano oeste con su habitación oscura móvil, a la que llamaba “El estudio volador”.

El desafío de resolver una apuesta fue el detonante para una serie de inventos y dispositivos, que finalmente no sólo resolvieron la disputa sino que crearon toda una gama de procedimientos que hoy se consideran el origen de la cinematografía.


Una compilación de algunos de los asombrosos trabajos de Muybridge

Aquel desafío tuvo que ver con una discusión recurrente entre los aficionados a los caballos, imposible de resolver con la tecnología de la época: un grupo de ellos sostenía que había un instante, durante el trote largo o el galope, en que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo. Otro grupo sostenía todo lo contrario. Un millonario, Leland Standford, presidente de la Central Pacific, apostó 25.000 dólares con unos amigos y contrató a Muybridge para que resolviese la disputa mediante la fotografía, la única prueba que sería considerada indiscutible.

Así fue que Muybridge desarrolló, luego de varios años de pruebas, un sistema de cronofotografía que instaló a lo largo de una pista de carreras. El sistema estaba formado por 24 cámaras fotográficas con 24 hilos que se extendían a lo ancho de la pista, conectados cada uno de ellos al disparador de una cámara. A medida que el caballo en su carrera iba cortando los hilos, disparaba una cámara tras otra e imprimía cada fase de su movimiento.

A partir de este éxito, Muybridge dedicó su trabajo a registrar los movimientos de los seres humanos y de los animales del zoológico de Filadelfia. Las fotos resultantes se publicaron en 1887 en el libro “Animal Locomotion”, obra de referencia básica sobre el movimiento humano y animal.

Entre estas experiencias y la creación del cinematógrafo, sólo hizo falta lograr la síntesis del movimiento mediante la proyección sucesiva de dichas fotografías sobre una pantalla.

La asombrosa obra de Eadweard Muybridge, quién murió el 8 de mayo de 1904, se puede conocer en línea en el Eadweard Muybridge Online Archive.

Fuentes:
Eadweard Muybridge Online Archive
Wikipedia

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Un viaje a la Antártida y en el tiempo

antartica

Gracias a Google Street View podemos hacer este paseo cómodamente instalados en nuestro hogar.

El Polo Sur Ceremonial, la Cabaña de la expedición de Scott -detenida en el tiempo desde 1912- o el Telescopio de la Estación Amundsen-Scott, entre otros sitios, pueden ser recorridos a tiro de mouse.

El viaje comienza haciendo clic AQUÍ.

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Entrevista para Teletrabajo Glocal

Teletrabajo Glocal es un programa de radio sobre teletrabajo, original de Torres de Teletrabajo.

Según se presentan sus creadores, “nuestra misión es difundir contenidos emplazados en el teletrabajo: artículos, eventos, conferencias, herramientas, entrevistas y todas las noticias relacionadas al mundo del teletrabajo, además de difundir oportunidades laborales para teletrabajadores.”

Su conductora Natalia Zubeldía me entrevistó días atrás para conversar sobre la radio y las ventajas y desventajas de la emisión on line frente a la radio de aire, entre otros temas. Me envió las preguntas grabadas, que yo respondí y remití para su edición.


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Muchas gracias a Natalia por su interés y difusión de nuestras actividades.

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El significado del término ‘hacker’

200px-Glider.svgEn estos días los medios vuelven a usar el término “hacker” de modo erróneo o al menos confuso, a partir de la noticia de la aparición de un personaje acusado de difundir fotos comprometedoras de personajes mediáticos.

Independientemente del giro que tome la causa, el personaje en cuestión no es un hacker. No, al menos en el sentido técnico y aún filosófico del término.

Levanto del sitio de la Red Costarricense de Software Libre una definición clara y sintética sobre el asunto:

El término hacker trasciende a los expertos relacionados con la informática, para también referirse a cualquier profesional que está en la cúspide de la excelencia en su profesión, ya que en la descripción más pura, un hacker es aquella persona que le apasiona el conocimiento, descubrir o aprender nuevas cosas y entender el funcionamiento de éstas.

«Hacker, usando la palabra inglesa, quiere decir divertirse con el ingenio [cleverness], usar la inteligencia para hacer algo difícil. No implica trabajar solo ni con otros necesariamente. Es posible en cualquier proyecto. No implica tampoco hacerlo con computadoras. Es posible ser un hacker de las bicicletas. Por ejemplo, una fiesta sorpresa tiene el espíritu del hack, usa el ingenio para sorprender al homenajeado, no para molestarle.» Richard Stallman.

Hacker es toda aquella persona con elevados conocimientos informáticos independientemente de la finalidad con que los use. Aquellas personas que tienen fines maliciosos, son llamados Crackers. Éstos últimos son los delincuentes informáticos.

De esta simple definición -que se puede ampliar usando Wikipedia-, surge a todas luces que el personaje en cuestión es de todo menos “hacker”.

Los medios deberían tomar más en serio el uso correcto de algunos términos, en particular los referidos a la tecnología. Usar palabras difíciles podrá hacerlos sentirse muy cancheros, pero la realidad es que sólo son ignorantes voluntarios con micrófono.

Fuentes:
Red Costarricense de Software Libre
– Entrada del término “hacker” en Wikipedia

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Advertencia: esta entrada produce dolor de ojos

En nuestra sección “Ni Word te salva”, un breve muestrario de correctores ausentes:

306845_176758985795899_864639005_nSeguramente, los hombres calvos no miran “The Big Bang Theory”.

486298_10200201272261502_2121997618_nHay rival. Pero faltan definir un par de detalles menores, como el tipo de balón y si van a usar las manos o los pies.

brutberryMás allá de la extraña construcción gramatical es cierto: la tecnología puede ser alienante.

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