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docentes - 3. página

Reinventar la esperanza

Lo más importante en educación es reinventar la esperanza en la gente que ha perdido la esperanza, y no solamente hacer una educación para pocos. El problema más grande que tiene el sistema educativo es la forma en la que se está comparando la calidad, que hace que la calidad disminuya. Estos sistemas de medición dan cosas por sentado. Los exámenes miden lengua, matemática y algo de ciencias naturales. Pero qué hay de la literatura, de la poesía; qué hay de la historia. No hay técnicas para aprender a escribir que tengan una relación más rica con la comunidad, con la cultura, con el mundo.
Soy muy crítico de PISA por el método que utiliza. Creo que tiene enormes problemas metodológicos que no han sido discutidos. La idea de PISA no fue hacer una competencia entre países, y lo sé porque conozco a los profesores que la crearon, si no sugerir que cada uno creara un sistema propio de medición que pueda hacerlos reflexionar y cambiar. El premio Nobel de Economía James Heckman fue muy crítico, pues PISA no incluye lo que él llama el conocimiento no cognitivo, como las habilidades sociales y humanistas.
Creo en el intercambio, en tomar puntos de referencia a nivel educativo para generar un encuentro entre países para reflexionar en todos los niveles. Lo anterior tiene que ver con una filosofía de controlar y desarrollar, y su relación. Si controlás de una manera, en una sola dimensión, podés dañar el desarrollo. No podés medir cosas que son imposibles de medir; la calidad es muy difícil de medir. Pero podés buscar, sí, algunas señales, y esto es importante. No estoy diciendo que no hagamos nada. Estoy diciendo que esto no es suficiente. Que tenemos que esforzarnos en estimular la participación de los padres y construir esa confianza entre la sociedad y la escuela.
Harold Göthson, especialista en educación sueco, al diario Clarín

Extraordinaria jornada sobre privacidad e internet en la EESOPI 2037

Intensa y enriquecedora jornada la de hoy, en la EESOPI N° 2037 “Verbo Encarnado”. En el marco de las jornadas de “Escuela Abierta”, el programa de formación docente permanente de la Provincia de Santa Fe, fui invitado por las autoridades del Colegio para presentar la charla “Internet no olvida”  y organizar un taller con los alumnos y docentes de la institución.

Bajo estas consignas, la jornada se desarrolló en tres momentos. En el primero, presentamos la charla a docentes y alumnos del nivel secundario. Luego los alumnos, por curso y con sus docentes se reunieron para debatir y reflexionar sobre una serie de casos propuestos como disparadores, los que mostraban situaciones puntuales de problemáticas emergentes del uso de los medios digitales. Finalmente, el momento de puesta en común y propuestas de acción, como cierre, junto a docentes y directivos.

Se trató de una larga jornada de trabajo, enriquecedora y muy dinámica gracias al interés y entusiasmo de los participantes. Una de las palabras recurrentes a lo largo de la jornada fue “concientizar” .  Bienvenido sea si ese fue nuestro aporte.

Mi agradecimiento a los directivos, docentes y alumnos de la institución por proponer y facilitar eventos de este tipo. Y por supuesto, por todas las atenciones recibidas.

El oficio de enseñar

167171_1866425619598_3125729_nHay muchas maneras de hacer docencia, algunas de ellas con diploma habilitante y otras sin papeles pero con el alma puesta en enseñar.

Todos tuvimos y aún tenemos algún maestro de la vida como referente, que fue más allá de la materia o del oficio en cuestión, porque nos enseñó cosas que no están en los libros. Cosas de la vida.

Será que me he puesto mayor y algunas cosas ya lucen diferente, pero todos los cargos, títulos, doctorados, diplomas, clases magistrales y demás chapas que parecen quitarle el sueño a tantos que hacen el trabajo de docente ya no me importan. Muchos de estos conchabados con la educación han sido y son los culpables por acción u omisión, de las crisis de los últimos años. Demasiados años.

Por eso pensé hoy en tantos maestros, con diploma o no, que enseñan por amor y como única recompensa, el brillo en los ojos del que se dio cuenta mientras aprendía.

Si te llama seño o profe es porque percibe que la increíble aventura de aprender está sucediendo, más allá de un título.

¡Feliz día, Maestro!

Poke-no, poke-nada

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Cada vez que se plantea este debate anacrónico y de sainete, entre tecnólogos que celebran cada novedad en materia de dispositivos, y los tecnófobos que anticipan el cese de toda inteligencia humana por culpa de algún aparato nuevo, recuerdo el mismo incidente. Paso a contar.

Hace unos años, para un Día del Estudiante en el que se convocaba a los pibes a celebrarlo en la escuela, un grupo de alumnos del Secundario tuvo la idea de crear una parodia de un popularísimo programa de TV. La respuesta inmediata de la Sra. Directora fue, “Fulano –colóquese aquí el nombre de celebérrimo conductor- jamás va a entrar a esta escuela”. Fin de la historia. Una oportunidad perdida -otra más- de traer lo cotidiano a la escuela para debatirlo, desmenuzarlo, ponerlo bajo el microscopio del sentido común, sacarle partido para el lado del aprendizaje. Pero no.

La institución escuela siempre fue morosa en incorporar las novedades, ya lo hemos analizado en reiteradas ocasiones. Pero en los últimos años ha sucumbido frente a las contradicciones, los temores, las incertidumbres más velozmente que nunca, suponemos que abrumada y casi rendida ante la velocidad de los cambios. Y entonces prohíbe. Ante el menor viso de novedad que altere su ya ajada estructura, prohíbe.

No debate, prohíbe. No consulta, no convoca, no propone. Prohíbe.

La escuela se está volviendo una máquina de prohibir. 

Aquellos debates que mencionábamos al inicio, no son novedosos. En los últimos años muchísimas escuelas han prohibido el Mundial de fútbol en el aula, se han prohibido los celulares sin considerar siquiera un uso pedagógico de tal artefacto de los infiernos, y hasta se ha hecho desaparecer el espacio curricular específico en el cual, justamente, podrían producirse algunos de los aprendizajes más significativos en lo que refiere al uso de las nuevas tecnologías. Y además, las contradicciones, con eventos facilitadores de acceso desde los estratos oficiales, tanto nacionales como provinciales, para después prohibir o restringir su uso en las escuelas. 

Ahora llegó el turno de la Realidad Aumentada (RA) y la caza de bichos que propone la app Pokemon Go, como si fuera esta la primera aplicación que la usa. Y por supuesto, corremos a prohibirlo o a sancionar a los alumnos que lo usen en la escuela,  en un mensaje que no analizaremos aquí pero que sólo trasluce más contradicciones.

No voy a opinar aquí sobre el juego, sus efectos o sus potencialidades. Sólo expreso mi anhelo de que la Escuela abandone ese estado de temor permanente ante la novedad y proponga el debate, junto a autoridades, docentes y la comunidad toda. Sólo así se producirán verdaderos aprendizajes en la escuela democrática que pretendemos construir en estos tiempos.

Dejemos de prohibir. Comencemos a pensar, a debatir y decidir. 


Una lectura recomendada, para saber de qué se trata este juego, haciendo clic aquí. 

El genio de Papert

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Seymour Papert (29 de febrero de 1928 – 31 de julio de 2016), matemático, científico de la computación, pionero en el campo de la inteligencia artificial e inventor del lenguaje de programación LOGO, fue autor de una teoría del aprendizaje a la que denominó “Construccionismo”.

“Tomamos de las teorías constructivistas de la psicología el enfoque de que el aprendizaje es mucho más una reconstrucción que una transmisión de conocimientos. A continuación, extendemos la idea de materiales manipulables a la idea de que el aprendizaje es más eficaz cuando es parte de una actividad que el sujeto experimenta como la construcción de un producto significativo.”
Papert, en “Constructionism: A New Opportunity for Elementary Science Education”

Visionario, con ese enfoque no sólo anticipó el uso de la tecnología digital en la educación sino que además nos advirtió: las máquinas no garantizarían aprendizajes relevantes de por sí, y tampoco un mejoramiento de la educación. La clave en esto es entender que no se trata de lo que las computadoras pueden hacer sino lo que una sociedad decide hacer con ellas.

“Necesitamos un pensamiento crítico bien afilado para llevar a cabo la ardua tarea de una creatividad educacional responsable.”
S. Papert, en “Computer Criticism vs. Technocentric Thinking”

Ya en su primer libro de 1980, “Desafío a la mente”, su planteo es radical: la presencia de la máquina debería servir para repensar el sistema. “Mi centro de interés no está en la máquina sino en la mente”, dice allí.

Papert deja un legado poco comprendido y transformado como tal en un dogma. El lenguaje LOGO fue una genial idea a explorar y no “el juego de la tortuguita” en el que se transformó en muchas aulas de computación que no lo comprendieron así.

Lo definió de este modo: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.

Ayer partió un referente de innovación en la escuela. Tanto, que de sus ideas queda todo por hacer.

Finlandia, ¿cerca del ideal?

Quienes estén familiarizados con el trabajo de Michael Moore, documentalista y escritor norteamericano ganador de un Oscar, sabrán reconocer en él a un progresista crítico de las grandes corporaciones, la violencia armada y las políticas de invasión de su gobierno, entre otras causas que ha denunciado a lo largo de su extensa trayectoria.

En el video que publicamos a continuación -un fragmento de su reciente trabajo, el documental “Where to Invade Next”-, su objeto de análisis es la educación en Finlandia. Jornadas cortas en la escuela, nada de tarea para el hogar, ausencia de escuelas privadas -por favor tome nota, querido lector, de las razones-, educación en artes y oficios, y el objetivo de sus docentes de lograr que los niños sean felices son asuntos que asombran a Moore, porque están ausentes en los EE.UU. Y aquí también.

Y para aquellos que gustan de los índices y estadísticas para justificar todo, ellos también tienen las mejores marcas.

Capacitación necesaria para hacer uso

La educación no es la transmisión de información ni ideas: es la capacitación necesaria para hacer uso de la información y las ideas. La información se libera en librerías y bibliotecas, e inunda los computadores y dispositivos móviles, por eso la capacitación se vuelve más importante, no menos.
Pamela Hieronymi, profesora de filosofía de la UCLA, citada por Evgeny Morozov en “La locura del solucionismo tecnológico”.

No se pueden pensar que todos comenzamos con la misma base

A mí no me preocupa la evaluación, lo que me preocupa es que esas agencias de evaluación que forman parte de un mercado educativo, lo que no tienen en cuenta es que en latinoamericana, y particularmente la argentina, la educación es pública y gratuita. En este sentido, es el Estado, y no el mercado, el que financia la educación. Además, es una falacia la falta de evaluación, los profesores somos concursados y estamos siendo evaluados sistemáticamente. La evaluación es un instrumento estandarizado, para todos igual, y a veces no toma en cuenta las trayectorias educativas diversas que tienen que ver con las condiciones de origen, que no contemplan si uno tiene o no una biblioteca o una computadora en su casa o no, si los padres han estudiado o no, como pueden ayudar. Todas esas cosas suman a la trayectoria y no se pueden pensar que todos comenzamos con la misma base. Ojala fuera así, entonces estaríamos en una sociedad más igualitaria.
Carina Kaplan, Dra. en Educación de la UBA e investigadora del CONICET

Desigualdades

Qué nadie se engañe: las pedagogías tradicionales esconden su obsolescencia gracias a la compensación social. Dicho llanamente, las pedagogías tradicionales reproducen las desigualdades y consolidan la estratificación social. Esto está más que demostrado: el principal predictor del éxito escolar en la escuela convencional es el nivel de estudios de la madre o cuidador principal del niño. Determinadas prácticas educativas están reñidas con la calidad y con la equidad y no son precisamente “innovaciones”. Una enseñanza de calidad tiene otras características. (…)  creo que las desigualdades escolares se deben superar reduciendo las desigualdades sociales. En la mayoría de los casos, más allá de la escuela. Hablo de justicia social, redistribución de la riqueza, servicios públicos de calidad y cosas así. Distintos ámbitos, misma lucha. No mezclemos inopinadamente innovación educativa y desigualdades.
Boris Mir, en Innovación educativa y desigualdades.

Interpelar la inteligencia

(…) lo que hace que una educación sea realmente democrática es que se niega a utilizar tanto la seducción como el hecho de forzar; así que esa educación se dirigirá a interpelar la inteligencia del otro, a la capacidad del otro a entender; y lo que va a sumar será la capacidad del docente para formular las cosas de manera cada vez más convincente. Podrá así encontrar comparaciones, formulaciones que permitirán al otro entrar en la inteligencia de los seres y de las cosas. El trabajo pedagógico es eso, finalmente: buscar en forma constante y de manera renovada la vía para interpelar la inteligencia en el otro. (…) Entonces, el hombre político y el docente tienen que interpelar constantemente esa capacidad de inteligencia, para que sea la capacidad de conmoverse que tenemos los seres humanos. Creo realmente en ello y pienso que esto tiene grandes consecuencias sobre el trabajo pedagógico que hacemos día a día. En la clase, el docente no tiene razón porque es el docente y porque posee un diploma; el docente tiene razón porque sabe explicar, sabe hacer entender, sabe interceptar la inteligencia del otro; y ve cuando el otro entiende, porque en ese momento de comprensión del otro aparece en sus ojos y en su cerebro, como una luz, un brillo; y el otro muestra que encuentra un gran placer en el hecho de entender y en el hecho de desarrollar su inteligencia.
Philippe Meirieu, en ‘La opción de educar y la responsabilidad pedagógica’.

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