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Hardvard

¿Revolución o gatopardismo?

Hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más fundamental o básico que, por ejemplo, la teoría keynesiana. (…) Los graduados de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis económica han sido prueba suficiente de ello. No estamos retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy wall street). Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y nuestro retiro de su clase en serio.
(Fragmentos de la carta escrita por alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, dirigida al economista Gregory Mankiw, luego de retirarse de su clase en protesta por el contenido y el enfoque con que Mankiw dicta la materia)

Reinventando el olvido en Internet

La expresión pertenece al especialista en temas de privacidad y protección de datos de la Universidad de Harvard, Viktor Mayer-Schoenberger, quien sostiene que la información colocada en Internet debería tener fecha de vencimiento, como la leche.

En una entrevista de Alejandro Tortolini para el diario Perfil, Mayer-Schoenberger afirma que la estela de información personal que uno deja a medida que se mueve por el mundo digital puede rastrearse. Propone entonces que las computadoras sean programadas para poder olvidar, tal como hacen los humanos. Y afirma:

Por milenios, lo difícil fue recordar y lo fácil, olvidar. Ahora la era digital cambió esto; la opción por defecto es conservar y memorizar. Google no olvida ni los contenidos ni las palabras que se usaron en una búsqueda. Sugiero una política para agregar a la información una fecha de expiración, como la fecha de vencimiento de la leche. Propongo que las personas puedan determinar una fecha de expiración de la información. Más aún, los archivos oficiales podrían programarse para que la información no caducara, si así lo quiere la sociedad. No me preocupa que la gente quiera guardar sus datos por largo tiempo reseteando manualmente la fecha de expiración, porque eso requerirá de una acción humana, suficiente para hacernos pensar cuánto queremos que dure nuestra información.

Se puede observar desde hace un tiempo como se va haciendo público el uso indiscriminado de la información que los usuarios de distintos servicios en Internet van dejando a su paso, por parte de particulares y empresas. Estamos asistiendo a una invasión a la privacidad en las redes sociales. Personas que son investigadas y discriminadas, por el sólo hecho de que queda registro de sus actividades en una base de datos.

En un post anterior mencionábamos un caso puntual referido también por Mayer-Schoenberger, en el que una joven de 25 años, madre soltera de dos niños que estudiaba para maestra, puso en su página de MySpace una foto suya sacada en una fiesta, disfrazada de pirata y con una copa plástica en la mano, y la tituló “Pirata borracha”. Su universidad vio la foto, decidió que eso no era digno de una futura maestra y se rehusó a darle el título. Incluso habiendo quitado la foto, ya había sido almacenada y catalogada, porque Internet no olvida.

Desde aquí nos sumamos y proponemos:

  • Alertar e informar sobre los riesgos de brindar información personal sensible en Internet
  • Peticionar a las autoridades por el funcionamiento de las instituciones -las que ya existen y otras por crear- en defensa de nuestros derechos ciudadanos.
  • Hacer un llamado de atención a todos los docentes y formadores en todas las áreas para que estas problemáticas sean debatidas y enseñadas.
  • Apoyar la tarea de investigadores, periodistas, divulgadores, etc., en su tratamiento y difusión del tema.

La Red Iberoamericana ElDerechoInformático.com ha distinguido a nuestra campaña “Internet no olvida” como “Proyecto de difusión destacado del año 2015 en Derecho Informático”, junto a prestigiosos profesionales del área de toda Latinoamérica distinguidos en diversos rubros.

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No se trata de temer y aislarse sino de conocer nuestros derechos, y de usar el medio con inteligencia, sensatez y creatividad, proponiendo “reintroducir el concepto de olvidar en un cierto plazo en el reino digital”, tal como puede leerse en el documento que hacemos disponible al pié.


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