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educación - 2. página

Alfabetizar a los que no saben leer el dolor de los hombres

“Cipriano, yo pienso que el alfabetizador
no es sólo el que enseña a leer libros
de ciencias, historia, filosofía
y de tantas cosas exóticas
de que habla la gente.

Hermano, yo pienso que alfabetizar es enseñar
a leer en los ojos:
el dolor de los pueblos,
la enfermedad de los niños,
la angustia de la mujer que pare en la calle,
la tos del minero que escupe y mancha de sangre,
la estatua de la libertad neoyorquina.
Hay que aprender a leer
el hambre que toca a la puerta,
el frío que va por la calle,
la oscuridad del que busca
y no encuentra.

Cipriano, yo pienso que
primero debemos alfabetizar
a los que saben leer libros,
pero no saben leer el dolor de los hombres.”

Julio Zabala, poeta nicaragüense.
Encuentro de Alfabetizadores.
Finalización de la Primer Campaña, Cuba, 1961.
Fuente: La Tinta

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Cómo hackean el cerebro de nuestros niños

El escritor y artista James Bridle desenmascara un rincón oscuro de Internet que paradógicamente está a la vista de todos, en el que personas desconocidas o grupos en YouTube, dice, piratean el cerebro de los niños pequeños a cambio de ingresos publicitarios. Y afirma, contundente: “Tenemos que dejar de pensar en la tecnología como una solución para todos nuestros problemas, y, en cambio, pensar en ella como una guía para saber cuáles son esos problemas en realidad, para que podamos empezar a pensar en ellos adecuadamente y comenzar a abordarlos”.


Fuente: TED

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¿Qué es el Reglamento Europeo de Protección de Datos?

El Reglamento Europeo de Protección de Datos, ley sancionada por el parlamento europeo que entró en vigencia en mayo de 2016, hoy termina su período adaptativo. Se trata de la legislación relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento y circulación de sus datos personales. Las organizaciones y empresas deberán cumplirla a partir de ahora, a fin de evitar un daño a la reputación de las marcas involucradas y las multas consiguientes.

La legislación aplica a todas las empresas que procesan datos personales de residentes de la Unión Europea, independientemente de la ubicación de la empresa o donde se procese la información.

Las multas máximas aplicables, como por ejemplo por no tener suficiente consentimiento del cliente para procesar sus datos, pueden llegar hasta el 4% de la facturación global anual o 20 millones de Euros, lo que sea mayor.

Una de las más importantes modificaciones con respecto a la ley anterior, se da en las condiciones para el consentimiento: las empresas no podrán usar términos y condiciones ilegibles, y tampoco extensas descripciones de carácter legal. La solicitud de consentimiento debe darse de forma fácilmente comprensible y de fácil acceso, además que debe ser tan simple aceptarlo como retirarlo luego.

Con esta nueva ley, cualquier ciudadano tiene derecho a obtener su propia información solicitando una copia gratuita en formato electrónico, además de conocer dónde se están utilizando sus datos, y con qué objetivo. Podrá además exigir la eliminación de información personal cuando los datos ya no sean relevantes o las personas involucradas retiren el consentimiento, y que potenciales terceros involucrados también cesen el procesamiento o difusión.

Teniendo en cuenta los esfuerzos de muchos años, tanto de instituciones y particulares -me permito incluirnos- en pos de lograr una internet más segura, sin duda es esta una muy buena noticia.


Fuente: EnvíaloSimple

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El conocimiento es un nuevo propósito como sociedad

Hoy tenemos chicos con malnutrición y eso es inmoral. Además, un tercio de la población tiene pobreza, no podemos pensar más allá de esta tarde. La educación es mala, hay que hacer una revolución educativa. Éramos la meca. Hoy no lo somos. No podemos vivir del pasado, nuestros vecinos nos han superado. En vez de preocuparnos, discutimos las mediciones (…) El conocimiento involucra la infraestructura, además del capital humano, instituciones fuertes, sólidas y transparentes. ¿Qué nos puede unir? Tenemos que pensar entre todos, para mí el conocimiento es un nuevo propósito como sociedad (…) Muchos periodistas me dicen ‘por qué te involucrás’. En Noruega, investigaría, iría por el mundo visitando universidades, dirigiendo un grupo de investigación. Pero vivo en un país con un tercio de pobres. Si tenemos seis chicos, dos no comen bien (…) Inflación, inseguridad, drogas y narcotráfico son las preocupaciones hoy de la gente, no la educación. Pero tenemos que educar. La inseguridad, la falta de reglas, tiene que ver con la educación. Gente en las cárceles que estudiaron regresan menos a prisión que los que no lo hacen.
Dr. Facundo Manes, neurocientífico, autor de “El cerebro argentino”.

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Habermas y el efecto fragmentador de internet

Desde Heinrich Heine, la figura histórica del intelectual ha ganado altura de la mano de la esfera pública liberal en su configuración clásica. Sin embargo, esta vive de unos supuestos culturales y sociales inverosímiles, principalmente de la existencia de un periodismo despierto, con unos medios de referencia y una prensa de masas capaz de dirigir el interés de la gran mayoría de la ciudadanía hacia temas relevantes para la formación de opinión política. Y también de la existencia de una población lectora que se interesa por la política y tiene un buen nivel educativo, acostumbrada al conflictivo proceso de formación de opinión, que saca tiempo para leer prensa independiente de calidad. Hoy en día, esta infraestructura ya no está intacta. Si acaso, que yo sepa, se mantiene en países como España, Francia y Alemania. Pero también en ellos el efecto fragmentador de Internet ha desplazado el papel de los medios de comunicación tradicionales, en todo caso entre las nuevas generaciones. Antes de que entrasen en juego estas tendencias centrífugas y atomizadoras de los nuevos medios, la desintegración de la esfera ciudadana ya había empezado con la mercantilización de la atención pública. Estados Unidos y su dominio exclusivo de la televisión privada es un ejemplo espeluzante. Ahora, los nuevos medios de comunicación practican una modalidad mucho más insidiosa de mercantilización. En ella, el objetivo no es directamente la atención de los consumidores, sino la explotación económica del perfil privado de los usuarios. Se roban los datos de los clientes sin su conocimiento para poder manipularlos mejor, a veces incluso con fines políticos perversos, como acabamos de saber a través del escándalo de Facebook.
Jürgen Habermas, filósofo.

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