Saltar al contenido

derechos

Julio Neffa: «Se rompió la barrera entre el trabajo y el tiempo de reposo»

La revista cultural Indómita entrevistó a Julio Neffa, economista, docente e investigador, en la que comparte su experiencia y pensamiento sobre el teletrabajo en el capitalismo neoliberal.

Para Neffa uno de los mayores problemas reside en el sufrimiento que surge del trabajo intenso, de la mayor fatiga, el menor grado de autonomía y la menor libertad en el trabajo. “Todas las personas que hacen teletrabajo, trabajan por lo menos 2 horas mas que cuando estaban en la oficina», afirma.

El problema se agrava aún más para los docentes, ya que los problemas de tipo laboral ahora repercuten sobre el cuerpo pero también sobre las dimensiones psíquicas y mentales, lo que se traduce en un impacto muy fuerte sobre la salud.

Por otra parte señala que la gente que trabaje en sus domicilios, al aumentar el control de los empleadores «va a favorecer a que el trabajador esté en una situación de disponibilidad para el empleador. Se ha roto esa barrera que había entre el trabajo y e tiempo de reposo». La cuestión es más grave para las mujeres: la fatiga se multiplica por 2 o 3 veces. La duración de la jornada total de las mujeres está cerca de las15 a 20 horas.

Aquí, la entrevista:


Fuente: Revista cultural Indómita

Libertad de expresión y dignidad

Hay libertad de expresión en nuestro país. A todos aquellos que dicen que no pueden expresar sus opiniones, les digo: si das tu opinión, debes asumir el hecho de que te pueden llevar la contraria. Expresar una opinión tiene sus costes. Pero la libertad de expresión tiene sus límites. Esos límites comienzan cuando se propaga el odio. Empiezan cuando la dignidad de otra persona es violada. Esta cámara debe oponerse al discurso extremista. De lo contrario, nuestra sociedad no volverá a ser la sociedad libre que es.
Angela Merkel, canciller alemana, en su mensaje al parlamento alemán en noviembre de 2019 (extracto)

El inventor de la Web es optimista

Tim Berners-Lee, de él hablamos por supuesto, es considerado el padre de la World Wide Web. El genio que alguna vez soñó con una web como espacio colaborativo y democrático, hoy cree que necesitamos una internet en la que los usuarios tengan más control de sus datos. Pero también es optimista: cree que eso es posible. Por eso puso en marcha su proyecto Solid, con el fin de generar un entorno online alejado de la centralización de los gigantes de la red -léase, Google, Facebook o Amazon. Para brindarle un marco adecuado, fundó la startup Inrupt.

El proyecto se inaugura con primer servidor dotado del sistema Solid destinado a empresas y desarrolladores. Una de las novedades más significativas que introduce este proyecto, es el POD (Personal Online Data), un contenedor digital que almacena los datos personales de un usuario, y es él mismo quien tiene la llave para controlar el acceso a la información. Funciona así: el POD se almacena en la nube de un proveedor -en Inrupt, la comunidad Solid o incluso usuario mismo- y se comunica con el servidor Solid. Entidades como el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ya piensan usar este sistema para unificar los historiales médicos.

“Tú controlas la información”

Si necesitaran un lema, ese sería el más adecuado. El usuario es quien decide qué quiere compartir y con quién quiere hacerlo. Es sin dudas un enfoque que choca frontalmente con la visión de Google, Facebook, Amazon y de todos los gigantes digitales que basan su servicio en el análisis de los datos personales. Y lo que es más grave: ni siquiera sabemos qué aspectos personales están en juego en esa ruleta de bits.

Inicialmente, Solid no trata con el usuario final: quieren trabajar primero con grandes organizaciones para ayudarles con sus usuarios, según afirman. En esta etapa, compañías y desarrolladores tienen que trabajar juntos.

En Inrupt, una comunidad que cuenta con cientos de desarrolladores en todo el mundo, confían en que Google o Facebook se adaptarán con el tiempo. Ellos aseguran que esta es la forma en que Tim Berners-Lee imaginó la Web.

¿Podrá serlo?


Fuente: Elpais.com

Zuboff y el capitalismo de vigilancia

El capitalismo busca hace siglos cosas que no son aún parte de la dinámica del mercado para convertirlas en mercancías. Hoy tenemos un nuevo mundo, el digital. Pequeñas compañías intentaron averiguar cómo hacer dinero en él. Hubo una burbuja por las puntocom y explotó. Las compañías estaban desesperadas y los inversores se retiraban. En esa emergencia las compañías no tenían tiempo y en Google descubrieron un bosque virgen como nuevo espacio de extracción y mercantilización: nosotros, sobre todo nuestras experiencias privadas. Han plantado sus banderas en nuestras vidas. Y han dicho que es su material bruto y gratis, sus activos privados que vender como mercancía. Así nace el capitalismo de vigilancia y explica las capitalizaciones de Google, Facebook, cada vez más de Amazon, Microsoft, Apple y miles de compañías no solo en el sector tecnológico. El CEO de Ford dice que quiere atraer financiación como la de Google y Facebook pero nadie está interesado. Así que cambiarán Ford y será un sistema operativo de transporte que extraerá datos de la gente que conduce sus coches y los agregará con lo que tienen de ellos en Ford Credit para crear grandes bases de datos y atraer inversores. Es el dividendo de la vigilancia. (…) Con el 11-S se dejó de discutir en el Congreso sobre protección de derechos de privacidad. A esas compañías ya conocidas por su asalto a la privacidad se las dejó que se desarrollaran de manera que invadieran nuestra privacidad porque las agencias de inteligencia en EE.UU. y Europa, que no pueden recolectar esos datos, los obtendrían de ellas. Así, el capitalismo de la vigilancia ha tenido 20 años para desarrollarse sin ninguna ley que lo impida y se ha hecho tan peligroso para la gente, la sociedad y la democracia.

Shoshana Zuboff, catedrática emérita de la Harvard Business School, quién acaba de publicar ‘La era del capitalismo de la vigilancia’, en La Vanguardia

Los docentes y las pantallas: entre la imprevisión y el maltrato

Alertábamos, en el inicio mismo de la cuarentena y las clases virtuales, sobre la falta en el país de estrategias para la capacitación docente en el uso de las nuevas tecnologías. Y en aquel momento, lo que parecía una exageración -la compraventa de “humo informático”, aquellos discursos de los gurúes del marketing y la venta digital que hablan de educación, en lugar de una capacitación en serio para todos los docentes- hoy, quedaría demostrado, no solo produce metafóricamente víctimas del virus más mortal, la ignorancia, sino algo más real y concreto: el estrés, el cansancio, la frustración y hasta daños en la salud de los docentes. 

Al menos así lo demostraría un artículo publicado el pasado 19 de agosto en Redacción Rosario y firmado por la periodista Marcela Isaías, titulado «Pantallas sin tiempo». Un párrafo de la nota tal vez resuma el tenor de las vivencias docentes y sus reclamos:

El doble o el triple de trabajo. Muchas horas frente a las pantallas y otras tantas preparando las clases para una modalidad que la mayoría aprendió sobre la marcha. Todos los recursos salen del propio bolsillo docente: desde celulares hasta computadoras, además de los gastos para sostenerlos (pago de datos móviles, abonos de internet y mantenimiento de equipos). Tan es así que las clases dependen del aporte directo que hace la docencia. Es decir, son quienes en este momento sostienen la enseñanza. Aún así, aseguran que no siempre se valora la tarea que hay detrás del armado de una clase virtual; es más, han escuchado recriminar a las familias: ‘Mandan un videíto y listo’.

Así, la periodista recoge diferentes testimonios que describen lo heterogénea que es esta educación, desde sentirse acompañados por las instituciones o bien trabajando como en un call center.

El Ministerio de Educación provincial convocó a una capacitación docente, apenas terminado el receso de invierno: contrariamente a lo esperado y por lo intempestivo de la noticia, cada escuela decidió abordarla de acuerdo a su conveniencia -o intereses, por cierto- añadiendo aún más desconcierto y más presión.

Órdenes y contraórdenes de parte del Ministerio, salarios congelados, escuelas privadas que presionan para satisfacer a las familias, inestabilidad y sobrecarga, y hasta tarea social -entrega de bolsones para que no falte comida, en las zonas desfavorecidas-, son parte del menú diario de dificultades que perciben los docentes. Esto, sumado a la situación de algunas familias, desbordadas de trabajo.

Exigencia, exigencia y más exigencia parece ser la realidad actual que viven los docentes, una realidad que golpea.

La nota completa puede leerse haciendo clic AQUÍ

Morduchowicz: «Estamos en un momento filosófico, con más preguntas que respuestas»

La expresión pertenece al economista y especialista en política educativa Alejandro Morduchowicz. El disparador: su artículo «Pensar el futuro sin poder salir del pasado» y la certeza de que la tarea de pensar un futuro pos pandemia no es sencilla. Y arriesga: «para determinadas cuestiones, ni siquiera podemos pensar el futuro: lo máximo que podemos hacer es pensar cómo pensarlo». La incertidumbre se entiende: «nos tuvimos que abocar, de golpe, a imaginar lo que vendrá».

A continuación, algunos párrafos del texto para pensar cómo pensar el futuro:

El gobierno de la educación

Nuestra forma de pensar el futuro sigue estando permeada por nuestra forma de ver el pasado. Y sobre ese pasado han estado actuando los gobiernos, ofreciendo más recursos (digitales, audiovisuales, cuadernillos, infraestructura) y más regulaciones (sobre todo, protocolos para la vuelta a la escuela). En fin, variantes sobre un mismo tema. Como decía Keynes, el reto no es encarar lo nuevo, sino abandonar lo viejo. (…) Solo hay deseo y necesidad de volver al viejo mundo conocido (…) Se salió del paso como se pudo. Hubo quienes criticaron la improvisación. Para mí no fue ese el problema: todos habríamos improvisado; la pandemia fue algo totalmente inesperado. Lo inquietante fue la (falta de) preparación de nuestros sistemas para la improvisación. Ese sigue siendo uno de nuestros grandes déficits institucionales.

El cambio educativo

Por mi parte, por ejemplo, me pregunto si hay señales que indiquen que: aumentará el financiamiento y lo que se deriva del mismo -mayores salarios, mejores condiciones materiales para el aprendizaje- y si cambiarán algunas regulaciones, sobre todo las que tienen que ver con la asignación de recursos y el fortalecimiento escolar. Si las respuestas son negativas, no voy a esperar ningún gran cambio. (…) A veces creo que quienes sostienen que “la escuela debe cambiar” (pregunto: ¿cómo? ¿con qué? ¿para qué? ¿hacia dónde?) no perciben o no conocen el funcionamiento de los sistemas altamente regulados que lo impedirían. Además, ¿a quién le hablan? ¿a los directivos y docentes escolares? ¿a las autoridades? ¿a las familias? ¿a sus pares? ¿De dónde sale la ilusión de creer que habrá un cambio? ¿Cómo se genera? En todo caso, ¿por qué se debería producir? Y, de tener lugar, ¿será espontáneo? ¿Cuál es la secuencia lógica de los hechos que llevarán a la escuela hacia ese cambio? Como decía, en lo inmediato, solo veo deseos y necesidad de volver a lo anterior. Incluso creo que las familias quieren lo mismo.

La autonomía escolar

Tal como están las cosas, la fuerza de las circunstancias hace que solo se esté configurando una “autonomía boba” o “perversa” en que las escuelas serán responsables de todo, pero tendrán recursos para nada. (…) Se le pide o demanda a la escuela más de lo que puede dar. Como se sabe, es una organización que, para alcanzar su máxima eficacia, presupone unas condiciones dadas sin las cuales se verá limitada. Con el incremento de la pobreza, esas condiciones serán peores, no mejores. (…) Mi gran duda es cómo se comportarán directivos y docentes. ¿Tendrán la suficiente conciencia “de clase” para exigir espacios de autonomía? ¿Se habrán dado cuenta de que las administraciones educativas estuvieron presentes, pero a la vez ausentes? ¿Qué les podrían pedir? Más inquietante es la contraparte, el Estado: ¿qué les puede dar?

La tecnología educativa

Rechazadas antes, miradas con recelo ahora, festejadas por algunos siempre, su progresivo acercamiento a gobiernos, regalando licencias incluso, hará que se destinen más recursos a dispositivos, conectividad… y a los propios programas educativos. La perplejidad y la necesidad de dar respuestas han hecho que los gobiernos se vayan apoyando progresivamente en ellas. Ante el vacío de propuestas, las tecnologías (desde la radio, pasando por la televisión hasta llegar al teléfono con el WhatsApp y las plataformas más sofisticadas) se presentaron como la única vía para generar la llamada “continuidad pedagógica”. (..) Oponerse a las tecnologías no es una solución, pero aceptarlas sin más, tampoco. (…) Lo que importa es cómo actúen los gobiernos y las políticas que implementen frente a estas propuestas tecnológicas.

Una sociedad tan segregada es inviable

¿Por qué va a cambiar algo cuyos resultados están tan lejos e inciertos como son los de la educación? El carácter diferido de sus beneficios es tan grande que ni siquiera está en un segundo plano en las preocupaciones de nadie. Quienes tienen los medios, se creen exentos de esta cuestión y suponen que la salida es individual. Pero olvidan que una sociedad tan segregada es inviable. (…)
Preocupados por la salud, la economía y la seguridad, no terminamos de tomar conciencia de la gravedad y urgencia de no considerar la educación como un problema social. Por eso no está incluida en la agenda pública. No será un problema inmediato, pero no por eso deja de ser urgente. Más temprano que tarde pagaremos esta forma de no ver a la educación.

El artículo completo puede leerse haciendo clic AQUÍ


Imagen: LifeAndStyle

Un cambio virtual de sexo peligroso

FaceApp es una aplicación móvil para iOS y Android, desarrollada por la empresa rusa Wireless Lab, que utiliza inteligencia artificial para generar automáticamente transformaciones de rostros altamente realistas en las fotografías. Empleando técnicas de deepfake, la aplicación permite transformar el género de un rostro. Estas estampas, muy graciosas por cierto, están invadiendo las redes sociales al tiempo que preocupan a los especialistas por la controvertida política de privacidad de la aplicación.

Explicamos: se deben aceptar para utilizar la aplicación, requisitos tales como que el usuario deberá aceptar que el sistema registre la IP del dispositivo y la página web que se ha visitado antes de utilizar su sistema. Esto significa que FaceApp registrará buena parte de nuestra actividad online. Lo preocupante de esto es que tal aceptación implica que esa información sea cedida a terceras partes. Aunque se clara que los datos son anonimizados, queda claramente explicitado que posteriormente son vendidos a terceros.

El principal cuestionamiento hacia este tipo de aplicaciones gratuitas se refiere, por un lado, a que la totalidad de ellas obtiene un beneficio económico por explotar los datos del usuario. Por otro lado, quien quiera usar este tipo de apps debe aceptar sus políticas de privacidad sin discusión.

La realidad indica que al publicar nuestros datos en internet perdemos por completo el control sobre ellos. Pero las redes sociales son una tentación irresistible para la vanidad de las personas. Allí seguramente se encuentre la clave del éxito estas aplicaciones, aun a pesar que los riesgos que conllevan. 


Fuente: ElPais.com

Renovado sitio de la campaña «Internet no olvida»

Privacidad en internet (privacidadeninternet.com) es un espacio en la web dedicado a presentar un ciclo de charlas libres y gratuitas que dimos en llamar «Internet no olvida – Protegiendo nuestra privacidad en internet», dirigidas a padres, docentes y público en general, sobre las claves para construir nuestra identidad como ciudadanos en la cultura digital de forma segura.

Este ciclo, que cuenta con el auspicio de la tecnológica rosarina Donweb.com, ha recorrido escuelas y otras instituciones -además de participar en conferencias y eventos académicos- de nuestra ciudad de Rosario y localidades aledañas desde hace 10 años. 

Ahora presentamos su nuevo sitio renovado, en el que llevamos un registro no solo de las charlas, sino además de la presencia en los medios de la campaña, a través de entrevistas y participaciones diversas en los medios.

El sitio cuenta además, con un formulario de contacto a fin de permitir a nuestros lectores e interesados contactarse para organizar estas charlas gratuitas en sus escuelas e instituciones.

Nuestros lectores pueden acceder a toda esta información haciendo clic aquí.

Pandemia y ciberseguridad: claves para un teletrabajo seguro

El apuro de algunas empresas, así como de instituciones de todo tipo y también de muchas escuelas, por responder a la situación de pandemia con sus trabajadores, se convirtió en un arma de doble filo: facilitar el acceso a los sistemas, sacrificando los estándares de seguridad informática en aras de una rápida respuesta, ha puesto en riesgo la integridad de esos mismos sistemas.

Una consecuencia directa de ello es hallanarle el camino a ciberdelincuentes, quienes aprovechan estos agujeros de seguridad para hacerse de datos o provocar fallas en los sistemas.

A modo de ejemplo, en enero pasado comenzaron a proliferar campañas de phishing asociadas al coronavirus, utilizando enlaces o documentos adjuntos maliciosos en el correo electrónico o en mensajes de WhatsApp, a tal punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado acerca de correos electrónicos sospechosos que buscan aprovechar la emergencia del COVID-19 para sustraer dinero o información sensible de los destinatarios.

Según informa DiarioTi, en respuesta a esta amenaza los expertos de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS) proponen una serie de medidas que pueden ayudar a los trabajadores a protegerse mejor frente a estas amenazas.

Medidas básicas

Estas recomendaciones de seguridad informática en la oficina doméstica están basadas en las medidas básicas de la Oficina Federal de Seguridad de la Información de Alemania y en las directrices del Charter of Trust, una asociación de empresas que promueven en todo el mundo la seguridad informática, y de la que Allianz es miembro. En ellas se recomienda lo siguiente:

  • Mantener actualizado el software del dispositivo.
  • Utilizar protección antivirus y cortafuegos.
  • Crear distintas cuentas de usuario. Trabajar con privilegios de administrador cuando ello sea absolutamente necesario.
  • Tomar precauciones cuando se compartan datos personales. Nuestros datos son moneda de cambio en la red y se comercia con ellos.
  • Únicamente deben llevarse a casa los dispositivos y datos que sean absolutamente necesarios.
  • Utilizar navegadores web actualizados.
  • Utilizar distintas contraseñas, que pueden cambiarse si es necesario. Las contraseñas deben tener, como mínimo, ocho caracteres, e incluir letras mayúsculas y minúsculas, así como números y caracteres especiales.
  • Utilizar autenticación con doble factor siempre que se ofrezca la posibilidad.
  • Proteger los datos mediante cifrado. En el router seleccionar el estándar de cifrado WPA3 o, si no estuviera disponible, el WPA2.
  • Descargar datos y programas solo de fuentes de confianza.
  • Realizar periódicamente copias de seguridad.
  • Desactivar los dispositivos activados por voz presentes en la oficina doméstica y tapar la webcam cuando no se utilice.
  • No mezclar los usos personal y laboral. Esto no solo refuerza la seguridad: además ayuda a separar mentalmente el tiempo de trabajo del tiempo personal.
  • Identificar a todos los participantes en sesiones on-line.
  • Cerrar la sesión cuando no se utilicen los dispositivos.
  • Observar prácticas de seguridad en la impresión y manejo de documentos confidenciales.
  • Ser especialmente cuidadoso ante correos o adjuntos sospechosos.

Sin dudas, el trabajo en casa requiere de estrategias que garanticen la seguridad e integridad de las tareas, una actividad que ha sorprendido a muchos trabajadores en esta cuarentena por su novedad. Pero, a no dudarlo, ocuparnos de la seguridad no es una pérdida de tiempo y tampoco una actividad para complicar el trabajo: es, a todas luces, una necesidad.


Fuentes:
DiarioTi
WeLiveSecurity
Allianz
Naciones Unidas
Imagen: ladiaria.com.uy

Las nuevas tecnologías en tiempos de cuarentena

En mi columna en el programa «El Circo de la Vida» hablamos sobre las nuevas tecnologías en tiempos de pandemias y cuarentenas: ventajas y desventajas, fake news y solucionismo tecnológico a la hora de usar las nuevas tecnologías a nuestro favor.

Conduce: Pablo Pallares, los jueves a las 15 hs. por FM AZ 92.7 de Rosario.

- Ir arriba -