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educación - 39. página

Internet como una gran red social

Anoche tuve el gusto de participar del cuarto y último encuentro del ciclo Las Redes Sociales en tiempos de oscuridad, programado y coordinado por Daniel Krichman en el marco del ciclo Del derecho y del revés, una serie de encuentros con especialistas de diferentes extracciones para el tratamiento de problemáticas específicas. El ciclo, que se lleva a cabo en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de nuestra ciudad, fue creado y es coordinado por la psicoanalista Laura Capella.

En la ocasión, Gabriela Sellart y Carla Raguseo propusieron en su presentación, titulada Del aula distribuida y otros entramados, la perspectiva de pensar a Internet como una gran red social.

A partir de un subtitulo que funcionó como consigna, Entre la lógica de la fragmentacion y la permeabilidad de los muros, las disertantes fueron desgranando experiencias pedagógicas que permitieron apreciar un uso efectivo de varias de las muchas herramientas que existen en la red, justamente a partir de aquel concepto de internet toda como una red social. Nos relataron no sólo las actividades realizadas, sino los entramados que se arman a partir del intercambio.

Hablando de su experiencia de trabajo con alumnos adolescentes y preadolescentes, nos mostraron una experiencia pedagógica de gran potencial.

En el intercambio del final surgieron también algunas cuestiones pendientes de debate, como el rol docente frente a estos nuevos desafíos o las brechas que se abren -tecnológicas, generacionales, sociales- ante el avance del fenómeno de las redes en la escuela.

Afortundamente, los muros son permeables. Hay esperanza.

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Una ley luddita

El movimiento luddita fue un fenómeno breve -duró menos de dos años- pero de enormes implicacias, en los inicios de lo que tiempo después se dió en llamar la Revolución Industrial. La sustitución radical de antiguos valores y creencias por la idea de progreso a cualquier precio que traían aparejados los desarrollos tecnológicos llevó a estos grupos, integrados principalmente por obreros textiles desempleados y por ende, caídos en la miseria, a la destrucción de los nuevos telares automáticos. El término luddita se convirtió desde entonces en un símbolo de la oposición a los avances tecnológicos y al progreso.

Que la aparición de los celulares en la escuela necesita de un profundo debate no es una novedad. Un tema que tiene tantas y tan variadas aristas, requerirá para ese debate de la intervención de especialistas de muchas áreas para lograr conclusiones y decisiones lo más acertadas posibles. Cuestiones como la inseguridad, los riesgos -si los hubiera- para la salud, los nuevos hábitos que promueven, y aun el uso pedagógico de las nuevas tecnologías -incluído el celular, claro-, son temas pendientes de una discusión que aparece como cada vez más lejana, al menos en la provincia de Santa Fe.

Paso a explicar. Volvió en estos días a circular en las escuelas, no sin visos de coerción, el texto de la Ley 12686 de la provincia de Santa Fe, sancionada en diciembre del año 2006, que en su artículo 1ro. declara:

Prohíbese el uso de aparatos de telefonía celular o equipos similares, cualquiera sea su tecnología, por parte del personal docente, no docente y alumnos en los establecimientos escolares dependientes del Ministerio de Educación de la Provincia, durante los horarios de dictado de clases.

¿Por qué nos parece que esta es una ley ludditta? Porque prohíbe sin más, destruyendo al objeto tecnológico sin ninguna consideración previa ni posterior. Por favor, amigo lector, antes de emitir cualquier juicio sobre esta afirmación, piense en esto: no estamos hablando de un delito, sino de nuevos hábitos de comunicarnos utilizando un artilugio tecnológico que los generó.

Lo paradójico, por llamarlo de alguna manera, es que tiempo después de sancionada esta ley provincial participamos con alumnos de una escuela en el “Campamento Digital 2009″, organizado por el Gobierno de la provincia de Santa Fe -con un ejecutivo de signo diferente al que gobernaba en el momento de sancionarse la susodicha ley-, en el que entre todas las maravillosas experiencias con tecnologías que disfrutamos los presentes -yo mismo le reconocí un enorme valor en su momento- había una experiencia con… ¡celulares! Si, así como lo lee, amigo lector.

La experiencia consistía en entregarles celulares con cámara a los chicos -adolescentes del secundario- para que recorrieran el lugar tomando fotos de cosas y lugares que les llamaran la atención, para después bajarlas en una computadora, editarlas con un graficador y publicarlas en la web. Magnífica experiencia, pero que llevada a una escuela santafesina es ilegal.

Me sucedió un tiempo antes, compartiendo una red social con otros docentes de TIC, que me acerqué a una experiencia maravillosa con celulares de una docente de Plástica en una escuela de Buenos Aires. Una vez más, llevarla a cabo aquí hubiera sido imposible.

Finalmente, como para impedir que una horda de ludditas siglo 21 me destruya este post, quiero reiterar mi total acuerdo con que se deben analizar y discutir cuales son las dificultades y beneficios de estas nuevas tecnologías en la escuela. ¿Riesgo para la salud? Demos datos, analicemos. ¿Riesgos ante la inseguridad que produce temor en los padres? Debatamos, creemos redes confiables que nos permitan abordar esa problemática. ¿Distracción? Discutamos sobre las causas. Busquemos soluciones.

Pero claro: estas propuestas en las actuales condiciones, nos ponen al borde de la desobediencia civil por causa de una ley luddita, pergueñada sobre la base de la simple pero devastadora decisión de primero prohibir y después ver.

Algunas lecturas y referencias:
Los luditas y la tecnología. Lecciones del pasado para la sociedad del presente.
Texto de la Ley 12686.
Nuestra crónica del Campamento Digital 2009.
La experiencia de Plástica: Uso de celulares en el aula como recurso educativo.

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La fiesta

Recuerdo que cierto día, al empezar uno de esos actos, llegó a la escuela un padre en son de protesta y dirigiéndose a la maestra dijo:

-¡Esos chicos pierden el tiempo!
Pero la maestra le replicó con energía:
-No, señor, lo que ocurre es que usted quiere que su hija sea educada en la escuela del rigor, a la que usted asistía mas por obligación que por cariño; venga usted y presencie la fiesta, puede ser que cambie de opinión.

Observé la actitud del padre, hasta entonces rígida y fría. Poco a poco fue modificando su expresión, lo miré recogerse en la silla, inclinar un poco la cabeza, pasar repetidas veces la mano por su mentón áspero, hasta que al final aplaudió con los chicos confundiendo su alegría nueva con la alegría de los pequeños.

(Fragmento de “Escuela serena. Apuntes de una maestra”, en Olga y Leticia Cossettini, Obras completas, Santa Fe, AMSAFE, 2001)

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Día del Maestro

Sin frases hechas o discursos grandilocuentes, porque cada uno sabe en su fuero íntimo cuanto cuesta sostener la idea de que un cambio desde la educación es posible…

¡Feliz Día del Maestro!

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La cuestión más molesta

Entre las cosas que la gente no tiene ganas de escuchar, que no quiere ver, cuando en realidad se despliegan ante sus ojos, están las siguientes: que todos los perfeccionamientos técnicos que les han simplificado la vida tanto que ya casi no queda nada vivo, fomentan algo que ya no es una civilización, que la barbarie surge, como algo natural, de esta vida simplificada, mecanizada, sin espíritu, y que, de todos los resultados terribles de esta experiencia de deshumanización a la que se han prestado de buen grado, el más aterrador es el de su descendencia, ya que éste es el que, en resumidas cuentas, ratifica todos los demás. Por ello, cuando el ciudadano-ecologista pretende plantear la cuestión más molesta preguntando: ‘¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?’, evita plantear esta otra pregunta, realmente inquietante: ‘¿A que hijos vamos a dejar el mundo?’
Jaime Semprun, ensayista fracés, en ‘El abismo se repuebla’

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Ken Robinson y la revolución imprescindible

Ken Robinson, reconocido experto en creatividad y educación a quien ya hemos escuchado aquí, tiene algunas ideas sobre los cambios que necesita la educación, y lo que propone es una auténtica revolución. Sólo basta observar atentamente este video con sus reflexiones acerca de qué es y de dónde nace este sistema educativo que aburre a los pibes, y cuáles podrían ser los caminos a recorrer para producir un verdadero cambio de paradigma.

Esto es parte de su exposición dada en uno de los eventos organizados por RSA, en el que desarrolla algunas de estas ideas. Learning Cognitive releyó en un formato de animación Scribing las principales ideas de la charla en RSA.

Fuente: Gracias Caro por encontrarlo en YouTube

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Tecnología e inventiva para el mejoramiento de la calidad de vida

Danos un movimiento voluntario y te comunicamos con el mundo.
Ing. Luis Campos, 1986

El lugar: el Centro Educativo de Alberdi, en Rosario. La escena: un niño, alumno de 1er. grado de la escuela con plena capacidad cognitiva pero con una importante limitación motríz, escribe su nombre con su mentón utilizando un dispositivo conectado a una notebook. Todos reímos de felicidad por el logro.

El artífice de este pequeño milagro: el ingeniero Luis Campos, presidente de C.A.M.A.C. Centro Argentino de Medios Alternativos de Comunicación, y diseñador y constructor de dispositivos que abren un nuevo mundo a partir de la investigación y diseño de nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.


Un guía para descubrir juntos un nuevo mundo

El C.A.M.A.C. tiene entre sus objetivos, “fomentar la comunicación de las personas con discapacidad para con la comunidad toda, fomentando a tal efecto y perfeccionando en lo posible el nivel asistencial, educativo y social de los mismos, procurando su mejor recuperación”. Para ello, no sólo diseña y provee una variedad de dispositivos diseñados para tal fin, sino que promueve la difusión de actividades tendientes a continuar con la investigación y el desarrollo de estas tecnologías, todo bajo la premisa de “facilitar la adaptación social de las personas con discapacidad”.


Ajustando, midiendo, acomodando, mejorando la interacción

Luego de la larga jornada, de mucho trabajo pero también cargada de emoción, el Ing. Campos tuvo la amabilidad de permitirme entrevistarlo para conocer un poco más en profundidad su trabajo. A continuación, el audio de la charla:

Es interesante el recorrido que se plantea en la charla, no sólo en cuanto al origen de su interés por la investigación de estas problemáticas, sino por la forma que sus ideas se van abriendo paso por entre la desidia de las autoridades y la desconfianza de quienes deberían tener algunas certezas pero se convierten en tropiezo.

El diseñador en acción

Momento de alegría y aprendizaje esta mañana en la escuela; de asombro y admiración de quienes fuimos testigos de una evidente mejora en la calidad de vida, cuando las tecnologías y la inventiva vinieron en nuestro auxilio.

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