Ir al contenido

educación

Cómo hackean el cerebro de nuestros niños

El escritor y artista James Bridle desenmascara un rincón oscuro de Internet que paradógicamente está a la vista de todos, en el que personas desconocidas o grupos en YouTube, dice, piratean el cerebro de los niños pequeños a cambio de ingresos publicitarios. Y afirma, contundente: “Tenemos que dejar de pensar en la tecnología como una solución para todos nuestros problemas, y, en cambio, pensar en ella como una guía para saber cuáles son esos problemas en realidad, para que podamos empezar a pensar en ellos adecuadamente y comenzar a abordarlos”.


Fuente: TED

También podría interesarte...

¿Qué es el Reglamento Europeo de Protección de Datos?

El Reglamento Europeo de Protección de Datos, ley sancionada por el parlamento europeo que entró en vigencia en mayo de 2016, hoy termina su período adaptativo. Se trata de la legislación relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento y circulación de sus datos personales. Las organizaciones y empresas deberán cumplirla a partir de ahora, a fin de evitar un daño a la reputación de las marcas involucradas y las multas consiguientes.

La legislación aplica a todas las empresas que procesan datos personales de residentes de la Unión Europea, independientemente de la ubicación de la empresa o donde se procese la información.

Las multas máximas aplicables, como por ejemplo por no tener suficiente consentimiento del cliente para procesar sus datos, pueden llegar hasta el 4% de la facturación global anual o 20 millones de Euros, lo que sea mayor.

Una de las más importantes modificaciones con respecto a la ley anterior, se da en las condiciones para el consentimiento: las empresas no podrán usar términos y condiciones ilegibles, y tampoco extensas descripciones de carácter legal. La solicitud de consentimiento debe darse de forma fácilmente comprensible y de fácil acceso, además que debe ser tan simple aceptarlo como retirarlo luego.

Con esta nueva ley, cualquier ciudadano tiene derecho a obtener su propia información solicitando una copia gratuita en formato electrónico, además de conocer dónde se están utilizando sus datos, y con qué objetivo. Podrá además exigir la eliminación de información personal cuando los datos ya no sean relevantes o las personas involucradas retiren el consentimiento, y que potenciales terceros involucrados también cesen el procesamiento o difusión.

Teniendo en cuenta los esfuerzos de muchos años, tanto de instituciones y particulares -me permito incluirnos- en pos de lograr una internet más segura, sin duda es esta una muy buena noticia.


Fuente: EnvíaloSimple

También podría interesarte...

El conocimiento es un nuevo propósito como sociedad

Hoy tenemos chicos con malnutrición y eso es inmoral. Además, un tercio de la población tiene pobreza, no podemos pensar más allá de esta tarde. La educación es mala, hay que hacer una revolución educativa. Éramos la meca. Hoy no lo somos. No podemos vivir del pasado, nuestros vecinos nos han superado. En vez de preocuparnos, discutimos las mediciones (…) El conocimiento involucra la infraestructura, además del capital humano, instituciones fuertes, sólidas y transparentes. ¿Qué nos puede unir? Tenemos que pensar entre todos, para mí el conocimiento es un nuevo propósito como sociedad (…) Muchos periodistas me dicen ‘por qué te involucrás’. En Noruega, investigaría, iría por el mundo visitando universidades, dirigiendo un grupo de investigación. Pero vivo en un país con un tercio de pobres. Si tenemos seis chicos, dos no comen bien (…) Inflación, inseguridad, drogas y narcotráfico son las preocupaciones hoy de la gente, no la educación. Pero tenemos que educar. La inseguridad, la falta de reglas, tiene que ver con la educación. Gente en las cárceles que estudiaron regresan menos a prisión que los que no lo hacen.
Dr. Facundo Manes, neurocientífico, autor de “El cerebro argentino”.

También podría interesarte...

Habermas y el efecto fragmentador de internet

Desde Heinrich Heine, la figura histórica del intelectual ha ganado altura de la mano de la esfera pública liberal en su configuración clásica. Sin embargo, esta vive de unos supuestos culturales y sociales inverosímiles, principalmente de la existencia de un periodismo despierto, con unos medios de referencia y una prensa de masas capaz de dirigir el interés de la gran mayoría de la ciudadanía hacia temas relevantes para la formación de opinión política. Y también de la existencia de una población lectora que se interesa por la política y tiene un buen nivel educativo, acostumbrada al conflictivo proceso de formación de opinión, que saca tiempo para leer prensa independiente de calidad. Hoy en día, esta infraestructura ya no está intacta. Si acaso, que yo sepa, se mantiene en países como España, Francia y Alemania. Pero también en ellos el efecto fragmentador de Internet ha desplazado el papel de los medios de comunicación tradicionales, en todo caso entre las nuevas generaciones. Antes de que entrasen en juego estas tendencias centrífugas y atomizadoras de los nuevos medios, la desintegración de la esfera ciudadana ya había empezado con la mercantilización de la atención pública. Estados Unidos y su dominio exclusivo de la televisión privada es un ejemplo espeluzante. Ahora, los nuevos medios de comunicación practican una modalidad mucho más insidiosa de mercantilización. En ella, el objetivo no es directamente la atención de los consumidores, sino la explotación económica del perfil privado de los usuarios. Se roban los datos de los clientes sin su conocimiento para poder manipularlos mejor, a veces incluso con fines políticos perversos, como acabamos de saber a través del escándalo de Facebook.
Jürgen Habermas, filósofo.

También podría interesarte...

Presente permanente

La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo xx. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores. En 1989, todos los gobiernos, y especialmente todo el personal de los ministerios de Asuntos Exteriores, habrían podido asistir con provecho a un seminario sobre los acuerdos de paz posteriores a las dos guerras mundiales, que al parecer la mayor parte de ellos habían olvidado.
Eric Hobsbawn, en “Historia del Siglo XX” (1994)

También podría interesarte...

La tecnología languidece sin el apoyo de las ciencias básicas

En el Primer Mundo hay científicos y tecnólogos productivos, pero escasean los sociólogos y economistas de la ciencia y de la tecnología. Y la mayoría de estos piensan y enseñan ideas inútiles o falsas. En particular, muchos de ellos sostienen que hoy día las novedades científicas y tecnológicas provienen de la ‘tecnociencia’ y resultan del deseo de ganar dinero o poder, no de satisfacer la curiosidad, como creía Aristóteles, ese pobre ingenuo (…) La investigación básica es autónoma, es decir, se rige por sus propios criterios, mientras que la investigación aplicada y el “desarrollo” (diseño tecnológico) son heterónomas: se hacen para beneficio, inmediato o posible, de quien las paga (…) El utilitarismo que pregonan los economistas neoclásicos y los estadistas miopes es el peor peligro que enfrenta la tecnología, que languidece sin el apoyo de las ciencias básicas. Como decía Guido Beck, mi maestro de física, no han entendido que no puede haber leche de vaca sin vaca.
Extracto del prólogo de Mario Bunge a ‘¿Qué es la tecnología?’ de Dominique Raynaud (Laetoli, 2018)

También podría interesarte...

La innovación no es como la pintan

¿Y si para mejorar las habilidades de lectoescritura debemos volver a las lecturas diarias en el aula, a la medición de velocidades lectoras y a un aumento de las pruebas de comprensión lectora? ¿Por qué en lugar de buscar una app que nos solucione el problema no volvemos a lo que les funcionaba a muchos maestros? No es moderno decir lo anterior pero… a pintar uno disfruta y aprende más pringándose con témperas que haciendo diseños con el iPad. Bueno, eso hasta que les introducimos de forma subrepticiamente la necesidad de estar pegados a una pantalla. ¿Es malo usar pantallas para el aprendizaje? Claro que no. El problema es dotarlas de una falsa necesidad y ver si realmente no estamos perdiendo el tiempo haciendo ciertas cosas que, al final, pueden hacerse a mano de manera mucho más sencilla. La innovación de los pequeños detalles. La innovación como respuesta a un mal concepto de innovación que nos llevan vendiendo demasiado tiempo.
Jordi Martí, en ‘¿Y si lo más innovador en educación fuera no innovar?’

También podría interesarte...

- Ir arriba -