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Dolina

Jugando con los amigos.

Ya comenté alguna vez mi admiración por esa rara habilidad de Román Mazilli, editor de Campo Grupal, para encontrar, recordar, rescatar aquellas perlitas que nos hablan al corazón y a la razón sobre la sensibilidad. Ahora publica en su perfil en Facebook un texto rescatado de las “Crónicas del Angel Gris” del genial Alejandro Dolina, que quiero reproducir aquí yo también porque representa mucho de lo que anhelo y rescato cuando genero o participo de un proyecto. Pero sin tantas explicaciones, sólo sensibilidad, este es:

Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos.

Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige, alternadamente a sus futuros compañeros. Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el equipo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.

Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó, que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber que sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.

Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.

El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

Alejandro Dolina, “Crónicas del Ángel Gris”

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“Muchas veces la inteligencia, antes que nada atenúa el encono.” Alejandro Dolina

Gracias al amigo Daniel I. Krichman, llegué a este video revelador. Aquí está, así se expresa el filósofo del momento.

Haciendo honor al mote y como buen bloguero que soy, me gustaría arrimar algunas consideraciones, las que parecerían a primera vista una flor de pérdida de tiempo. Pero aquí van:

  • Las generalizaciones son peligrosas. Decir todos implica, al menos, una desconsideración hacia el otro que sí tiene cosas para decir y no cuenta con un medio que le permita expresar sus ideas. O sí lo tiene, pero valora estos espacios como canales para un decir diferente. De todos modos todos tienen derecho a decir, y finalmente el lector mismo es el que decide si adhiere o no.
  • Recurrir a la descalificación y el insulto no suma. ¿Cuándo reconocerán algunos de nuestros intelectuales que lo que hace falta es el debate inteligente y abierto, sin denostar al otro?
  • Hablar sobre los blogs y utilizar como ejemplo un foro, no es un detalle menor. El foro es por definición un espacio de debate, en el que se plantean diversos temas y se discuten entre varios interesados. Los foros tienen reglas y también moderadores. Es lógico que un debate como el que se plantea se dé en un foro. El blog en cambio, es un espacio diferente, personal, en el que si se debate, se lo hace en otros términos. Definiciones y ejemplos extrapolados de diferentes medios y circunstancias parecerían, al menos, tendenciosos. O teñidos de cierta ignorancia – perdón, tenía que decirlo- sobre como funcionan estas nuevas tecnologías, lo que me llevaría a decir para que te metés si no sabés, con perdón del exabrupto. Pero no, no lo voy a decir.
  • A propósito, ¿no puede una persona admirar a otra y aun así disentir, tener una visión diferente sobre un tema en particular? ¿Qué se está reclamando en este caso? ¿Sumisión? ¿Obsecuencia?
  • Un hombre que falta el respeto a las ideas de los otros no merece respeto. Las personas pueden hacer, decir y leer lo que sea cuando sea y como sea. Ese es un derecho. Decirle a alguien que es un bruto porque le gustan cosas diferentes es, al menos, autoritario.

Alguien me enseñó alguna vez que, al decir de Karl Jaspers, la búsqueda de la verdad, no la posesión de ella, es la esencia de la filosofía. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta. Pero paremos acá, porque este es un blog sobre Tecnología y evidentemente hay algo de todo esto que no estoy entendiendo. ¿O si?

Finalmente, parafraseando a Lennon, podrán decir que soy un pelotudo, pero no soy el único.

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