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datos - 6. página

Duerme, duerme, yo velaré por tus datos…

No, no es una frase de alguna película famosa -sería de terror, por cierto-, aunque sí podría ser la letra de la canción que Google está tocando en estos días como banda de sonido de la presentación de GDrive, el nuevo servicio de almacenamiento masivo que ofrece el gigante de internet. Simplemente, se me ocurrió al leer algunos comentarios y post al respecto de lo que GDrive ofrece -y reclama- al usuario de su servicio.

Ya nos viene advirtiendo Richard Stallman, el padre del software libre, desde que se comenzó a hablar de “alojar en la nube”:

La nube es peor que la estupidez, ya que es una pérdida del control de los datos.

Stallman es un poco fundamentalista en este sentido, y está bien, creo que debe serlo por su lugar fundante en toda esta discusión. Yo no lo soy… tanto, pero creo humildemente que cae de maduro que esto es parte del “fabuloso mecanismo de control social”, como refiere Diego Levis al hablar de Facebook. Aquí podría aplicarse la misma verdad intrínseca.

En las condiciones de servicio de Google, la empresa le advierte al potencial usuario -y digo “potencial” porque debería leerlo ANTES de aceptar cualquier cosa… Usted, lector, ¿lo leyó?:

Cuando suba o de otro modo envíe contenido a nuestros Servicios, otorgará a Google (y a aquellos con quienes trabajamos) una licencia internacional para utilizar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (como las traducciones, adaptaciones o modificaciones que hacemos para que su contenido funcione mejor con nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar públicamente y distribuir dicho contenido. Los derechos que usted otorga en esta licencia son para el objetivo limitado de operar, promocionar y mejorar nuestros Servicios, y para desarrollar otros nuevos. Esta licencia subsistirá aún cuando usted deje de utilizar nuestros Servicios (por ejemplo, de una empresa que usted haya agregado a Google Maps). (…) Asegúrese de tener los derechos necesarios para otorgarnos esta licencia para cualquier contenido que envíe a nuestros Servicios.

Confieso que estuve tentado de buscar frases del estilo “estás al horno, flaco” en el resto del texto, pero como es obvio hubiera sido una redundancia. Es un coloquialismo innecesario porque al usuario ya lo engancharon para todo el viaje, siguiendo con las expresiones de la popular. Todo lo que el usuario haya subido o suba en el futuro les pertenece. Para un uso limitado, según dicen, pero les pertenece. La pregunta que surge es ¿quién pone esos límites? Pero ya será tarde.

Usted y yo sabemos qué cosas hemos guardado en nuestra computadora de nuestra casa o de la oficina. Sabemos cuando borrarlo y, por regla general, nadie más que nosotros accede a la información almacenada en nuestra computadora. Pero sin dudas requiere un “acto de fe” de nuestra parte creer que “ellos” -usted que leyó “El Eternauta”, implique- velarán por nuestra información y no van a usarla, y ni siquiera nos espiarán para ver que hacemos.

¿Quién maneja el botón de encendido -y apagado- de la computadora de Mr. Google?

Por mi parte, y reconociendo los beneficios de un sistema de este tipo, sólo lo usaré para cuestiones ligeras, como algún práctico de los alumnos o información sin mayores consecuencias. Y explicando los riesgos.

En lo profundo de mis convicciones, confieso, creo que nos siguen cambiando oro por baratijas.

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Acusan a Facebook de vigilar a los usuarios, aun los borrados

Informa DiarioTi que Facebook enfrenta en Alemania acusaciones de vigilar las actividades de sus usuarios, incluso cuando estos han desactivado sus cuentas de esa red social.

Las autoridades alemanas de protección de datos han dirigido su atención hacia Facebook, por considerar que ha entregado información falsa sobre las cookies que instala en las computadoras de sus usuarios.

Las llamadas cookies en informática, son archivos que se instalan en la computadora del navegante y que habitualmente son usadas por los servidores web para diferenciar entre usuarios y actuar de diferente forma dependiendo de éstos. Para cada usuario de Facebook el sistema instala una serie de cookies, algunas de las cuales tiene una caducidad de dos años, incluso en aquellos casos que el usuario haya desactivado su cuenta. Esto implica, entre otras cosas, que Facebook puede reconocer al usuario si este visita un sitio web provisto del botón “Me gusta”, sin importar que éste no haya iniciado una sesión en Facebook.

Luego de una serie de pruebas, las mencionadas autoridades alemanas concluyeron que en Facebook han optado por no informar sobre el uso que hacen de las cookies, aduciendo que por cuestiones de seguridad necesitan reconocer a los usuarios incluso después que se han desconectado. Este argumento no resulta convincente para las autoridades, quienes indican además que Facebook crea perfiles de seguimiento de los usuarios, lo que infringe la ley de aquel país.

El informe elaborado por las autoridades alemanas con estas conclusiones, afirma además que las cookies de Facebook almacenan mucha más información sobre los usuarios que la necesaria para brindar sus servicios.

Fuente: DiarioTi

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El gen del sentido común removido

Muchas personas parecen tener el gen del sentido común removido cuando saltan sobre una computadora en la tranquilidad de su casa y piensan que nadie está escuchando (sólo el planeta entero). Parece que esta cosa que llamamos “la web social” es tan nueva que nuestro desarrollo evolutivo no ha alcanzado a la tecnología y todavía estamos pensando en analógico, cuando debiera ser digital!

Parece que compartir en línea es aun tan nuevo y tan temprano en la etapa del desarrollo social digital de los seres humanos, que somos como niños pequeños antes de que tuviéramos todas nuestras células cerebrales alineadas en la secuencia correcta que proporciona capacidades de pensamiento lógico.

Es como cuando un niño se cubre los ojos y dice: “no me puedes ver”, porque ellos no pueden verte.

La frase, demoledora pero cargada de un sentido común a toda prueba, pertenece a Jeff Bullas, autor de Jeffbullas.com, un blog que contiene excelente información y consejos sobre social media y marketing online.

El artículo que analiza estas cuestiones tiene un título por demás elocuente: “11 formas de perder tu trabajo en Facebook”. Se trata de un breve compendio de 11 casos de personas que perdieron sus trabajos a causa de sus publicaciones en Facebook, de alli lo contundente de la mirada de Bullas sobre estas cuestiones.

Algunos de los casos son realmente asombrosos. Pero espere: estamos hablando de adultos. No pierda eso de vista.

  • Una profesora asociada de sociología en una Universidad de Pennsylvania (EE.UU.) escribió en su perfil: “¿Alguien sabe donde puedo encontrar un asesino a sueldo discreto? Sí, ha sido de esa clase de día”. Un mes después: “Tuvimos un buen día hoy. No quise matar a ningún estudiante”. La universidad, que encontró motivos para alarmarse en vista de los trágicos acontecimientos que se han dado en los colegios en los últimos años, le dió una licencia indefinida que finalmente duró sólo un mes.
  • Un oficial de policía de la ciudad de Atlanta fue dado de baja en diciembre pasado después de publicar información sobre su trabajo en Facebook. Contó, por ejemplo, sobre su cooperación con el FBI en un caso de drogas y que se sentía frustrado en el trabajo.
  • Otros casos: un enfermero publicó fotos de una persona que asistió, que se había suicidado; trece enfermeras de un hospital crearon un grupo racista; otra docente publicó fotos de viaje suyas, bebiendo; una joven escribió “mi jefe es un pervertido”, sin tener en cuenta que lo tenía entre sus amigos.

En todos estos casos, el resultado fue que perdieron o estuvieron a punto de perder sus trabajos por este tipo de publicaciones en sus perfiles de Facebook. Algunos son francamente infantiles; otros revisten una mayor gravedad; todos muestran una ausencia de criterios, de sentido común francamente asombrosa. Aunque, pensándolo bien, ya pocas cosas asombran en el reino de las redes sociales.

Sólo una cosa más: no descarguemos toda la artillería en los jovenes por sus imprudencias y errores mientras participan de las redes sociales. Todos estos casos involucran a adultos, así que hay mucho para reflexionar sobre nuestras actividades en esos espacios.

Fuente: Jeffbullas.com, en donde además se puede leer sobre los otros casos.

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Nosotros somos el producto

Ya se sabe: cuando navegamos en la web estamos siendo rastreados todo el tiempo. Algunas compañías lo hacen para brindarnos información útil. Algunas. El resto, quién sabe.

Para entender quiénes y cómo nos vigilan, una extensión para Firefox llamada Collusion nos permite ver quién nos graba cookies y quién está vigilando nuestras acciones usando esas mismas cookies guardadas en nuestra computadora.

Yo lo instalé y al rato comenzó a armarse la red de puntos que se ve en la ilustración.

Los puntos rojos son los sitios que graban las cookies y los grises son los sitios que estamos visitando. Es decir, los puntos rojos representan aquellas entidades que nos tienen atrapados en un seguimiento de comportamiento, es decir, nuestros hábitos de navegación. Todo esto está relacionado con la publicidad, claro.

Mientras leía sobre esto, me sentí francamente desprotegido: mi privacidad está siendo observada todo el tiempo. En una burda pero exacta comparación, sería algo así como que el publicitario que desarrolla la campaña de un papel sanitario se metiera en mi baño para ver como me limpio… bueno, usted me entiende. Así de desprotegido, de burdamente observado me sentí.

Si no estás pagando por algo, no eres el cliente; tu eres el producto que está siendo vendido.
Andrew Lewis. Citado en el sitio de Collusion

¿Nuestra privacidad? Si, se fue por el mismo sitio del papel sanitario del ejemplo.

Yo tengo configurado Firefox para que toda esta basura no se guarde. Y uso CCleaner para un doble chequeo. Y parece que funciona, porque después de pasar un rato largo leyendo sobre el tema y escribiendo este post, el gráfico sólo cambió para mostrar lo que estoy navegando en este preciso momento, y que se borrará cuando cierre todo.

¿Será suficiente?

Fuentes:
Co.Design
PrivacyChoice
wwwhat’s new

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Retención de datos

La Comisión Europea tiene previsto presentar antes del verano una propuesta legislativa para proteger el derecho al olvido en Internet. (…) Tanto buscadores como servicios y plataformas con base social destacan que les sería imposible optimizar su servicio al consumidor si no retuvieran de él una serie de datos sensibles. Tengan o no razón, la norma que resulte deberá ponderar ante todo los intereses del ciudadano, tanto en intimidad como en eficacia en los servicios que contrata.
De “El derecho al olvido: borrar los datos personales de Internet”, por Antonio Delgado, publicado en Eroski Consumer.

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Fuga de datos

El agregado de datos personales en línea establece el escenario para un ‘WikiLeaks para tu vida’. El hallazgo del tesoro de los datos personales de cada uno de nosotros está creciendo a niveles inesperados, y la fuga de grandes porciones de esos datos puede ser personalmente devastador.
Michael Fertik, director ejecutivo de Reputation.com, una empresa que cobra por manejar la privacidad de las personas en línea. Citado por The New York Times

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Visión completa, modo empleador

Nosotros, para todo puesto de jefatura hacia arriba chequeamos Facebook y Linkedin. Siempre se ‘googlea’ el nombre. La ventaja es tener una visión completa de la persona, incluyendo gustos, hobbies y tipos de amistades. Pero la verdad es que la gente no toma conciencia de que todo lo que se escribe en un blog, en Fotolog o se comenta en mi muro, si no está configurado con reglas de seguridad, automáticamente pasa a ser público y cualquiera accede a eso.
Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com, citado por Fernanda Sandez en ‘Prisioneros del pasado, los riesgos de la cibermemoria’.

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