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educación

La sobreexposición del menor a las redes sociales podría considerarse desprotección paterna

Tratando la cuestión de la privacidad y seguridad en internet, en nuestras charlas y talleres con docentes, padres y aun con los propios chicos, el tema de la publicación de las fotos de menores es uno recurrente.

Por nuestra parte, una constante es brindar una serie de consejos y recomendaciones al respecto -algunos de ellos se pueden leer siguiendo este vínculo, pero siempre insistimos en la oportunidad y pertinencia de ello: ¿hace falta publicar esa foto? ¿no compromete de algún modo al niño y su familia?

Pero hay una más importante, que raras veces surge y que es justamente el motivo de esta entrada: ¿está de acuerdo el niño con que la foto sea publicada? Usted pensará, lógicamente, que con bebés y niños pequeños esta última pregunta no aplica, pero sin dudas es una que los padres mismos deberían hacerse: “¿qué consecuencias puede tener la publicación de esa foto en el futuro de mi bebé?”

En un artículo publicado en el medio online LaVanguardia.com, titulado “El motivo por el que no debes subir fotos de tus hijos a las redes no es el que crees”,  la psicóloga infantil Silvia Álava considera esta cuestión de un modo que no deja lugar a dudas, afirmando que “la vida privada del niño es del niño, no de sus padres”. Muy claro: los padres deberían considerar el resguardo tanto de la seguridad como de la privacidad de sus niños al momento de publicar una foto, asumiendo en todo momento que es un derecho del propio niño que los padres deberían respetar. Después de todo, esa foto que alegremente publican hoy podría afectar de algún modo el futuro de ese niño, porque internet no olvida. Esas fotos estarán allí por siempre, aun después de borrarlas.

Si tenemos en cuenta la antigüedad de las redes sociales digitales y otras plataformas de publicación de contenidos -Facebook cumple catorce años; Twitter, once; You Tube, trece, por nombrar las más populares-  el niño que aparece en aquella foto en los inicios de Facebook ahora es un adolescente o joven siguiendo una carrera o iniciándose en su primer trabajo. Pensando en esto, ya no parecen tan graciosas aquellas fotos de sus travesuras, de su llanto o del torpe movimiento de sus primeros pasos.

Hoy en día, el crecimiento abrumador de la cantidad de usuarios de las redes sociales ha multiplicado exponencialmente las posibilidades de acceso a los videos e imágenes de menores que, seguramente sin ninguna mala intención, un padre pudiera haber compartido sin considerar que estaba vulnerando su derecho a la intimidad.

Pero una realidad es que los jóvenes son cada vez más conscientes de los derechos que tienen, y el derecho a la privacidad no es la excepción. “Hay que pensar si al niño le gustará aparecer vestido de indio en las redes sociales”, afirma el presidente de la sección de infancia y adolescencia del Col·legi D’Advocacia de Barcelona, España, Javier Puigdollers, citado en el artículo mencionado más arriba.

La situación llega a extremos impensados, le aseguro.

Algunos ejemplos referidos en el artículo de LaVanguardia.com:  una joven austriaca de 18 años, en 2016 demandó a sus padres por compartir más de 500 fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Un niño de 13 años canadiense, interpuso una querella contra sus progenitores por colgar fotos que, dice, “arruinan su reputación”. Son casos extremos, claro, y seguramente tienen un trasfondo mucho más complejo del que podríamos analizar en este espacio, pero son sin dudas una señal de que algo estamos haciendo mal. 

Algunos países están tomando nota de esto: en Francia, el Estado puede sancionar a los padres que compartan fotos de sus hijos en las redes sociales con multas de hasta 45.000 euros o un año de prisión.

Pero más allá de las cuestiones legales, consideramos que se trata, al decir de Fernando Peirone, de un fenómeno social antes que tecnológico, y que debe abordarse educando en el uso de estos sistemas y sus riesgos.  Y sobre todo, debe  primar el sentido común: qué, cómo y cuándo publicar son decisiones que deben ser tomadas en base a la privacidad del niño y lo que se muestra. Usted seguramente está muy orgulloso de los logros y travesuras de su hijo, pero recuerde que él no es usted: tiene sus propios derechos, el derecho a la privacidad incluido.


Fuente: LaVanguardia.com
Foto: 2x4therapist.com

El capital necesita que todos seamos iguales

Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual. El capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas. Propongo regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo. En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original.
Byung-Chul Han, filósofo, al diario El País de España

Videojuegos: alerta para padres

Un alerta padres: ¿sabe usted a qué juegan sus chicos cuando pasan tiempo sentados frente a un videojuego? Hay de todo y para todos los gustos y edades. Pero también hay riesgos:

¿Alguna vez te pusiste a pensar sobre el contenido ético de los juegos en la red? Pues deberías, porque el ciberespacio está lleno de juegos siniestros en donde se premia al más asesino, al más violento, al más violador.

Sobre todo esto habla la nota, al tiempo que brinda una serie de alertas y consejos para padres, junto a la opinión de varios especialistas. Muy recomendable.

Muchas gracias a la autora de la nota, Quena Strauss, por invitarme a aportar algunas impresiones al respecto de esta problemática. La nota se lee completa haciendo clic aquí.

Lo mejor que podemos hacer con los trolls es ignorarlos

Reciben el nombre de trolls –tema que hemos tratado hace un tiempo en nuestra columna de radio- aquellos individuos intimidadores y acosadores que suelen publicar comentarios deliberadamente ofensivos con el fin de enfadar, provocar o perturbar a otros.

En un artículo para The Conversation, una fuente independiente de noticias y puntos de vista de la comunidad académica, la profesora de Psicología de la Federation University, Australia, Evita March, afirma que este tipo de conductas de acoso online están demostrando trastornos que van desde la depresión o baja autoestima a la fobia social.

En un estudio que surge de una muestra de 396 adultos -75.9% mujeres y 24.10% hombres- para evaluar su orientación hacia las recompensas sociales atípicas -la llamada ‘potencia social negativa’- y su participación en los comportamientos de troleo en Facebook, los especialistas detectaron que el sadismo es el factor más predominante.  Sin embargo, lo más sorprendente para los investigadores fue descubrir que, si bien los rasgos antisociales de la personalidad desempeñan un papel importante en esta conducta, lo que realmente influye en el comportamiento del troll es el placer social derivado de saber que los demás están molestos por él, y cuanto más negativo es su impacto social más se refuerza su comportamiento.

Según afirma March, una forma de tratar de comprender por qué las personas se dedican al troleo es investigar si es probable que presenten rasgos de personalidad particulares, como el narcisismo -se asocia con sentimientos de superioridad y ‘ego inflado’-, la psicopatía -vinculada a la impulsividad y la insensibilidad-, el maquiavelismo -asociado con la manipulación y explotación de otros- y el sadismo -el placer de infligir dolor a los demás-, patologías conocidas como la “tétrada oscura”. Estos rasgos comúnmente apuntalan muchas formas de manipulación social y engaño e implican un impulso para el autodesarrollo despiadado, la agresión, la falta de empatía y la insensibilidad severa.

Como conclusión de este descubrimiento, March sugiere una manera fácil de tratar con los trolls: “ignórelos, en lugar de darles la satisfacción de una reacción de enojo. Si no reciben esa recompensa social negativa, entonces su motivación para participar en este comportamiento probablemente disminuirá”.

Sin dudas, un excelente consejo. 


Los resultados completos del estudio se pueden leer -en inglés- haciendo clic aquí.
Fuentes: QuoThe ConversationScienceDirectWikipedia

La escuela es un lugar desagradable

Vivimos en una sociedad donde predomina el interés privado, el dinero, el mercado, el consumismo y el miedo frente al interés público, la responsabilidad compartida, los valores y las instituciones democráticas. Esto acaba con la comunidad, la justicia, la igualdad y el bien común y, por el camino, elimina la educación entendida como un bien público y la pedagogía como práctica empoderadora. (…) La pedagogía, tal y como está planteada en muchas escuelas actuales, ataca en vez de educar y no logra que los alumnos se reconozcan en lo que hacen. La multitud de pruebas y exámenes, modelos de aprendizaje que apagan la chispa crítica y crean espacios sin ningún tipo de imaginación, los sistemas de organización represivos y basados en el castigo, la memorización y el conformismo crean un ambiente donde los alumnos comprenden rápidamente que la escuela es un lugar desagradable y que no existe nada parecido a la satisfacción de aprender.
Henry Giroux, profesor y estudioso estadounidense, pionero en el campo de la pedagogía crítica, en aulaPlaneta.

Acerca de la evaluación

Sólo las máquinas bien construidas, podemos pensar, no comenten errores. ¿Por qué, entonces, penalizar siempre el error en contextos de aprendizaje? Sólo corre el riesgo de perderse quien se mueve por iniciativa propia; y sólo corre el riesgo de cometer errores quien se atreve a pensar por cabeza propia y a tomar decisiones ante situaciones nuevas, no conocidas. Sólo en la ortodoxia conductista, como advierte Allal (1980), se descarta el aprendizaje sin error. Pero al mismo tiempo, prescinde de los procedimientos de la evaluación formativa que atienda a las dificultades de aprendizaje del alumno. ¿Por qué penalizar sistemáticamente el error, antes incluso de averiguar las causas que lo provocan?
Juan Manuel Álvarez Méndez en “Evaluar para aprender: los buenos usos de la evaluación”, citado por Débora Kozak en “¿Es necesario tomar exámenes para evaluar?”

Transformad esas antiguas aulas

Transformad esas antiguas aulas, suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos; por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección, o alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicos y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor, a todos esos elementos clásicos, un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos […] Y entonces la cátedra es un taller, y el maestro, un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompa y en gallardas libreas.
Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filósofo y ensayista español, en un discurso pronunciado en 1880

“Internet no olvida”, en el Instituto Politécnico

En la mañana de ayer tuve el gusto de presentar la charla “Internet no olvida” en el Instituto Politécnico Superior de nuestra ciudad de Rosario, por invitación de la Prof. Silvina Manrique, en el marco de la Jornada Cultural Deportiva 2017.

En estas Jornadas, organizadas por los Departamentos de Extensión Cultural y de Educación Física, se desarrollan talleres, muestras, exposiciones, deportes, actividades coordinados por docentes y alumnos de todos los departamentos del Instituto. También participan el personal y una serie de invitados, entre los cuales tuve el gusto una vez más de haber sido convocado.

Una importante audiencia de alumnos de los distintos niveles de la institución siguió con atención la charla, participando con sus preguntas, comentarios y opiniones.


Muchas gracias a toda la comunidad del Instituto por el trato y las atenciones recibidas, y a los alumnos por su participación tan dinámica. ¡Hasta la próxima!

Aquellos lectores y amigos interesados en invitarnos a presentar estas charlas en sus colegios u organizaciones, no tienen más que contactarse haciendo clic aquí o comentando al pié de esta entrada, a fin de establecer los detalles y acordar una fecha de presentación.

Burócratas o marginales

Cada vez más, en los institutos y en las universidades el profesor que triunfa es el profesor burócrata, ese que se dedica a redactar informes sin parar y que frecuenta todos los consejos. Paradójicamente, el profesor que se dedica a hacer de profesor se ha convertido en algo marginal dentro del sistema. Esto es gravísimo. La universidad y la escuela deben volver al espíritu para el que fueron fundadas. La palabra escuela viene del griego skolé, que significa ‘tiempo libre’, ‘ocio’. significa que no debes hacer algo porque te sientes presionado por una exigencia práctica, sino por ti, para mejorar.
Nuccio Ordine, profesor y ensayista italiano, a El País (España).

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