Ir al contenido

cultura - 69. página

Adiós, María Elena

Yo creo que a la gente de la cultura no la para nadie. Todos seguimos haciendo cosas. De manera más dificultosa, perdiendo muchas energías. Pero no nos para nadie, como no nos paró tampoco la censura, que impidió el contacto con el público, pero no la producción.
María Elena Walsh (1930 – 2011), autora de muchos de nuestros mejores recuerdos.

Fuente imagen: argentina.ar / texto: lanacion.com

También te puede interesar:

La Red Social: una lectura simplista y vacía… como Facebook

Anoche estuve invitado por la firma Dattatec, auspiciantes de nuestras charlas sobre seguridad en la red de redes, para el preestreno de La Red Social, la película de David FincherAlien 3, Seven, The Game, Fight Club, entre sus trabajos más reconocidos- sobre los inicios de Facebook y la invención de la leyenda Zuckerberg.

Desde lo técnico y visual, la película es maravillosa. Ciertas tomas y encuadres son de una belleza y construcción francamente perfectas. Fincher conoce muy bien el oficio y logra un producto redondito. Pero claro, si el cine de este director tiene algo de poético, en este caso acaba en sólo eso, buenas tomas. El resto, por la misma naturaleza del tema, lo despoja de cualquier lirismo posible.

El argumento de La Red Social se basa en fuentes diversas -que pierden toda credibilidad cuando se aclara que todos los involucrados firmaron acuerdos de confidencialidad- y se desarrolla entre los cuartos de Harvard hasta desembocar en las oficinas propias en Palo Alto, en el seguimiento de la idea original que generó lo que hoy conocemos como Facebook.

El personaje central es, claro, Mark Zuckerberg, un alumno -según se muestra- genial y obsesivo compulsivo en dosis identicas. Eduardo Saverin, traicionado ex amigo y capitalista inicial de la idea; Sean Parker, el fundador de Napster, personaje oscuro que atrajo a los inversores de Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, personajes anacrónicos y despechados por el supuesto robo de la idea por parte del pícaro Mark, son los ejes de una historia que teje el entramado de un fenómeno de difícil análisis, por la falta de acuerdo en cuanto a sus alcances e implicancias. Y sobre todo, por la falta de distancia histórica.

Se podría decir que no hay buenos en esta película. Todos los personajes viran de lo admirable a lo detestable, a veces en el mísmo diálogo, y lo que queda es una sensación algo perturbadora que recuerda por momentos a la vieja Wall Street de Stone. ¿Escrupulos? No gracias. No al menos en estos estamentos en los que la traición es moneda corriente y lo único que importa es que el propio ombligo no tenga pelusas.

El personaje de Zuckerberg, conflictuado y obsesivo, sólo responde a líneas de código y a su orgullo herido. Para el resto de las cosas, según se ve en el film, es casi autista.

El propio Mark -el real- cuando habló -todos pensaron que saldría con los botines de punta y finalmente eran ojotas-, pareció más preocupado por la vestimenta del actor que por ciertas cuestiones de fondo. Según relata elmulticine.com,

En una conferencia ofrecida en la Universidad de Stanford, Mark Zuckerberg calificó como sesgada y poco realista la película dirigida por David Fincher. Eso sí, resaltó que las camisetas y sudaderas que el actor que le representa porta en ella, estaban estupendamente reflejadas y que coincidían plenamente con su estilo de vestir, pero poco más.

Creo que la cuestión planteada en la película podría resumirse en los motivos que mueven a los personajes. Ya desde el arranque, en la discusión inicial entre Mark -el personaje- y su novia -bonita, mucho carácter-, la película muestra al futuro creador de la red social con 500 millones de miembros como un ser detestable obsesionado en denostar a su chica por su supuestamente escasa inteligencia y su preferencia por remeros musculosos. Y termina la película con el mismo personaje obsesionado con… no, mejor verla.

La cuestión es que el origen de la idea de lo que después fue Facebook -según la película- tiene que ver con la violación de la privacidad. Ya desde su origen, la idea fue meterse en bases de datos, levantar fotos, publicarlas sin permiso, difamar, insultar y otras bellezas. Y la traición, claro. Eso es lo que cuenta esta ficción.

¿Ficción?

También te puede interesar:

Subí tu foto hot a Facebook

No creo que necesite invitar a nuestros lectores masculinos a mirar con atención esta foto, porque irradia mucha belleza hot, ¿no es cierto?

Además de lo obvio, ¿qué tiene de curioso o particular esta foto? Bueno, esto:

Una de las bellezas que aparece retratada es nada menos que la nueva ministra de Economía de Georgia, república al sur del Cáucaso, Vera Kobalia.

La morocha hot por supuesto tuvo que salir a dar explicaciones a la prensa georgiana y rusa, que cuestionó su reciente nombramiento al frente de la cartera económica de ese país.

Cuentan que el presidente de ese país Mijeíl Saakashvili, que al parecer no se priva de algunos placeres, conoció a Kobalia en una discoteca durante los últimos Juegos Olímpicos de invierno en Vancouver.

Bueno, he aquí el nudo de la cuestión que nos interesa particularmente: la vocera de la ministra aseguró que la foto fue tomada hace diez años en Estados Unidos cuando Kobalia era estudiante.

La bella Vera suspiró aliviada porque parece que es lo más comprometedor que le encontraron, así que salió a preguntar en donde estaba el problema. Sumado esto a que a los opositores al presidente les precupa más la falta de experiencia que las sugerentes curvas de la nueva ministra, el asunto parece que no pasará a mayores, al menos en cuanto a la foto.

Además el buen Mijail quiere romper con el pasado soviético nombrando a jóvenes responsables para inyectar energía y nuevas ideas a su gobierno. En este caso, entre sus talentos Vera parece tener el de bailar arriba de cosas como barras, escritorios y eso, así que, ¿qué más se puede pedir?

Nosotros no vamos a tener nunca ese problema: todas nuestras políticas son un escracho.

A propósito: ¿en dónde hallaron los medios la foto? En Facebook, claro.

Fuente: MinutoUno.com

También te puede interesar:

Peter McLaren: ‘La educación debe proveer lenguajes críticos, para construir alternativas’.

El doctor y profesor universitario de Educación Peter McLaren se encuentra en Argentina para una conferencia sobre “Pedagogía radical” en la Universidad del Salvador (USAL). Para la ocasión fué entrevistado para el suplemento iEco de Clarín, entrevista que reproducimos en parte aquí, en la que reflexiona sobre la tecnología y se pregunta si de alguna manera no crea “una ilusión de conectividad”.

Este magíster de Brock University y doctor de la Universidad de Toronto nacido en Canadá, es reconocido internacionalmente como el creador de la pedagogía crítica, la cual reconoce él mismo como tributaria del trabajo de Paulo Feire y al propio educador brasileño como su mentor.

Afirma que la pedagogía crítica no es una metodología sino que se trata de algo que tiene lugar en todos los espacios públicos. Y asegura que la ve “como un movimiento social y como la introducción a una forma de vida”.

Periodista: Pero, ¿tiene implicancias metodológicas?

McLaren: Sí, las tiene. Una sería valorar los conocimientos, las experiencias y las historias de vida de los estudiantes, en cualquier nivel de educación. Valorarlas significa volver la educación relevante para sus vidas.

P: ¿De qué forma?

M: Las experiencias que traen los estudiantes y las interpretaciones que tienen de ellas no hablan por sí mismas: necesitan ser entendidas y desafiadas. Porque tal vez esas experiencias y conocimientos los condicionaron de manera racista o patriarcal o autoritaria. Hacer la educación relevante y crítica quiere decir desafiar las historias y discursos de los estudiantes, pero de tal modo que no desaparezcan sus voces.

P: ¿En qué consiste la pedagogía crítica?

M: El arte de la pedagogía crítica es proveer lenguajes variados, lenguajes de posibilidad, lenguajes críticos, lenguajes de esperanza, de tal forma que los estudiantes puedan empezar a entender mejor cómo fueron creadas sus subjetividades y puedan construir alternativas. Una manera de hacerlo es, como propone Walter Mignolo (profesor argentino que trabaja en la Universidad de Duke), des-ligarse de las epistemologías de la colonización. Esta desvinculación es posible mirando otro tipo de epistemología para crear distancia y generar otros modos de pensamiento y traerlos a una conversación con las epistemologías occidentales. Esta aproximación, sin embargo, no es suficiente. No es sólo cuestión de cambiar nuestro modo de pensar: tiene que ser también un cambio material.

P: ¿Cómo afecta esta posición pedagógica a la relación alumno-profesor?

M: Mi mentor fue Paulo Freire (teórico de la educación brasileño), a quien mucha gente entiende mal. Creen que él habla de la relación entre profesor y estudiante como si el profesor fuera un facilitador. No creo eso y Freire tampoco lo creía. Los profesores han ganado el derecho de hablar con autoridad, no de manera autoritaria pero con una forma particular de autoridad para trabajar con temas críticos. Para mí, y esta es la clave, profesores y estudiantes son co-participantes en un proyecto mayor. La conciencia crítica no es algo que ocurra antes de las luchas: no te volvés crítico en un aula leyendo libros. Por eso, tanto profesores como estudiantes necesitan ser parte de una causa mayor, y esto puede ser en un vecindario, en una comunidad, puede ser local, nacional o, incluso, trasnacional.

P: ¿Cómo es vista esta pedagogía en los EE.UU.?

M: Allí no pensamos por fuera de la “caja”. La palabra “socialismo” no es siquiera articulada. Después de la Gran Depresión, algunos educadores se preguntaron si la educación podía construir un nuevo orden social. Esta pregunta debe volver a formularse en este particular momento del capitalismo global en crisis.

P: ¿Cómo ve el rol de la tecnología en la educación?

M: Solía ir a las clases de Marshal McLuhan cuando era estudiante y todavía me interesa, pero no he podido dedicarme al tema. Creo que las tecnologías tienen que ser miradas específicamente para entender sus efectos. Se asume que la tecnología está bien y se piden más computadoras, más televisores y videos. Pero debería haber más estudios específicos. Hay usos muy interesantes de la tecnología. Pero me pregunto también si de alguna manera no crea una ilusión de conectividad…

Fuente: Suplemento iEco del diario Clarín

También te puede interesar:

Los Quilmes

También te puede interesar:

Nuestro nuevo proyecto de radio

RadioColaborativa.com - Voluntades en RedA partir del próximo 10 de marzo comenzaremos las emisiones de nuestro nuevo proyecto de radio, llamado Radio Colaborativa Virtual, en www.radiocolaborativa.com.

Radio Colaborativa Virtual es un espacio en la red sin fines de lucro, creado con el único propósito de difundir la obra de artistas que no tienen difusión en los medios, así como también los trabajos de distintos profesionales de diversas disciplinas, incluyendo proyectos educativos.

RadioColaborativa.com nace marzo de año 2010 como un espacio colaborativo virtual, y como tal propone la suma de “voluntades en red”, como se sintetiza en su slogan. Es en muchos sentidos consecuencia y resultado de nuestros aprendizajes a partir de un proyecto anterior, MePertenece Radio –distinguido con el premio Maestro Almafuerte como “Mejor Radio Online”-, el que finalizó en febrero de 2010 pero que sostiene su sentido y objetivos en el proyecto actual.

Esto es, Radio Colaborativa Virtual propone un espacio en el que la sinergia -actitud resumible en la consigna “el todo es mayor que la sumas de las partes”– sea el motor de iniciativas que aporten ideas y proyectos a concretar en el plano real a partir de aquella suma de voluntades. Ese compromiso por lo colaborativo es lo que se sostiene en el proyecto de la radio.

El próximo miércoles entonces, inauguramos el nuevo espacio a las 22hs. (GMT-3) con el programa Nro. 21 de Gigantes Gentiles, la buena música que no se escucha. El resto de la programación se puede conocer en el sitio de la radio, e iremos informando a medida que se vayan incorporando nuevos programas.

Para comunicarse con nosotros por comentarios, propuestas y proyectos, pueden escribir a radiocolaborativa@gmail.com

¡Los esperamos!

También te puede interesar:

Please take a moment and think again

Twitter is over capacity. Too many tweets! Please wait a moment and try again.
Hoy, 8:10PM

Por favor, tomemos un momento para pensarlo de nuevo. Cada día hay más servicios; las personas se vuelcan masivamente, cuales moscas al desperdicio, hacia cada nuevo servicio que se desarrolla en la web.

“MySpace fue – nos vamos a Facebook” parece ser la consigna haciendo enroque de marca. ¿Redes en Ning? Ya no, me fuí a LinkenId. ¿Cómo? ¿Todavía no estás? Apurate porque la vamos a quemar rápido. Si entrás dentro de dos meses no queda ni el loro. O queda el loro hablando solo, porque el dueño se rajó.

Mientras tanto, más y más datos estarán en manos de caras extrañas, y nosotros acumulando nombres de usuarios y contraseñas del más variado pelaje porque claro, algo en nuestro Fuero Íntimo nos dice que no usemos los mismos en todos. ¡Grande, Fuero!

Fulano me escribe por FB; Mengano, por MySpace porque se encariño -con MS, no conmigo. Zutano me informa de su cumpleaños tildando un campo en… no sé donde, y mi Cuchurrumina me avisa que me quiere vía Twitter.

Convengamos: es una ensalada infernal. La Biblia junto al calefón. Cada uno tendrá su encanto y su finalidad, pero ninguno sirve para todo, lo cual me lleva a pensar que en realidad no sirven para nada.

Google sigue sacando servicios nuevos. Ahora parece que junta todo, y está bueno eso. Pero solo para usuarios de Google. Así que si tenés otra cosa, más te vale que te pases de bando o alguien quedará en el camino llamandote entre el ruido y vos ni enterado.

A propósito: todos quieren todo. Nadie se conforma con menos que eso. Google quiere todo y Microsoft quiere todo. Facebook quiere todo y MySpace quiere todo. Se parece demasiado a una guerra fría pos-caida-del-muro-de-Berlín: dos bandos principales que se pelean porque el otro no le toque la cola, y para eso necesitan primeramente información. Y claro, también que la gente se cambie de bando a través del adoctrinamiento. Miles de revistas, blogs, comentarios, foros y expertos, muchos de buena fe pero útiles a un estado de cosas que quiere convencernos de que lo otro ya fue; ahora la posta es… vaya uno a saber.

Finalmente, las relaciones humanas son otra cosa, creo. Es decirle a alguien en la cara que no me interesa establecer o continuar una relación en vez de bloquearlo en el MSN. Es compartir tiempo de calidad más allá de un incio y cierre de sesión. Es un café compartido en una charla de más de 140 caracteres.

En todo caso, si el tiempo o la distancia no nos permiten esto, podríamos tomarnos un momento para pensar de nuevo como nos estamos relacionando con el otro, más allá del servicio 2.0 de moda que vayamos a usar.

También te puede interesar:

- Ir arriba -