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docentes - 11. página

Capacitación virtual en el programa Conectar Igualdad

Bajo el lema “los docentes protagonistas del cambio” y con la premisa de ser “una propuesta dirigida a que los docentes adquieran o refuercen ideas y prácticas que les resulten rápidamente provechosas en la tarea docente con este nuevo escenario de saturación tecnológica”, el programa Conectar Igualdad está llevando a cabo el “Curso básico para profesores”, en modo virtual.

Según se informa,

Pueden inscribirse en este curso todos los docentes y personal activo de escuelas secundarias y especiales de gestión estatal o privada, especialmente aquellos que están recibiendo el equipamiento del Programa Conectar Igualdad.

Si bien la inscripción es individual, se sugiere a los profesores que “traten de tomar el curso junto con otros compañeros de su misma escuela”, ya que “el cursar en grupo favorece la dinámica del trabajo propuesto, refuerza las redes de aprendizaje y facilita la resolución de tareas.”

El 16/2 inicia la 9na. cohorte y se encuentra abierta la inscripción para la décima.

Más información y el formulario de inscripción, en el sitio de Conectar Igualdad. Recorriendo el mencionado sitio se pueden encontrar documentos con ejercicios, ayuda y más.

Por supuesto celebramos la iniciativa, tan necesaria como largamente esperada.

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Peter McLaren: ‘La educación debe proveer lenguajes críticos, para construir alternativas’.

El doctor y profesor universitario de Educación Peter McLaren se encuentra en Argentina para una conferencia sobre “Pedagogía radical” en la Universidad del Salvador (USAL). Para la ocasión fué entrevistado para el suplemento iEco de Clarín, entrevista que reproducimos en parte aquí, en la que reflexiona sobre la tecnología y se pregunta si de alguna manera no crea “una ilusión de conectividad”.

Este magíster de Brock University y doctor de la Universidad de Toronto nacido en Canadá, es reconocido internacionalmente como el creador de la pedagogía crítica, la cual reconoce él mismo como tributaria del trabajo de Paulo Feire y al propio educador brasileño como su mentor.

Afirma que la pedagogía crítica no es una metodología sino que se trata de algo que tiene lugar en todos los espacios públicos. Y asegura que la ve “como un movimiento social y como la introducción a una forma de vida”.

Periodista: Pero, ¿tiene implicancias metodológicas?

McLaren: Sí, las tiene. Una sería valorar los conocimientos, las experiencias y las historias de vida de los estudiantes, en cualquier nivel de educación. Valorarlas significa volver la educación relevante para sus vidas.

P: ¿De qué forma?

M: Las experiencias que traen los estudiantes y las interpretaciones que tienen de ellas no hablan por sí mismas: necesitan ser entendidas y desafiadas. Porque tal vez esas experiencias y conocimientos los condicionaron de manera racista o patriarcal o autoritaria. Hacer la educación relevante y crítica quiere decir desafiar las historias y discursos de los estudiantes, pero de tal modo que no desaparezcan sus voces.

P: ¿En qué consiste la pedagogía crítica?

M: El arte de la pedagogía crítica es proveer lenguajes variados, lenguajes de posibilidad, lenguajes críticos, lenguajes de esperanza, de tal forma que los estudiantes puedan empezar a entender mejor cómo fueron creadas sus subjetividades y puedan construir alternativas. Una manera de hacerlo es, como propone Walter Mignolo (profesor argentino que trabaja en la Universidad de Duke), des-ligarse de las epistemologías de la colonización. Esta desvinculación es posible mirando otro tipo de epistemología para crear distancia y generar otros modos de pensamiento y traerlos a una conversación con las epistemologías occidentales. Esta aproximación, sin embargo, no es suficiente. No es sólo cuestión de cambiar nuestro modo de pensar: tiene que ser también un cambio material.

P: ¿Cómo afecta esta posición pedagógica a la relación alumno-profesor?

M: Mi mentor fue Paulo Freire (teórico de la educación brasileño), a quien mucha gente entiende mal. Creen que él habla de la relación entre profesor y estudiante como si el profesor fuera un facilitador. No creo eso y Freire tampoco lo creía. Los profesores han ganado el derecho de hablar con autoridad, no de manera autoritaria pero con una forma particular de autoridad para trabajar con temas críticos. Para mí, y esta es la clave, profesores y estudiantes son co-participantes en un proyecto mayor. La conciencia crítica no es algo que ocurra antes de las luchas: no te volvés crítico en un aula leyendo libros. Por eso, tanto profesores como estudiantes necesitan ser parte de una causa mayor, y esto puede ser en un vecindario, en una comunidad, puede ser local, nacional o, incluso, trasnacional.

P: ¿Cómo es vista esta pedagogía en los EE.UU.?

M: Allí no pensamos por fuera de la “caja”. La palabra “socialismo” no es siquiera articulada. Después de la Gran Depresión, algunos educadores se preguntaron si la educación podía construir un nuevo orden social. Esta pregunta debe volver a formularse en este particular momento del capitalismo global en crisis.

P: ¿Cómo ve el rol de la tecnología en la educación?

M: Solía ir a las clases de Marshal McLuhan cuando era estudiante y todavía me interesa, pero no he podido dedicarme al tema. Creo que las tecnologías tienen que ser miradas específicamente para entender sus efectos. Se asume que la tecnología está bien y se piden más computadoras, más televisores y videos. Pero debería haber más estudios específicos. Hay usos muy interesantes de la tecnología. Pero me pregunto también si de alguna manera no crea una ilusión de conectividad…

Fuente: Suplemento iEco del diario Clarín

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TICs y Estado: discursos sin sentido y pocas acciones concretas

En ocasiones, es preferible estar callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar todas las dudas.
Groucho Marx

En la versión digital del diario Clarín se publica hoy un artículo titulado “Barreras en el siglo XXI: escuelas analógicas para estudiantes digitales”, de contenido francamente revelador. Con formato de reportaje, así se nos introduce al tema en cuestión:

Entre los desafíos del sistema educativo, que incluye temas tan ásperos como el hecho de que en nuestro país sólo el 48 por ciento de los adolescentes termina la secundaria, la distancia entre docentes y alumnos que impone la tecnología sigue sumando kilómetros. Chicos que aprenden a leer y escribir con el MSN, que navegan horas en Internet, que entablan relaciones virtuales a cada click, que pasan horas con una consola de juegos y que luego, en la escuela, se encuentran con el mismo mundo que encontraba una generación anterior, que no era digital y que de Internet, ni noticias.

¿Qué impacto tiene esto en la relación docente alumno? ¿Qué se puede hacer desde la política educativa? ¿Qué lugar darle en el aula al entretenimiento, fetiche de este siglo?

A esta y otras preguntas responden Juan Carlos Tedesco, ministro de Educación argentino; Mónica Jiménez, ministra de Educación chilena; y María do Pilar Lacerda, secretaria de Educación Básica de Brasil.

Analicemos los discursos, comenzando con Tedesco:

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TICs: ¿Por qué es necesaria la capacitación docente?

Aquí, algunas ideas desordenadas reunidas a partir de la propuesta de debate en “Plan a”. ¿Por qué capacitarse? ¿Por qué los decentes necesitamos -y debieramos- capacitarnos?

  • En beneficio de nuestra propia actividad, de nuestras propias tareas, para saber usar y sacar provecho de una cantidad de servicios y herramientas que proveen estas nuevas tecnologías como una ayuda en el desarrollo de nuestras actividades, preparación y forma de comunicarnos.
  • Para no quedar ignorantes en cuanto a la tecnología ya sociabilizada por los propios alumnos (celulares, internet, chat, fotologs, etc.)
  • Para ponerle contenido, sentido y criterio a todo eso que los chicos ya usan. Al decir de Eco, para “poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético”, estableciendo una “relación sistemática entre nociones”. Definitivamente, se trata de recuperar la noción de que aprender puede ser emocionante y entretenido, y que es una tarea que llevamos a cabo trabajando todos juntos, respetando roles y en forma responsable. Es decir, logrando aprendizajes significativos. Y aquí habría que considerar algunas cuestiones elementales:
    • Los chicos saben usar muy poco y no tienen un sentido claro de como funciona y para qué sirve.
    • Como consecuencia, hay mucho y muy bueno que no saben que existe.
    • Deben entender los beneficios y también los riesgos.
    • Deben entender que hay una gran carga de autonomía y libertad en el uso de estas herramientas.
    • Estas tecnologías introducen cambios a las formas de colaborar, decidir, al lugar del poder y la información, etc., y para eso hay que estar preparados.
    • Tanto la sociedad como los chicos mismos reclaman -las más de las veces en silencio- otras competencias. Y se necesitan docentes formados para proveerlas -en el sentido de aprovisionarlos, de darles lo necesario para el resto del camino.
  • Para no encasillarnos ni trasladar a estas nuevas tecnologías los problemas y limitaciones con que solemos encontrarnos en nuestra práctica; así como elaborar estrategias pedagógicas creativas sin limitarnos o restringirnos a recetas. Descreo de las recetas en general, y en la educación en particular. Sí creo en una formación sólida que permita ejercer creativamente la libertad de pensamiento y de acción. En todo caso, la evaluación previa de las propuestas y de los resultados posteriores decidirá si la idea, proyecto o iniciativa es viable, pero no puede haber recetas.

En el video a continuación, hablamos en el programa de TV sobre la seguridad en el uso de las TICs, también como una razón para la capacitación docente.

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Los adultos y las nuevas tecnologías

La edición del martes pasado del programa “Plan a”, en el que participé como panelista, estuvo dedicado al tema de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana. En determinado momento se planteó la cuestión de los adultos frente a las nuevas tecnologías, y tratamos algunas ideas y experiencias al respecto. Los videos a continuación son fragmentos de dos intervenciones referidas al tema.

Información sobre el Curso para Adultos, en el blog del curso.

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Una mirada necesaria sobre las TIC en la educación

Conocí a Boris Mir gracias a que creó, junto a Alejandro Tortolini, el grupo “ÑBlog” en EduBlogger. Este profesor del IES Arraona, de Sabadell, Barcelona, es autor del blog La Mirada Pedagógica, un espacio personal de opinión y reflexión sobre enseñar y aprender, como el mismo lo define.

Recientemente escribió allí un post titulado “Las TIC deben cambiar el reloj por la brújula”, en el que analiza la problemática de la incorporación de las TIC en la educación. Selecciono algunos párrafos, al tiempo que recomiendo la lectura completa de su análisis como una mirada necesaria para no perder de vista lo central del asunto:

Hay muchos intereses cruzados en el tema TIC, algunos legítimos y otros no tanto. A veces las mejores intenciones alentan un entusiasmo digno de encomio, pero todavía hay demasiado discurso apologético y poca legitimación basada en resultados generalizables. Los únicos profesores que han convertido las TIC en valor para sus alumnos son aquellos que tenían elevados horizontes educativos, aquellos que ya tenían aspiraciones pedagógicas ricas y diferentes y para los cuales la incorporación de hardware o software ha dado alas a sus proyectos. La verdad, no creo que las TIC hagan, de profesores mediocres, mejores profesores.

Seguramente deberíamos dedicar todo este esfuerzo a repensar cómo trabajamos con nuestros alumnos en clase, qué les proponemos para que aprendan y qué estimulantes proyectos llevamos a cabo –con o sin la TIC…- para que aprendan más y mejor. Es más, ocuparnos de las TIC nos distrae de replantearnos a fondo la educación, que es una tarea mucho más sustancial. Por favor, no dilapidemos los escasos presupuestos educativos en adquirir “un ordenador por alumno”, dediquémoslos a crear espacios de reflexión y aprendizaje para que los profesores (y alumnos…) transformen de forma radical sus concepciones sobre la enseñanza y sus métodos de trabajo. Es muy probable que las TIC nos ayuden a ello y por lo tanto deben formar parte permanente de nuestra agenda y de nuestro discurso, pero creo que debemos resituarlas.

Repensar la escuela es mucho más urgente y necesario que incrementar el parque TIC. Y para repensar la escuela, deberíamos también repensar la incorporación eficiente de software y de hardware.

Decíamos aquí mismo en alguna oportunidad que “la tecnología en la escuela siempre cambió cuando se ‘llenó’ de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, ‘mercadólogos’, economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos- la escuela siempre está errada”. Y también pedíamos en aquella ocasión que “no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- ‘llenarlas’ de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela”.

Adhiero a la idea de que las TIC no hacen a un buen profesor. Si basamos nuestro desempeño en la cantidad y calidad de recursos tecnológicos disponibles, sin la convicción de que la educación debe promover la distribución igualitaria y democrática del acceso al conocimiento, nuestra práctica se habrá vaciado de sentido.

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El proyecto OLPC como una asignatura pendiente en educación

En un artículo del suplemento Zona del diario Clarín, titulado “Asignaturas pendientes: De las inversiones chinas al plan ferroviario, las deudas del Estado”, los periodistas Pablo Calvo y Gerardo Young hacen un recorrido por los anuncios de las muchas obras y proyectos que se anunciaron y no se concretaron en los 5 años de administración kirchnerista.

Entre las deudas de gestión que se analizan se encuentra el “Proyecto OLPC”. En un apartado titulado “Educación: Un millón de laptops invisibles”, los periodistas hacen un breve recorrido por el origen y estado actual del proyecto y de otras promesas electorales referidas a la educación, diciendo:

Se prometieron en 2005 y tenían que llegar el año pasado. El anuncio se repitió varias veces en los comunicados oficiales. Iban a costar 100 dólares cada una, pero aún no han llegado. Además, como se movieron los precios internacionales, ahora les costarían al Estado 180 dólares o más.

Hay más deudas en educación, no imputables solamente al Gobierno nacional. La Ciudad y la provincia de Buenos Aires tienen escuelas muy deterioradas. De las 700 nuevas que prometió Kirchner, ya se hicieron 518, bastante bien ahí. Queda también ajustar los planes educativos a las necesidades del país. La presidenta Cristina Kirchner anunció ante el Congreso la sanción de una ley de Educación Superior con ese objetivo, pero aún no se han visto avances parlamentarios.

Estoy de acuerdo con analizar las deudas en su conjunto porque el proyecto OLPC es sólo una parte, que seguramente para muchas escuelas se encuentra eclipsado por carencias más apremiantes que tener una computadora por chico.

Ahora bien: los medios grandes comenzaron a hablar del asunto. De hecho, Clarín hace bastante que se viene ocupando del fracaso del proyecto OLPC. Pero en una importante cantidad de blogs, entre ellos este, ya se venía advirtiendo que algo no huele bien en todo esto.

Lamentablemente, y una vez más, nuestros chicos cargan con las consecuencias del fracaso del estado en hacer realidad una educación mejor.

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Desde Mendoza y ‘a pesar de’: el Colegio Edison y su proyecto de educación digital

En la revista Viva del diario Clarín se publica hoy, como cada domingo, el Calendario del compromiso con la Comunidad. ¿De qué se trata? Es una iniciativa de la Fundación Noble y la Red Solidaria que apunta a complementar el espacio que tiene la solidaridad en la agenda cotidiana de los medios. Durante todo el año, se publica semanalmente en la Revista Viva del Diario Clarín y en Internet, y ofrece un lugar identificable y sistemático para aquellas instituciones y personas de todo el país que trabajan por los demás.

El tema de esta semana es “Por una educación digital igualitaria”, cuya consigna principal es que “el avance de Internet y de la sociedad de la información exige encontrar las mejores prácticas en la educación para promover una alfabetización digital que alcance a alumnos de todos los sectores”. El documento completo se leer en la revista. También puede bajarse en formato .pdf desde el sitio del Calendario.

Lo que deseo destacar está relacionado con el caso modelo que acompaña a la consigna. Se trata del Colegio Tomás Edison, de la ciudad de Guaymallén, en mi querida y siempre recordada provincia de Mendoza. En referencia a la experiencia de esta institución, se dice que,

Se convirtió en la primera experiencia de educación digital de Latinoamérica. Pese a sus techos de chapa y patios de tierra, esta escuela primaria tiene conexión de Internet inalámbrica y, a partir de este año, cada alumno de 5º grado en adelante cuenta con una computadora personal.

Los primeros equipos llegaron cuando los alumnos –en su mayoría provenientes de familias con pocos recursos- decidieron por unanimidad destinar la plata recaudada desde primer grado para el viaje de egresados a comprar 20 Tablet PC usadas, en un remate que realizó un banco de Miami.

El proyecto Aula Digital nació hace cinco años por una iniciativa personal de la directora de la escuela, Graciela Bertancud que comenzó a analizar cómo usaban las nuevas tecnologías los estudiantes y se preguntó qué podía hacer para incluir en el colegio la alfabetización digital.

En el año 2005 el Colegio obtuvo el primer Premio Nacional a la Calidad Educativa por este proyecto, distinción otorgada por el Ministerio de Educación de la Nación y reconocida, además, por la Empresa INTEL.

Lo notable es que estos chicos sacrificaron el dinero recaudado desde primer grado para el viaje de egresados, para comprar 20 Tablet PC usadas. Seguramente hicieron semejante sacrificio con gusto, pero me pregunto, ¿dónde están las laptops del proyecto OLPC que llegaron al país hace tanto tiempo, y que sólo vimos en fotos?

Juro que si estuviera a mi alcance, haría todo lo posible para que esos chicos recuperen el dinero de su viaje, porque me da vergüenza ajena que nuestras autoridades, aquellas que se llenaron la boca hablando de alfatización digital y de una computadora por niño, miren para otro lado mientras se suceden estos esfuerzos en aras de mejorar las oportunidades para nuestros chicos.

Ya sea que tengan plataforma Sugar, Tuquito, Windows o lo que sea -digo, por buscar una excusa en la morosidad de la implementación-, las laptops del proyecto OLPC que llegaron al país para estas cuestiones no aparecen cuando se las necesita.

¿Dónde estás las laptops?

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Agrego hoy 28-07, buenas nuevas desde Guaymallén:

Recibo un mail de la directora del Colegio Tomás Edison, Graciela Bertancud, en el que me dice,

Quiero contarle que los alumnos recibieron el viaje gracias a la empresa Microsoft, que invitó al grupo de alumnos a la Feria del Libro, el año pasado, experiencia muy significativa e inolvidable.

Sin dudas, una buena noticia y un premio al esfuerzo de la comunidad educativa del colegio mendocino. ¡Felicitaciones!

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Escritora se pregunta: ‘¿A la escuela le importa la escritura de sus docentes?’

Quién se pregunta esto es la escritora y docente Angela Pradelli, premio Clarín de novela, en una columna de opinión publicada ayer por ese diario. Pradelli afirma allí que “existe escasa estimulación, cuando no desdén o boicot, para que maestros y profesores desarrollen textos con riqueza y claridad en beneficio propio y de sus alumnos”.

El punto de partida de esas reflexiones según ella misma lo explica, es la entrega de premios del concurso literario organizado por la Dirección General de Escuelas y dirigido a los docentes escritores de la provincia de Buenos Aires, que hace unos días se llevó a cabo en la Feria del Libro. Y afirma: “que las autoridades bonaerenses promuevan la escritura de sus maestros y profesores y que los premien por eso es un signo social que reconforta y que las escuelas deberían apoyar con gestos claros y concretos.”

Que importante es que alguien con oficio de escritor lance semejante desafío, porque ese es otro tema que necesita ser revisado. Y si bien la escritora se refiere primariamente a textos literarios, inmediatamente me hizo pensar en el enorme esfuerzo que significa para la mayoría de los docentes escribir, ya no literatura sino simplemente los textos con los que se va a trabajar en clase, porque el sistema remunera solamente las horas frente al aula y muchos deben sumar horas para poder subsistir. Mientras tanto, editoriales en un extremo y fotocopiadoras, en el otro, de parabienes.

Pero no quiero desviar la atención del punto focal que aborda la escritora, quién cuenta su experiencia y dice:

Ni la publicación de los libros ni el ingreso al mundo editorial me empujaron a dejar la cátedra. Por eso duele escuchar la pregunta de por qué sigue una escritora enseñando en las escuelas secundarias. La inquietud revela una construcción social: la noción de que la escritura y la docencia son dos prácticas que no conviven. Y la idea también de que la escuela es un lugar del que hay que irse lo antes posible. Son pocos los que entienden que la escritura, como una savia que corre por vasos comunicantes, alimenta también la cátedra. La escritura es un instrumento con el que construimos pensamiento y es también el vehículo para que las ideas se liberen de prejuicios, se aclaren, se enriquezcan, se ahonden.

Es la escuela la primera responsable de enseñar a escribir y garantizar en las aulas las prácticas de la escritura. Imaginemos un país en el que maestros y profesores sean verdaderos productores de textos, escribas eficaces que tomen la palabra y construyan textos de circulación social. En la realidad diaria, no sólo estamos lejos de alcanzar ese estado sino que, aun peor, en algunas escuelas las autoridades se envalentonan en su propia mediocridad y menoscaban la práctica de la escritura.

Convengamos también que tampoco abundan estos concursos y que es una rareza que los organismos oficiales los convoquen. ¿No es en la escuela acaso donde deberíamos entrenarnos todos, alumnos, maestros y profesores, como escribas eficaces de textos que argumenten con solidez, que describan con precisión, que expliquen con claridad y que narren historias con soltura y pericia? ¿No debería la escuela ser ella misma una usina verdadera e inagotable de textos?

Sin embargo, y decir esto también es un dolor, algunas instituciones se empeñan en negar tanto la importancia de la escritura como la necesidad básica de convertir las escuelas en verdaderas canteras de escritores. Conozco de cerca la situación de los docentes cuestionados en sus escuelas por intervenir con sus escrituras en los espacios sociales. Son instituciones incapaces del diálogo propio de sociedades democráticas y, necias a aceptar ideas distintas a las suyas, pretenden ejercer la censura de otras voces. Entre sus funciones más importantes los directivos deberían priorizar la promoción de la escritura en sus comunidades educativas y la preocupación por alcanzar un nivel de excelencia en la escritura institucional.

Pero estamos tan lejos de eso. A cambio tengo una colección cada vez más completa de textos redactados por directivos que avergüenzan por su prosa, tan defectuosa y desarticulada que hasta los mismos alumnos, estudiantes del secundario, detectan los errores. Son escrituras que ponen en relieve el grado de ignorancia respecto al lenguaje de quienes deberían ser los primeros en asesorarnos en el uso de la palabra.

Finalmente, Angela Pradelli se permite un anhelo:

Trabajemos para que en la docencia se escriba cada vez más y mejor, y que las obras desborden los certámenes. Para ello, los organizadores tendrán que superar los obstáculos que ponen aquellos que dentro de las escuelas se empeñan a diario en hacer abortar las propuestas superadoras y liquidan su responsabilidad de difusores y motivadores colgando la información en una cartelera, seguros tal vez de que la delgadez del alfiler sostendrá por poco tiempo esa convocatoria que pronto hará aumentar la pila de papeles que se archivan.

La columna completa se puede leer haciendo clic aquí.

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Sobre el estado de la escuela media, y más

t051dh03Hoy publica Clarín una entrevista a Guillermina Tiramonti, directora de FLACSO Argentina. Se exponen en ella algunas de las causas y efectos del estado actual de la escuela media y, ante semejante diagnóstico, algunas soluciones posibles. Aquí transcribimos párrafos de la entrevista de Liliana Moreno, que recomendamos leer completa. Dice la especialista:

“—Tenemos el mismo modelo escolar que a principios del siglo XX y le hacemos exigencias para las que no fue creado. Por un lado, hay un cambio cultural muy fuerte que exige que la escuela ‘dialogue’ con otros lenguajes y se descentre de ese lugar exclusivo de la cultura letrada. Por otro, le demandamos universalización —con lo que estoy de acuerdo—, pero a una institución que se creó para seleccionar sólo a un grupo de la población. Y a esta demanda de inclusión de nuevos grupos sociales —porque la tendencia es al crecimiento y a la ampliación de la matrícula— la escuela da respuesta fragmentando el sistema. Es decir, generando circuitos diferenciados para grupos sociales diferentes.

—¿Ghetos?

—Ghetos. Grupos de escuelas que se parecen entre sí y a las familias que atienden pero que se diferencian, a veces radicalmente, de otros grupos de escuelas que atienden a otros chicos de otros sectores sociales. Un ejemplo claro son las llamadas escuelas garaje que tienen la finalidad de contener a los chicos que están en una situación social de riesgo pero que están imposibilitadas de generar una propuesta pedagógica que los incorpore al saber contemporáneo.

—¿Cómo impactan estas fronteras en los chicos?

—Un buen ejemplo es el de la construcción del otro desde el famoso valor de la solidaridad. Todas las escuelas de clase media hacia arriba tienen programas de solidaridad social, que en realidad son programas de asistencia, donde los chicos construyen a los otros más pobres como sujetos de asistencia y a ellos como sujetos de la dádiva. Si uno piensa en una sociedad democrática aquí hay una ruptura fundamental. La idea de la democracia está basada en el principio de igualdad y, por lo tanto, la solidaridad es entre iguales no entre asimétricos. Entonces, uno de los problemas del gheto es que los otros son extraños: en las escuelas de los countries, por ejemplo, los que están afuera son una amenaza a la seguridad.

—La vieja escuela pública, en cambio, permitía cierto diálogo entre sectores sociales.

—Por lo menos de las clases medias. Siempre hubo escuelas para la elite y para los sectores más bajos. Pero ha habido un espectro de escuelas muy amplio que atendía a sectores bajos integrados y a todas las dimensiones de la clase media. Esto generaba cierta garantía de cohesión social. Y esa escuela desapareció.

—En este contexto ¿Cómo encaja la propuesta de la nueva Ley de Educación Nacional de universalizar la escuela media?

—Lo ideal es pensar en una nueva secundaria. Porque para universalizarla hay que transformarla. Para no degradarla más. Para recuperarla y hacer de ella una institución que retome la heterogeneidad social e incorpore a los chicos a un efectivo diálogo con la cultura contemporánea.

—Habló del desfazaje de la escuela actual frente a los cambios culturales ¿Cómo se manifiesta?

—Insistiendo en un modelo pedagógico basado en la lectoescritura. No quiero decir que haya que abandonarlo pero hay que pensar en una escuela media con mayor diálogo con todas las manifestaciones culturales del contexto: con las imágenes, con Internet, con las nuevas formas de habitar el mundo que tienen los jóvenes, que en muchos puntos nos es extraño. Hay un discurso que dice que los docentes perdieron la voluntad de enseñar y de transmitir. Y es posible que haya algo de esto, pero creo que tiene más peso el hecho de que el docente no está familiarizado con la nueva cultura entonces duda de lo que transmite, encuentra que pisa en falso con respecto a la cultura de los chicos. Hay que retornar la confianza del docente transformándolo en un interlocutor válido de la cultura contemporánea.

—¿Hay señales de que se avanza en el buen camino?

—Hay una búsqueda de construcción de una nueva cultura pedagógica para estas nuevas exigencias. Pero tenemos que participar de esta búsqueda y me parece que no se está participando, que se está insistiendo en la inclusión sin dar otras respuestas.”

Fuente (Texto y foto): Clarin.com

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